Hola amigos, me llamo Carlos, soy el dueño de una joyería
conocida del litoral Valenciano, que regento hará unos, 12 años, desde que me
separé de mi mujer. Tengo 40 años mido 1,70 y un cuerpo, si no, muy musculoso,
si muy bien cuidado. (Mis amigos/as dicen que parezco bastante mucho más joven)
-Carlos una señora quiera hablar con usted, me dijo mi
dependienta,
Efectivamente una chica morena, Alba, se llamaba,
sudamericana, de unos 30 años entró con su hija de 8 años y me dijo que:
- Si podíamos hablar en privado, completamente en privado.
Yo le rogué a mí empleada, Nuria de 35 años, recién separada
que entretuviera a la niña un ratito, hasta que yo hubiese atendido
correctamente a la señora.
-¿Que desea l e pregunté yo?
Ella llevaba en la bandeja de mi joyería: dos aderezos, uno
de oro blanco y el otro de oro amarillo, dos colgantes, uno con el signo de
Libra y el otro, una gran cruz con un brillante central; y una pulsera finita de
oro blanco pero muy trabajado.
-Mire señor, Carlos, me llamo señora, le dije yo. Ella se
presentó como Alba, deseo que mi hija pueda disponer ,como las demás amigas
de una joyas , pero con tal desgracia, que no tengo más que 50 € disponibles y
el montante , vos lo sabrá es de 1.250 €.
- Yo estaría dispuesta en pagárselo como usted desee, o hacer
lo que vos me digáis Vos sabe lo que estoy sufriendo, le ruego que no rechace mi
oferta, señor Carlos. Prosiguió.
Me quedé pálido, empecé a caminar por la habitación sin
mediar palabra durante 5 minutos.
- Mire le acepto la propuesta, Alba, pero mis condiciones
serán las siguientes, si las acepta todas, haremos el trueque de lo contrario,
dejará los enseres encima de mi mesa y se marcharán las dos, para no volver a
entrar nunca más en mi establecimiento. Le dije. I continué.
- Quiero que estés un fin de semana siendo mi sumisa, mi
esclava sexual, yo te prometo que no te lastimaré pero, si mantendré relaciones
plenas contigo y te pondré en situaciones embarazosas.
Ella me miró llorando y me dijo:
- Mire el fin de semana que viene vendrá mi hermana Cristina
a quedarse un mes con nosotras, ese fin de semana cumpliré lo acordado.
Le pedí el DNI, e hice una fotocopia, me dio su nº de móvil
el cual comprobé in situ.
Y ordené a mi empleada que le empaquetase los regalos y que
la factura, corría de mi cuenta. Por cierto no tiene ni un pelo de tonta y no es
calva. Por eso sonrió irónicamente.
Estuve deseoso de que pasase la semana, me imaginaba lo que
podía disfrutar, y lo bien que lo pasaría al menos, yo.
La llamé por teléfono y quedé que ella vendría a mi casa,
puesto que la hermana y su hijita se quedarían en la suya.
Te espero a las 8 de la tarde. Le envié por sms.
A las siete y cincuenta llamaron al timbre, era ella y yo le
abro pausadamente.
- Pasa, ponte cómoda, tómate una copa, le dije, luego
le serví ginebra con tónica, pensé; que un poco empipados la cosa iría mucho
mejor.
- Quiero que te quites toda la ropa y te duches con este
jabón aromático , cuando termines te quedas secándote dentro de la bañera. No
salgas .
Pero antes quiero que me quites toda la ropa, hasta que me
quede en calzones y me beses un rato. Y lo hizo con entusiasmo.
Me tomé otra copa a mi me gusta la ginebra con limón, y desde
el comedor oí como terminaba de ducharse y secarse.
Allí sola, esperaba desnuda, la tuve más de 20 minutos,
quería que estuviera un poco fresquita, con frió, y preocupada. A mí, mi pene de
16,5 cm me salía por los calzones lo metí dentro de estos y fui a verla.
- Ponte a cuatro patitas y sígueme
, le ordené, yo la
cogí del pelo a modo de collar de perrita y le dije.
- Enjabóname y límpiame en el bidé. Eso me recordaba,
los tiempos en los que todas las semanas frecuentaba un Burdel cercano a mi
casa. A unos 3 Km.
Yo estaba excitado y ella me lo cogió y de un tirón me lo
bajó, me retrajo el prepucio al máximo y me enjabono las partes. Al terminar yo,
uf, estaba apunto de correrme.
