EL SECRETO DE IVÁN (3)
Después del suicidio de Iván, Pablo deberá descubrir el
terrible secreto que se esconde tras la muerte de su hermano y encontrarse a si
mismo en un viaje sin retorno, donde nada volverá a ser igual… (el desenlace)
CAPITULO 3
Anochecía en Santiago de Compostela, las luces de la catedral
y las fachadas comenzaban a iluminarse dándole un aspecto mágico al Obradoiro.
Pablo miró el reloj sobresaltado, casi las diez de la noche, se le había pasado
el tiempo volando mientras hablaba con el que ya consideraba su nuevo amigo…
- ¿Tienes que irte? – preguntó David.
- No – respondió Pablo apresuradamente – Bueno, a no ser que
tu quieras marcharte ya... – dijo deseando que no fuera así…
- No, en absoluto, me siento muy a gusto aquí contigo…
- Gracias, yo también…
- Sabes, tu hermano no paraba de hablarme de ti, incluso
antes de conocernos ya me había hecho una idea de cómo eras, por eso, te
reconocí enseguida en el entierro…, es curioso, dijo que serías el único que
lloraría por el si alguna vez le pasaba algo, y así fue…
- ¿Me viste? – preguntó el otro ruborizado…
- Si, pero, no tienes nada de que avergonzarte, llorar no es
signo de debilidad sino de humanidad…
- Gracias, realmente se nota que sabes tratar a la gente…,
por eso me gustaría pedirte un ultimo favor, pero, no quiero abusar de tu buena
voluntad…
- Estaré encantado de ayudarte en lo que pueda, ¿de que se
trata?
- Necesito seguir leyendo el diario de Iván, pero, ahora
mismo no me siento con fuerzas de hacerlo solo y no puedo confiar en nadie mas…
- ¡De acuerdo…!
- ¿Seguro?
- ¡Que si, no te preocupes…!
Pablo introdujo la llave en la cerradura del pequeño baúl del
tesoro, ante la atenta mirada de su amigo, el viaje en coche hasta la casa de la
abuela se le había hecho interminable, la impaciencia lo atormentaba, buscó la
página en la se que había quedado la última vez y tomaron asiento en un viejo y
desgastado sofá …
David lo observaba con atención, Iván no le mintió en
absoluto al decirle que su hermano pequeño era muy guapo, mas bien, se había
quedado corto, lo cierto es que el chico era un autentico bellezón, además de
una persona encantadora, desgraciadamente se habían tenido que conocer en el
peor de los momentos…
"10 de septiembre de 1996
Hoy he esnifado cocaína por primera vez, me la dio a probar
Toño, no habíamos vuelto a vernos desde lo que pasó el otro día, pero, esta
tarde coincidimos en el garito y estuvimos hablándolo, me explicó que aquel día
estaba muy colocado y no controlaba lo que hacía, pero, que lo sentía de verdad
y que no iba a volver a pasar…, al anochecer se ofreció a llevarme hasta mi casa
en su coche, pero, se desvió del camino y aparcó en un descampado que hay algo
apartado de la carretera, y allí me besó de nuevo, yo le correspondí, nos
abrazamos y acariciamos con desesperación, la temperatura subía cada vez mas
dentro de aquel automóvil…, de repente se detuvo y sacó de la guantera una
bolsita con polvos blancos…
- ¿Quieres? – preguntó balanceándola delante de mi cara.
- No se - dije encogiéndome de hombros- nunca me he metido…
- Ya verás, es una pasada…
- Pero, ¿no corres el riesgo de engancharte con esto?
- ¡Que va, eso son tonterías, yo lo controlo perfectamente…!
Dicho esto, salió del coche, yo lo imité, preparó dos rayas
sobre el capó y aspiró con fuerza, yo lo miraba alucinado.
- ¡Ahora tu, campeón! – exclamó, dudé unos instantes, pero,
finalmente accedí.
Casi no había ni terminado cuando sentí que me abrazaba por
detrás, cargando su peso sobre mi, me apretó con fuerza y me besó la nuca y el
cuello…
- ¡Voy hacerte ver las estrellas…! - me susurró al oído
mientras metía una de sus manos por dentro de mis pantalones deportivos y
acariciaba mi trasero, yo estaba muy excitado, pero, empezaba a marearme, me
bajó los pantalones hasta los tobillos y me sacó la camiseta, fue descendiendo
con su boca por mi espalda desnuda…
- ¡Esto mejor nos lo saltamos! – exclamó Pablo algo nervioso,
no quería que David se diese cuenta de que la historia lo estaba turbando de una
forma realmente extraña…, no podía admitir que aquello lo excitaba, ¡el no era
gay, estaba seguro de ello!, ¡si además se casaba en unos meses…!, ¿Pero,
entonces por qué se sentía tan atraído por su nuevo amigo?
- ¿Estás bien? – quiso saber David…
- No, no creo que pueda seguir leyendo…
-¿Quieres que continúe yo?
