Domingo era el director de un importante periódico de tirada
nacional, le gustaba su trabajo y acudía siempre a él con una sonrisa en el
rostro, ya fuera el diciembre o mayo siempre iba trajeado, con camisa blanca y
corbata a rayas, saludaba a todo el mundo, se tomaba el café que su secretaria
le llevaba y conversaba con todos los jefes de sección. La puerta de su despacho
permanecía casi siempre abierta, en parte para controlar al personal, en parte
para que todo el mundo lo viera trabajar y no pensarán que se tocaba los huevos.
Hoy, el día iba bastante flojillo, ningún escándalo social,
los políticos parecían estar de vacaciones, la economía marchaba sin ningún
sobresalto y las masas de desheredados parecían olvidar sus reivindicaciones. A
media mañana a través de su puerta, Domingo capto el rítmico tintineo de un culo
que le era muy familiar.
-¡Sonya! –llamo a la dueña alzando la voz y su brazo. Sonya
hizo cambio su dirección sin ni siquiera frenar y cerro con un portazo la
puerta, se dirigió a la mesa de Domingo.
-Te juro que no es cierto que haya tocado la caja, son todos
esos malditos chismosos que van diciendo mentiras sobre mí y por cierto, hoy no
he desayunado y me apetece muchísimo comerte la polla.
-¿De verdad?... Bueno te he llamado por eso… ¿Has tocado la
caja?...
-¡No me has llamado para eso!
-Bueno… a lo que voy ¿Por qué crees que te contrate?
-Por que estoy buena, soy algo fácil y exceptuando mis
brutales faltas ortográficas escribo bien.
-¿Pero que escribes?
-¡Por la sagrada diosa soy columnista! Mi trabajo es escribir
sobre todo lo que me parece mal, reírme de casi todo y escribir sobre chorradas
cotidianas que me pasan a mi como le pueden pasar a cualquiera de nuestros
lectores y a ellos les gusta, más que nada por que es asimilable y no como esos
otros barrocos y pendencieros escritores que tienes en nomina.
-Todo eso me parece muy bien pero cobras demasiado por
tocarte el coño todo el día.
-Pero si a ti te gusta que lo haga…
-Esa no es la cuestión, a partir de hoy quiero al menos un
artículo semanal.
-¡No! Tengo planes para toda la semana y en que me veo de
terminar mi columna.
-Te refieres a esa columna en la que hoy hablas sobre la
decoración de la clínica de tu psiquiatra –dijo Domingo examinando el periódico
de hoy -. O te refieres a esa columna en la que ayer hablabas de cómo las colas
de los supermercados sacan lo peor del género humano…
-Haré un maldito artículo a la semana pero ¡ni se te ocurra
burlarte de mi columna! a ver dime, de que coño quieres que escriba.
-Si lees los periódicos, trabajas en uno así que deberías,
sabrás que hace poco el congreso estudio la legalización de la prostitución pero
que no salió adelante, ve y pregúntale a las putas que es lo que opinan de todo
esto.
-¡Olé! Si no te importa utiliza los términos "profesionales
del sexo", "meretrices" o simplemente "prostitutas".
-Ok, lo pillo, lo siento, lo que tú digas.
-Pues eso, nos vemos.
-¡Oye!
-¿Qué? –dijo ella dándose la vuelta.
-Aquí hay alguien que quiere un besito.
-Ja, ja, ¡que te follen!
-¿No te apetecía comerme la polla? –Sonya le saco el dedo y
se fue dando un portazo.
Tras marcharse del despacho de Domingo la intrépida reportera
se fue a las afueras donde entre descampado y descampado fue conociendo a
diferentes chicas y sus historias, Sonya les hacía a todas las mismas preguntas
y siempre recibía una respuesta completamente distinta y a las chicas les
encantaba irse por las ramas, todavía era muy temprano y eran pocas las que
tenían que atender a un cliente, casi todos ellos habituales.
Sonya iba a llamar a un taxi cuando de buenas a primeras una
moto de gran cilindrada se paro frente a ella.
-Yo estaba llamando a un taxi no a tele-moto –dijo con sorna.
-Que graciosa la putilla –soltó el tío que llevaba la moto.
