POKÉMON
EL PODER DEL TEAM ROCKET
-Para proteger al mundo de la devastación- exclamó Jessie
formando una postura y con una sonrisa ladina.
-Para unir a todos los pueblos en una sola nación- recitó
James creando la misma postura que su compañera.
-Para denunciar a los enemigos de la verdad y el amor.
-Para extender nuestro poder más allá del espacio exterior.
-Jessie.
-James.
-El Team Rocket despega a la velocidad de la luz.
-Rendíos ahora o preparaos a luchar.
-Bien dicho- dijo Meowth saltando y cayendo de pie delante de
ellos.
Ash, Brock, Misty y Pikachu se habían sentado en el suelo del
camino y habían oído la cantinela del Team Rocket entre aburrimiento e
indiferencia, lo que desconcertó al trío.
-Parece ser que no les hemos impresionado mucho- dijo James
algo sorprendido.
-Sí, yo diría que nuestro lema está perdiendo fuerza- opinó
Jessie pensativa-. Tendríamos que ir ideando otro.
-No es el lema- replicó Meowth-. Lo que ocurre es que no
hacéis una buena coreografía.
-Adelante, Pikachu.
La voz de Ash les hizo volverse hacia este y su grupo. Y
antes de que pudieran tener otra reacción la electricidad del impact-trueno de
Pikachu ya estaba recorriendo los cuerpos de los tres, lo cual acabó en una
explosión que les hizo volar por los aires perdiéndose en la lejanía.
-Es que nunca aprenden- dijo Ash mientras él y los demás se
levantaban. Empezaron a andar por el camino.
-Espero que esta vez tardemos en volver a verles- dijo Misty
con rostro aburrido y las manos entrelazadas sobre la nuca.
-No caerá esa breva- sentenció Brock.
*****
El Team Rocket llegó, magullado y desalentado, junto al globo
aerostático, que habían dejado en un claro del bosque vecino. Era el atardecer,
y el Sol ya se estaba poniendo.
-Empiezo a estar harta de todo esto- exclamó Jessie con
enfado-. A veces pienso si no sería mejor presentar mi dimisión, acabar los
estudios y encontrar un trabajo tranquilo.
-No digas eso, Jessie- dijo James mirándola serio-. No
debemos rendirnos. Algún día conseguiremos nuestro objetivo.
-Pues yo de momento tengo el objetivo de cenar un poco-
concluyó Meowth sin ánimos, y se metió en la cesta del globo.
-Lo que daría yo ahora por lavarme el uniforme- suspiró
Jessie un poco más calmada. Se sentó sobre una piedra grande y redonda-. Y por
darme una ducha. Pero aún está lejos el pueblo más cercano. ¿Por qué me habré
metido en todo esto?- miró fijamente a James, quien la escuchaba con cierta
perplejidad- ¿Y tú por qué te hiciste del Team Rocket? ¿Qué le ves de bueno a
esta vida que llevamos?
-Bueno, yo…- titubeó el joven, algo intimidado por el tono en
que hablaba su compañera- Ya sabes que mi familia es de clase alta. Pero a mí
esa vida de lujo y riqueza me aburría. Yo lo que quería era vivir aventuras,
tener una vida trepidante y llena de riesgos. Y apuntarme al Team Rocket me
pareció lo mejor.
-Ya…- susurró Jessie.
-¿Y tú? ¿Por qué te hiciste del Team Rocket? ¿Por los mismos
motivos?
Ella no respondió enseguida.
-Sí, más o menos…- contestó desviando la mirada de él.
Descansó su barbilla sobre la palma de la mano y el codo sobre la pierna.
-Bueno, si quieres bañarte puedes irte al río que está aquí
cerca- propuso James con naturalidad.
-¿Al río?- exclamó la joven con una indignación nerviosa. Se
puso de pie- ¿Cómo quieres que una chica fina y delicada como yo se moje con el
agua de un asqueroso río?- se sonrojó- Además, tú lo que quieres es espiarme
mientras me baño, pervertido.
