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La obediente Sara
TODORELATOS » RELATOS » MI SILENCIO A CAMBIO DE TU CUERPO
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 TODORELATOS.COM Fecha: 08 de Octubre, 2008.
Fecha: 08-May-07 « Anterior | Siguiente » en Gays (5322 de 6525)

Mi silencio a cambio de tu cuerpo

esteban986b
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Cuando el jóven Esteban obtiene una información que puede destruir la carrera del hombre que desea, decide hacérselo saber, y cobrarle por su silencio...con su cuerpo. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

Mi silencio a cambio de tu cuerpo.

Nos encontrábamos próximos a iniciar las competencias interligas de volleyball en mi ciudad y la selección a la cual pertenezco participaría. Estábamos entrenando mas fuerte que de costumbre y por supuesto, después de cada entreno, nos tocaba escuchar las charlas motivacionales de nuestro entrenador, los minutos mas aburridos entre el entreno que siempre me gustaba y las duchas, en las cuales podría ser el mas feliz de los jugadores, sin que los demás lo supieran por supuesto.

En la charla de aquel día el entrenador nos dio la noticia que asistiríamos a sesiones extra de estiramiento con el equipo de terapeutas físicos de la liga. "En la edad que tienen, y hasta que cumplan 19 o 20 años, sus huesos crecen mas rápido que sus músculos y por ello pierden flexibilidad. No es suficiente con tener buenos reflejos si el cuerpo no puede estirarse como es debido"

Se determinó entonces que asistiríamos a sesiones diarias con el médico de la liga, por una semana, para que estudiara el nivel de flexibilidad de cada uno y nos ayudara a establecer una rutina de estiramientos mas acertada. Solo hay un médico en la liga por lo que asistiríamos solamente dos deportistas a cada cita. Mi horario fue el de las 6 de la tarde, el último del día y asistiría con uno de mis compañeros: Antonio.

En la semana en que empezaron las citas con el médico, la rutina era entrenar toda la tarde hasta las seis y cada hora, la pareja de deportistas que tenia su cita, se retiraba del entreno para acudir a ella. Por supuesto, a Antonio y a mi no solamente nos tocaba asistir al entreno completo sino que, a las 6 de la tarde, cuando todo terminaba y los demás si iban a sus casas, nosotros teníamos que ir donde el médico.

Llegamos a nuestra primera cita, cansados después del entreno y entramos al consultorio del médico. No nos recibió él pues estaba al teléfono, nos abrió la puerta el asistente. Por lo general los asistentes del médico son deportistas de la liga que están en ligas mayores, ya casi retirándose del deporte competitivo, en edades entre los 23 y 25 años. Algunos de ellos quieren realizar estudios en terapia física y por ello se ofrecen para ser asistentes del médico, incluso de manera voluntaria, eso les ayuda a entrar posteriormente a la universidad. El asistente que estaba en ese momento con él se llamaba Oscar. Antonio y yo lo habíamos visto de vez en cuando en los pasillos, pero nunca habíamos hablado con el. Solo sabíamos que pertenecía a la liga. Yo, aunque me había fijado un poco en él por su físico bastante atractivo (tanto por su cuerpo como por su cara) nunca me había acercado a hablarle ni se me había dado la oportunidad. Tal vez porque los de ligas menores vemos a los mayores con cierto respeto, la posición en las ligas genera cierta jerarquía.

Oscar – Hola muchachos, sigan y se sientan que ya el doctor los atiende, mi nombre es Oscar. Ustedes deben ser Esteban y Antonio, sigan

Cada uno de nosotros lo saludó estrechando su mano y nos presentamos.

Oscar – siéntense aquí – nos señalo un pequeño sofá – mientras el doctor termina su llamada.

Desde su escritorio, el doctor levantó su mano saludándonos y con una seña nos indicó que ya terminaba. Él era un hombre de unos 36 años, que gozaba de gran respeto en la liga.

Doctor: Bueno muchachos, que pena con Ustedes, ahora si empecemos, a los dos los conozco pues les he hecho algunas evaluaciones, pero hace tiempo que no los tenia por acá.

Nosotros: Como está Doctor – dijimos casi al unísono mientras nos poníamos de pie para estrechar su mano.

Doctor: Bueno muchachos la idea es la siguiente, vamos a hacer unas evaluaciones diarias a sus niveles de estiramiento. La idea es que vamos a analizar que partes de su cuerpo son menos flexibles y con base en eso les formulo los ejercicios que deben hacer mañana antes de empezar el entreno. Cuando se termine el entreno regresan nuevamente para volver a medirlos y seguimos así por las dos semanas que quedan para el campeonato OK?

Nosotros: Si Doctor.

Doctor: Ya conocen a Oscar, mi asistente por las tardes, el nos estará colaborando…bueno, empecemos porque se nos hace tarde, los hemos citado en parejas para que no sea tan agotador. De esa forma se alternan pues las posiciones para el examen cansan un poco. Oscar, acomódalos mientras voy al cuarto de al lado por unas planillas para Antonio y Esteban.

Diciendo esto el Doctor salió del cuarto.

Oscar: Bueno muchachos, ya oyeron al doctor, pueden poner aquí la ropa – nos indicó señalando un asiento – y bueno, puedes ser tu Esteban que pases primero a la camilla, Antonio puedes ir estirando levemente mientras esperas.

Y así fue, Antonio y yo empezamos por desamarrar los cordones de nuestros tenis y dejarlos, junto con nuestras medias, en el suelo junto a la silla que nos indicó Oscar. Después nos retiramos nuestras camisas quedando solamente con la pantaloneta que, por último, también se deslizó por nuestras piernas hasta dejarnos semi desnudos, solo con nuestros pantaloncillos, en frente de Oscar. A mi me resultaba un poco intimidante y también excitante la situación. No solo porque estaba viendo a Antonio en ropa interior, con su insinuante bulto, sus piernas con pocos pelos y definidas y la forma en que sus pantaloncillos se ajustaban a su cuerpo, sino que los dos estábamos casi desnudos y a disposición de dos hombres, entre los cuales había uno muy atractivo, Oscar.