Sonya se le quedo mirando y sin disimular nada empezó a repasarlo de arriba
abajo. Era un tío delgado, con piel clara y extremidades alargadas, sus ojos
eran verdes y su pelo largo y castaño claro, su nariz era alargada, sus labios
finos.
-No te confundas chaval que yo no soy ninguna putilla –le
dijo Sonya amablemente por que entendía que aquel capullo la hubiera confundido
con una prostituta, llevaba todo el día entre ellas en aquella zona y aunque tan
sólo vestía un vestido corto y unas botas altas ella era una zorrita que
fácilmente podía pasar por un putón de lujo.
-Lo que tú digas, te doy 20 si me la chupas.
-¿Cuánto te mide?
-Vale, te pagare 23, uno por cada centímetro.
Sonya estaba algo perpleja, completamente atónita, nunca lo
había echo por dinero pero teniendo en cuenta precisamente que nunca lo había
echo por dinero y que aquel pavo no estaba mal del todo hizo caso a ese pronto
neurótico que de vez en cuando le daba, no al homicida si no al de hacer alguna
pequeña locura. Se subió a la moto y apretó entre sus brazos a aquel hombre
mientras le indicaba que llevará la moto un poco más adelante, hacía un árbol
más o menos camuflado por unos matorrales.
En aquellos momentos otro hombre con otro gran y potente
aparato entre las piernas, un coche casi recién sacado del concesionario (no me
seáis mal pensados) también se dirigía hacía allí con la salvedad de que
detendría su vehiculo algo más lejos de aquel árbol, intentaría pasar
desapercibido o que incluso no lo vieran a él mientras él miraba fijamente
aquella escena.
Sonya se bajo de la moto y le pidió por adelantado el dinero
a aquel putero atractivo. En el momento en el que él se lo entrego Sonya agarro
su paquete y comenzó a magrearlo por encima del pantalón, su polla se definía
por momentos y Sonya no podía evitar mirar a aquel tipo directamente a los ojos,
le gustaban el color, eran como los de un gato, se acerco a él y estrello sus
labios contra los suyos, le agarraba la cara y no dejaba de sobar su
entrepierna, deslizo hacía abajo la cremallera del pantalón, hizo a un lado el
slip gris que cubría su polla y la dejo al descubierto, Sonya le relamió la
barbilla justo antes de guiñarle un ojo y arrodillarse en el suelo.
Mientras tanto, el hombre que se encontraba mirando en su
coche no perdía detalle de la escena, se saco la polla y empezó a masturbarse a
la vez que Sonya se metía el trozo de carne de su "cliente" en la boca, no podía
verlo como a él le hubiera gustado pero eso le excitaba incluso un poco más.
El "cliente" de Sonya le cogió la cabeza y empezó a follarse
su boca con fuerza mientras ella se limitaba a tenerla abierta, aquello no duro
mucho pues Sonya le desabrocho los pantalones y se los bajo, busco sus
testículos y comenzó a lamerlos mientras con sus manos le abría las piernas para
con una de ellas rozarle nada más la raja de su culo mientras que con la boca
pasaba a jugar con su polla. Ella notaba la respiración entre cortada del putero
que se acelero todavía más cuando aferro con fuerza su polla con una mano y la
retorció para un lado mientras que con sus labios apretaba el capullo y lo
retorció hacía el lado opuesto. Después colocó la puta de la polla sobre sus
labios y se dedicó a hacerlos vibrar antes de tragársela.
Los cojones del mirón le iban a explotar, se masturbaba con
fuerza, tenía toda la polla recubierta de líquido preseminal y aquello iba a
más… le hubiera gustado tener a Sonya para que le limpiase la polla, la palma de
la mano y sus dedos…el "cliente" se sacó la polla de su boca y comenzaba a
masturbarse hasta que después de tres trallazos le cubrió por completo la cara
de esperma a Sonya mientras ésta continuaba con la boca abierta, prácticamente
nada había caído en ella y Sonya intentaba vagamente recuperar algo con su
lengua, entonces su "cliente" se agacho y con su propia lengua fue recogiendo
toda su leche de la cara de Sonya. El mirón no pudo soportar los trallazos sobre
la cara angelical de la chica y mucho menos que aún teniendola cubierta de
esperma ella limpiara la polla del chico hasta dejarla completamente limpia, así
que se corrió él también, intentó que todo cayera en su mano pero no pudo evitar
que algo por aquí y algo por allá acabará en el salpicadero.
