Yo no soy gay 20, Para mí esto no es algo escatológico.
Por Lindo Culo 04.
Este paciente creía que a él le gustaba el scat. Enseguida me
preparé para rechazar cualquier propuesta que me hiciera, ya que yo en mi
condición de terapeuta sexual no gay, no tenía la menor gana de que me cagaran
en la boca o en la cara. Así que, procurando no ofenderlo, se lo dije.
Pero esa no es mi tendencia, doctor… -
¿Ah no…? ´
Para nada. A mi me gusta cojerles el culo.- Eso me
resultó más tranquilizante, pero igual no estaba claro.
¿Y por qué califica a eso de scat? Parece más bien
homosexualidad activa… -
Podría parecer eso, ya que les pido a mis parejas que me
ofrezcan el culo… -
¿Ve lo que le digo? Usted solo quiere garchárselos por el
culo.-
No exactamente, doctor, porque yo pongo mi culo contra el
de ellos… Culo contra culo… -
Vaya – dije – qué interesante. Pero todavía no entiendo…
- la imagen que vino a mi mente me resultó interesante.
Mejor le muestro – dijo mi paciente, sacándose el
pantalón y el slip. Tenía un lindo culo, a decir verdad.
Ahora, por favor, sáquese usted también el pantalón… -
¿El calzoncillo también? –
Claro, como yo. – Lo hice, pero me sentí un poco raro.
Ahora tenemos que enfrentar los culos, ojete contra ojete…
Y ábrase bien las nalgas, usando las manos… -
Y ahí se me hizo la luz: ¡¡este paciente pensaba meterme un
sorete en el ojete!! ¡Estaba atrapado! ¡Si lo rechazaba podría fracazar el
tratamiento…!
Y no tuve que esperar mucho para sentir que algo caliente y
cilíndrico comenzó a penetrar mi agujero. ¿¿¿Qué hacer…??? El sorete del
paciente parecía muy gordo y duro, además yo no soy gay gracias a Dios. Pero lo
que más temía era el largo de ese sorete, el cual después de recorrer mi ano
hasta el final podría seguir por dentro de mis intestinos quién sabe hasta
donde… ¡¡Y ya estaba llegando al final…!! Sentí que estaba en medio de una
trampa mortal…, con mi orto terriblemente dilatado por ese tremendo soretazo.
Y entonces comenzó el mete y saca.
Yo podía entender el mete, pero no el saca, ya que un sorete
no puede hacer esos movimientos, a menos que tuviera músculos. ¡¡¡Y este los
tenía!!!
¡¡¡Eso no era un sorete!!! ¡¡El paciente me estaba cogiendo
por el culo!! ¡¡¡Y con qué bruta tranca!!! ¡Claro, ya no tenía su culo contra el
mío! Ahora me estaba metiendo la tranca. ¡Y con cuánto entusiasmo! En medio de
los jadeos le pregunté qué había pasado con sus tendencias escatológicas. Me
debía esa explicación como terapeuta. Me costaba no desconcentrarme, porque esa
poronga que me transitaba bravíamente el culo, dificultaba mi atención, pero
hice lo mejor que pude.
- No tengo ningún problema escatológico – me dijo mientras me
seguía rompiendo el culo. – Este es un truco que uso para cogerme a los
terapeutas sexuales, y me da un resultado bárbaro.-
Yo sentía que su porongota me llegaba hasta la garganta, y
las sensaciones en mi orto me estaban transportando hacia los cielos. Yo creo
que los terapeutas heterosexuales tenemos que pasar por estas pruebas. Es más,
yo procuro pasarlas con la mayor frecuencia posible, para internalizar mejor los
problemas de mis pacientes gays.
Cuando su enorme tranca comenzó a pulsar y pulsar llenándome
el culo con sus chorros de semen, no pude resistir más, y me corrí
inconteniblemente.
Mi paciente quedó muy contento con mi respuesta.
Y yo también, porque al no ser gay, la perspectiva de un
enorme sorete taladrándome el culo, me pareció humillante. Con cierto encanto,
lo reconozco, pero humillante al fin.
Cuando me la sacó y me la dio a mamar, agradecí al cielo que
no fuera un sorete, porque me hubiera resultado bastante asqueroso.
Así que me banqué cómodamente su acabada en mi boca a los
diez minutos. Y entonces podríamos continuar con el tratamiento. Cuando le dije,
se puso muy contento y me dio una palmadita en el culo al irse.
Escribí un informe para la asociación de terapeutas sexuales,
consignando que ese paciente no sufría ningún problema escatológico.
Y hago extensivo a mis lectores este informe. Seguramente
ustedes estarán aliviados al saber esto.
Escríbeme a
indoculo04@yahoo.com.ar y dame tus impresiones. Un beso, de un terapeuta
hétero.