Doctor: Bueno, ya tengo aquí las planillas para llenar, luego me dan su información personal, por ahora empecemos pues debo salir algo temprano. Oscar me va a colaborar con las posiciones de sus cuerpos y yo estaré tomando medidas y sintiendo la reacción de sus músculos.

Aquella cita con el médico resultó ser bastante tensa para mí. Creo que no tanto para Antonio, pero yo me sentí al principio un poco incómodo y después todavía más intimidado. Todo esto es porque una vez me acosté en la camilla, Oscar tomó mis brazos y tras indicarme que los mantuviera extendidos empezó a moverlos hacia todas las posiciones con una fuerza que parecía que me los quisiera arrancar.

Oscar: te va a doler un poco Esteban, pero es así como determinamos hasta donde puedes llegar.

Yo aguantaba el dolor y trataba de disimularlo también, tenia que aguantar un poco la respiración y luego, cuando el Doctor había tomado sus medidas y Oscar liberaba mis extremidades, podía de nuevo respirar.

Doctor: OK Esteban, espéranos ahora sentados mientras trabajamos los brazos de Antonio, ahora vuelves tu para trabajar tu tren inferior (piernas).

Cuando Antonio estuvo listo, regresé a la camilla para repetir el ejercicio ahora con mis piernas. La experiencia entonces se volvió un poco más interesante.

Oscar: OK Esteban acuéstate boca arriba y extiende las piernas – me decía Oscar mientras yo seguía sus instrucciones.

Oscar: Muy bien, ahora yo voy a tomar una de tus piernas y voy a levantarla tanto como podamos, pero no puedes doblarla, la otra debe permanecer sobre la camilla sin que la dobles tampoco OK?

Yo: Si listo.

Oscar tomó mi pierna derecha con fuerza, la tomó con sus dos manos y la empezó a levantar.

Oscar: Me dices cuando te duela.

Yo: OK

Oscar levantaba cada vez más mi pierna, soy relativamente flexible así que el ángulo que se crearía sería bien amplio antes que empezara a doler. Tras unos instantes mi pierna empezó a poner resistencia y Oscar tuvo que reclinarse contra la camilla para posicionarse mejor y empujar mi pierna con más fuerza. Fue en ese momento cuando me di cuenta de lo erótica que podría ser esa situación. Oscar tenía sus manos casi acariciando mis piernas, o al menos así lo sentía yo. Mientras la levantaba, de vez en cuando ponía una de sus manos en mi otra pierna para indicarme que la mantuviera estirada sobre la camilla. El contacto de sus manos en mis piernas y el hecho inevitable de mirarlo a los ojos mientras hacíamos el ejercicio, mientras el causaba dolor en mi cuerpo, resultaron para mi en toda una fantasía que nació en ese momento. Era como si Oscar, con su cuerpo más grande y fornido, estuviera acomodándome para penetrar el mió. Sentir a ese hombre tocar mis piernas, abrirlas, llevar mi cuerpo hasta el limite y causándole dolor, era algo demasiado erótico. Además, yo no tenia otra opción que dejarme hacer lo que el indicara y someterme al dolor que me causara. Una y otra vez esta idea corrió mi mente mientras el posicionaba mis piernas en todas las direcciones, y una y otra vez trate de distraer mis pensamientos para no provocar una erección que se notaría y sería bastante vergonzosa frente a los otros 3 hombres en aquel cuarto.

La cita terminó cuando terminaron de realizar los ejercicios en las piernas de Antonio.

Doctor: Bueno muchachos, los dejo, debo irme ya. Oscar, termina de llenar la información personal de los muchachos en las plantillas. Hasta luego.

Llenamos la información que Oscar nos pidió y nos quedamos un rato conversando con él, en realidad nos pareció bastante agradable. Después mientras nos duchábamos Antonio y yo, comentábamos que para ser uno de los mayores de la liga y además siendo uno de los más populares codiciados por las mujeres, Oscar era bastante amable con nosotros que estábamos en ligas menores. Sin embargo, no pude dejar de pensar en lo que había fantaseado mientras Oscar estaba casi sobre mí. Una vez llegué a mi casa esa noche, y tras alimentar mi imaginación recordando las sensaciones de las manos de Oscar y las escenas de Antonio en pantaloncillos y desnudo conmigo en las duchas, me hice una paja que ya mi cuerpo me exigía, fue bastante relajante.

La rutina continuó de la misma forma toda la semana. La faena de mi cuerpo semi desnudo dominado por los brazos fuertes de Oscar, mis esfuerzos por controlarme y no permitirme una erección, el contacto visual con ese viril jugador de las ligas mayores.

El Doctor siempre salía mas temprano por lo que Antonio y yo nos quedábamos para hablar un rato con Oscar que ya estaba empezando a ser un buen amigo nuestro, nos agradaba mucho. Una vez los ejercicios habían terminado, y la tensión sexual que yo sentía se esfumaba, me sentía mas tranquilo y charlábamos los tres relajados. Muchas veces Antonio y yo nos quedábamos por largo tiempo charlando antes de darnos cuenta que aun seguíamos en nuestros pantaloncillos. Total, éramos solo hombres en ese cuarto y, aunque yo no dejaba de lanzar algunas miradas disimuladas al cuerpo de Antonio, por lo demás todo era perfectamente normal.

Cierto día en una de esas charlas, Oscar puso el tema de las mujeres. Tras una charla normal, empezó a preguntarnos que tal nos iba "con las hembras" como decía él. Antonio no tuvo ningún inconveniente en responder.

