El cuidador me chantajea 2
Al día siguiente estuve todo el tiempo
en mi casa; tomé el sol, nadé un rato en la alberca y me puse a ver televisión
en mi cuarto. Pero cuando estaba tomando el sol…
-¿Quiere que le ponga bronceador,
señorita Tere? –era Paco-
-O.K. gracias.
Se puso el bronceador en las manos y me
lo untó en los hombros, la espalda, los brazos, bajó suavemente hasta la
cintura, la cadera y ya me estaba excitando sentir sus manos ásperas en mí.
Después me untó el bronceador en las piernas y subió de nuevo hasta mis nalgas.
Me las masajeó todas ya que mi bikini era muy pequeño.
-¡Qué rico! Gracias.
-Un placer, señorita.
Me quedé algo caliente después de que
Paco me puso el bronceador y por el recuerdo de la noche anterior, así que me
encerré y puse una película porno para masturbarme. Era una de colegialas a las
que se cogían sus maestros y entre ellas mismas. Esas historias me calientan
mucho ya que tengo debilidad por los hombres mayores. La empecé a ver, me
acaricié por encima de la panty y enseguida la mojé. Me acaricié las tetas,
pellizqué mis pezones y seguía masturbándome mientras veía cómo se cogían dos
conserjes a una colegiala. Mi panty estaba empapada y yo me calentaba cada vez
más. No tardé mucho en venirme; después me dormí un rato. Cuando desperté seguía
con ganas de coger, esa es la palabra, no quería que me hicieran el amor, quería
que me cogieran, que me emputecieran. Así que me puse una falda cortita de tela
muy delgada, una pequeña panty blanca, un top blanco sin bra y una chaquetilla
café. Iría a alguna disco que frecuentaban mis amigos y algo pasaría. Fui a
avisarle a Paco que saldría; como recordarán él se estaba quedando en un cuarto
que está en el jardín, al lado del cuarto de juegos. El cuarto de juego es una
especie de disco pequeña que mi papé hizo, esperando que nuestras fiestas fueran
ahí y no saliéramos tanto; no le funcionó la idea a mi papi. Cuando me acerqué
escuché voces en el cuarto de juegos, me asomé y ahí estaba Paco con unos amigos
tomándose unas copas en la barra.
-Buenas noches –dije y me quedé en la
puerta.
-Hola, señorita Tere. Invité a unos
amigos un rato, pero no se preocupe nosotros compramos la botella y ya casi se
van.
-Está bien, no importa. Venía a
avisarle…
-¿Por qué no se toma una con nosotros?
Ándele.
-No, gracias, es que voy a salir.
-Nada mas una.
-No nos desprecie.
-Además así ya se va medio ambientada.
-Ya se la estoy preparando, eh.
-Bueno, pero sólo una.
-Sólo una. Mire, señorita, él es Juan y
Pepe.
-Mucho gusto -les dije, mientras me
devoraban con los ojos-.
-Hola.
-Buenas…
Me senté, me sirvieron mi whisky con
soda y estuvimos platicando un rato. La verdad casi no tomo whisky porque me
pega fuerte y rápido, pero es lo que tenían. Y en efecto, se me comenzó a subir.
Cuando me acabé la segunda copa, ya me retiraba, pero me dijeron que para qué me
iba, que aún era temprano. Y ante la petición de “una más y ya”, accedí.
-Oiga, y esa pista sirve? O sea, sí
tienen música, luces y toda la cosa?
-Sí, hace mucho que no la usamos, pero
debe servir.
-Podemos prenderla? Para animarnos más,
no?
-Sí, a ver déjenme ver –fui a la cabina
de control que está del lado opuesto a la barra y ya mi caminar era un poco
torpe. Prendí las luces de la pista y puse música para bailar. Cuando regresé a
la barra con ellos, estaban fumando un porro.
-Le molesta?
-No, claro que no.
-Quiere?
