Llevaba ya dos semanas "trabajando" para Q., la rutina con Q.
no existía, todos los días debía presentarme a trabajar normalmente con mi
uniforme de oficinista, hasta allí mejor para mi, pues me permitía que Juan
Carlos no sospechara de mi doble vida. En la oficina Q. decidía que haría
conmigo, algunos días, los menos, era efectivamente trabajo de oficina, otras
veces sencillamente me enviaba a alguna dirección sin mayores explicaciones,
allí alguno de sus muchos clientes o amigos me esperaba para follarme, para
ellos yo sencillamente era la prostituta que les enviaba Q. y me trataban como
tal. Me cogían a su gusto. Culo, tetas, boca, conchita, se servían sin necesidad
de invitación, para eso Q. me pagaba y la verdad es que me pagaba bien.
Otras veces eran reuniones de trabajo en su departamento que
se encontraba en el piso superior de la oficina, dos o tres clientes,
excepcionalmente cuatro. Yo oficiaba de su asistente personal, servía café,
tomaba notas de los acuerdos y finalmente era el postre de la reunión que
compartían como buenos amigos que eran.
Nunca, ninguno de los distinguidos empresarios con los que
trataba Q. y que yo normalmente conocía de antes por su relación con mi marido,
se privó de follarme. Quizás era porque yo era una señora de sociedad, educada
en el mejor colegio de monjas de la ciudad y casada con uno de sus pares, que
sentían un morbo especial es culiarme, o quizás era como me decía Q., yo
efectivamente era muy sensual y les mostraba sin vergüenza lo mucho que gozaba
del sexo. Como fuera, todos se retiraban satisfechos y algunos inclusos me
invitaban a salir, pero yo nunca acepte, pese a todo, con Q. me sentía protegida
y cuidada.
El sexo con mi marido Juan Carlos era cada día mejor para él,
yo estaba mucho más desinhibida y como normalmente ya había cogido y disfrutado
en mi trabajo, no me esforzaba por alcanzar mi placer sino el de él. Además, la
practica hace al maestro, o maestra en mi caso, yo había aprendido rápidamente a
satisfacer a los hombres y día a día dejaba a Juan Carlos extenuado y con una
sonrisa de oreja a oreja, comenzó a llamarme mujer insaciable y a confesarme sus
fantasías más reprimidas, como la hacer un trio con un amigo, verme tener sexo o
sencillamente participar en una sesión de sexo grupal.
Pese a que sus fantasías me liberaba de algo de culpa, ésta
no me dejaba tranquila y decidir recurrir donde mi hermana Helena, la esposa de
Daniel, ella continuaba en cama por su embarazo complicado con los mellizos y
además, siempre habíamos sido muy unidas.
Le pedí la tarde libre a Q. quien no me hizo problemas cuando
le dije que visitaría a mi hermana. Me costo empezar la conversación, ella me
escuchaba en silencio, le conté todo, sin nombres por supuesto, mal que mal, uno
de los amigos de Q. que me había follado era su propio marido. No le oculté
detalles, como un distinguido abogado me había violado y yo había tenido que
aguantar y callar por las deudas de mi marido, como ese distinguido señor me
había echo participar en orgías y atender a sus muchos amigos y clientes. Ella
nunca me juzgó ni reprochó, sólo me hizo unas pocas preguntas aclaratorias que
me costo responder por lo que significaban pero que al final me resultaron
liberadoras.
Marcia respóndeme con absoluta honestidad, la primera vez que
este tipo te cogió, cuando Juan Carlos estaba al otro lado de la línea
telefónica, ¿lo disfrutaste?
Asentí en silencio
Eso está muy bien Marcia, peor hubiera sido su no lo hubieras
echo, pero responderme con palabras, ok, y cuando entre los cinco te dieron
durante horas, ¿lo disfrutaste?
Si respondí con claridad, aunque me duela reconocerlo,
fueron momentos muy placenteros y sensuales.
