Pues estaba yo en granada y no tenía ganas de ir al hipercor
a buscar estanterías así que me quede en casa mientras mis amigas se fueron.
Cogí el móvil y le mande un mensaje a un amigo que se llama Joaquín y decía
textualmente: ¿puedes venir a mi casa para que te limpie el sable? Él me
contesto: si te parece bien a las seis y cuarto, dime donde vives ahora.
Espere y esperé con el miedo de que no sabía a que hora
llegarían mis amigas y la verdad es que no tenía ganas de que estuvieran
revoloteando por la casa. Faltaban 45 minutos para que Joaquín llegará y no
tenía absolutamente nada que hacer así que me pajee durante un rato en el
lavabo, me senté sobre el vide y comencé a jugar con mi coñito durante un cuarto
de hora o así, me moje y me restregué bien las bragas hasta que… digamos que me
canse. Fui al mueble bar y saque una botella de vodka, me bebí como unos cinco
vasos mezclados con limón y mucho hielo, o sea, de vodka poco pero como no
paraba de beber por la espera me puse algo borracha, fui a mear como cuatro
veces, cada vez era más absurda y disoluta, ja, ja, ja o sea, cada vez iba a
menos hasta que al final llego la hora.
La verdad es que apenas recordaba a mi amigo Joaquín, hacía
más de cuatro meses que no lo veía así que estaba en el balcón a ver si lo veía,
lo confundí dos veces, con eso te lo digo todo. Pensaba que era uno u otro tío
horrible que había visto pero vamos, al final no, eso si, la nariz la tenía
bastante pronunciada y aquel día no se le había ocurrido otra cosa que ponerse
unas chanclas, yo las odio. Yo llevaba vaqueros, camiseta corta, tenis y mi pelo
largo recogido en una coleta.
Joaquín subió los cuatro pisos de mi apartamento, andando,
por que no hay ascensor, yo le esperaba con la puerta abierta, le ofrecí un
cigarrillo, le ofrecí una copa y no quiso nada de eso, él sólo había venido a
que se la comiera, lo lleve a mi habitación y como iba algo mareadilla me dijo
dos veces "tú misma" lo cual yo no pille hasta la tercera vez que me lo dijo.
Me arrodille ante él y no pude quitarle el cinturón, no era
de los de hebilla, si no de esos modernos que llevan dos cosas, una arriba y
otra debajo, así que entre risas le pedí que se lo quitará él. Llevaba unos
slips de pata naranja, yo le baje los pantalones y le chupe la polla un rato por
encima de los slips, al cabo de un rato se los baje también y sin mediar palabra
me metí su polla en mi boca.
Fue un poco a saco, al menos las cuatro primeras veces,
después le dije que se tumbará sobre la cama, se quito las chanclas y los
pantalones, se quito los slips y empecé a comerle la polla de nuevo. Primero
desde la punta a la base, así una y otra vez hasta que decidí centrarme en sus
huevos, me encanta comerle los cojones a un tío que los tenga grandes, no sé que
es lo que tienen pero me vuelven loca. Me metí uno en la boca y me dedicaba a
absorber para dentro siempre un poco más, en una de esas me dijo que le había
echo daño, pero yo seguí a lo mía, los tenía muy rojos casi tanto como su cabeza
se le puso luego.
Me comía la punta de su polla mientras le pajeaba y a la
misma vez le toqueteaba los huevos con la otra mano, puse su polla lo más recta
y erguida que pude y me dedica a bajar y subir la cabeza…
De pronto me dijo: para, para. Yo me pare y me reí, me
dedique a masturbarlo suavemente hasta que me mando seguir, yo continúe jugando
con mis labios en su capullo, volví de nuevo a chuparle los cojones, abría mucho
la boca para intentar metérmelos los dos pero no se pudo. En su polla, apretaba
con los labios de arriba abajo por todo el tronco y luego le mordía con los
dientes y de nuevo me dijo que parase, esta vez sería la última que parase,
después seguí chupándosela hasta que note un par de contracciones en sus piernas
y de pronto empezó a soltar leche, soltó tres chorros no muy potentes, el
primero ni lo note, el segundo se resbalo por toda su polla y el tercero me lo
trague entero, continúe un rato masturbándolo y comiéndole los huevos, la verdad
es que yo estaba muy sudada, hacía muchísima calor en mi habitación, él estaba
empapado y yo estaba muy a gusto masturbándolo y comiéndome sus huevos, me había
cansado mucho pero ahora que se acababa no tenía ganas de que se fuera.
Por momentos se le fue haciendo más y más pequeña y le
pregunte: ¿bien? A lo que él me contesto lo mismo, me lave las manos en el
lavabo, él me siguió para lavarse un poco, después estuvimos hablando un poco y
se marcho.