Antonio: Yo tengo novia…y todo va bien jaja.

Oscar: Jaja, el romántico del equipo pues. Jaja – Y tu Esteban? También sales con alguien?

Yo: no no tengo novia, pero tampoco he tenido problemas con las hembritas tampoco (por supuesto no iba a revelar mi secreto)

Oscar: Bueno muchachos, se los pregunto porque aquí en la liga hay hembritas muy ricas. Yo me acuerdo cuando tenía la edad de ustedes y estaba en ligas menores. Uno las llamaba, las invitaba etc pero cuando llegaba el momento de pedirles un poquito más de acción, no aceptaban. Obviamente, a los de ligas mayores si les aceptaban todas las propuestas y esos eran los que con dos invitaciones lograban acostarse con ellas.

Antonio: Bueno, pero esa es ahora la fama que tienes tu de mujeriego jaja.

Oscar: Bueno si, no me quejo de cómo me va con ellas, pero eso es gracias a esto – dijo Oscar mientras levantaba su brazo y lo doblaba enseñándonos sus músculos – cuando yo estaba de la edad de ustedes, tenia un cuerpo parecido al de ustedes con los músculos marcados y todo, pero delgados, y si siguen entrenando como van, van a tener un cuerpo mas fuerte pero se mantendrán delgados, sobretodo porque en el volley esa es la tendencia.

Yo: Y entonces tú empezaste a hacer pesas?

Oscar: Si, yo empecé a hacer pesas, y eso ayuda obviamente a desarrollar masa y a verse mas acuerpado para las hembritas, pero también tomo un suplemento para desarrollar músculos mas rápido. Este cuerpo que tengo ahora se lo debo a ese suplemento, sino estaría flaco todavía como ustedes.

Yo: Pero esos suplementos te hacen desarrollar mucha masa y se pierde agilidad etc.

Oscar: eso depende de cómo lo tomen y de cual tomen. Miren, si están interesados, yo estoy vendiéndolo. Si Ustedes quieren me dicen y les traigo la información y se los puedo vender bien barato. Ustedes saben que eso en la liga es prohibido pero yo se los puedo conseguir.

Antonio: Bueno, pues no se, tu que dices Esteban, seria cuestión de tomarlo y hacer una rutina de pesas por dos meses a ver como nos va.

Yo: Pues…tráenos la información Oscar y la leemos y te decimos.

Oscar: Listo muchachos yo les traigo todo, seguro que les va a ir bien, pero eso si, que se quede entre los tres no? Ya se imaginan el problema en el que me meto si se dan cuenta que negocio con esto en la liga OK?

Yo: si, si, tranquilo.

Esa noche salí de la liga pensando que me molestaba como Oscar seguramente había fingido toda esa amabilidad para poder hacer negocio con nosotros. Seguro se lo estaba vendiendo a varios en el equipo y por eso las cosas no estaban saliendo tan bien en las competencias. Todos sabemos que tomar esos suplementos para desarrollar más masa muscular que la normal nos quita agilidad.

Me molestaba un poco la forma como había ganado nuestra confianza para luego tratar de vendernos algo que solo nos perjudicaría. En realidad no era tan amable como pensaba.

En fin, decidí olvidar la situación, o al menos eso intente hacer hasta el día siguiente cuando Oscar, efectivamente, trajo la información. Una vez se hubo ido el Doctor se apresuró con su fingida amabilidad.

Oscar: Muchachos les traje lo que les dije, vengan vamos hablando mientras se duchan.

Salimos los tres a las duchas. Mientras caminábamos yo conversaba animadamente pero también pensaba que Oscar se ducharía con nosotros. Sin embargo no fue así. Cuando entramos a los lockers, Antonio y yo nos quitamos las pantalonetas, tomamos las toallas y caminamos hacia las duchas. Oscar nos hablaba todo el tiempo sobre el suplemento que nos iba a vender y sobre la información que nos había traído. Nos siguió hasta las duchas y no tuvo ningún problema en recostarse a una pared y observar mientras Antonio y yo nos desnudamos por completo y empezamos a lavar nuestros cuerpos bajo el agua caliente. Para mi, ser observado por otro hombre, mientras estoy desnudo, es algo que me excita demasiado. No es lo mismo ducharse con los del equipo, porque todos estamos allí para eso, para ducharnos. Pero esta vez Oscar, el hombre con el cual tenía fantasías, estaba allí parado, solamente observando nuestra desnudez que parecía no importarle, mientras trataba de hacer su venta. Yo mientras tanto seguía tratando de controlar una posible erección.

En realidad me estaba empezando a molestar la insistencia de Oscar y su producto. También su actitud un poco hipócrita de mostrarse como un amigo nuestro, preocupado por nuestro futuro éxito con las mujeres, solamente por poder vender su producto, bastante caro por cierto.

La situación se volvía un poco más intolerable pues todos los días teníamos que soportar su insistencia. Incluso en un momento Antonio llego a insinuarme que entre los dos le compráramos el producto a Oscar así no lo usáramos, pero solo para que no nos insistiera mas. Obviamente, no acepté tan estúpida propuesta.

El verdadero colmo de la actitud de Oscar se dio una tarde de terapia, en medio de una charla al final de la sesión, en la que parecía haberse por fin olvidado de vendernos su dichoso producto.

Oscar: Muchachos, que van a hacer ahora cuando salgan de aquí, les tengo un plan.

Antonio: de que se trata cuéntanos

Oscar: Bueno, pero esto si es un secreto OK, tiene que quedarse entre los tres.

Yo: Si OK, que es.

Oscar: Bueno, tengo un amigo que abrió un sitio cerca de aquí con las mejores hembritas de la ciudad. Unas bellezas. Entonces la idea es que el necesita bastantes clientes porque esta empezando. Como Ustedes son amigos míos yo los llevo y les consigo las dos mejores hembritas para toda la noche y tranquilos que yo hablo con él para que les cobre bien barato, mejor dicho lo del pago lo cuadran conmigo no con él. Que les parece?