Y a los otros, los del día a día, los que vas a ver a sus
oficinas o a los que atiendes en sus reuniones de trabajo, ¿los disfrutaste?
Helena, lo que me da más culpa es eso, todas,
absolutamente todas las veces lo he disfrutado. El ir a la oficina de alguno
de nuestros conocidos, el ver como me desviste con la mirada, el sentir sus
manos recorriéndome por primera vez, el verlos desnudarse, el conocer y
saborear su verga, el sentirlos adentro, el verlos disfrutar y sobretodo el
que se corran dentro mio, no lo puedo evitar, cada vez es más rico. Incluso el
verlos en actividades absolutamente normales, como comprando en el
supermercado con sus señoras, me excita verlos, que nuestras miradas se crucen
cómplices, el saber que cuando ellos me ven de la mano de Juan Carlos vestida
como toda una dama, no dejan de imaginarme desnuda y disfrutando de su verga.
Me queda más que claro y eso está muy bien, las últimas dos
preguntas. Ese distinguido abogado que te violo es nuestro amigo Q. ¿cierto?
Si, ¿cómo lo sabes.?
Me sonrió; es tiempo de revelar los secretos. dos cosas que
me dijiste me lo dejaron absolutamente claro.
La primea: "A pesar de lo mojada que estaba, nada me había
preparado para lo que sentí, era como una gran pelota caliente que me penetraba,
eso no podía ser el glande del tipo, tenía que ser otra cosa. Abrí mis ojos como
plato y él advirtió mi sorpresa pues sonriendo me dejo una de las piernas sobre
su hombro y con la mano libre me ayudo a incorporarme para ver al intruso. Un
largo cilindro obscuro grueso, lleno de venas que parecían que reventarían de un
momento a otro, terminaba en una cabeza grande como mi puño pero con forma de
callampa, de un color violáceo, era efectivamente su verga, mucho más grande y
gruesa que la de mi marido"
La segunda: "comenzó a meter y sacar su verga de mi vagina,
lo hacia a su ritmo, buscando su placer, no buscaba para nada el mío, sólo se
concentraba en él, sacaba su glande hasta afuera para volver a penetrarme hasta
los huevos, cada vez más rápido, en silencio pero con muchas ganas y fuerza, muy
a pesar mío, cada vez que esa gran cabeza se retiraba me provocaba oleadas de
placer y cada vez que me penetraba mi placer se incrementaba, me mordía los
labios para no gemir, sin quererlo mis caderas se sincronizaron con la de él,
cada vez que él se retiraba yo me apartaba y cada vez que él me penetraba yo me
empujaba hacia él, para hacer la penetración más profunda, más rica, cómo
disfrutaba esas tremendas bolas golpeándome al encontrarnos. No se cuanto duró
pero a mi me pareció una eternidad, hasta que su cabeza comenzó a latir y a
escupir una gran cantidad de leche caliente muy dentro mío, pensé que se orinaba
dentro de mi por la cantidad de leche, mi vagina respondió de inmediato al
envite, como boca de niña golosa se habría y cerraba sobre esa sabrosa verga,
succionado ese líquido caliente y enviándolo hasta el centro de mi, ese orgasmo
me recorrió entera y sólo pude disfrutarlo en silencio"
La miré más que intrigada. Ella me sonrió coqueta y me dijo
con picardía, hermanita, tu no eres la única que conoce a Q. yo también he
disfrutado de esa maravillosa verga y de lo bien que coge, y debo confesarte que
fueron muchas, muchas veces.
Plop, yo pensé que tu te habías casado virgen al igual que
yo.
Por supuesto dijo Helena, tu que te crees, yo era una
señorita de las monjas y sólo en la noche de bodas me entregue a mi marido.
