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Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad
Fecha: 28-Jun-07 « Anterior | Siguiente » en Hetero: Infidelidad

Casada follada por un pastor

isa
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Tiempo estimado de lectura: [ 11 min. ]
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De descanso en el monte, un pastor aprovecha para meterle unos buenos cuernos a mi marido, una follada salvaje. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

Íbamos relajados en el coche, de noche, ya en camino de montaña, de escapada de fin de semana, hasta que debido al mal estado de la carretera y a la tormenta, mi marido perdió el control de vehículo hasta caer en una cuneta, gracias a Dios estábamos bien pero por más que lo intentamos no fuimos capaces sacar el coche de donde había quedado atascado.

Llamamos al servicio de asistencia quien nos dijo que debido a la tormenta que se preveía hasta mañana por la mañana era imposible que pudieran venir a remolcarnos, teníamos que pasar la noche en el coche.

¡Vaya faena!

Consultamos el mapa y el hotelito rural parecía estar bastante cerca, como la tormenta parecía hacer una pausa, decidimos intentar llegar hasta el.

Cogimos la mochila con algo de ropa, las carteras, móvil…

Ya tarde, tras mucho caminar sin duda nos habíamos equivocado en algo porque no dimos más que la naturaleza y todos esos ruidos nocturnos que me ponían los pelos de punta, para colmo de nuestra mala suerte la tormenta parecía volver a demostrar toda su fuerza, estábamos a punto de dar media vuelta y regresar al coche aunque ya hubiese quedado muy atrás cuando vimos un luz en lo que parecía la cabaña de un pastor, nos dirigimos allí a toda prisa ya que empezaban a caer las primeras gotas.

Mi marido golpeo varias veces con fuerza la puerta hasta que se oyó unos movimientos lentos y pesados acercase hasta ella.

¡Nos hemos perdido!

La puerta se abrió dejando a la vista a un hombre ya maduro, de complexión gruesa, ancho de espalda, no muy alto, con rasgos en la cara que demostraban su vida a la intemperie, que tras salir de la sorpresa, nos dejo pasar amablemente, nos calentamos junto al fuego, el hombre era poco hablador, taciturno pero se comporto con cortesía, tras cenar algo, el pastor nos ofreció la única habitación de la cabaña para que durmiésemos allí, saque un par de cosas de la mochila, camisón y bata, para cambiarme y dormir, me desnudé, por completo y me puse el camisón, nos pusimos a hablar tumbados en la cama hasta que finalmente mi marido se quedo dormido, estaba a punto de quedarme yo también dormida cuando recordé que la mochila con las carteras había quedado en la habitación principal, preocupada por un posible hurto, me levante, me puse la fina bata que tenía, apenas me llegaba hasta los muslos, despacio abrí la puerta con cuidado, por no hacer ruido.

Mire por la apertura, parecía que no había nadie así que termine de abrir la puerta y me dirigí a la mochila, mi marido como siempre al sacar su ropa lo había dejado hecho todo un desastre así que me incline y recogí la ropa, llevaba un ratito así cuando oí como un murmullo detrás mío, me giré para ver de que se trataba, era el pastor, que estaba en una esquina en la penumbra tranquilamente recostado en una silla, no me decía nada pero no me quitaba ojo mientras continuaba haciendo ese murmullo inteligible, me erguí de golpe e instintivamente con una de mis manos estire la bata intentando cubrir un poco mis muslos desnudos.

La mochila, acerté a decir para romper el hielo

El hombre no dijo nada excepto ese murmullo como visceral, cogí la mochila y me metí en el cuarto todo lo deprisa que pude, cerré la puerta, me tumbé en la cama y al instante me quede dormida.

Un ruido, un ¡plam! Me despertó.

Mi marido seguía profundamente dormido, le di un codazo pero ni por esas, me dirigí de nuevo a la puerta y volví a entreabrirla ver a que se debía ese ruido, la puerta exterior estaba abierta y por el viento, golpeaba haciendo ese ruido, fui a cerrarla, pero antes eche un vistazo en el exterior, en el pequeño establo de al lado había luz.

¿Qué demonios debía estar haciendo a esas horas?

Me acerque hasta una de las minúsculas ventanas del establo, me asome, el pastor estaba justo ahí, tan cerca que pensé que me habría visto pero no fue así, la diferencia luz-oscuridad me protegía.

