Esta historia esta ubicada entre los últimos dos capítulos
de Robotech: La Saga de Macross y sus personajes son Khyron y Azonia los dos
Zentraedis rebeldes que en el último episodio atacan y destruyen el SDF-1.
NUESTRA ÚLTIMA NOCHE. (ROBOTECH)
Luego del ataque a ciudad Macross en el que robaron un motor
de protocultura Khyron y Azonia regresaron al crucero de batalla Zentraedi e
inmediatamente sus hombres se dispusieron a repararlo para por fin abandonar la
tierra e ir hacia el planeta de los maestros y de esa forma abandonar
definitivamente la tierra.
En el Amazonas el crucero yacía sepultado bajo unas cuantas
rocas y algunos árboles y ni hablar de los animales que habían construido sus
hogares sobre la inmensa nave espacial, a decir verdad fue un verdadero milagro
que ellos encontraran un crucero de batalla en tan buen estado ya que los demás
eran inservibles y el camuflaje que la selva le dio a este hacia imposible que
los Micronianos (Así es como los Zentraedis llaman a los Humanos) lo
encontraran.
Los Zeltran (Zentraedis masculinos) y las Meltran (Zentraedis
mujeres) revisaban la nave y reparaban todos sus daños, a pesar de que estaba
prohibida la interacción entre estos dos grupos rápidamente se las ingeniaron
para trabajar juntos a pesar de algunos contratiempos.
Ya era muy tarde y todos trabajaban lo mas rápido que podían
para que el vehiculo estuviera en perfectas condiciones para iniciar su viaje,
Khyron estaba en su habitación descansando de la batalla y pensando en su
futuro, tenia puesto solo una camisa blanca sin mangas y unos pantalones azules
muy cómodos, el odiaba este planeta y aun mas a sus habitantes, sus costumbres y
sus emociones las odiaba y las despreciaba pero si había algo que odiaba mas era
al SDF-1, esa maldita nave era la culpable de todo lo malo que le había pasado.
Pero si había algo que el líder Zeltran no odiaba de su
estadía en la tierra era su relación con Azonia, por mas que odiara las
costumbres de los Micronianos algunas le resultaban llamativas como la que ellos
llamaban beso acto que ellos dos habían practicado días atrás y que le resulto
extrañamente placentero.
La líder de las Meltran se encontraba es su habitación y al
igual que su compañero tampoco podía dormir, ella solo vestía una camisa blanca
manga larga que le llegaba a la cintura y unos pantalones verdes, eran
demasiadas las ideas que tenia en la mente y no permitiría simplemente dejarlas
pasar, se levanto de su cama y cuidadosamente salio de su alcoba y se dirigió a
los aposentos del líder Zeltran, evitando que alguien la viera llego hasta la
habitación y toco a la puerta la cual luego de varios segundos se abrió.
- Azonia, ¿Qué haces despierta a estas horas? – dijo Khyron
muy sorprendido por la presencia de la Meltran.
- Yo, bueno, veras, yo, necesito hablar contigo de algo muy
importante. – dijo Azonia un poco nerviosa.
- Pasa. – dijo Khyron moviéndose un poco para que ella
pudiera entrar.
La Meltran entre en la habitación y se sienta en la cama
mientras el se sienta en una silla y enfrente de ella y se dispone a escuchar lo
que sea que ella quiere decirle. Ella esta un poco nerviosa y el se da cuenta de
que algo le pasa.
- ¿Ocurre algo malo Azonia? – dijo Khyron un poco preocupado.
- Yo, bueno, solo quería saber que es lo que va a pasar con
nosotros después que abandonemos este planeta, que haremos de ahora en adelante.
– dijo Azonia un tanto nerviosa.
- Es simple, iremos con los Maestros y regresaremos a este
lugar y eliminaremos a los malditos Micronianos de una vez por todas. – dijo
Khyron muy serio.
La Meltran bajo la cabeza un poco molesta de que el no se
diera cuenta de lo que realmente ella quería decir pero lo entendía ya que ni
siquiera ella misma sabia lo que estaba haciendo.
- Khyron, ¿Qué significo para ti la demostración que le
hicimos a los Micronianos?, me refiero al beso, eso significo algo para ti. –
dijo Azonia completamente sonrojada y muy nerviosa.
El líder de los Zeltran se sonrojo mucho por el comentario y
recordó ese incidente que aun le hacia sentirse extraño, su piel morada hacia
casi imperceptible ver su sus mejillas teñidas de un leve rojo.
- Yo, no lo se, me hizo sentirme extraño pero a la vez me
gusto, es muy complicado, no se exactamente que es lo que produjo. – dijo Khyron
muy confundido.
- Si, a mi me pasa lo mismo pero se me ocurrió una forma de
averiguar que es esta sensación. – dijo Azonia un poco nerviosa.
- ¿Cuál? – dijo Khyron algo confundido.
- Que lo volvamos a hacer a ver que es lo que pasa. – dijo
Azonia un poco sonrojada.
- ¿Estas segura? – dijo Khyron un poco nervioso.
