EL SECRETO DE IVÁN
Después del suicidio de Iván, Pablo deberá descubrir el
terrible secreto que se esconde tras la muerte de su hermano y encontrarse a si
mismo en un viaje sin retorno, donde nada volverá a ser igual… (continuación)
CAPITULO 2
El teléfono móvil de Pablo sonó con insistencia, se trataba
de Ernesto, seguramente querría una explicación por haber desaparecido del
entierro de aquel modo tan extraño, pero, no era el momento mas oportuno, las
disculpas tendrían que esperar hasta mas tarde, lo apagó y continuó con la
lectura…
"Ni siquiera tuve tiempo de vestirme, el estaba totalmente
fuera de si, comenzó a gritar y a insultarme, me dijo unas cosas tan horribles
que nunca creí que saldrían de la boca de mi propio padre…
- ¡Eres un maricón de mierda, un pervertido, un degenerado,
un enfermo…! – berreaba furioso - ¡La deshonra de la familia …! – vi como se
sacaba el cinturón y se me acercaba con los ojos inyectados en sangre y la
mandíbula desencajada, pero, no hice nada por defenderme , la vergüenza y el
miedo me paralizaron.
Se abalanzó sobre mi, golpeándome con saña, marcando mi piel
desnuda con la hebilla de su cinto…, después se dio la vuelta y se fue sin tan
siquiera mirarme a la cara, me dejó solo, dolorido y humillado…
No entiendo por que me trata así, ¿de verdad me merecía este
castigo?, ¿tan malo es lo que he hecho?, no soy un delincuente, no he robado ni
matado a nadie, solo me he enamorado de quien no debía. Tal vez si me lo
merezca, igual mi padre tiene razón y soy un enfermo, un degenerado, un tarado"
Pablo, trató de reprimir las lagrimas, la imagen de su
hermano encogido sobre aquella misma alfombra, desnudo y maltratado, le provocó
un escalofrío. Recordaba el semblante serio de Iván cuando regresó solo a su
fiesta de cumpleaños, parecía triste, como ausente, el le había preguntado que
le pasaba, recibiendo a cambio una mala contestación, sus caminos comenzaron a
separarse en aquel mismo instante. Ahora comprendía el porqué...
Coincidió también que justo por esas fechas la estrecha
amistad entre Jorge e Iván se rompía de una forma muy extraña y repentina. Nadie
pudo explicarse como dos amigos que eran uña y carne habían pasado de ser
inseparables a ni tan siquiera saludarse de la noche a la mañana.
"20 de agosto de 1996
Jorge me evita, el cabrón de mi padre lo amenazó con
contárselo todo a su familia si no se alejaba de mi y el se ha asustado. Ahora
dice que no me quiere y que no es un "maricón" como yo. Anda con una pandilla
del barrio que son unos chulos y no paran de burlarse de mi, y yo me siento
fatal, porque, a pesar de todo lo sigo queriendo. En julio nos apuntamos juntos
a clases particulares para repasar algunas asignaturas durante el verano, pero,
ahora no puedo ir a la academia, es demasiado doloroso verlo allí todos los días
y no poder acercarme a el, me paso las tardes en los recreativos, hace mas de
una semana que no asisto a clase…
Tampoco soporto estar en casa, ni ver al cerdo de mi viejo,
lo odio, ni siquiera le hablo , mi abuela me trata como si aun fuese un crío y
controla todo lo que hago, y mi hermano es un plasta que no se separa de mi ni
con agua caliente, ojalá pudiese largarme de aquí e irme lo mas lejos posible…,
yo no pinto nada en esta familia…
No puedo olvidar a Jorge, es como si me hubiesen arrancado un
brazo, hace unas semanas todo era perfecto entre nosotros y ahora lo he perdido
para siempre, quisiera morirme y terminar con esta mierda de una vez por todas."