-¿Cuánto quieres por follarte el culo? –le soltó aquel tío
todavía con los pantalones bajados y la polla aún dura.
-60 –soltó Sonya sin pensar.
-Vale, por adelantado –le extendió la mano y le dio el
dinero, Sonya lo cogió con la izquierda mientras que con la derecha le daba un
condón que había sacado de su bolso. No sería una prostituta pero estaba lista
para cualquier cosa.
El mirón se había quedado recostado en su asiento, sudado e
intentando relajarse, lo hubiera conseguido de no haberse percatado de que la
chica estaba apoyando su espalda contra el tronco de un árbol mientras su cabeza
estaba metida casi entre sus piernas, dejando una preciosa vista para su coñito
y el agujerito de su culo.
El "cliente" le dio un buen golpe con las dos manos en sus
dos nalgas, tan potente que se oyó de lejos, paso sus dedos por sus agujeritos y
justo después su polla morcillota, se pajeo en un momento y poco a poco se la
fue metiendo por el culo. La penetro un par de veces sin llegar a sacársela
hasta que lo hizo y todo para ensartársela en una sola embestida. Después de eso
cada penetración consistió en sacársela por completo para metérsela hasta el
fondo, hasta que sus huevazos chocaban con el cuerpo de Sonya. El "cliente" se
aferraba a los pechos de Sonya, por debajo del vestido y por debajo del
sujetador para que sus embestidas fueran todavía más fuertes mientras ella sólo
podía gemir y agarrarse al árbol para no caerse de boca.
El culo del mirón se movía inquieto en su asiento, se movía
como si é fuera quien embistiera a Sonya, deseaba hacerla suya pero por el
momento se contentaba con mirar como otro lo hacía por él, aquello le excita en
demasía y su polla se ponía como una piedra, como un diamante afilado nada más
contemplarlo.
Sonya doblaba su rodilla y con la bota acariciaba la piel
desnuda de las piernas de su "cliente" mientras cerraba su culo para sentir a
tope el rabo de aquel tío entrando y saliendo de su cuerpo. Durante todo el
tiempo el ritmo había sido constante y la polla había salido por completo hasta
que dejo de hacerlo, ya no salía del todo y se concentraba en follarsela más y
más rápido, Sonya movía su culo para adelante y atrás, a los lados y se quedo
quieta para recibir toda la corrida dentro de su culo.
El "cliente" tiro el condón al suelo cuando termino y Sonya
se dio la vuelta y relamió su polla limpiándola por última vez, realmente el
mirón no pudo resistirse y casi sin tocarse la polla él también volvió a
correrse, simplemente no pudo evitarlo, aquella tía le estaba volviendo loco y
la escena no podía excitarle más. Rió a carcajadas cuando vio como su polla
expulsaba más leche y él sin poder hacer nada para evitarlo, fue algo
inesperado.
Sonya se despidió de aquel tío y se alejo mientras él no
apartaba los ojos de ella, la siguió con la mirada y la vio meterse en un coche
nuevo, donde un tío la esperaba.
-Sinceramente, no sé como aguanto tus juegos retorcidos.
-Por que te gusta tanto como a mí.
-Eres un puto cabrón pervertido Domingo –le dijo al mirón que
la había estado persiguiendo todo el día.
-Tú también lo eres, disfrutas tanto como yo.
-No te lo voy a negar… la próxima vez podrías ser un poco más
limpio –le indico Sonya mientras señalaba todos los restos de sus corridas.
-Ven aquí –la llamo Domingo. Ambos se fundieron en un beso
corto pero intenso antes de que ella bajara por su pecho hasta encontrar su
polla.
El "cliente" de Sonya no pudo impedir ser un observador
accidental de la escena, él se hubiera marchado inmediatamente si aquella chica
no le hubiera atrapado desde el primer momento en el que la vio, verla con aquel
tío trajeado, como le comía la polla en aquel coche se la estaba poniendo dura
aunque él no quisiera.