Le pedí:-Abre la boca, después que se puso de rodillas
y la jodí por la boca hasta que me corrí entro de ella. Ella fue a tirarlo al
baño y enjuagarse la boca. Yo me reí
Le volví a pedir que me enjabonase otra vez y lo hizo con
sumo agrado.
- Mira, le dije, ahora me toca a mí. Ponte en
el bidet, que aunque estés limpia, me gusta enjabonártela, y lo haremos el
tiempo que tú me digas. Hasta media hora, el tiempo que nos quede estaré
lamiéndote la vulva sin parar.
Se puso colorada como un tomate y le faltaba la respiración.
- Venga dímelo.
- Un cuarto de hora señor. Me contesto, Yo hice que
lavándola con agua templada, se corriese una vez o quizás dos, pero el cuarto
que me quede bebiendo sus flujos creo que al menos dos orgasmos, le pude notar.
Al hacer tip, tip el reloj paré; me quite unos pocos pelitos
de la boca y nos acostamos boca arriba encima de la cama, desnudos descansando o
mejor recuperándonos, sobre todo ella de sus apasionados y fogosos éxtasis.
Yo había encargado que nos trajesen de un restaurante en bols
la cena.
Me vestí con unos pantalones cortos y una camisa fresquita y
a ella la dejé con la toalla de secarse, envuelta a su cabeza.
Al llamar el timbre ella permaneció desnuda en el comedor, yo
recogí la cena, y la serví.
- Puedes comer sumisa, y hablar, que te encuentro como
cohibida. Le dije
-Estoy nerviosa y arrepentida, o al menos casi, de lo que
estoy haciendo. Me respondió
No te preocupes yo estoy disfrutando muchísimo, si te
encuentras mal, me lo dices y ya acordaremos lo del pago. Lo dejaremos.
- Tienes de tiempo, mientras que cenamos, para decirlo.
Le dije
Al cabo de media hora, al terminar, ella me dijo.
- Señor voy a llegar al final.
Yo que estaba nervioso y preocupado porque prácticamente no
había hablado nada durante toda la noche le dije.
- Llama a tu hermana y dile que hasta el domingo por la tarde
no irás y pregúntale por la niña, dile que se ponga al teléfono, que quieres
decirle algo.
Ella estaba hablando con el móvil y yo le pellizcaba los
pezones y los labios vaginales. –Espera le dije yo. Dile que le vas a leer
una poesía, que yo había preparado.
"Por el cariño que tengo
por el acero amoroso
eres mi niña un tesoro
que yo no sostengo…
.
.
.
mi corazón late una dos ,tres..
ya al final besos 23." (Es mucho más larga , 50 versos)
Yo lo tenía rígido como una piedra, después de unos minutos
de placer y suave tortura, noté como que ella estaba deseosa, ansiosa y le
ordené.
- Voy a acostarme a la cama en forma de X, átame las manos y
los pies, quiero que me cabalgues hasta que tú te corras dos veces. Y luego me
desatas. Entendido. Le dije.
La muy salvaje, apretaba su coño y me era difícil
introducirlo, al poco tiempo 5 minutos, mas menos, que más, estalló dentro de
ella la goma, mi miembro parecía una fuente. Ella me quitó el condón roto, lo
secó, el capullo, también los huevos, con una toallita de papel, y lo agito
atrozmente hasta que se puso duro otra vez, y a repetir la operación como le
había ordenado.
- Esta me vale, ja, ja ja, me dijo puesto que se había
corrido.
A los 9 minutos yo, ya me había corrido y notaba como me
pellizcaba fuertemente los pezones y me volvía a la limpiar.
–Aun no me ha venido la segunda vez -Tendremos que coger
otra vez dijo ella.
Yo ya estaba exhausto y me montaba con ansia; al cabo de unos
minutos infernales para mí, ella, esta vez logro correrse.
Uf yo no aguantaba, lo tenia medio dormido, ella me dio
palmaditas en los huevos y en el capullo, medio erecto y me desató-
- Ha sido fantástico, exclamé, aunque había sido mentira.
Sufrí de verdad. Nunca deseé tanto que una mujer llegase al orgasmo.
Una de mis fantasías que aun no había cumplido es la de,
estar yo en mi despacho con la polla al aire, y arrodillada debajo de mi mesa,
una tía que me la chupe sin que la gente se de cuenta, Pues eso es lo que le
pedí que me hiciera y tras recuperarme y dormir toda la noche.
Esta mañana hemos ido los dos a la joyería unos minutos antes
de que entrase Nuria y allí ella ha almorzado al menos 2 vasos de mi leche…
Para esta noche y mañana le tengo reservadas varias sorpresas
y vejaciones que puede que os cuente…
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