"25 de agosto de 1996
He conocido a un chico en los recreativos, se llama Raúl y
tiene veinte y algo de años, me ha presentado a sus amigos y son todos muy
majos, hoy me llevaron al "garito", que es una casa abandonada donde se reúnen,
allí pueden hacer lo que les de la gana sin que los moleste nadie, me han dicho
que vaya siempre que quiera, llevaron botellas y me invitaron a tomar ron y
whisky, yo nunca había bebido antes, me sentó muy mal, y terminé vomitándolo
todo, pero, no se enfadaron ni nada, todos se lo tomaron a risa, Toño, uno de
los amigos de Raúl me abrazó y me dijo que no me preocupase, que ya me
acostumbraría, no sé, pero, ese tío me gusta un poco, es guapo y simpático,
además de un hombre hecho y derecho, no como el cobarde de Jorge que era un puto
crío …
Mañana voy a quedar otra vez con ellos en el "garito" , mi
profesora llamó a la abuela para decirle que no asistía al colegio, ella me
amenazó con contárselo a mi padre, pero, me da igual, que me pegue otra vez si
quiere, ya no me importa…"
"29 de agosto de 1996
Me he pasado todos estos días con los chicos, no hemos
dormido nada, Toño y yo nos estamos haciendo muy amigos, siempre está muy
pendiente de mi y habla mucho conmigo, hoy me ha enseñado a liar un porro y
luego fumé unas caladas, pero, acabé mareándome y echando la pota de nuevo, a
ver si aprendo de una vez, no quiero que se piense que soy un crío"
"5 de septiembre de 1996
¡Ufffff, no me lo puedo creer, me he enrollado con Toño!,
Estábamos los dos solos en el "garito" fumándonos unos porros, ya íbamos un poco
colocados, empezamos a darnos collejas y a pellizcarnos el uno al otro de broma
y de repente se abalanzó sobre mi y me plantó un morreo. Besa muy bien,
muchísimo mejor que Jorge que siempre me llenaba de babas…
- ¿Estás asustado? – me preguntó al oído justo después de
recorrer mi oreja con su lengua.
- No – respondí yo tajante.
- ¿Ya había besado antes a otro chico? – preguntó algo
sorprendido, mientras sus manos descendían por mi espalda.
- A uno –contesté con tristeza.
- Ya, sabía que tenias un secreto desde la primera vez que te
vi… - comento apretando mis nalgas con fuerza.
- ¿Tanto se me nota?
- No es eso, lo que pasa es que los que estamos acostumbrados
a mentir y a fingir delante de los demás, nos olemos a otro mentiroso a metros
de distancia … - susurró mientras me besaba el cuello y restregaba su paquete
contra el mío.
- ¿Nunca se lo has contado a los otros?
- ¿¡Estás loco!?, ¡si se enterasen me romperían las piernas!,
solo lo sabes tu y por la cuenta que te trae espero que mantengas la boca
cerrada.
- ¡Tranquilo. Yo no voy a decir nada…!
Toño no me contestó, se limitó a desbrocharse el pantalón
mientras me mantenía la mirada con descaro, yo simplemente lo imité. Lo que vino
después no se asemejó en nada a lo de aquella tarde en el desván, mi nuevo amigo
es mas seguro, mas apasionado y desde luego tiene mucha mas experiencia que
Jorge.
Me empujó contra la pared con cierta brusquedad, luego se
arrodilló delante de mi, termino de deshacerse de mi pantalón y mis
calzoncillos, para acto seguido tragarse mi pene sin dudar, yo me retorcía de
gusto y me deshacía en gemidos, el mientras no apartaba sus ojos de los míos,
cuando creí que ya no aguantaría mucho mas, se incorporó y me dio la vuelta
violentamente, me hizo apoyar los brazos contra la pared y agacharme un poco, lo
siguiente que sentí fueron sus dientes clavándose en mi nalga, no pude evitar
emitir un grito de dolor, seguido de otro de placer al notar el vaivén de su
lengua sobre mi ano. Era una sensación muy extraña, pero, increíblemente
placentera.
Separó mis cachas sin contemplaciones, y apoyó la punta de su
poya en la entrada de mi orificio, me agarró de la cintura e intentó perforarme
provocándome un dolor indescriptible…
- ¡Espera, por favor, ¡no se si puedo hacer esto...! –
exclamé yo algo mareado por la situación y las drogas.