Yo no respondí nada, no podía creer lo que estaba escuchando, este tipo no solamente se había ganado la confianza del médico de la liga para ser su asistente, sino que aprovechaba su posición para hacer negocios con las peores cosas posibles. Pero prostitución era ya tocar el límite. En ese momento en realidad sentí bastante rabia, aunque no respondí a la propuesta.

Antonio, por su parte, como todo heterosexual, se mostró un poco interesado y con una sonrisa de nervios me preguntó.

Antonio: Tú que dices Esteban, será que vamos al sitio del amigo de Oscar?

Yo: No se, yo en realidad nunca he pagado por sexo.

Oscar: Ah Esteban no me salgas con respuestas de abuelita. Miren muchachos Ustedes están jóvenes, están en la edad perfecta para que esas mujeres les enseñen todo lo que tienen que saber, ellas son profesionales y 100% sanas.

Antonio lo pensaba, estaba demasiado tentado.

Antonio: No se Oscar, es que yo tengo novia además.

Oscar: Si hermano, pero tu novia no te va a enseñar todo lo que ellas saben, además muchachos ustedes les van a gustar, a ellas les gustan así jóvenes. Además ustedes tienen su buena pinta y tienen con que darles, no me digan que no porque los vi en las duchas. A ver, vengan les muestro unas fotos de las niñas para que se me animen. Las tengo aquí en mi celular.

Antonio casi no esperó a que Oscar sacara el celular para asomarse y ver las fotos. Yo me acerqué con una rabia inmensa más que con excitación por supuesto.

Oscar: Miren estas bellezas muchachos – decía Oscar mientras pasaba las fotos – Miren esta, mírenle ese culito. Guárdenme el secreto pero yo a esta le di por ese culito toda una noche y lo mueve como ninguna.

Antonio: Dale Oscar, vamos, yo voy contigo, pero me consigues una como esa listo?

Oscar: Listo de una hermano, y tu Esteban que, te animas?

Yo: Yo no puedo ir, vayan Ustedes.

Oscar: Vamos hombre que no pasa nada, seguro que allá te animas, hay que darle gusto a tu cuerpo Esteban, no todo puede ser entreno…

Yo: No en serio, vayan Ustedes, yo tengo que irme ya para mi casa.

Oscar: Bueno, entonces nos guardas el secreto no Esteban? Mucho cuidado con esto muchachos, ya saben que pasa si se dan cuenta aquí en la liga que les ofrecí esto no?

Antonio: Si tranquilo, tranquilo.

Salí para mi casa bastante molesto con los dos, con Oscar por fingir su amabilidad solo para hacer negocios con nosotros y con Antonio por haber aceptado ir a ese sitio, sobretodo teniendo una novia. Sin embargo, no pude evitar esa noche que las sensaciones de Oscar oprimiendo mi cuerpo regresaran a mi mente y no puede evitar tampoco que mi mano consolara a mi cuerpo mientras pensaba en lo que era sentir a ese hombre tan atractivo, tan viril casi encima mio y escuchando en mi mente como le habia gustado el "culito" de la mujer en la foto, que envidia le tenía yo a ella.

Pensé que algo tenía que pasar, al menos tenía que dejarle saber que me gustaban los hombres, sin arriesgarme a que los demás se dieran cuenta. Si Oscar nos había contado tantas cosas y ofrecido otras pidiendo que guardáramos silencio, por que yo no podía contarle que me gustaba como me tocaba? Y después pedirle que guardara silencio si no quería que yo contara lo que el hacia?

Si. Estaba empezando a pensar con un poco de maldad. En realidad hubiera podido hacer algún tipo de acercamiento con Oscar, si no fuera porque Antonio siempre estaba allí con nosotros. Todas las posibilidades que saltaron a mi mente, de la forma en que podía chantajear a Oscar, me hicieron excitarme de nuevo y terminar con mis planes en una tremenda paja. Tras mi orgasmo, pensé que en realidad no debería proceder de esa forma, decidí que era mejor no buscarme problemas con Oscar.

Al día siguiente Antonio no fue al entreno. Lo llamé cuando tuvimos un receso para preguntarle si estaba bien, total, había salido la noche anterior con un desconocido a un sitio que podría ser peligroso. Al hablar con él me comentó que lo había pasado súper la noche anterior, pero que había bebido demasiado y efectivamente se había acostado con una de las mujeres del lugar, total, no tenia ánimos ni energías para entrenar ese día, por eso no había ido.

Esa tarde a las seis, después del entreno la terapia fue para mi solo. Cuando se fue el doctor y me quedé a solas con Oscar en el consultorio, estaba yo acostado boca abajo en la camilla y solamente con mis pantaloncillos puestos, como era usual. Lo dudé por un momento, pero después me decidí a ponerle el tema de la noche anterior para ver que podría pasar. Acostado boca abajo como estaba le pregunté:

Yo: Oye Oscar y como les fue anoche? Hablé con Antonio y me dijo que la pasaron súper

Oscar: Uy muy bien Esteban súper, tu amiguito se acostó con una de las mejores y casi no salen de ese cuarto, además mi amigo, el dueño del sitio, les regalo una botella de Vodka y así disfrutaron más.

Yo: Jaja bueno, yo no se, a mi me quedó sonando la idea de ir allá, pero es que anoche en realidad nos pusiste a decidir sin tener tiempo de pensarlo.

Oscar: pero Esteban que le vas a pensar a eso. Mas bien aprovecha la oportunidad que yo te garantizo que te consigo a la mas bonita solo para ti toda la noche.

Yo: no se, por que no me dejas ver las fotos otra vez?