- Si, por favor...
- …hundió su boca entre mis nalgas haciéndome jadear
como una perra en celo, después me sujetó por la cintura y me penetró contra el
capó de su coche… - leyó en alto
- ¡Para, David! – exclamó Pablo saltando del sofá como un
resorte - ¡habíamos dicho que nos pasábamos eso, no me interesa la vida sexual
de mi hermano, solo quiero saber que era lo que trataba de decirme…!
- ¡Ya no hay nada mas en este diario que pueda ayudarte…!
- ¿Qué?
- ¡La existencia de tu hermano estuvo repleta de excesos,
promiscuidad, amantes, drogas y alcohol, eso es lo único que vas a encontrar
aquí…!
- Pero…
- ¿De verdad no lo has entendido aun?
- ¡No sé de que me hablas!
- Tienes miedo, piensas que la historia podría repetirse
contigo, es comprensible, solo tenías trece años cuando pasó todo, presenciaste
como Ernesto le daba una paliza de muerte a tu hermano y aquello te marcó de por
vida…
- ¿De que hablas?, ¡eso lo leí en el diario, yo no vi nada…!
- ¡No te esfuerces!, Iván me lo contó todo…
Pablo cayó de rodillas sobre la alfombra roja, se tapó la
cara con las manos y comenzó a llorar amargamente, diez años atrás un niño
travieso e inquieto había seguido a su hermano y a su mejor amigo hasta el
desván de la abuela, escondido entre unas cajas, observó el espectáculo
totalmente sorprendido y fascinado. Aun no entendía demasiado bien que era lo
que estaban haciendo, pero, no tuvo la impresión de que fuese nada malo o sucio…
De repente, escuchó los gritos de su padre, se asustó
muchísimo y trató de esconderse lo mejor posible, para que este no lo encontrase
fisgando, no quería meterse en problemas, vio como amenazaba y echaba a Jorge, y
fue un testigo mudo e impotente de cada detalle de la brutal paliza que Ernesto
le propinó a su hermano, curiosamente Iván había relatado todas sus experiencias
sexuales con pelos y señales, pero, omitió muchas cosas sobre las vejaciones de
Ernesto esa tarde, las patadas, los golpes en la cabeza y la entrepierna, o de
cómo le orinó encima antes de irse, dejándolo en un estado de
semiinconsciencia…, solo entonces, Pablo salió de su escondite para ayudarlo, se
agachó junto el y trató de reanimarlo, cuando este abrió los ojos, lo miró con
rabia y comenzó a gritarle.
- ¡Lárgate de aquí! – berreó furioso.
- ¿Por qué te ha pegado papá? – preguntó su hermanito entre
sollozos.
- ¡Porque estoy enfermo, soy un degenerado, un puto maricón,
y ahora vete de una jodida vez…! – siguió vociferando.
Aquellas palabras se quedaron gravadas a fuego en su cabeza
para perseguirlo y atormentarlo durante toda su vida, se esforzó tanto en tratar
de olvidar que casi lo había conseguido, o al menos eso pensaba el…
- Mi hermano se volvió muy rebelde, cada vez se metía en mas
problemas, y mi padre no paraba de pegarle…– susurró Pablo aun de rodillas en el
suelo – y yo estaba tan asustado que era incapaz de contradecirlo en algo, no
quería que me diese una paliza a mi también, así que siempre hacía todo lo que
me ordenaba, sabes, lo gracioso es que tengo veintitrés años y todavía le
obedezco, voy a casarme con una mujer que no me ama y a la que no amo solo por
satisfacerlo…
- Dime una cosa, ¿Qué es lo que deseas tu realmente?
- Dejar de tenerle miedo y ser libre por fin…
- Era lo que Iván quería para ti, y que no cometieses sus
mismos errores, por eso te dejó el diario…
- Nos hizo creer que ser gay es una enfermedad y que por eso
mi hermano era tan infeliz, pero, la causa de su desgracia no fue la
homosexualidad, sino el propio Ernesto Salazar…, ¡ahora lo entiendo!
- Aquel suceso tan traumático a una edad temprana os dejó muy
afectados a los dos, por eso cada uno desarrolló sus propias defensas para poder
seguir viviendo…
- ¡Marchémonos de aquí, no soporto mas este sitio!
- ¿A dónde vamos?, ¿te llevo a casa?
- No, no quiero volver allí…
David no le dijo a donde iban, simplemente giró el contacto y
arrancó el coche, tampoco Pablo preguntó donde lo llevaba, no hacía falta, por
fin, había logrado comprenderlo todo, por primera vez en diez años se sentía en
paz consigo mismo, recostándose en el asiento del copiloto, cerró los ojos,
apretó con fuerza el cuaderno azul contra su pecho y se quedó dormido con una
sonrisa en los labios.