- ¡No seas tonto, ya verás como te gusta…! – murmuró sin
parar de presionar - ¡Todos los que se acuestan conmigo repiten…!
- ¡Para, me duele! – le pedí casi al borde del llanto, el
ardor me estaba matando, pero, Toño no me hizo caso, continuó empujando sin
demasiado tacto.
Sentí como se iba abriendo camino en mi con cierta
dificultad, estaba muy asustado e intenté zafarme, pero, no pude, el es mucho
mas fuerte que yo y me tenía completamente inmovilizado. Notaba su respiración y
el calor de su aliento en mi nuca, la fuerte presión de sus manos sobre mi piel,
podía oler su sudor...
Toño bombeaba frenéticamente dentro de mi, sin dejar de
sujetarme. Yo tenía las manos apoyadas en la raída pared del "garito", estaba
con la cabeza agachada y los ojos cerrados, las lagrimas resbalaban por mis
mejillas, no podía mas que esperar y desear que aquello terminase de una vez. Mí
amigo me gusta mucho, yo también quería hacerlo con el, pero, no de esa forma.
Cuando por fin se corrió y me soltó, yo caí al suelo de rodillas sintiendo como
si el culo me ardiese por dentro, no se si fue por los efectos de los porros ,
pero, empecé a llorar.
- ¿Y ahora que te pasa? – preguntó
- Me has hecho daño…
- ¡No seas crío, lo has disfrutado tanto como yo! – exclamó
entre risa mientras se arreglaba la ropa - ¡y de esto ni una palabra a nadie…! –
exclamó en tono amenazante justo antes de irse, dejándome allí solo y
desorientado.
Pablo soltó el cuaderno como si de repente le quemara las
manos, no podía seguir leyendo. ¡Tenía que ser una broma macabra…!, era incapaz
de dar crédito, Iván relataba una violación en toda regla en su diario, y lo
peor es que ni siquiera fue consciente de la gravedad de los hechos.
Se sintió terriblemente culpable e impotente, no dejaba de
preguntarse donde estaba el cuando su hermano mas lo necesitaba, y no pudo
evitar pensar que si se hubiese dado cuenta de lo que le estaba pasando, tal vez
este no hubiese terminado colgando de una cuerda diez años después…
Encendió su teléfono móvil, tenía cinco llamadas perdidas de
su padre, suspiró con resignación, era hora de volver a sus obligaciones, estuvo
tentado a llevarse consigo el cuaderno, pero, sabía que en su casa no tenía
intimidad, Ernesto siempre acababa enterándose de todo. Así que volvió a
esconderlo en el mismo sitio y guardó la llave.
- ¿Dónde estabas? – lo abordó su padre nada mas llegar – ¡no
he parado de llamarte, me dejaste tirado con los invitados…!
- Lo siento, papa, me encontraba mal, así que me fui a dar
una vuelta…
- ¡La próxima vez escoge un momento menos comprometedor…!
- ¡No te preocupes, no volverá a pasar…!
Algunos días después, Pablo estaba sentado frente a la mesa
de su despacho, tenía delante una pila de informes que suponía que debía
revisar, pero, era incapaz de concentrarse, no dejaba de pensar en la repentina
muerte de su hermano y en el cuaderno que le había legado, pero, ¿qué sentido
tenía que le dejase ahora un diario de hacía diez años?
De repente le vino a la cabeza el chico que se había colado
el entierro para darle la llave, David fue quien encontró a su hermano después
de suicidarse y a quien le confió su última voluntad, estaba claro que confiaba
mucho en el, y seguramente era quien mejor lo conocía.
Después de mucho dudar, descolgó el teléfono y lo llamó,
necesitaba saber mas sobre la muerte de su hermano, y elera el único que podía
ayudarlo, no conocía a nadie mas…
- ¿Si? – respondió una voz al otro lado de la línea.
- ¿David?
- Si, soy yo…
- Hola, soy Pablo…
- ¡Ah, hola Pablo!, ¿Qué tal estás?
- Algo mejor, gracias, necesito hablar contigo sobre mi
hermano…, ¿podríamos vernos?
- ¡Si, claro, no hay problema…!