-Sí. –no acostumbro fumar marihuana,
pero no me es extraña. Luego de la tercera vuelta del porro más el whisky, ya
estaba bastante relajada y me puse a bailar en la pista.
-Tenemos show, compas.
-Y se va a poner mejor, van a ver.
-Está re buena la chamaca. Y aflojará?
-Como anda ahorita, me canso que le
pone.
-Se me hace que ya te la chingaste,
pinche Paco.
Yo bailaba moviendo todo el cuerpo y
acariciándomelo mientras veía en los espejos que tiene la pista en la pared,
cómo estaban embobados viéndome. Eso me calentó, así que descaraba mis
movimientos para que se animaran a bailar conmigo. Poco después sentí cómo me
arrimaban un paquete en mis nalgas y Pepe estaba frente a mi embarrando mis
tetas en su pecho. Así estuvimos bailando un rato, les ponía las nalgas y ellos
–Paco y Pepe- me embarraban sus paquetes cada vez más duros. Juan estaba sentado
en la barra viéndonos. De repente, Paco me metió algo en la boca, era como un
papel delgado.
-Prepárate para disfrutar, chiquita. –me
dijo y enseguida sentí una excitación incontrolable- Báilame como teibolera. –se
sentó en un mueble que hay en la orilla de la pista y yo me paré frente a él
poniéndole mis tetas en su cara, luego me senté sobre él dándole la espalda y
moviéndome como si me la estuviera metiendo. Él metió sus manos debajo de la
falda y me acariciaba las nalgas- Qué rica estás, chamaca! –me dio unas
nalgadas; puso una de sus manos sobre mi conchita y empezó a masturbarme sobre
la panty-. Estás mojadita, quieres verga, putita?
-Sí, papito, métemela.
-Mámasela a mi compadre, primero. Gánate
esta verga, putita. –se acercó Pepe y le acaricié el paquete, le abrí el
pantalón, le bajé el cierre, le bajé un poco el pantalón y le acaricié la verga
sobre su trusa negra; le bajé la trusa y saltó disparada su verga…se veía
deliciosa, así que me la metí a la boca inmediatamente.
-Mmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmm
mmmmmmmmm…-Paco me bajó el top y masajeó
las tetas-.
-Qué duros pezones. Qué rico te vamos a
coger, cabrona, te vamos a llenar de verga, chiquita.
-Mmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmm
-Te gustó lo de ayer, verdad? Por eso
desde que te puse bronceador en la mañana andas caliente. Quieres que te la
metan. Quieres verga.
-Sí…mmmmmmmmm…quiero verga,
papito…mmmmmmmmm
-Qué puta es la hija de tu jefe,
Paquito, y qué rico la mama. –me la saqué de la boca y le lamí desde los huevos
hasta su palo y lo chupaba otra vez.
-Mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmmm…sssshhhhhlllppppp…
-Y hasta oí cómo te masturbabas en tu
cuarto. Te estabas dedeando? Te metiste unos dedos en la panochita?
-Mmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmm…mmmmmmmmmm
-Ay, cabrón, me voy a venir.
-Trágate los mecos de mi compadre,
putita. Saboréalos. –aceleré el ritmo de mis mamadas y lo masturbaba al mismo
tiempo, ya quería sentir su lechita en mi boquita.
-Mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmm…mmmmmmmm
-Dale unas nalgadas, compa. Agárrate las
tetas…pellízcate los pezones.