El hombre acariciaba a una de sus ovejas ahora no parecía tan rudo, la acariciaba una y otra vez, afine el oído y pude entender como le decía:

Ah no Adela esta noche no, que hay invitados

La oveja contesto con su típico beeeeeeeee

Mira que eres picara Adela.

El hombre se colocó detrás de la oveja y desatándose la cuerda que llevaba por cinturón se bajo los pantalones dejando a la vista su pene.

Mis ojos se abrieron como platos era una polla enorme, dejando normal a la polla de un negro dotado y ni que contar de esas mini pollas de América y Asía.

Era larga, gruesa y a pesar de ello se podía apreciar que era muy dura, se masturbo durante un momento para luego busca el orificio vaginal de la oveja y clavarle aquel inmenso pollón, la tenia bien sujeta por su pelo mientras la embestía una y otra vez.

Un relámpago hizo que el hombre se girara hacia mi ventana, me agache de inmediato y un segundo después volví a mirar, me tranquilizo ver que él seguía con su faena, decidí volver a la casa para no ser descubierta.

Me metí en la cama y me quede dormida, creo que soñando con la escena que acaba de ver, por la mañana, mi marido, ya despierto y vestido me zarandeaba .

Cariño, ya voy yo hasta el coche en cuanto lo saquen de la zanja te recojo

así no hace falta que te pegues tu también la caminata, me dio un beso en la frente y se marcho.

Tras dar un par de vueltas en la cama y no poder volver a conciliar el sueño, me levante, volví a recoger la ropa que mi marido había vuelto a dejar desperdigada alrededor de la mochila.

Será posible siempre lo deja igual, es un desastre. –pensé-

Entonces la vi, era una de mis mini faldas, de las más cortitas, vaya creí que estabas en las maletas del coche, la iba a guardar cuando se me ocurrió una idea para divertirme un rato con el pueblerino, me desnude por completo y me puse la mini, me quedaba de infarto y más con los pechos desnudos, acaricie mis piernas desde las rodillas hasta los muslos, notando lo suaves que son luego me di un palmadita en el culito que firme lo tienes, me dije

y por último apreté mis pechos tirado de mis pezones, redondos , grandes

perfectos.

Como era lógico no llevaba nada en esa mochila a conjunto con esa mini así que tras mucho mirar y dudar, me puse lo que creí sería más sexy, una camiseta interior blanca de tirantes de mi marido.

Cuando salí, el pastor estaba haciéndose el desayuno de espaldas a mi de forma que no me vio, me acerque a la puerta principal y la abrí , la tormenta había pasado y el sol brillaba, el hombre se giró y yo aproveche para desperezarme haciendo notar aún más las sensuales curvas de mi cuerpo.

Pude en sus ojos una mirada de deseo contenida.

¿Qué hay de desayuno?

El hombre sirvió otro tazón de leche y nos sentamos en una pequeña mesa cuadra cada uno a un lado, yo miraba el tazón de leche mientras el se echaba una migas de pan dentro y no dejaba de mirarme.

¿No hay azúcar?

El pastor hizo un gesto con la cabeza indicado un botecito es un estante de la cocina, me levante y camine contoneándome lo más que pude, cuando me senté lo hice lentamente a la vez que la mini se me recogía en exceso, él parecía que resoplaba como un toro a la vez que engullía la leche y el pan.

Me voy a divertir con este pueblerino pensé, esta noche se follara con ganas a Adela.

¿Y ahora que más? Pensé

Ah ya sé, cogeré el tazón de leche y me lo beberé despacito como si bebiera otro tipo de leche, si eso voy a hacer, que gran idea.

De hecho la idea me gusto tanto, que mis pezones se pusieron duros y se hicieron notar a través de la camiseta, el hombre bajo de inmediato la cabeza

Y se centro en el desayuno pero murmurando de nuevo como lo había hecho la noche anterior, vaya así que por eso murmuraba estaba caliente mirándome a escondidas mientras recogía las cosas de la mochila en bata.

Ahora era mi turno se lo iba a hacer pasar mal, me retoque el pelo con ambas manos y bajándolas hacia mis pechos me los reajuste sobre la camiseta, iba a coger el tazón para sorberlo como había pensando, cuando el hombre se levanto como una fiera dirigiéndose hacia a mi apenas me dio tiempo a levantarme y el cogiéndome con una mano por el cuello me levanto haciendo que a duras penas tocara de puntillas.