-Por favor, Jessie, no digas tonterías- exclamó James
ofendido-. Te aseguro que yo nunca te he visto como una mujer. Para mí sólo eres
una compañera de trabajo.
Jessie no respondió nada a esas palabras. Una persona más
observadora que James se hubiera percatado que en la mirada seria de la muchacha
se vislumbraba dolor.
-Mira, yo sí que me voy al río- dijo él decidido-. No me
vendrá mal ahora un baño. Aunque tendré que ponerme otra vez el uniforme sucio.
Qué lata.
El joven se metió en la cesta del globo y salió con una
botella de jabón líquido y una toalla.
-Venga, hasta ahora- dijo, y Jessie le vio alejarse por el
camino del bosque.
-¿Adónde va ese ahora?- preguntó Meowth llegando en ese
momento.
-Se va al río a bañarse- respondió Jessie sin apartar la
vista del camino.
-Pues a ver si se da prisa que la cena está casi hecha.
-Bueno, yo también me voy un momento. Ahora vuelvo.
-Que te vas a mear, vaya.
Jessie propinó tal patada al pokémon que lo elevó por los
aires.
*****
James llegó junto a la orilla del río. La poca luz que aún
quedaba de la tarde iluminaba el cauce del agua y el bosque que lo rodeaba. Dejó
el jabón y la toalla sobre una piedra y se quitó el uniforme del Team Rocket y
la ropa interior, dejándolo todo recogido al lado de lo demás. Desnudo, se metió
gradualmente en el agua, cubriéndose hasta el cuello. No tocaba pie, y nadó un
poco por la orilla. Luego salió y se sentó en una roca que por su forma tuvo que
situarse de espaldas al río y de cara al bosque. Se enjabonó el pelo,
lamentándose de no tener champú, y luego todo el cuerpo. Un pensamiento le vino
a su mente: hacía tiempo que no se masturbaba. Eso de tener a Jessie tan pegada
a él todo el día y toda la noche le había quitado intimidad para esas cosas. Sin
pensárselo dos veces, empezó a frotarse su miembro mientras a su mente llegaban
imágenes eróticas. En eso estaba cuando le distrajo un ruido proveniente de unos
arbustos situados a unos metros delante de él. Disimuladamente agarró una piedra
del suelo con su mano libre. De improviso, tomó impulso y la lanzó a los
arbustos. La piedra acertó su objetivo, y se oyó un quejido de dolor. James
cogió la toalla y se la puso alrededor de la cintura, y corrió en actitud de
ataque hacia el lugar del impacto. Una vez llegó cuál no fue su sorpresa al
encontrarse allí a Jessie, tumbada boca arriba y con un golpe en la frente.
-Dios mío, Jessie, perdona, no me podía imaginar que fueras
tú- exclamó el joven.
-Mira que eres bestia, colega- se quejó ella, mientras hacía
una mueca de dolor y se tapaba la frente con la mano.
-Espera, déjame ver.
James apartó la mano de Jessie de su frente, y sin querer se
percató que los dedos índice y medio estaban empapados de un líquido viscoso.
-¿Y esto qué es?- preguntó el muchacho mirándolo más de
cerca.
-¡No es nada!- exclamó ella escondiendo la mano detrás de su
espalda.
-Eh, bueno, será mejor que vayamos al globo a curarte la
herida. Ven, que te llevaré en brazos.
-No, si no hace falta…
Haciendo caso omiso, James colocó la mano derecha debajo de
los muslos de Jessie y con el brazo izquierdo rodeó la espalda de la chica, y la
alzó en el aire, para seguidamente iniciar el camino al campamento. Jesse miró
hacia el rostro de James con la boca entreabierta. Luego formó una pequeña
sonrisa, y apoyó la cabeza en el torso desnudo de él cerrando los ojos. James le
dirigió la vista durante unos instantes y luego siguió mirando hacia delante.
