De cómo durante un trío con mi esposa y un desconocido el
tipo le come la cuquita a Vero y yo ni me entero
Estimados lectores a pesar de que este sea un relato mas de los tantos que
existen en la red, no necesariamente tiene que comenzar describiendo a una bella
dama de medidas perfectas y a un apuesto galán sacado de una película de cine,
no, no necesariamente sin embargo como en todo relato erótico que se digne de
serlo, les sugiero que busquen algo de privacidad y que se dejen llevar por su
imaginación, aunque si son personas demasiado conservadores preferiría no
recomendar la continuación de la lectura, a menos que quieran… no se, mejor
lean.
Tengo varios años de casado y cada día mi relación se compenetra mas, aparte de
conocernos mas y siempre ir buscando como ser un poquito mas felices o mas
calientes, en esta búsqueda de la felicidad fue que comencé a toparme con
paginas de contenido sexual, contenido adulto y me empecé a interesar por este
tema, comentándoselo siempre a mi pareja, comenzaron las fantasías, los
comentarios, las pruebas y varias experiencias, hasta un trío divino que nos
sucedió hace poco, en una ciudad cercana a la nuestra, nosotros vivimos en
Puerto Ordaz, bella ciudad del Sur Oriente Venezolano y un día cualquiera
tomamos rumbo a Ciudad Bolívar, si, a vernos, con alguien, con un amigo, con un
amigo conocido apenas minutos antes a través del chat.
En el carro y por medio de nuestros celulares, mensajes de
texto iban y venían, yo me dedicaba a manejar e ir fantaseando de antemano, pero
Verónica, que es como llamare a mi esposa, empezaba a pedirle detalles a
Alberto, que es como llamaremos a nuestro amigo, hasta fotos empezaron a tomarse
y Vero hacia malabares mientras se picaban los dos a ver quien enviaba fotos mas
atrevidas, el viaje se nos hizo nada, creo que había mas sangre acumulado en mi
pipe que el que había en otra parte de mi cuerpo, y ni hablar de Vero, ya me
había dicho que ya estaba hecha todo un charco.
Al llegar a Ciudad Bolívar, nos dirigimos hasta donde nos estaba esperando
Alberto, lo reconocimos de inmediato y el a nosotros, baje el vidrio del carro y
le dije que se montara, de inmediato hubo química entre todos, no es que me
enamore del tipo ni nada de eso, no sean tan pervertidos, sino que empezamos a
hablar tal y como si de viejos amigos se tratara, de inmediato el me dijo que
primero fuéramos a una farmacia, para comprar preservativos; rodamos unas
cuadras y nos paramos en una de esas farmacias en que venden de todo, el se bajo
del carro y aprovechamos Vero y yo para intercambiar idea. Le pregunte a Vero si
se animaba, cualquier cosa estábamos a tiempo de arrancar a correr y dejar
varadísimo al tipo, pero nada que ver, ella me dijo que el que tuviera miedo que
pidiera tiempo, pero que ella full pa'lante, me dijo: "Además, ya estoy bastante
mojada como para desperdiciar todos estos líquidos". Todo estaba dicho, ya
íbamos camino al placer, a la tiradera.
Ya con preservativos en mano, nos dirigimos a buscar un tiradero decente, pero
para que sepan un poquito, o más bien para que me aconsejen, Ciudad Bolívar
tiene bastante deficiencia en esta área. Terminamos entrado a un tiradero de
esos de mala muerte, como para camioneros o que se yo, 17 mil la habitación
(para los lectores intravenosos internacionalisticos eso son como unos 6 USD)
por un tiempo de 6 Horas, ósea, mas que suficiente para llenar de semen a mi
esposa hasta el cansancio.
Al entrar a la habitación, la cual no describo por lo tétrico que era, busque
primero hacer sentir bien a Vero, que ya tenia suficiente con el hueco a donde
la había llevado, el mister comento en voz alta que el se iba a dar un baño, y
pasó directo al baño de la habitación. Vero no quería ducharse, pero la convencí
y le comente que era lo mejor para romper el hielo, ok, acepto y empezamos a
desvestirnos, cabe destacar que ya en este momento la parazon de guebo que tenia
era insoportable, y al desvestir a Vero me fije en que estaba mas húmeda que
bueno pues. Me quede en bóxer y fingí ir detrás de ella, la encamine al baño,
pero me quede en la puerta y la deje ir a ella sola. Me senté al borde de la
cama, y empecé a alistar mi cámara fotográfica, mi video grabadora, y mi celular
de última generación. No escuche llamados de parte de Vero, por lo que entendí
que ella se había metido en la ducha pensando que yo iba detrás de ella, deje
pasar el tiempo y no soportaba las ganas de empezar a observar lo que en la
ducha pasaba, estaría bañándose sin tocarse, se lo estaría mamando, o que? No
sabía.