¡que hace suélteme!

Pero el ya se dirigía hacia el dormitorio todavía con su mano en mi garganta me tumbó sobre la cama y con su mano libre comenzó a magrearme los pechos con fuerza.

¡no! ¡no! Déjame hijo de puta

Él de un tirón me arrancó la camiseta dejando mis pechos al aire, se inclinó sobre mi y comenzó a lamerlos por entero llenándomelos de saliva luego se echo para atrás y de otro fuerte tirón me arrancó la minifalda dejando mi sexo húmedo y depilado a la vista, con su mano libre se empezó a deshacer el nudo de la cuerda que sujetaban su pantalones

Empecé a chillar moviendo las piernas intentado liberarme, era inútil.

Grite el nombre de mi marido un par de veces hasta que finalmente aquella enorme polla se apoyo en mi rajita a la entrada de mi vagina y de un fuerte empujón se coló dentro de mi.

Volví a gritar pero esta vez de placer, el volvió a embestirme con fuerza y su polla quedo mojada por mi jugos vaginales, yo gemía y me retorcía de gusto

Él se paró como desconcertado.

Vamos no te pares ahora, dame fuerte, vamos follame con ese pollón que tienes.

Soltó mi garganta y sujetándome con fuerza por la tetas comenzó a follarme más y más deprisa hasta que toda su polla entró en mi interior, estaba con la piernas tan abiertas que pensaba que me iba a partir pero ahora eso no importaba estaba gozando como nunca.

Volví a gemir con fuerza, él se volvió a inclinar hasta llegar con su boca a mis pechos y empezó a morderlos con fuerza, especialmente mis pezones aumentando aún más mi placer.

Siguió dándome con todas sus fuerzas, mi cuerpo se retorcía de placer, notaba como mi orgasmo llegaba en toda su intensidad entonces él resoplando decelero el ritmo introduciendo lentamente esa enorme polla en mi coño, poco a poco, hasta que sus huevos golpearon contra mi coño, nos quedamos así quietos unos segundos, me sentía follada hasta lo más hondo de mi ser, volvió a cogerme los pechos apretándolos con sus fuertes y ásperas manos, con un movimiento de cadera me restregué contra él, de pronto mi cuerpo se tenso y de mi garganta salió un gran grito de placer y tuve un magnifico orgasmo entre espasmos.

Él saco su polla todavía dura ya que no se había corrido en mi coño, la tenía totalmente empapada de mis jugos, tiro de mi, haciendo que me acercara a él y cuando estuve a la altura adecuada la coloco entre mi tetas y comenzó a hacer como si se las estuviera follando quise acariciar aquel gigantesco miembro mientras se follaba mis tetas pero no me dejo, entonces fue él mismo quien se cogió la polla con la mano y empezó a dar fuertes golpes con su pollón a mis tetas primero una luego a la otra y así cambiando unas cuantas veces sin dejar de masturbarse.

Con la otra mano me cogió la cabeza y de forma brusca me intento meter su polla en la boca, era imposible, demasiado gruesa, abría la boca todo lo que podía pero apenas entraba, yo succionaba con fuerza, con mi labios lo que entraba de su capullo, de repente se tensó y su polla estalló comenzando a soltar todo su semen en mi boca, un chorro, otro y otro más, joder esa polla podía correrse tanto como enorme que era, tanta salía que a pesar que continuaba tragando, su leche resbalaba por la comisura de mis labios, él se alejo algunos centímetros de mi y meneándosela un poco continuó corriéndose encima mío, sobre mis tetas hasta que no le quedo ni una gota de leche en su interior.

Mis manos restregaron por mis pechos todo el semen que él había derramado en ellos, en sus ojos se podía ver lujuria, le sonreí y con mis dedos recogí los restos de su leche que todavía resbalan por mi barbilla llevándolos a mi boca y relamiéndolos con gusto.

Resoplando de nuevo como un toro como hizo al levantarse de la mesa, se tiro encima mío bajando de inmediato hasta mi coño, acerco su cara a mi rajita e inspirando con intensidad olió mi coño, que estaba empapado de flujos.

Y empezó a lamer mi coño con fervor, pasaba su lengua por todos lados, mi coño se mojo aún más, me hacia gozar como una loca con tanto lengüetazo eran poco hábiles pero tan rudos y esa rudeza buf me ponía tan cachonda, entonces me metió sin miramientos tres de sus dedos en mi coño que entraron con total facilidad, me retorcía, gemía y jadeaba.

