Como he contado en anteriores relatos, en esta época de mi
vida era comercial de una empresa textil y acostumbraba cada tres meses hacer un
viaje sobre la zona de Andalucía.
Era domingo y había salido temprano de mi casa con mi coche
rumbo a Sevilla. Después de 10 horas de viaje por fin llegue a mi destino.
Tenia reservada una habitación en el Hotel NH de la Plaza de
las Armas (Sevilla) frente a la Isla de la Cartuja. En esa época contaba con 39
años, y la verdad no me importaba viajar y hacer muchos kilómetros, pues
disfrutaba con mi trabajo y siempre he sido una persona muy abierta y me gusta
mucho hablar, cosa que para mi trabajo es primordial.
Una vez registrado en recepción, subí a mi habitación donde
me tumbe en la cama, pues el viaje fue agotador y necesitaba un descanso.
Después de estar tumbado durante una medía hora, necesitaba relajarme y que
mejor relax que él desnudarme paulatinamente acariciarme poco a poco mi cuerpo.
Me encanta estar tumbado sin ninguna prenda en mi cuerpo y poder contemplarme.
Dio la casualidad que en los pies de la cama había un espejo en el cual me
reflejaba y me excitaba más.
Empecé acariciándome el pecho y pellizcándome los pezones con
bastante fuerza para conseguir que se pusiesen duros, alternando los pellizcos
con las caricias que poco a poco fueron descendiendo hasta llegar a mi polla,
que ya empezaba a babear, en eso estaba cuando recordé que siempre cuando saldo
de viaje para varios días llevo unas agujas de tender la ropa por si las
necesitaba, cogí dos agujas y me las puse en los pezones. Oh que dolor, pero
poco a poco se fue calmando.
Ya tenía las dos manos libres para poder actuar, y poco a
poco me fui masturbando primero con la derecha, después con la izquierda, mi
excitación cada vez era mayor, me contemplaba en el espejo y pensaba, llamo al
botones para que me haga un apaño.
La verdad no soy tan decidido, así que recordé que me habían
comentado que en Sevilla se encontraba un bar discoteca con cuarto oscuro, y con
mucho ambiente.
Total que decidí calmarme, darme una ducha y arreglarme.
Cuando estaba lavándome, se me ocurre, y si me depilo, bueno
depilarme no puedo porque no tengo los utensilios, mejor afeitarse. No soy muy
velludo pero tengo algo de vello en el pecho. Me enjabone y empecé afeitarme,
primero el pecho y luego los testículos y parte del tronco del pene,
recortándome con una tijeras el pubis.
Una vez termine me enjabone y limpie el resto del vello que
quedaba. Bueno fue algo maravilloso el tener una piel fina y suave, él
acariciarte y tener esa sensación tan agradable, nunca antes lo había notado,
pero cuando me estaba dando crema hidratante y alcance mi pene, este empezó a
crecer y como más masaje le daba, más crecía, parecía mayor de lo que yo estaba
acostumbrado a ver. Me tuve que retener para no masturbarme y terminar, pues
quería tener una noche con la máxima plenitud.
Termine de arreglarme y salí del Hotel con rumbo a una zona
de Sevilla que todo son bares y se come muy bien a base de tapeo.
Después de tomar unas cuantas cervezas y comer delicioso
jamón y unas puntillitas, me senté en una terraza a tomar un café y una copa en
espera de que fuese más tarde para ir a la Disco.
Cuando fue la hora me dirigí al lugar donde me habían
indicado y llame a la puerta, me abrió un chaval guapísimo y muy fuerte, lo
salude, y entre en el local, primero había una pequeña pista con luces de
colores, seguidamente un barra larga de bar y al fondo una sala con bancos
largos donde poder sentarse y contemplar la televisión donde estaban haciendo
una película porno gay.
Pedí un cubata y me senté en un banco a contemplar la
película y como no lo que estaba a mí alrededor.
Al poco rato después de a ver bebido tanto tuve la necesidad
de ir al baño, que se encontraba al fondo de la sala subiendo unas escaleras,
entre en un reservado, y cuando salieron vi que al lado se encontraba una puerta
que solo hacia que entrar y salir gente, yo pensé, porque no entrar, y entre. No
se veía nada, era el cuarto oscuro, yo me quede pegado a la pared y estuve
esperando que pasaba, en eso que noto el roce de una mano sobre mi brazo, era
una caricia suave, que fue subiendo hasta llegar a mi cabeza, seguidamente con
la otra mano fue subiendo por el otro brazo, hasta llegar a la misma altura y
agarrarme la cabeza para darme un beso, yo para que negarlo, quería ese beso, no
forcé nada para evitarlo, tenia los labios muy calientes y empezamos a disfrutar
de nuestras lenguas. Era un chaval más bajo que yo pero por lo que pude palpar,
era fuerte y bien formado (en todos los aspectos).
Me desabrocho la camisa, me estuvo lamiendo el pecho,
mordisqueando los pezones, (que es una de mis partes más sensibles), consiguió
bajarme los pantalones hasta la rodilla y los bóxer, poniéndose detrás de mí.
Suerte que era un cuarto que no se veía nada.
Al cabo de un rato note una cosa húmeda en mi ano, me estaba
lubricando con un gel
para permitir la entrada de lo que era inminente. Primero un
dedo, y como no opuse resistencia, introdujo dos. No se si era por todo lo que
había bebido, pero cada vez estaba más caliente y pedía más, y así fue , se puso
un condón bien lubricado, y me introdujo ese trozo de carne que ágilmente empezó
el bombeo, en un principio lentamente, que fue acelerando según iba
transcurriendo el tiempo.
Con su mano me agarro la polla que empezó masturbándome a la
vez que me estaba embistiendo, era todo maravilloso, que gusto, pero que gusto.
Sus enculadas eran cada vez más potentes notando que llegaba
el clímax final, y así fue, después de notar como aceleraba el ritmo me soltó la
polla poniendo sus manos en mis caderas para soltar todo el esperma que llevaba
retenido en su interior, después de tres o cuatro espasmos, junto su cara detrás
de mi oreja resoplando, a la vez que yo aceleraba el ritmo para terminar
eyaculando, y así poder descargar toda la tensión del viaje.
Fue maravilloso, y muy placentero.
Después de un tiempo para poder componernos, nos arreglamos y
salimos del cuarto oscuro.
Y allí fue cuando realmente nos conocimos y empezó nuestra
amistad con Manolo, esta amistad duro un año, pero esto será otro capitulo
Besos