El nervioso, eso es algo que no podía creer, como es posible
que el, que se ha enfrentando en innumerable batallas y ha luchado contra una
gran cantidad de razas estuviese nervioso por algo que los Micronianos hacían
tan a menudo.
Ambos se levantaron de sus lugares y se acercaron lenta y
tímidamente al otro, no entendían la razón de ese comportamiento y de esas
emociones pero una parte de ellos quería que continuaran a pesar de todo.
La distancia que los separaba cada vez se hacia menor y el
son sonrojo en ambos era cada vez mayor, se detuvieron a menos de un metro y se
miraban directo a los ojos, en la mirada de ambos había miedo por lo que iban a
hacer y ansiedad por hacerlo, dejando sus dudas a un lado Khyron tomo el rostro
de Azonia entre sus manos y lo acerco a los suyos uniendo sus labios en un
tímido beso el cual era mas bien un torpe roce.
Poco a poco el beso fue aumentando en intensidad y el torpe
roce de sus labios se había convertido en un apasionado y desenfrenado
movimiento, ninguno de los dos sabia que era lo que pasaba pero aunque quisieran
no podían detenerse, un gran calor se trasmitía por el cuerpo de ambos y una
sensación de placer también, sin saber exactamente por que el Zeltran empezó a
acariciar la espalda de la Meltran mientras ella le rodeaba el cuello con sus
brazos profundizando aun mas el beso si es que eso era posible.
Ninguno de los dos supo en que momento el había abandonado
los labios de ella y se dirigía a su cuello, el calor que se sentía en sus
cuerpos era cada vez mayor y sentían que la ropa los quemaba, poco a poco se
quitaban la ropa pero eso no impedía que se siguieran besando y acariciando ya
que por alguna razón que no entendían no se podían separar, mas bien no se
querían separar.
Poco a poco se fueron acostando en la cama y por fin la
última prenda fue retirada por completo de sus cuerpos y los dos quedaron
totalmente desnudos, Khyron se separo un poco de Azonia para ver su cuerpo
desnudo y una extraña sensación recorrió todo su cuerpo, ella por su parte se
sentía muy avergonzada al sentir la mirada del Zeltran el cual admiraba su
figura en especial sus grandes pechos, cuando ellos robaron la cámara de
protocultura (La que le permite a los Zentraedi disminuir su tamaño hasta el
humano y regresar a su tamaño normal), ella había visto a varios Zeltran
desnudos y el al igual que ella había visto a varias Meltran completamente
desnudas pero por que en ese momento estaban tan nerviosos.
El sin resistir por más tiempo el impulso de tocar los senos
de la chica se acerco a ellos y comenzó a masajear lentamente uno mientras
besaba el otro, ella no podía soportar estas caricias y empezó a gemir a medida
que el jugaba con sus pechos, poco a poco fue aumentando la intensidad de los
movimientos tanto así que ya no solo besaba los senos de la Meltran sino que los
chupaba y de vez en cuando los mordía suavemente además que jugaba con su lengua
con las puntas de estos.
Azonia estaba que no podía ni siquiera pensar con claridad
debido a todas esas sensaciones que desertaban en ella, se aferraba con todas
sus fuerzas de las sabanas de la cama para tratar de contener algunos de los
gemidos que salían de sus labios a causa del placer, poco a poco Khyron fue
bajando besando cada parte del cuerpo de ella que estaba a su alcance y
acariciaba suavemente su piel, finalmente llego a la entrepierna de la Meltran
la cual beso suavemente y bella dio un gran suspiro, el se dio cuenta de que ese
lugar era muy sensible para ella así que se dedico a jugar con ese sitio, el
Zeltran besaba suavemente esa zona y le pasaba lentamente la legua lo cual le
producía pequeñas descargas a Azonia la cual estaba que se volvía loca del
placer.
- ¿Qué es esto, que es esta sensación, por que me gusta
tanto? – piensa Azonia mientras el besaba apasionadamente esa zona.
La Meltran sentía un increíble calor que recorría todo su
cuerpo hasta que sintió que iba a explotar, luego quedo sin fuerzas y respirando
agitadamente mientras Khyron se levantaba y se acercaba a ella.
- ¿Estas bien? – dijo Khyron un poco preocupado por la
condición de su compañera ya que respiraba agitadamente.
- Si, tranquilo estoy bien. – dijo Azonia levantándose un
poco.
Ella se quedo un poco pensativa unos segundos y luego miro al
Zeltran a los ojos.
- Ahora es mi turno. – dijo Azonia acercándose lentamente a
el.
El no entendía que es lo que ella quería pero la forma en la
que ella se acercaba lo tenía paralizado, Azonia lo acomodo boca arriba en la
cama y ahora fue el turno de ella para descubrir el cuerpo del joven Zentraedi.