La última imagen que esperaba ver Meowth en ese momento y en
cualquier momento era la de Jessie siendo llevada en brazos por un James casi
desnudo, por lo que no pudo evitar sorprenderse.
-¿Qué es lo que pasa?- preguntó cuando los otros dos llegaron
y James dejó suavemente a su compañera en el suelo- ¿Le ha ocurrido algo a
Jessie?
-Se ha herido en la frente- contestó James-. Ve a traer el
botiquín, rápido.
Al cabo de unos instantes Meowth regresaba con el maletín de
primeros auxilios.
-¿Qué es lo que ha pasado exactamente?- preguntó mientras
James elegía lo necesario para la herida.
-Que yo me estaba bañando en el río y oí un ruido en unos
arbustos cercanos. Creyendo que sería algo o alguien con malas intenciones lancé
una piedra y resultó ser Jessie- explicó James rápidamente mientras se encargaba
de la herida de su compañera.
-Ya. ¿Y qué estabas tú haciendo escondida en los arbustos tan
cerca de James mientras se bañaba?- preguntó Meowth a Jessie, mirándola de reojo
y con los brazos cruzados.
La joven lanzó una mirada asesina al pokémon.
-Lárgate a hacer la cena, Meowth, que esto no es un
espectáculo- exclamó furiosa.
-Pues bueno. Y pensar que me asignaron a mí como jefe del
grupo…- se quejó el animal mientras marchaba hacia la cocina portátil.
-Bien, esto ya está- dijo James terminando de vendar la
frente de Jessie.
-Oye, James, no es que yo sea muy dada a agradecer algo, pero
contigo haré una excepción: muchas gracias.
-No lo menciones. Al fin y al cabo ha sido culpa mía- el
joven se puso de pie-. Bueno, yo me vuelvo al río a por mi ropa. Hasta ahora.
-Hasta ahora.
Jessie sonreía ruborizada.
Había anochecido mientras cenaban. Era una noche calurosa de
verano, en donde las estrellas destellaban en el cielo y una brillante Luna
llena daba luz al lugar.
-Bien, chicos, yo ahora me voy- dijo Meowth sonriendo, una
vez hubieron acabado de cenar-. Volveré por la mañana. Hasta luego.
-¿Por qué se marcha ese?- preguntó Jessie extrañada, cuando
el meowth desapareció de la vista de la pareja.
-¿No lo sabes?- dijo James- Estamos en la época de celo de
los meowths. Ahora se va al valle por donde hemos pasado esta mañana. Ahí se van
a reunir todos los meowths de los alrededores para formar una orgía de sexo
durante toda la noche. Ya sabes, la perpetuación de la especie y todo eso.
Jessie puso cara de sorpresa.
-Caramba con Meowth…- comentó.
-Sí, los hay con suerte.
James se tumbó sobre la manta que había extendido en la
hierba, colocándose cara al cielo y con las palmas de las manos bajo la nuca.
Jessie estuvo unos segundos sin saber qué hacer. Finalmente se decidió por
sentarse a su lado, de cara a él, poniendo una pierna sobre la otra con las
rodillas dobladas, y descansando el peso del cuerpo sobre una mano apoyada en el
suelo. Se pasó la otra por su pelo.
El muchacho no parecía darse cuenta de su presencia, con la
vista fija en el firmamento.
-¿Tienes envidia de Meowth?- preguntó ella.
-Ehm, bueno, no sé…- respondió él un poco nervioso- Quizá.
-Pero estoy segura que un chico como tú debió ser todo un
casanova en el instituto.
