Yo no soy gay 13, aunque algunos puedan confundirse.
Por Lindo Culo 04.
El señor del subte se llamaba Fernando López, como tantos
otros, y me había dejado su tarjeta en el bolsillo trasero del pantalón, para
que lo llamara.
Decidí hacerlo porque tenía la intención de aclararle que yo
no soy gay, y que si le estuve manoseando la polla en el subte, fue porque al
viajar tan apretados, él me puso su bulto en la mano. Y yo, en forma instintiva
y no intencionada, empecé a tocarle el glande a través del pantalón. A tal punto
no fue intencionada que estuve más de un minuto tocándoselo, antes que me diera
cuenta. Y me dí cuenta recién cuando comenzó a crecer en serio.
Yo no sabía qué hacer y terminé agarrándole su erecta tranca
en toda su extensión, o en casi toda, ya que era muy grandota. Se la agarré más
por curiosidad que por cualquier otra cosa. Y después me dio no se qué soltarla.
Eso fue un error, ya que el señor debe haber pensado que yo
era gay, y empezó a tocarme el culo. Y entonces yo, en forma totalmente
espontánea comencé a darle apretones en su enorme polla. Y el señor me pidió con
su ronca voz en mi oído, que se la ordeñara. "¡Eso es, nene, ordeñámela!"
Si yo le decía que no, tendríamos una discusión ya que él
pensaba que yo era gay, así que para no discutir se la ordeñé, con fuertes
apretones hasta la punta, una y otra vez. Yo noté como le gustaba mi ordeñada
por el gusto que ponía en tocarme el culo, pasando de una nalga a la otra,
apretándome los glúteos con ganas. Yo me empalmé, claro, a pesar de no ser gay
en lo más mínimo. Y el señor, bajo el ritmo de mis apretones, se corrió en los
pantalones, con tanta abundancia que su semen atravesó la tela, enchastrándome
la palma de la mano y los dedos. "Espero que la hayas pasado bien, putito, en el
bolsillo trasero del pantalón te dejé mi tarjeta, para que me llames para que me
la chupes bien chupada"
No tuve más remedio que limpiarme con la lengua, la palma y
dedo por dedo.
Y el señor se fue, dejándome completamente empalmado y con el
culo tembloroso.
Así que lo llamé por teléfono para aclararle que se había
confundido conmigo.
Cuando lo llamé preguntó por mi nombre, cuando le dije "Lindo
Culo", no me podía creer. No entendía que había sido una broma de mis padres, lo
que se complicó un poco porque además, realmente, tengo un lindo culo, y no
había día en que mis compañeros de clase no me lo tocaran y acariciaran una y
otra vez.
"Bueno, yo te quiero para que me chupes la tranca" me dijo
Fernando en tono algo burlón. "Con el culo, después veremos", agregó. Comprendí
que no era el momento para aclararle las cosas, así por teléfono.
Y me citó en una confitería muy chick con reservados y
manteles.
Como yo aún no le había visto la cara, llegué un poco antes
para que él, reconociéndome, viniera a mi mesa. De cualquier modo no tuve
problemas para reconocerlo, ya que en su pantalón se notaba una poderosa
erección, que me hizo comprender que él era la persona adecuada. Un hombre de
alrededor de cuarenta, un poco más alto que yo, y de rostro bastante agradable.
Se sentó a mi lado y comencé mi explicación, pero no me dejó,
y poniendo mi mano sobre el tremendo bulto en su pantalón, me dijo "ni una
palabra hasta que no empieces a manosearme la pija". Así que comencé a
masajeársela suavemente, debo reconocer que sin saber por qué, se me empezó a
hacer agua la boca.
"Bueno, quería explicarle que pese a lo que ocurrió en el
subte, yo no soy gay". Y mi mano, por cuenta propia, le seguía apretando la
polla.
"Mejor vamos a un reservado", dijo él, sin que yo hubiera
podido articular palabra alguna. Y tomándome del brazo, me llevó hasta uno de
los reservados.
"Bueno", me dije, "allí podré explicarle bien."
Pero cuando me senté, él se paró frente a mí, sacando su dura
polla al aire. "Ahora haceme una buena paja, putito". Su tranca era más enorme
aún que lo que se podía ver por el bulto en el pantalón. Gorda, con poderosas
venas que la surcaban por doquier. Y cuando comencé a pajeársela me agarró por
la cabeza, para que pudiera olérsela. Este hombre sabía lo que hacía. Y pese a
mi intención de darle mi explicación, las palabras no salían de mi boca.
Es más, yo también me encontraba poderosamente empalmado. Así
que apretándole más la polla, arrecié con la velocidad de mi mano, hasta que el
pobre señor se corrió. De su hermoso glande comenzaron a salir los chorros,
regando mi rostro a su placer. Y después me la dio a chupar. "Mamá, mi nene, y
tragate lo que quedó de mi leche en la punta". Y enterrando su glande en mi
boca, no me dio otra posibilidad que chuparla. La verdad es que estaba muy rica,
tanto que olvidé explicarle que yo no soy gay.
Él me movía la cabeza adelante y atrás, con movimientos
cortitos. Como recién acababa de echarse un flor de polvo en mi cara, el
siguiente polvo tardó bastante más.
Ya que en esa estábamos, yo le mamé la polla casi diría que
con entusiasmo, para liquidarlo de una buena vez y después poder darle mi
explicación.
Para ser más efectivo, mientras se la mamaba se la pajeaba
también con fuerza, y el pobre hombre, no tenía defensa alguna y termino
explotando dentro de mi boca. Y ahí dejó su grueso tronco, latiendo chorro tras
chorro. Pero después no me la sacó y lentamente comenzó a mearme, al principio
despacio porque dada su erección el pis le salía muy finito. Pero poco a poco
fue engordando su chorro que no tuve más remedio que ir tragando.
"Muy bien, cielito, ahora me tengo que ir, pero la próxima
vez de voy a explorar el orto". Y guardando su porra en el pantalón, me dejó
despatarrado, y al palo. Inesperadamente, mi polla llegó a su éxtasis, y me
corrí, así, derrengado y todo como estaba.
Lamentablemente no pude darle mi explicación, de modo que
todavía debe pensar que soy gay. Pero por fortuna tengo su tarjeta y en el
próximo encuentro podré darle mi explicación completa, así tenga que entregarle
mi mismísimo culo.
Cuéntame que te ha parecido mi relato a
lindoculo04@yahoo.com.ar. Besos.