ESCLAVA BLANCA EN ÁFRICA, UNA EXPERIENCIA INCREÍBLE.
Capitulo 1: Iniciando el viaje.
DIA 1: Un viaje excitante.
Salimos el lunes día 2 sobre las 10 de la mañana, una hora
nos esperaba de vuelo hasta Lisboa donde tomaríamos después un avión hacia
Johannesburgo y de allí nuevo vuelo hasta Gaborone la capital de Botswana: Más
de 24 horas de viaje.
Hans me recogió en casa donde me despedí de mi marido
diciéndole que le tendría al tanto cuando pudiera de mi viaje y su desarrollo.
Hans se mostró amable y solicito, me había pedido que me
vistiera elegante, aunque con ropa interior sexy, para el viaje, pero que el me
iría dando también un vestuario una vez que fuéramos cubriendo nuestras etapas y
escalas… ¡ah! Y que no me depilara durante un par de semanas me había dicho.
Es un hombre al que le gusta mucho la parafernalia y la
puesta en escena.
Para la primera etapa, Madrid-Lisboa me había puesto ropa
interior negra de encaje con liguero y sujetador de tirantes estrechos ajustado
que levantaba y comprimía mi pecho haciéndolo parecer más voluminoso de lo que
es en realidad, ya de por si bastante abundante aunque firme y bien colocado.
Una falda corta negra, a Hans no le gustan los pantalones
salvo si son necesarios, una blusa blanca que transparentaba mi ropa interior,
una chaqueta negra y una gabardina beige, eran mi vestimenta. Me hizo abrirme la
blusa para que se vieran mis pechos, y ponerme unas gafas negras durante todo el
vuelo.
A el le gusta saber que soy de su propiedad y uso cuando
estoy con él y poder manejarme y utilizarme a su antojo.
En avión estaba completo y viajábamos en turista en la parte
central del Airbus, para una hora y pico de vuelo. Ya me avisó que estaríamos
unas tres horas en Lisboa hasta enlazar con el siguiente vuelo para
Johannesburgo y que nos recogería un coche en el aeropuerto para visitar a unos
amigos suyos en Lisboa.
El vuelo fue normal, un ligero desayuno y casi no hablamos,
aunque me pidió el móvil de mi marido y el teléfono del trabajo, por si había
algún inconveniente o problema, pero me aseguro que sería un viaje inolvidable y
sin contratiempos si yo colaboraba en todo momento.
Yo me sentía excitada, pero también un poco expectante e
intranquila, después de que el sabia que una vez volviéramos del viaje, tal vez
lo nuestro quedara en suspenso durante algún tiempo.
Al llegar a Lisboa una azafata nos indico que esperáramos a
que se vaciara el avión y después nos acompaño al pie del mismo donde un coche
4x4 nos esperaba.
En el transcurso del viaje Hans me dijo que él iría a recoger
material que necesitaba para el reportaje y mientras yo iría a casa de unos
amigos suyos que luego me llevarían al aeropuerto.
El coche le dejo a la entrada de Lisboa y yo seguí con el
chofer, un joven negro, según me dijo angoleño llamado Antoine, que me llevo
hasta una zona residencial a las afueras de Lisboa.
Llegamos a una casa de dos plantas con jardín donde me
recibieron un matrimonio joven también de color y un hombre de unos treinta y
tantos, que hablando perfectamente castellano me saludaron e invitaron a entrar
invitándome a desayunar.
Me preguntaron por Hans y el viaje, si había estado en África
alguna vez y pasados unos minutos la mujer se sentó junto a mí y empezó a
decirme lo atractiva que era y que no le extrañaba que Hans me tuviera a su
servicio.
Me quede un poco sorprendida ante tal afirmación, pero para
cuando quise reaccionar la mujer había desabrochado mi blusa y acariciaba mis
pechos, mientras su marido se colocaba detrás de mi y echándome la cabeza hacia
atrás me plantaba un buen morreo y notaba como el hombre de treintaitantos metía
sus manos entre mis piernas.
Empezaba la fiesta y aún no había llegado a África.
En un santiamén estaba desnuda sobre el sillón con la mujer
comiéndome los pechos mientras su marido me colocaba su polla ya desarrollada en
la boca y el otro hombre me comía el coño.
Por supuesto que ambos me follaban a continuación y la mujer
me morreaba y acariciaba mientras los hombres entraban en mis agujeros a
discreción.
Tras una hora de juegos mas o menos en que me echaron dos
buenos polvos, uno cada uno, ambos por el coño y a pelo, la mujer me llevo a la
ducha y se metió en ella conmigo, dándome otro repasito mientras me enjabonaba y
comía mis pechos y mi coño.
Después al salir de la ducha me asombro no encontrar mi ropa,
en cambio me dieron un tanga, una minifalda vaquera, unas botas cortas vaqueras,
una blusa tipo polo, pero sin botones arriba y una chaqueta vaquera. La mujer me
hizo un moño y me dio bastante maquillaje camino de la cara de un putón, pero
dándome un aspecto juvenil que me gusto.
Los dos hombres vestían también en plan jeans y llevaban
sendas bolsas de viaje.
"Desde ahora seremos tus guardaespaldas hasta Paris", me dijo
el mas joven. ¿Paris? Pensé yo sorprendida, seguían las sorpresas.
Subimos al coche camino al Aeropuerto. En el camino le envíe
un sms a mi marido: "viaje excitante, te iré contando si puedo, besos."
(continuará)
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