La Meltran acariciaba y besaba el cuerpo de Khyron
acariciando sus músculos y su piel, fue bajando poco a poco hasta que llego al
miembro del Zeltran, por unos cuantos segundos se lo quedo mirando, recordó todo
el placer que sintió cuando el beso su entrepierna si que se imagino que a lo
mejor ella también lo podría hacer sentir así, suavemente lo agarro y acerco sus
labios al erecto miembro del joven Zentraedi, Azonia comenzó a lamer la punta
del miembro del Zeltran mientras lo acariciaba lentamente y se dio cuanto de que
el empezaba a suspirar inmediatamente se dio cuenta de que el sentía placer ante
esa caricia.
- ¿Te gusta? – dijo Azonia acariciando el miembro.
- Si, mucho, por favor no te detengas. – dijo Khyron entre
gemidos.
Ante la respuesta de su compañero ella volvió a besar el
miembro de el pero ahora lo introdujo cuidadosamente en su boca teniendo cuidado
de no hacerle daño con sus dientes, poco a poco fue succionado con mas fuerza
mientras el sentía como millones de escalofríos recorrían su cuerpo a una
velocidad de vértigo.
Ella se acostó en la cama y el poco a poco fue acariciándola
y besándola, sin saber por que se fue acomodando sobre ella y miro un poco
extrañado sus entrepiernas, sin saber como o por que introdujo lenta y
suavemente su miembro dentro de la entrepierna de la Meltran.
- ¡Duele! – pensó Azonia al sentir el miembro de el entrando
en ella.
El Zeltran se dio cuenta de que el rostro de Azonia reflejaba
dolor y se le acerco hasta que sus rostros estaban casi pegados.
- ¿Te hice daño? – dijo Khyron muy preocupado.
- No, tranquila estoy bien, tu solo sigue. – dijo Azonia de
la forma mas tranquila que pudo.
No muy convencido de la respuesta de su compañera termino de
introducir todo su miembro en el cuerpo de la Meltran lo mas lento y suave que
pudo, luego comenzó a moverse poco a poco sintiendo el calor del cuerpo de la
Meltran, a medida que el tiempo pasaba una sensación de placer invadió por
completo su cuerpo cada vez que se movía y poco a poco fue aumentando la fuerza
y velocidad de sus embestidas, ante este movimiento el pudo percatarse de que
los gemidos que ahora salía de Azonia no eran de dolor sino de placer y al darse
cuenta de que ella estaba disfrutando la situación se dejo llevar y empezó a
moverse lo mas fuerte y rápido que podía.
- No, no sigas, detente, detente por favor que me estas
volviendo loca. – dijo Azonia entre gemidos a causa del placer.
Khyron ignorando el comentario de su compañera aumento aun
más la velocidad de sus embestidas.
- ¿Qué es esto, que me pasa, como es posible que esto se
sienta tan bien?, acaso este es el paraíso. – pensó Azonia mientras Khyron la
besaba y apretaba uno de sus senos.
La Meltran apreso al Zeltran con sus brazos y piernas en un
fuerte abrazo mientras movía un poco sus caderas facilitando un poco la tarea de
el, luego de varios minutos ambos continuaban con su unión y el placer que
sentían en sus cuerpos los tenían al borde del éxtasis.
- Azonia, yo ya no aguanto mas. – dijo Khyron muy agitado.
- Yo tampoco. – dijo Azonia aforrándose aun mas fuerte al
cuerpo de su compañero.
Ambos sellaron sus labios en un profundo beso mientras
llegaban al clímax y quedaron acostados en la cama abrazados mientras el sueño
los vencía y se quedaban dormidos, a la mañana siguiente el líder de los Zeltran
se despertó un poco agitado y se sorprendió al no encontrar a Azonia a su lado.
- De seguro debe estar en su habitación. – pensó Khyron
acomodándose un poco en la cama.
A su mente llegaron los recueros del sueño que acababa de
tener, veía al SDF-1 volando triunfante a todos los Micronianos festejando
felices al ver a la nave.
- No voy a permitir que esos seres insignificantes sean
felices mientras nosotros somos pisoteados y humillados, destruiré esa maltita
nave aunque sea lo último que haga. – dijo Khyron muy molesto.
De esa forma el se levanta de la cama, se baña y se pone su
uniforme para luego dirigirse a la sala de control, allí da la orden de destruir
el SDF-1 antes de abandonar el planeta, de esa forma Khyron y Azonia junto con
sus tropas Zentraedi encienden el crucero de batalla y se dirigen contra la nave
Microniana y a su destino.
Al llegar a ciudad Macross el líder de los Zeltran ordena que
ataquen al SDF-1 con el cañón principal del crucero, este ataque destruye el
nuevo SDF-2 el cual no tuvo oportunidad de ser estrenado y también daño
gravemente a su antecesor (El SDF-1), la nave resistió el ataque y
sorpresivamente se elevo y contraataco dañando gravemente el crucero Zentraedi,
Khyron y Azonia sobrevivieron al ataque y dirigieron el crucero contra la
fortaleza Microniana, el choque de las dos naves destruyo por completo ambos
vehículos espaciales destruyendo a todos sus tripulantes.
Las ultimas palabras que pronunciaron los dos lideres
Zentraedis antes del choque fueron VICTORIA.
FIN.