Vero al meterse a la ducha, con Alberto, pensó en que tenia menos de 15 minutos
de haber visto a ese joven por primera vez, que no sabia nada de el y que estaba
súper excitada por un desconocido, se dejo llevar y prefirió hacer como si se
duchaba sola.
En seguida Alberto empezó primero a acariciar sus hombros, a enjabonar su
espalda y ella a dejarse llevar por estas caricias, era una ducha de dos
enamorados, dos enamorados sin conocerse, excitados ambos llenos de deseos y de
ganas de tirar parejo.
Alberto la giro y la coloco frente de el, bajo a la altura de su vientre, y
empezó a jugar con sus dedos en esa cuchara, esa cuquita que llena de humedad
vaginal se diferenciaba del agua de la ducha. Observo frente a frente la cuquita
abrió los labios vaginales con suavidad usando sus dedos, y con los dedos de su
otra mano agarraba su pene, mientras con la lengua jugaba con el clítoris.
Vero solo buscaba aferrarse de las paredes de la ducha, con una de sus manos
tomo la cabeza de Alberto y la apretaba contra su vagina, sus piernas cedían al
peso de su propio cuerpo, estaba que explotaba de pasión, de placer y Alberto
solo intensificaba los movimientos de su lengua en el ya excitado y grande
clítoris de Vero.
Ella flexionaba sus piernas y levanto un poco una, para que Alberto pudiera
llegar mas profundo, este aun con su lengua golpeando el clítoris uso sus dedos
y buscaba la entrada de la cuchara, quería tocar y sentir el calor interno de
esta perrita que tenia en sus manos, la putica de mi esposa gemía de placer, y
Alberto mamaba esa cuchara, sin piedad, como si de la ultima cuca del mundo se
tratara.
Vero quería mas, quería que le comieran la cuca, y Alberto solo quería penetrar
a aquella mujer casada con su lengua, los labios vaginales hinchados de placer
casi explotaban, el divino sabor y color de los labios menores y la vagina de
Vero embriagaban a Alberto.
Hasta que huf, haaa, ella no se pudo contener mas y estalló con espasmos
asombrosos en su abdomen, sus piernas temblando y su vagina contrayéndose sobre
la cara de Alberto uno o dos orgasmo casi causaron que Vero perdiera el
equilibrio y cuando ya Alberto no pudo aguantar mas se levanto y solo alcanzo a
acabar sobre el vientre de Vero.
Chorros de leche caliente y espesa salieron disparados y se estrellaron contra
su barriguita, sintió el tibio calor, leche calientita de su amante desconocido,
su marido, su esposo el muy cabron donde estará, al recuperarse tras unos
segundos de éxtasis y confusión, bajo a acariciar el pene de Alberto y a
limpiarlo con el agua que corría desde la ducha, usando solo sus manos, y no su
boca como sus instintos mas bajo le decían, sintió su olor intenso, lo miro y lo
admiro se levanto y se arrecosto extasiada, apoyando su espalda contra el pecho
de Alberto
Con la excusa de tomar fotos de una vez entre al baño, y mejor que no… la Vero
estaba muy apetecible, bajo la ducha de espaldas a Alberto, y este detrás de
ella con aquel señor machete paradísimo( una acabada como que no era suficiente)
asomándose, apretado contra las nalgas de mi mujer, una escena excitante de
verdad, que al entrar yo, como que se sobresaltaron y Vero avergonzada solo me
miro, y yo, (que me perdí la mejor parte)… aprovechando la escena y como para
darle mi aprobación (ni idea que ya el pana Alberto se había comido a mi divina
esposa), empecé a tomarles fotos, los observe y les dije que continuaran
mientras yo me salía del cuarto de baño. Yo afuera de la habitación, Vero siguió
un rato, de espaldas a Alberto, tomándole el pipe entre sus manos con los ojos
cerrados, llena aun de sexo, de placeres y de orgasmos atragantados en toda su
piel, y Alberto tocándola, tocando sus senos, acariciando su vagina, su abdomen.
Salieron de la ducha, se dirigieron a la cama, Vero se acostó y yo empezando a
cuadrarme, Alberto no perdió tiempo y con Vero acostada en la cama, con su
espalda desnuda sobre las sabanas, sus piernas flexionadas, yo cuadrando las
fotos y el colocándose entre sus piernas, acercando su cara al sexo, para mi iba
a darle una mamada a mi esposa por vez primera, pero en realidad solo repetiría
el pasa-palito que se acababa de comer
Lo demás búsquenlo en mi próxima entrega amigos lectores, mientras yo voy a
darle una bella cogida a mi esposa recordando esos ricos momentos, luego sigo
escribiendo, esto es un relato basado en hechos reales, sucedidos el segundo
domingo primero de este año 2006, lo relato apenas con un mes de diferencia de
lo sucedido, acepto sugerencias ya que a pesar de estar basado en hechos reales
es un relato ficticio, claro esto lo digo para proteger la identidad de los
participantes a los cuales les he cambiado el nombre para evitar asociaciones,
cualquier parecido con un polvo real, es pura coincidencia.