Oscar: Si claro.

Oscar se acercó hasta donde yo estaba en la camilla y empezó a mostrarme las fotos en su celular, una a una las iba pasando, era un desfile de mujeres bonitas, con buenos cuerpos, pero que a mi ya no me interesaban, desde mis 15 años dejé de interesarme por las mujeres. Sin embargo, y solamente para lograr mantener la conversación, fingía estar interesado y fingía que me gustaba mucho lo que estaba viendo. Oscar además me iba comentando sobre cada una, sobre sus cualidades, sobre las que él conocía etc. El tener a Oscar tan cerca, contándome un poco sobre sus experiencias sexuales hizo que mi verga empezara a crecer bajo mis pantaloncillos, no me importó, estaba acostado boca abajo y además era apenas "normal" tras ver esas mujeres, o al menos eso pensaría Oscar.

Para cuando me terminó de mostrar las fotos, Oscar, cerrando su celular y sentándose nuevamente en una silla frente a la camilla me preguntó.

Oscar: Entonces que Esteban, nos vamos para allá ahora?

Yo: jaja, cuanto te estás ganando por llevar clientes ah?

Oscar: bueno, claro que me gano algo, pero créeme que la pasarías súper y pagarías muy poco.

Decidí entonces levantarme de la camilla para empezar a vestirme.

Yo: Pues no se, las hembritas están muy buenas – iba diciendo mientras me bajaba de la camilla.

Oscar: No tienes que decirlo jaja, ya vi que te gustaron, mira como lo tienes jaja

Yo: Jajaja yo se, pero es culpa tuya por mostrarme esas fotos Oscar, sobretodo cuando estoy casi desnudo – le dije mientras pasaba mi mano por mi bulto.

Oscar: Es que si te das cuenta Esteban, tu tienes una cara que le gusta a las mujeres, tienes además un cuerpo que es delgado pero que lo puedes mejorar ya sabes como y tienes un buen tamaño por lo que veo, es que si compraras el producto que te ofrecí, mas unas lecciones con estas amiguitas, quedarías listo para ser todo un galán, mejor dicho, conseguirías la mujer que quisieras.

Yo: No se, yo he estado pensando en lo de comprar el suplemento que me ofreces, en serio me ha parecido interesante la idea, pero estuve leyendo en Internet y encontré que hace crecer los músculos, pero se pierde la marcación, que es algo que yo tengo y no es fácil de conseguir – dije mientras me sentaba en una de las sillas frente a el y seguía solo en mis pantaloncillos y mi erección que ya no me importaba mantener frente a Oscar pues estaba mas que justificada.

Oscar: No eso no es así Esteban, los músculos siguen marcados, no es que vas a tener un cuerpo grande y ya, sino con músculos delineados también. Yo uso el producto y no he tenido ese problema.

Yo: O sea que tus músculos han crecido pero has seguido estando marcado.

Oscar: si la marcación no se pierde, lo que pasa es que te das más volumen y más firmeza. Mira – dijo Oscar mientras se ponía de pie y se quitaba su camisa – mis músculos siguen marcados y además sigo teniendo un cuerpo ágil y delgado, pero no tanto como el tuyo.

Yo me levanté y caminé hasta ponerme frente a él.

Yo: A ver, endurece tus pectorales le dije mientras le mostré un puño tratando de hacerle entender que quería golpear sobre ellos para ver que tan duros eran.

Oscar tensionó los músculos de su pecho y yo le di un par de golpes no tan duros no tan suaves para "probar" los resultados de su producto.

Oscar: Si ves, quedan marcados, mas fuertes, es solo cuestión de hacer un poco mas de pesas. Decía Oscar mientras yo solo podía pensar en lo bien que estaba Oscar, en el cuerpo que tenia, en su cara en como me gustaría tirarme a besar sus pezones en ese momento y que dominara mi cuerpo pero no para estirarme sino para que hiciera conmigo lo que hacia con las del sitio ese donde llevo a Antonio

Yo: Déjame ver tu espalda voltéate.

Oscar se puso de espaldas y pude observar como la tenia partida a la mitad, perfecta, en forma de v, larga y atlética.

Yo: Tensiónala – le dije

Oscar obedeció y yo pase mi mano haciendo presión en los músculos de su espalda y finalmente en sus brazos. Tocarlo fue una sensación única que hacía crecer aun más mi verga. Como me excitaba tener una erección frente a él sin que supiera la verdadera causa.

Oscar volvió a ponerse frente a mí y se puso mi camisa mientras me decía.

Oscar: Bueno pero creo que estaba corriendo peligro al darte la espalda porque todavía estas como arrecho no? Jajaja

Yo: Jajaja bueno, es que por lo que veo tu harías cualquier cosa por vender tu producto, hasta "ponerte de espaldas" al que te lo pida…jajá jajá

Oscar: Bueno ya, mas respeto que yo soy de ligas mayores jaja.

Yo: Bueno pero cuéntame algo Oscar, todos aquí sabemos que sales con las mujeres que quieres, en realidad que les gusta mas a ellas de lo que me decías a ahora, la cara de uno, el cuerpo o el tamaño? A ti que te miran mas ah? – pregunté mientras me sentaba de nuevo.

Oscar: No Esteban, tiene que ser el conjunto, tanto la cara como el cuerpo y no solo el tamaño sino como sepas hacerlo.

Yo: O sea que tu estás bien de tamaño.

Oscar: Bueno pues no me quejo…y ellas tampoco jajaja.

Yo: Jajaja, pero cuéntame, solo para saber, si lo comparas con el mío es mas grande, mas pequeño o que. Dímelo para saber si estoy en el rango o si me falta o si estoy bien dotado jaja.