-Mmmmmmmmmm…sssshhhhhhlllllllppppppp…mmmmmmmmmm
-Así,
así…aaaaaaaaahhhhhhhhhh….aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
-Mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmm
-Vente, Johnny, siéntate aquí; este
cabrón no aguanta –Juan se sentó a lado de Paco- Toma otro poquito de whisky,
preciosa –me dio la vuelta y me hincó frente a él- No quieres probarla? –le
desabroché el pantalón, le saqué la verga y se la lamí, la chupé y luego se la
mamé; él agarró mi mano y la puso en el paquete de Juan, y se lo empecé a
acariciar, él se desabrochó el pantalón y le saqué la verga del calzón, entonces
Paco me quitó de su verga y me dirigió a la de Juan-
-Mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmm
-Ay, tiene hambre la chiquita…ayay…sí,
mamita, mámamela. –Paco se acostó, puso su cabeza entre mis piernas, me alzó la
falda, hizo a un lado mi panty y comenzó a lamerme la conchita y acariciarme las
nalgas. Lo hacía delicioso el muy cabrón. Juan me agarraba las tetas mientras de
la mamaba. En poco minutos tendría mi primer orgasmo-
-Mmmmmmmmmm…así,
siguele…mmmmmmmmmmm…así, así…me voy a venir, papito…
-Sigue mamando, cabrona…así, chiquita,
así.
-Mmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmmmmm!!!!!
-Sabes delicioso, Teresita, sobre todo
cuando te vienes…mmmmmmm…mmmmmmmmmmmmm…mmmmmmm –entonces se hincó detrás de mi,
me movió la cadera hacia atrás, me haló la cabeza hacia atrás…- quieres verga?
Quieres que te la meta, putita? –mientras me decía eso me acariciaba la conchita
con su vergota y me daba golpecitos con su glande en la entrada de mi puchita-
-Sí, ya quiero que me la metas, quiero
que des verga, papito. Quiero que me llenen de leche. Soy su puta, cójanme,
cabrones, denme verga por todos lados. Ya métemela, cabrón.
-Pues ahí te va, puta, hasta adentro. Y
síguesela mamando al Johnny.
-Mmmm…ay, qué rica la
tienes…mmmmmmmm…mmmmmmmm…es enorme…mmmmmmmmm…-Paco me bombeaba y me daba
nalgadas mientras yo seguía mamándosela a Juan. Pepe sólo nos veía y se
masturbaba para reanimar su palo.
-Te gusta, puta?
-Mmmmmmm…sí, me encanta…mmmmmmmmmmm –yo
jadeaba mientras Paco me metía su enorme verga y abría mis nalgas con sus manos-
-Tienes un culo delicioso, chiquita, se
me hace que te voy a dar por el culo, Teresita.
-Soy suya…mmmmmmmmmm…mmmmmmmmmm
-Eres bien puta, chamaca.
-Si supieras –aceleró el bombeo, me haló
la cabeza hacia atrás otra vez, pero más fuerte; me dolió un poco- a esta
chamaca se la cogen sus profesores, sus primos, sus tíos…verdad, putita? Eh?!
-Sí, me encanta que me
cojan…a-a-a-a-a-a-a-a…ay, qué rico…
-Le encanta la banana a este mono,
verdad? Igual que a sus hermanas, son unas putas…
-Sí, nos encanta coger…
-Ahora siéntate en la verga de mi
compadre y mámamela, Teresita. –en ese momento tenía la chaquetilla todavía
puesta, el top enrollado en mi cintura y mi falda apenas bajaba de mis nalgas,
así que sólo tenían que subirla un poco y mover la panty para metérmela-.
-Así, ensártate tú sola,
chiquita…mmmmmm…qué culo!!!
-Mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmmm
-Te ves cachondísima así; con tu
chaquetita, tus tetas brinque y brinque, tus pezones bien duros –me los
pellizcó- mamando y recibiendo verga al mismo tiempo. Me encantas por puta. Un
día me voy a coger a las hermanas juntas, a las dos putitas por lo menos. Si
supiera tu papi que le cuido la casa cogiéndome a su hija con mis cuates,
jajajaja…pinche jefe. Me late que hasta a tu mami me voy a coger, putita. De
alguien sacaste lo puta, no? Y con los calzones que tiene, ya sé de quién lo
sacaron. –la verdad es que me excitaba sentirme tan puta, tan humillada, tan
abusada y usada. Así estuvimos unos minutos- Ahora híncate en el sillón viendo
hacia los espejos. –Él se hincó detrás de mí y Juan y Pepe a un lado cada uno,
poniendo sus vergas a lado de mi cara. Se las comencé a mamar alternadamente.