El otro lo observó en silencio, aquel chico le había calado
muy hondo, pero, decidió que se tomaría las cosas con mucha calma, lo último que
quería era perjudicarlo mas, le prometió a su hermano que cuidaría de el y lo
ayudaría en todo lo que pudiese, como en su día intentó hacer con el propio
Iván, aunque por desgracia sin demasiado éxito, entonces no sirvió de nada,
pero, esta vez se había prometido a si mismo que la historia no volvería a
repetirse.
- Ya hemos llegado – anunció despertando al otro de su sueño
- te he traído a mi casa, mañana cuando estés un poco mas calmado podrás decidir
lo que quieres hacer a partir de ahora…
- En realidad, ya lo he pensado, pero, hay algo que me
gustaría preguntarte…
- ¿De que se trata?
- ¿Cómo se le dice a otro hombre que te gusta? – preguntó
acercando sus labios a los de David, pero, sin llegar a tocarse…
-¡Así! – exclamó justo antes de besarlo - ¿Pero estás seguro
de esto?
Pablo no respondió, ni el mismo lo sabía, había vivido
demasiado tiempo con miedo, y era muy difícil vencer los prejuicios acumulados a
lo largo de tantos años, lo único que tenía claro era que aquel chico que estaba
a su lado le atraía de verdad…
Sobraban las palabras, fundidos en un apasionado beso
recorrieron los escasos metros que hay desde el coche a la entrada, David trató
de meter la llave en la cerradura, pero, los nervios le jugaron una mala pasada,
e hicieron falta varios intentos para que consiguiese abrir la puerta.
No podían dejar de besarse y tocarse, el deseo que se
despertaban era mucho mas fuerte que ellos mismos, para cuando lograron llegar
al dormitorio ya se habían dejado la mitad de la ropa por el camino, y cayeron
sobre la cama, uno encima del otro.
- ¡No tenemos que hacerlo si tu no quieres…! – comentó David.
- Esto es nuevo para mi y estoy un poco asustado, no se hasta
donde podré llegar, lo único que tengo claro es que ahora mismo me apetece mucho
estar contigo…
- Te propongo una cosa, iremos muy despacio, poco a poco, no
hay ninguna necesidad de correr…
David abandonó la boca y comenzó a lamerle los lóbulos de las
orejas y el cuello, notando como se erizaba cada centímetro de piel a su paso,
luego se entretuvo en los pezones que ya estaban completamente erectos, el otro
no paraba de gemir y retorcerse de goce bajo las expertas caricias de su amigo,
trató de imitarlo, no tenía demasiada practica, pero, si mucha voluntad, lo
apretó contra el, notando como sus erecciones chocaban bajo la ropa interior.
Una de las mano de David se perdió dentro del bóxer de su amante que se retorcía
de gusto, guió la de Pablo hasta su propia entrepierna, y así siguieron durante
largo rato, masturbándose mutuamente, sin dejar de mirarse a los ojos, hasta que
ambos explotaron de placer…
Pablo despertó en una cama que no era la suya, a su lado
dormía placidamente otro hombre, los dos estaban abrazados y completamente
desnudos, experimentó mucho miedo y remordimientos por lo que acababa de hacer,
la seguridad de la noche anterior se había esfumado, ahora solo podía pensar en
salir corriendo de allí lo antes posible y no volver nunca, buscó su ropa
desperdigada por toda la casa y el diario de su hermano que se quedó tirado en
la entrada, el cuaderno estaba abierto casi por el final, iba a recogerlo para
marcharse, cuando se percató de algo diferente, la pagina estaba escrita con el
mismo rotulador negro de la portada, la observó con atención y se dio cuenta de
que era otra carta…
"Querido Pablo:
Ahora que has leído mi historia, espero que comprendas un
poco mejor mi decisión. Mi vida ya no tenía arreglo, pero, la tuya si, por favor
hermano, trata de ser feliz, intenta dejar atrás el miedo y los prejuicios,
olvida aquella tarde en el desván y haz lo que te dicta el corazón, lo que tu
quieres realmente y no lo que te impongan los demás.
Yo he necesitado muchos años de infelicidad para entender que
nosotros no somos los monstruos, lo son las personas como Ernesto Salazar, si
pudiera, volvería atrás y cambiaría toda mi vida, pero, eso ahora ya es
imposible, sin embargo tu aun estás a tiempo de ser feliz, no desperdicies tu
oportunidad.
Te quiero mucho:
Iván"
Pablo depositó de nuevo el diario en el suelo, respiró hondo
mientras se desnudaba, luego regresó al dormitorio y abrazando a su amigo cerró
los ojos y trató de dormirse de nuevo…
Aquella noche soñó con su infancia, cuando el e Iván eran uña
y carne, estaban jugando a los piratas y luchando con dos espadas de plástico,
mientras la abuela preparaba su famosa empanada casera…, en diez años solo había
vuelto a experimentar aquella felicidad plena una vez, en los brazos de David…
FIN
Gracias a todos leer mi relato, espero que os guste, ya me
contareis, un saludo…