Oscar: Bueno pero ni que yo te lo conociera Esteban jajaja yo solo veo tu bulto crecido y créeme que no me he puesto a detallarlo jaja

Yo: Bueno, no importa, yo te lo puedo mostrar. – le dije mientras me ponía de pie y me llevaba mi mano a mis pantaloncillos esperando su reacción.

Oscar: No jaja, no me lo vas a mostrar Esteban, es lo último que quiero ver jaja.

Yo: Ya pero Oscar yo solo quiero que me digas que tal lo ves comparado con el tuyo, no más. Hazme ese favor y seguro te compro el suplemento. Pero hazme ese favor para saber que es lo que mas les puede gustar de mi a las hembritas – ya estaba empezando a jugar yo con la ambición de Oscar.

Oscar: Bueno está bien, pero se queda entre los dos que me lo mostraste listo? Nada de comentarios. Y además mañana mismo te traigo el producto y me traes el dinero

Yo: Si tranquilo – le dije

Caminé hasta quedar de pie mas cerca de él y en un solo movimiento me bajé mis pantaloncillos a la mitad de mis piernas liberando mi verga de la presión en la que estaba por su erección. Apenas hice esto llevé una mano, pasándola por mi verga, como acomodándola.

Oscar: Bueno, pero quítate la mano si quieres que pueda verlo.

Yo: No espérate, es que quiero que lo veas completamente duro. Le dije mientras cerré mis ojos y lo sobe un poco con la mano. – en realidad estaba bastante duro, solamente quería prolongar esos momentos de desnudez total, de intimidad, con Oscar. Él no se imaginaba lo que yo sentía en ese momento.

Oscar: bueno ya Esteban no te hagas la paja aquí delante mío, suéltalo y déjamelo ver para que te vuelvas a vestir.

Dejé mi pene expuesto ante Oscar, me encontraba con la mayor excitación que había sentido en mucho tiempo. No pasaron 3 segundos antes que el me dijera.

Oscar: Estas bien de tamaño Esteban, es un poco mas pequeño que el mío cuando está duro, pero estas bien. Bueno, vete a las duchas y ya sabes, mañana me traes el dinero.

Yo: No espérate Oscar, un solo favor más – le dije sin subir mis pantaloncillos todavía – un solo favor y que se quede entre los dos listo?

Oscar: Bueno está bien pero ya vístete que no quiero verte más desnudo y menos así como estas.

Yo: Ya ya me visto solo un favor Oscar, pero me prometes que se queda entre los dos?

Oscar: Si si que pasa.

Yo: Solo quiero que me dejes ver el tuyo duro también.

Oscar: No no Esteban – respondió mientras se notaba un poco molesto y se ponía de pie para irse.

Yo: Espérate Oscar – le dije mientras lo detuve poniéndole mi mano en el hombro, solo déjamelo ver, para comparar y ya dale hombre mira que voy a ser un buen cliente – y después de recordarle que le iba a comprar su producto al día siguiente, no me aguante mas y llevé una mano a su bulto agarrando su verga completamente.

Oscar: Que te pasa maricón! – gritó Oscar mientras me empujó haciéndome retroceder, casi haciéndome caer de espaldas – Ya sabía que ibas a salir con algo así mariconcito, con razón no quisiste venir con nosotros anoche porque somos hombres, no como voz, pedazo de cacorro.

De alguna forma yo no sentía miedo, todo lo había hecho porque sabía que el no podía hacerme daño y ni siquiera contarle a la gente lo que había pasado, porque yo podría acabar con su carrera de terapeuta antes de que empezara.

Yo: Ya ya tranquilo Oscar, no pasa nada, le dije mientras me subí mis pantaloncillos.

Oscar: Nada de tranquilo maricón. – y entonces se acercó a mi iracundo mientras me señalaba con su dedo – mañana quiero aquí el dinero del suplemento que te voy a vender si no quieres que la gente se de cuenta de esto, pero no de uno Esteban, sino de dos frascos listo? – Ahora Oscar quería chantajearme a mi, eso lo íbamos a ver.

Yo: Ok, yo no vengo por la tarde así que no te veo, pero te dejo el dinero con el Doctor.

Oscar: Que le pasa maricón, esta jugando conmigo o que, esto no es un chiste, usted sabe que el Doctor no puede saber nada de esto?

Yo: Ah? el no puede saber nada de esto? – interrumpí yo – ni tampoco que llevaste a Antonio a ese sitio, ni que no pudo venir a entrenar porque se emborracho con el vodka que tu amigo le dio, ni tampoco se pueden dar cuenta los papas de el cierto?

Oscar me escuchaba con la misma ira mientras su semblante iba cambiando. Caminó hacia la pared, bajó la mirada por un momento y después golpeó con fuerza la pared, llevado por la frustración de saber que yo podría hacerle mas daño con lo que sabía que él a mi.

Oscar: Esta bien Esteban, no me traigas nada, no me compres nada y yo me quedo callado y no le digo a nadie que eres un marica. Pero también te quedas callado con lo de Antonio y con mis negocios OK?

Yo: Un momento Oscar, si, puedo ser muy marica, pero los demás no le van a creer lo que paso aquí, yo tengo muy buena reputación y además a usted no le queda bien decir que me descubrió mientras yo le mostraba mi pene. De otro lado, cuando yo hable a Antonio lo van a interrogar también, y el gran perdedor va a ser usted cierto?

Oscar: Que quieres Esteban, quieres dinero? Quieres el producto gratis?

Yo: Yo ya le dije que quiero. Quiero que me lo muestre. – le dije directamente, no sentía temor.

Oscar me miraba caminaba intranquilo por el consultorio, se notaba que los nervios no le permitían pensar.

Oscar: Mariconcito, esta bien, te lo voy a mostrar, pero mucho cuidado con llegar a tocarme otra vez, porque no respondo Esteban.