Una vez con sus dedos bien empapados busco mi culo, introdujo uno de sus dedos y comienzo a follármelo sin dejar de comerme el coño, al momento le siguió otro de sus dedos y también un tercero, mis gemidos se convirtieron en gritos, mi coño se derretía ante esa lengua y mi culo pedía más ante tanto placer, no pude más y me deje llevar, empecé a gritarle:

¡me corro! una y otra vez mientras mi cuerpo se convulsiona disfrutando de mi orgasmo, lentamente me fui relajando tras terminar mi nuevo orgasmo aunque seguía jadeando por la intensidad del mismo.

El pastor se levanto y se fue sin decir ni media palabra, yo tumbada sobre la cama intentaba reponerme de tanto esfuerzo y placer, mis manos acariciaban mi cuerpo sudoroso, por fin recupere la respiración.

Entonces escuché sus pasos pesados que se venían de nuevo a la habitación parándose bajo el marco de la puerta, de nuevo parecía como si estuviera resoplando y tenía la polla totalmente empalmada, me fije bien en ella disfrutando de su tamaño, entonces me di cuenta:

La llevaba totalmente embardurnada de manteca.

Sin darme tiempo a hacer o decir nada se abalanzó sobre mi, me dio la vuelta y apretándome con una de sus manos contra la cama intento clavarme su polla en el culo, tras varios bruscos intentos, por fin su capullo rompió mi culo y entró, pero su polla es tan grande que a pesar de que empuja con fuerza ya no avanza más.

Espera, espera, déjame.

Me levante y me coloque a cuatro patas.

Prueba así, veras como cabe mejor.

Se subió sobre la cama y cogiéndome con sus manos por la cintura, colocó su capullo de nuevo en el agujero de mi culo y de fuerte golpe me la metió casi por completo.

Ahhhhh me matas , más, dame más.

Un nuevo empujón y entró por completo, produciéndome un dolor intenso pero al mismo tiempo un gran placer.

Grite de dolor, para seguir con gemiditos de placer con algún ¡Ay! intercalado.

Su polla exploraba lo más hondo de mi culo, estaba tan caliente que necesitaba hacer algo, acerque la almohada y me incline sobre ella mordiéndola con fuerza, él aprovecho para juntar mi cabello y cogerlo con su mano, ahora me follaba el culo a la vez que daba tirones de mi cabello tan fuertes eran sus embestidas que a veces levantaba mi cabeza junto con la almohada.

Deje de morder por un instante la almohada.

Si, así, follame, rómpeme el culo , Diossssss que gustooooo.

Comenzó a moverse más rápido dándome con todas su fuerzas, empecé a gemir cada vez más y más alto, el hombre se excito aún más, sus empujes se volvieron más violentos al igual que los tirones de pelo que me hacían levantar cada vez la cabeza, hasta que de repente, sentí un enorme placer en mi culo que empezó a extenderse por todo mi cuerpo, tuve un orgasmo anal bestial gritando enloquecida por el placer, el pastor seguía follándome el culo sin parar hasta que no pudo más y su polla estalló dentro de mi culo, notaba los chorretones calientes de su leche en el interior de mi culo, de repente sacó su polla de mi culo y un chorretón caliente de su leche cayó sobre mi trasero e inmediatamente me la metió de un solo golpe mi coño, me embistió de forma brusca, ahora notaba su polla corriéndose en mi vagina, su semen calentito dentro de mi vagina, poco a poco los empujones fueron más débiles, y sus espasmos soltando su leche, cesaron.

Saco su polla de mi coño y la restregó sobre mi trasero en el sitio donde había caído el chorretón al cambiar de mi culo a mi coño, su semen salía de mi culo y resbalaba hasta mi vagina donde se mezclaba con el resto de su semen y mis jugos y todo junto resbalaba por mis muslos hasta llegar a la cama.

El hombre desapareció, yo me limpie como pude, poniéndome desodorante y perfume para disimular el olor a sexo, al rato llego mi marido con el coche, me subí y nos fuimos, el pastor no volvió aparecer, allí quedo la camiseta rota de mi marido y mi minifalda, ahora entiendo porque cuando el pastor le dijo que no a Adela aquella noche, ella le incitó con su típico beee, la entendía perfectamente yo también quería más de aquella enorme y rica polla.


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© isa

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