Danielle y la… ¿Gula?
Escrito por Niegvanel Lockhart, dedicado con cariño a
Danielle, que me inspiró a continuar esta serie, a mi Lady por las técnicas de
diversión con líquidos seminales… y a mi Diana eterna.
Con un poco de tiempo que ha pasado ya, los saludo
nuevamente. Soy Xico, el que despertó los deseos más bajos de mi putita Danielle.
Suena improbable, pero estoy ansioso de hacerle cosas nuevas a mi puta. Hoy me
siento que tengo poquísima creatividad, ya que la mirada de mi perrita me dice
que quiere algo más, y pues, no sé, algo que me sucede a mí es que no me puedo
quedar sin trucos nuevos… Un día, navegando por Internet, me encontré algo sobre
cómo hacer cosas inverosímiles con las corridas que uno hace para su novia o
amante (o en mi caso, para mi putita). Al instante, tomé nota de todo lo que vi,
y luego de un rato bajé y vi a Danielle con Rocker. Luego de un rato, la dejé
dormida en el piso… y me fui a preparar uno de esos experimentos… Había de todo,
desde cómo hacer granizado de semen hasta la idea de acabar en la comida para
darle a probar un sabor diferente. Me pregunté todo el tiempo si valía la pena.
El tiempo me daría buena cuenta de la verdad.
Cuando Danielle despertó, yo le había preparado una sorpresa…
un poco fuerte para ella, pero fue sorpresa, al fin y al cabo es mi puta y me
gusta demostrárselo con creces. Danielle despertó viendo a casi 20 hombres de
muy buen ver, y una chica. La chica, en realidad se encargaba de que Danielle no
se masturbara cuando viera a esos chicos. Danielle se sintió un poco obligada a
no hacerlo, y ni sabía porqué. Y la chica que estaba a su lado no sólo se
masturbaba frente a ella, sino que se metía un consolador del tamaño de un
labial, con un vibrador muy potente… ella se derramaba y Danielle sin poder
hacer nada. Luego de que los 20 chicos… y Rocker, se derramaran en aquel plato
de plexiglás –me gusta el plexiglás porque no se parte a diferencia del vidrio,
y tampoco quería preocuparme por ello.- Con todo ese montón de líquido seminal
junto en un bol, era lógico que Danielle se asustaría, pero viéndola comerle a
cada rato la verga a Rocker, se tenía que acostumbrar. Llamé a Danielle, y esto
no había hecho sino comenzar. Carla, que así se llamaba la chica que se encargó
de hacer que Danielle se calentara tanto, le dijo que era hora de "su regalo".
Danielle no podía dar crédito a lo que veía… una calle de honor de 20 de mis
mejores amigos y compañeros de gimnasio, entre ellos Chris y Juan, que ya daban
buena fe de las capacidades de mi putilla. Diez a lado y lado, jamás Danielle
había tenido ese trato de princesa… bueno, el otro regalo era más bien
simbólico, pero lo revelaré más tarde… Luego de Danielle salir, yo le ordené que
se pusiera en cuatro patas, como mi perrita que era, y que llegara a mí. Lo
increíble no era que cumpliera su orden, sino que también lo hizo con un gusto
inigualable. Al parecer mi perrita entendía porqué le había prohibido tanto
placer… Se acercó a mí, con su pequeño y dulce cuerpo, y le señalé el plato sin
decir nada. El lúbrico manjar era lamido por mi puta… parecía disfrutarlo.
Nadie dijo nada. Carla tomaba las vergas de dos de mis amigos
y las mamaba, como queriendo probar ese manjar. Mi putilla no parecía querer
parar… lo comía como una perra, más de uno quería que ella fuera su perra, pero
no, ella era solo mía, y después de que terminó, le dije: "Eres mi princesa. La
Princesa de las Putas" Todos se sorprendieron, pusieron cara de decir "¿Y este
hombre que? ¿estás loco o qué carajos?" Lo más sorprendente es que Danielle lo
recibió. Y de repente le dije: "Y ahora, quiero que te comas a esos veinte. En
la noche te tengo otro regalo…" Entre tanto, Danielle empezaba a recibir chorros
de líquido seminal en todas las partes de su cuerpo: pechos, cara, cuello,
abdomen, hombros, la boca, y eran miles de chorros. Al parecer, ya todos sabían
de lo puta y sedienta que era Danielle. Al comienzo, unos cinco ya se habían
derramado en ella, pero los demás apenas empezaban a venirse. Parecía una
auténtica fiesta "bukkake", de esas donde los japoneses alardeaban de su
virilidad oculta, y cuyas características eran disfrutables tanto por nipones
como por gaijin (extranjeros), las cantidades de semen eran exageradas, y
Danielle lo disfrutaba… Danielle había empezado a disfrutar de su primer rato de
gula, y pudo aguantar unas dos oleadas de 10 de los muchachos, con otros
recibiendo y tomando… era lógico que Xico y Carla no iban a quedarse ahí, así
que Carla preguntó: "¿En serio esa chica es de buena familia?" Xico asintió:
"Hasta hace unos meses era una niña normal y corriente, de su casa. Conservar
esta estúpida mascarada es algo que no me gusta hacer, pero que debo hacer. Si
las familias nuestras se llegan a enterar de esto, nos quitan todo." Carla,
viendo a Danielle comenzó a tocarse su clítoris y a masajearlo con la yema de
sus dedos… "me encanta tu puta, Xico. ¿Cómo hago?" Xico dijo, poniéndole dos de
sus dedos en uno de los pezones a Carla: "No sabía que te encantaba esa perra…
¿porqué te gusta?" Carla dijo: "Es tan cachonda que parece irreal." Xico
respondió mientras le comía el cuello a Carla: "Descubrí su deseo de ser puta en
un estacionamiento de autos. Lo supe desde el principio, ella es una chica muy
caliente. Cachonda en demasía, la clase de mujer que me gusta." Carla dijo: "Y a
mí también." Entre tanto, Danielle se hallaba siendo penetrada por dos y hasta
tres chicos por turno, era la auténtica puta de la fiesta.
Hasta el punto que quedó exhausta, y Carla la vio tirada
llena de semen hasta por los ojos. Viendo que Xico se durmió, le dijo a Danielle:
"Desde que Xico me comentó de ti, me has gustado demasiado…" y empezó a lamer
todo el semen de su cuerpo, centímetro a centímetro, y a besarla con cuidado en
sus labios… Danielle pedía más y más… y luego de eso, le hizo una lamida a su
conchita que ella gimió. Carla sabía a lo que se enfrentaba… Xico o era el ser
más afortunado de la Tierra o el Diablo le ofrecía una de sus súcubos como
recompensa por algo hecho… pero ella sabía que Danielle sólo le pertenecía a él,
así que la gozó dormida… y le dijo: "Toda esa cachondez, todo ese encanto. Me
recuerdas a mí." Luego empezaron a intercambiar semen con sus respectivas bocas…
era una experiencia para Carla inigualable. Danielle estaba como atontada, así
que después de hacerlo, se durmió. Carla durmió también en el piso junto a
Danielle… y más tarde, la llevó con ella y Xico.
"No puedo creer que esta chica sea una niña ordinaria de
hogar."-fueron las últimas palabras de Carla en el día, antes de dormir.