¿a ver?, le dije yo, no te entiendo, tú te casaste virgen
hace siete meses. ella asintió. Estuviste un mes en luna de miel con tu marido
en el extranjero, ella volvió a asentir. volviste y a los pocos días te diste
cuenta de tu embarazo y debido a lo mal que te has sentido hace ya 6 meses que
no has tenido sexo. Helena volvió a asentir con una sonrisa muy pícara. ¡HA No!,
me los tendrás que explicar.
Tranquila mujer, te explicaré todo y con lujo de detalles
como tu lo has echo, pero antes una última pregunta y sin mentirnos, en la
primera orgía que participaste, ¿estaba Daniel mi marido, se la chupaste, te dio
por el culo, también te la metió por la conchita, y todo eso te lo hizo más de
una vez?
Esas son varias preguntas, traté de bromear para disimular mi
vergüenza. Si le dije con timidez, si a todo, Daniel estaba allí y fue uno de
los más activos, no sólo me penetró por cada agujero que tengo, sino que también
lo hizo varias veces.
¡BIEN! grito Helena para mi desconcierto, ¡ESE ES MI MACHO!
En vez de recriminarme me abrazó con ternura, Marcia,
Hermanita, Daniel me lo contó todo en su momento, y para tu tranquilidad, me
dijo que maravillosa en la cama, que había disfrutado cada cogida que te había
dado y que estaba seguro que tu también las habías disfrutado. Ven, que tenemos
mucho que hablar.
Conversamos todas la tarde, mi culpa desapareció como por
encanto al escuchar su aventuras, mucho más intensas que las mías. efectivamente
se había casado virgen, su luna de miel había sido eso sí, muy intensa, Daniel
era muy creativo y demandante, y desde la primera noche que cogían sin parar, en
las más diversas posiciones y por ambos lados, la misma noche de bodas Daniel la
había desvirgado por delante y por atrás. Mamar ella lo sabía bastante bien y
hace tempo, los tres meses antes de la boda habían sido para ella de mamada
diaria, sólo así se había logrado conservar virgen hasta la noche de bodas.
Justo a la semana de la boda, ya sin inhibiciones con su
marido y seguramente por alcohol que había bebido, permitió que él la vendara,
amordazara y le amarrara las muñecas a la cama, esa extraña posición la llenó de
lujuria y disfruto más que nunca que la cogiera así sin verlo, apenas Daniel
había acabado la cogió de los tobillos y poniendo sus piernas en los hombros le
puso un par de cojines bajo el culo y poniéndose de cuclillas sobre ella volvió
a penetrarla vaginal mente. Le extrañó un poco su recuperación tan rápida pero
no se lo cuestionó, se sentía tan rico. Cuando la tomaron de las caderas y una
segunda verga buscó y penetró su culo, se dio cuenta de la realidad, la verga
que tenía en la vagina tampoco era la de Daniel.
Trato de gritar pero la mordaza se lo impedía, trato de
sacárselos de encima pero tenía las muñecas amarradas a la cama y se encontraba
doblada, con sus pies a la altura de los hombros del tipo que tenía encima suyo
y que le tenía su verga encajada hasta las pelotas, con cada movimiento
desesperado de ella sólo lograba que el tipo de encima se le encajara más
profundamente.
Tranquila mi amor, escuchó la voz de Daniel a la altura de su
cabeza, esta fiesta es para usted. Daniel la acaricio en la cara y le sacó la
venda de los ojos y la mordaza, Helena pudo ver a quienes se la estaban
cogiendo, dos amigos del colegio, casados con excompañeras, miró hacia el
costado y allí estaban ellas, desnudas, una le chupaba la verga a Daniel y la
otra estaba cogiendo con Q. Ese fue el comienzo, el resto de su luna de miel fue
una orgía continua, cogió con todos los hombres y con las mujeres también, la
mayoría de las veces con más de uno al mismo tiempo. Si, a ambos les había
gustado el intercambio y el sexo grupal y efectivamente no cogía hace meses así
que le hacía mucha falta, pero no podía, sin embargo ella me ayudaría con Juan
Carlos.