-¿Yo? Qué va- desmintió James, sorprendido por esa
afirmación-. Ya lo intentaba, ya, pero ninguna tía estuvo interesada por mí-
hizo una pausa-. Bueno, sí, hubo una. Recuerdo que durante el último curso de
secundaria estaba atraído por una chica que iba a otra clase. Un día me
sorprendió encontrarme en el armario de los zapatos una carta de ella en que me
confesaba su amor y me daba un lugar y una hora para que nos encontráramos. Pero
esa tarde era cuando había decidido escaparme e irme con el Team Rocket, por lo
que no pude asistir a la cita. A veces me pregunto qué hubiese pasado si hubiera
ido. Seguramente me habría quedado con ella y ahora no estaría aquí. Pero tomé
esta decisión.
-¿Y cómo era esa chica?- preguntó Jessie.
-Era pelirroja y usaba gafas. Se llamaba Jessica no sé qué.
No me acuerdo de su apellido.
-¿Jessica Kurokawa?
-Eso es, Jessica Kuro…
James se volvió hacia Jessie.
-La chica estuvo esperando cerca de una hora en el salón de
té donde habíais quedado- dijo la joven seria y calmadamente-. Con el corazón
roto, luego se enteró que lo habías dejado todo por el Team Rocket. Pero ella no
quiso rendirse: también abandonó los estudios y a su familia y se apuntó al Team
Rocket. Incluso se atrevió a manipular clandestinamente el sistema de
emparejamiento para hacer equipo contigo. Porque ella sigue enamorada de ti,
pero su carácter orgulloso y superficial le impide demostrar sus verdaderos
sentimientos- lágrimas saltaron de sus ojos-, y su único consuelo es masturbarse
mientras te espía cuando tú también te mas…
-¡Jessie!
De improviso, James se puso derecho y estrechó en sus brazos
el cuerpo tembloroso de la joven, quien mostró una expresión de sorpresa en su
rostro. Permanecieron así durante unos momentos, de rodillas, abrazados el uno
al otro.
-Perdóname, Jessie, he sido un tonto- dijo James mirándola a
los ojos.
-James…
Los labios de ambos se fundieron en un cálido y lánguido
beso. James bebió las lágrimas de Jessie.
-Jessie, yo…
Ella le sonreía seductoramente. James se había sentado en la
manta y Jessie se había colocado a ahorcajadas sobre él, colocando los brazos
sobre sus hombros y con su rostro por encima del suyo.
-Puedes meterme mano si quieres, James…
Volvieron a besarse. James recorrió con sus manos los
costados del cuerpo de Jessie, deteniéndolas sobre sus nalgas. Alzó la
minifalda, dejando al descubierto unas bragas blancas. Jessie sintió sobre su
pubis la erección que se estaba formando dentro de los pantalones de James. Ella
apartó la boca de él, formándose un hilo de saliva entre ambos. Alzó los brazos
y, entendiendo su intención, James le quitó la parte de arriba del uniforme y el
sujetador. Los turgentes pechos de Jessie se mostraron ante él, y, sin dudarlo,
empezó a lamer y succionar los pezones. Con una mano cogía uno de los senos,
mientras que la otra la deslizó dentro de las bragas de Jessie. Ella le
observaba, con la boca y los ojos entrecerrados. Al cabo de unos momentos
llegaba al orgasmo. James sacó la mano de debajo de las bragas y se llevó a la
boca los dos dedos de los cuales se había servido.
-Está bueno…- susurró.
Jessie le ayudó a quitarse la parte de arriba del uniforme.
Recorrió con sus manos el torso desnudo del joven, llegando a los pantalones. Se
los desabrochó y se los quitó rápidamente, junto a las botas y los calzoncillos.
La sonrisa y la mirada que lanzó la joven sobre su pene erecto intimidaron un
poco a James.
-Es muy grande- dijo Jessie. Agarró el miembro, rodeándolo
con la palma de la mano.
-No… No creo que lo sea más de lo normal- repuso James
mientras su compañera empezaba a masturbarle.
-¿Te gusta?