Paco, me empezó a lamer la concha y luego a lamer el culo, fue delicioso!!!- Qué
rico culito, chiquita! Mmmmmmm….mmmmmmmm…mmmmmmmmmm
-Mmmmmmm…ay, qué delicia…lámelo…así,
así. –entonces sentí cómo me metía un dedo en el culo.
-Ya viste tu cara de puta en el espejo?
–volteé a ver el espejo y me vi mamando una verga, otra esperando y mi cara era
de una excitación incontrolable- Esto te va a gustar, chiquita, relájate
–entonces poco a poco sentí cómo me metía algo en el culo, era más ancho que un
dedo y poco a poco se hacía más ancho, pero no mucho, ya que no me lastimó; era
un dolor placentero.
-Con cuidado…ayyyy…aaaaaaaa…mmmmmmmmmm…ay…síguele…
-Te gusta por el culo, eh.
-Ay qué rico se siente…mmmmmmmmmm…mmmmmmm…ayayay…
-Compa, acuéstate acá para que la cojas
–Pepe se acostó al pie del sillón- Cógetelo, móntalo –me senté sobre él y
comencé a montarlo, me quité el chaquetín; Juan se sentó frente a mí y empecé a
mamársela. Al cabo de unos minutos tuve mi segundo orgasmo.
-Se va a venir otra vez la cabrona,
compa. Sí vente, vente, chiquita, vente sobre mi verga.
-M-hm, m-hm…mmmmmmmmmmmm…aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
–de inmediato sentí cómo Paco me echaba algo en las nalgas, era como aceite, me
embarró el culo, me metió otra vez su juguete; poco después lo sacó y…-
-Ahora sí, putita, vas a tener una verga
en todos tus hoyitos…te voy a romper el culo, Teresita, te la voy a meter hasta
los hüevos. –poco a poco me la metió en el culo y fue un dolor muy placentero el
tener una verga en la boca, otra en la concha y otra en mi culito.
-Ay, la tienes
enorme…mmmmmmmmmmm…mmmmmmm…con cuidado, con cuidado…mmmmmmmmmmm…
-Qué apretadito culito.
-Ya me voy a venir, compa. Quiero
venirme en su culito.
-Órale, compadre, métasela en chinga.
–Juan se puso detrás de mi, me la metió en culo, mientras Paco veía cómo me la
metía su compadre y se venía dentro de mí.
-Ay qué
apretadito…aaaaaaahhhhhhhhhhh…toma mis mecos, pinche chamaca
putaaaaaaaaaaaaaaaa. –sentí su leche hirviendo dentro de mi, enseguida Paco lo
quitó y me la volvió a meter.
-A-ayyyyyyyyyyy…vénganse, quiero que me
llenen de leche…a-a-a-a-
-Aprieta, putita, aprieta al culo y la
concha –me dijo Pepe-
-Tienes un culo maravilloso, Teresita
–me daba nalgadas Paco y sentía cómo su verga se hinchaba, al igual que la de
Pepe y aceleré lo que pude mis movimientos.
-Llenen de leche a su putita…quiero su
leche…eso querían, no? Cogerse a la nenita del jefe, cabrones. Denme verga,
métanmela, vamos.
-Eres bien caliente, chamaquita.
-Me voy a venir, putita.
-Sí, papito, vente, dame tu lechita…ay,
qué rica verga tienes, papito.
-Ahí va, ahí
va-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a-a –Paco me llenó el culo de leche y Pepe
se vino segundos después; yo también. Me acomodé la ropa y me fui a acostar
adolorida, pero satisfecha.