Pablo caminaba cabizbajo, absorto en sus preocupaciones, todo
estaba sucediendo demasiado deprisa y le costaba mucho asimilarlo, el suicidio,
el reciente descubrimiento de la homosexualidad de su hermano, la inminente boda
con Helena, aquello le venía demasiado grande. Entró en la cafetería que el otro
le indicó por teléfono, estaba muy concurrida, demasiado para su gusto, sobre
todo teniendo en cuenta el tema que había ido a tratar. Buscó a David con la
mirada, una masa bulliciosa se amontonaba junto a la barra, peleándose por
llamar la atención de la camarera, una de esas chicas de belleza descaradamente
artificial, pelo teñido de rubio, moreno de solarium, tres capas de maquillaje,
lentillas de colores y una ropa tan ceñida, que no pudo evitar preguntarse como
lograba respirar allí dentro…
- ¿Llevas mucho esperando? – una voz a su espalda lo
sobresaltó…
- No, acabo de llegar ahora... – respondió dándose la vuelta.
- ¿Te parece bien que demos un paseo?, aquí hay demasiada
gente.
- Si, yo iba a decirte lo mismo…
Santiago de Compostela estaba lleno de turistas en esa época
del año, creyentes o no ninguno se iba sin visitar la catedral y la "Plaza do
Obradoiro", ya que son de una belleza y un esplendor indescriptibles.
- Nunca me canso de ver esto… – comentó David- bueno, ¿no me
vas a decir que te preocupa?
- Iván me dejó un diario. ¿Lo sabías?
- Si, me lo contó, ¿ya lo has leído?
- Un trozo, ¿sabes lo que pone?
- Bueno, me hago una idea…
- ¿Qué clase de relación tenías con mi hermano?
- ¿Quieres saber si era su novio o algo así…?
- Lo siento, sé que no es asunto mío…
- Solo éramos amigos, nos conocimos en un centro dé
desintoxicación, Iván estuvo ingresado seis meses, ¿lo sabías?
- No – respondió Pablo con tristeza – no tenía ni idea…
- Yo trabajo allí de voluntario dos veces por semana. Somos
varios y cada uno se ocupa de un taller para ayudar a los pacientes a mejorar su
autoestima, ya sabes, pintura, escultura, ebanistería... Yo llevo el de
escritura, tu hermano poseía mucho talento…, y teníamos muchas cosas en común.
Nos hicimos muy buenos amigos, luego abandonó la clínica y dejó el tratamiento a
medias, pero, seguíamos quedando de vez en cuando para vernos y hablar un rato…,
la última vez fue el día que me dio la llave, quedamos para comer juntos y
celebrar su cumpleaños, siempre se deprimía mucho por esas fechas…
- Por lo de Jorge y mi padre…
- Exacto, pero, esta vez lo vi mas hundido que de costumbre,
supongo que el alcohol y la heroína han ido haciendo mella cada vez mas en el.
Estaba muy preocupado, así que a la salida del trabajo me pasé por su casa para
ver como estaba, y lo encontré muerto…, desde entonces apenas duermo, cada vez
que cierro los ojos lo veo ahí, colgando…
- ¡Ojalá hubiese estado mas pendiente de el…!
- ¡No te tortures, tu no eres el responsable de su muerte!,
lo que debes tener muy presente es que tu hermano te quería mucho…, no fue culpa
tuya que se alejase de ti…, la vida lo obligó, y en cierto modo lo hizo por tu
bien…
- Dime una cosa…, ¿sabes por qué me dejó su diario?
- Pablo, en eso no puedo ayudarte, es algo que debes
descubrir por ti mismo…, solo puedo decirte que estaré ahí si algún día
necesitas hablar…
- ¡Gracias, Iván tuvo mucha suerte de tenerte cerca en sus
últimos días de vida…!
CONTINUARÁ…
Gracias por leer mi relato, me gustaron mucho los comentarios
de la primera parte, tomo nota de los consejos y críticas. En cuanto a la
ortografía solo puedo decir en mi defensa que soy gallego y me lío un poco con
las dos lenguas a la hora de escribir, ya que tienen normas ortográficas algo
distintas, gracias por la paciencia que tenéis conmigo… Un saludo…