-Sí, me gusta mucho- respondió él, reflejando el éxtasis en
su rostro.
-¿Y qué me dices de esto?
Jessie bajó la cabeza y pasó tímidamente su lengua por la
punta del miembro. James dejó escapar un pequeño gemido. Jessie, más animada,
lamió dulcemente el glande y luego deslizó el pene de su compañero en su boca,
lamiéndolo y succionándolo.
Más tarde, la joven se irguió y se quitó las bragas, dejando
al descubierto su rojizo vello púbico. El fluido vaginal recorría la parte
interna de sus muslos. James estaba estirado sobre su espalda, con el miembro
erecto palpitando. Jessie, con una sonrisa maliciosa, empezó a rozar con su
vulva el órgano del muchacho.
-Jessie, no seas mala, por favor- susurró James suplicante.
-Perdona- se excusó ella sin dejar de sonreír-. Espera.
Jessie sacó de alguna parte de su montón de ropa un
preservativo.
-Vaya, ¿tú siempre vas con un condón encima?- preguntó James
un tanto sorprendido.
-Lo reservaba para este momento.
Jessie le colocó el preservativo a su compañero, y
seguidamente, situándose otra vez a ahorcajadas sobre su pubis de cara a él, le
deslizó gradual y suavemente dentro de ella. La momentánea expresión de dolor
que reflejó la joven desconcertó a James.
-Jessie, no me digas que es tu primera vez.
-Pues sí- contestó ella ruborizándose.
-Caramba, pues no lo hubiera dicho.
-Tontaina…
Jessie empezó a moverse, haciendo entrar y salir de su vagina
el pene de James. Este al cabo de poco también comenzó a acometer contra ella,
mientras cogía sus pechos acariciándolos.
-¡Aaah! ¡Me corro!- exclamó Jessie.
James fue el siguiente. La joven, satisfecha, se dejó caer
sobre él, quien la abrazó cariñosamente.
*****
El Sol asomó por encima de los árboles del bosque, volviendo
la claridad del día al lugar. La luz dio en los párpados cerrados de Jessie, lo
cual la despertó. Se encontraba tendida bajo una sábana y sobre la manta,
desnuda. James se hallaba a su lado, contemplándola sonriente. Él se colocó cara
a cara sobre ella, y esta le rodeó el cuello con los brazos.
-Buenos días, Jessie.
-Buenos días, James.
Iban a besarse, pero una carraspera les hizo volverse hacia
la izquierda de Jessie. Allí descubrieron a Meowth, mirándoles con los ojos
entrecerrados. La pareja puso cara de circunstancias.
-Vaya, veo que también es la época de celo de los humanos-
dijo el pokémon.
-Meowth, sólo me faltaban tus ironías de buena mañana-
exclamó Jessie, irguiéndose y de mal humor, haciendo que James tuviera que
volver a su lado de la improvisada cama.
*****
-Para proteger al mundo de la devastación- recitó Jessie con
una sonrisa triunfante.
-Para unir a todos los pueblos en una sola nación- continuó
James con el mismo entusiasmo.
-Para denun…
-Oíd, chicos, ¿por qué no dejáis esto para más tarde?-
preguntó Ash impaciente- Que ahora estamos en medio de un combate.
Todos los presentes miraban al Team Rocket con cara de pocos
amigos.
-Me temo que definitivamente nuestro lema ya no impresiona a
nadie- dijo James decepcionado.
-Eso es lo de menos- repuso Jessie sin amilanarse-. Lo
importante es que somos el Team Rocket y lucharemos sin dudarlo por nuestra
causa. ¿No es así?
-Sí, claro, por supuesto- respondió su compañero sonriéndole.
Ella le devolvió la sonrisa.
Meowth lanzó un suspiro de resignación.
-Venga, adelante- exclamó.
El trío saltó con decisión de la pequeña altura a la que se
encontraban, dispuestos a luchar.
FIN