Yo: Usted no está en posición de exigir Oscar, mejor bájese los pantalones, déjame disfrutar de lo que voy a ver.

Oscar miró alrededor, como si un reflejo le indicara confirmar que no hubiera nadie allí, aunque ya sabíamos que estábamos solos y que nadie nos interrumpiría. Parándose frente a mi, se bajó los pantalones quedando en pantaloncillos.

Yo: Bien, ahora estamos los dos en pantaloncillos, que estás esperando. Mira, yo me quito ya los míos – le dije en un tono desafiante mientras me deshice de mis pantaloncillos y quedé nuevamente desnudo frente a él y con una erección mayor a la anterior.

Oscar, resignado se bajó sus pantaloncillos revelando la verga que yo acababa de intentar tocar. Era grande, tal como yo lo había sentido, hacia juego perfecto con el cuerpo grande y fornido de Oscar. Sus guevas colgaban tan apetitosas, todo el conjunto era demasiado sexy.

Yo: Listo Oscar, quédate así un rato, déjame disfrutar – le dije yo mientras empecé a sobar mi pene, empecé a masturbarme suavemente frente a él – espero que ahora no te moleste que me toque cierto?

Oscar no respondía, pero se notaba la ira que tenía contenida.

Yo: hazme otro favor Oscar, por que no te tocas, a mi me parece justo que si yo lo tengo duro, tu también lo tengas duro no?

Oscar: A mi no se me va a parar delante suyo Esteban y mejor me voy ya. Ya se lo mostré – dijo Oscar mientras intentó subir sus pantaloncillos.

Yo: Oscar, no se vaya, hágase un favor usted mismo y déme gusto, si no quiere que hable – en realidad no me conocía a mi mismo, no soy una mala persona, pero por la forma como me había maltratado Oscar, como me había insultado y por lo que había hecho con Antonio, sentía que no estaba mal hacerle esto.

Oscar se quedó donde estaba, entendió su débil posición. Pasaron unos segundos en los que se mantenía inmóvil.

Yo: Estoy esperando Oscar…duro!

Empezó a tocarse. Empezó a acariciarse tratando de lograr una erección.

Oscar: Yo me puedo tocar Esteban, pero no se me va a parar, entienda eso.

Yo: Quiere que le ayude Oscar?

Oscar: No me vaya a tocar Esteban, no quiero mas problemas – esta vez su tono era mas débil, sonaba mas cobarde, sabía que estaba acorralado.

Yo: Tranquilo Oscar, no lo voy a tocar con mis manos, usted quédese quieto y déjeme hacer esto a mi

Me arrodillé inmediatamente frente a él. Tras observar de cerca su pene, llevé mi boca hacia él. Me propuse conseguir una erección del pene de Oscar como fuera. Lo primero que hice fue pasar mi lengua por el tallo de su pene hasta llegar a su glande. Le había asegurado que no lo tocaría con mis manos, así que con mi lengua trataba de llegar por todos los rincones de su verga, de sus guevas, de sus ingles etc., mientras me masturbaba suavemente.

Por varios minutos seguí lamiendo la verga de Oscar y todo a su alrededor, también me la metía a la boca y la chupaba sin conseguir una erección. Oscar estaba paciente, no pronunciaba ninguna palabra, lo podía escuchar respirar, el silencio era absoluto. Después él lo interrumpió diciendo en voz baja y sin mirarme.

Oscar: Déjeme tocármela un poco Esteban, así es mas fácil.

Alejé un poco mi cara de su verga mientras Oscar acercó su mano y empezó a sobarla frente a mi, empezó a masturbarse con caricias suaves, apretando fuerte su verga para estimularla. Y lo consiguió, tras unos minutos su verga, si bien no estaba dura, ya tenia un buen tamaño.

Alejó su mano y yo volví a acercar mi boca, esta vez para tragarme su verga y succionar con todas mis fuerzas, una buena mamada es algo que ningún hombre puede resistir, así se la esté dando una mujer u otro hombre.

Poco a poco la verga de Oscar empezó a responder y empezó a pararse mientras él permanecía en silencio. Tenía sus ojos cerrados y tal vez trataba de pensar en algo diferente a lo que en realidad estaba pasando.

Tras unos minutos mamando su verga sin parar y haciendo mi mejor esfuerzo por darle placer, empecé a sentir el sabor de su presemen. Si Oscar esta lubricando es porque ya estaba excitado, eso era definitivo.

Me puse de pie y empecé a hablarle.

Yo: Oscar, quiero que toque algo.

Oscar: No me hagas tocar tu pene Esteban, por que mejor no sigues como estabas que vamos bien.

Yo: No tranquilo.

Girando un poco mi cuerpo, tomé su mano y la lleve a mi culo.

Yo: Quiero que acaricies mi culo Oscar, desde que me has contado que te gusta darte por el culito a las mujeres en el sitio de tu amigo, he tenido ganas que también lo hagas con el mío.

Mientras yo hablaba, Oscar en realidad tocaba mi culo como si lo estuviera deseando.

Oscar: Pero es que tu eres un hombre Esteban y yo también, entiende eso, y a mi no me gustan los hombres…

Yo: Si Oscar, y la podemos pasar bien en serio, ahora que estas tocando mi culo ya ves que es durito, y lo puedo mover bien, solo déjame demostrarte.

Diciendo esto gire más mi cuerpo hasta tener a Oscar a mis espaldas y acerqué mi culo a su verga, posteriormente llevé mis manos hacia atrás para tratar de atraer su cuerpo hacia el mío y que su verga se sobara mas en mi culo.

Oscar se dejó acercar, parecía que la idea de mi culo le interesaba. Puso sus dos manos en mis caderas y empezó a sobar su verga en mi culo y entre mis glúteos. Su verga no había perdido fuerza, todo lo contrario, sentía como me iba dejando una huella de presemen por donde pasaba.

Esas caricias duraron unos cortos instantes hasta que Oscar interrumpió el silencio:

Oscar: Lo voy a hacer Esteban, pero si prometes que no cuentas nada de lo que ha pasado con Antonio y además de lo que estamos haciendo. Si hablas en algún momento Esteban, yo mismo voy donde el presidente de la liga y le cuento todo, así me hunda yo también.

Yo: Ok Oscar, es un pacto.

Dicho esto caminé hasta la camilla donde él mismo me hacia los estiramientos, donde había soñado con este momento y me acosté boca arriba. Oscar se terminó de quitar su ropa y me siguió sentándose en un extremo de la camilla, al lado de mis piernas. Posteriormente se acomodó quedando arrodillado frente a mí. Yo abrí mis piernas y respiré profundamente, estaba muy excitado y algo prevenido, sabía que Oscar no iba a hacerlo con cuidado, sabia que me causaría dolor, no solo por su tamaño sino por su ira.

Apenas abrí mis piernas, Oscar las tomó y las llevó hacia atrás levantando mas mi culo hacia él. Posteriormente se acomodó juntando su verga con mi culo y llevándola con su mano la ubicó en mi ano.

Tras unos instantes empecé a sentir como la verga de Oscar intentaba abrirse paso por mi ano, mientras su cuerpo empezaba a caer sobre el mío. Oscar suspiraba, creo que lo estaba disfrutando pues su verga seguía totalmente dura. Abrí mis ojos para observar la escena, Oscar tenía los suyos cerrados. Era claro que su mente estaba en otro cuerpo, el de alguna de sus amigas tal vez, pero mi mente y todos mis sentidos estaban allí, dispuestos a aguantar el dolor con tal de sentir el placer de ser penetrado por Oscar.

Tomé mi verga y empecé a masturbarme para distraer un poco el dolor, mientras Oscar hizo un primer movimiento brusco para entrar. Empujó con fuerza su verga y yo sentí como el dolor recorrió todo mi cuerpo. Pero rápidamente pasó, al menos Oscar sabía que debía parar para acostumbrarme a su tamaño.

Tras un segundo movimiento brusco, Oscar puso más de la mitad de su verga adentro de mi ano. Una vez me acostumbré a la sensación, empecé a apretar mi ano tan fuerte como podía. Oscar tuvo que haber percibido el placer que esto causa pues el también empezó a mover su verga hacia adentro y hacia fuera. Primero tuve una sensación incómoda, pero rápidamente se convirtió en un placer intenso. Sentía que iba perdiendo la sensibilidad en mis piernas, que Oscar sostenía, y además un placer enorme recorría mi cuerpo mientras ese hombre se movía dentro de mí.

Cada vez que se movía, su verga entraba un poco mas, hasta que tras unos instantes estuvo totalmente adentro y en sus movimientos sacaba casi la mitad, para luego volver a entrar con fuerza.

Si, Oscar lo estaba disfrutando. Ambos sudábamos y el mantenía sus ojos cerrados, no se que pensaría, que imágenes tendría, pero lo estaba disfrutando. Tanto que se movía cada vez con más velocidad y yo sentía mas placer con cada movimiento.

Yo suspiraba y me quejaba un poco, era inevitable. También seguía masturbándome al mismo ritmo de la penetración de Oscar. Llegó entonces un momento en el que Oscar empezó a disminuir su ritmo y pensé que iba a dar por terminado todo, sin embargo, tras unos instantes de recobrar fuerzas, reinició con mas potencia, mas rápido. Sus movimientos eran mas cortos y mas rápidos, su pene se hacia mas grande cada vez. Tenia a ese hombre gozando en mi cuerpo, cuantas veces había soñado con esto, desde la primera consulta cuando el dominó mis piernas con sus fuertes brazos para estirarlas.

Tras unos instantes de este embate, Oscar se detuvo de repente y sentí como su verga empezó a palpitar con más fuerza dentro de mi ano como si explotara con la eyaculación de Oscar. Inmediatamente sentí como mi ano empezó a llenarse de su semen caliente y como este hombre tan espectacular que acababa de tener un orgasmo dentro de mí, empezaba a moverse nuevamente, mientras suspiraba, para prolongar su orgasmo. Su pene se movía ahora con mayor facilidad lubricado por su semen la sensación era única. Supe entonces que también era el momento para que yo me viniera. Acelere mi masturbación y mirando a los ojos siempre cerrados de Oscar, deje llegar a mí un orgasmo como nunca lo había tenido.

Mi eyaculación fue tan potente y abundante por el estímulo del pene de Oscar en mi ano, que salpiqué mi pecho e incluso lo salpique a el.

Lentamente los dos orgasmos, que más bien parecían uno solo, fueron llegando a su final. Oscar finalmente fue sacando su verga de mi ano y se sentó sobre la camilla mirándome, como mirando el producto de su acto. Se notaba agotado pero más relajado.

Me había dolido, el no había sido delicado al principio, pero que podía esperar si en realidad era como si el estuviera acabando con su enemigo en una pelea. Ambos descansamos unos instantes antes de movernos o de incluso hablar.

Oscar: No pensé que yo fuera a hacer esto

Yo: Pero no estuvo mal no?

Oscar: No vuelvas a decir ni una palabra de esto Esteban, ni a mí, ni a nadie, nunca más. Y necesito que salgamos ya para las duchas porque tengo que cerrar este consultorio.

Le hice caso a Oscar, me vestí y salí hacia las duchas. En todo caso, el necesitaba digerir lo que acababa de pasar, y yo me encargaría de recordarle el placer que tuvo en mi cuerpo.

Fin.

Les agradezco por haber leído mi relato y me gustaría escuchar sus comentarios. Los pueden enviar a esteban986b@yahoo.com

Esteban

TodoRelatos.com © esteban986b

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