SEXO EN... LOS SERRANO

Marcos se despertó bastante confuso. No recordaba nada de la
noche anterior ni siquiera donde estaba. Solo recordaba una fiesta con Raúl y un
parking... No conseguía recordar ningún detalle más. Miró a su alrededor
buscando indicios de donde podía hallarse, y solo vio una habitación totalmente
desconocida para él, además de estar medio vacía. En ella solo había un gran
televisor, unas rendijas que parecían del aire acondicionado, unos altavoces,
dos puertas, un vàter y la cama en la cual se encontraba él estirado.
Se imaginó que estaría en casa de una chica que habría
conocido en la fiesta pero que la borrachera le impedía recordar nada, así que
al mirar quien reposaba a su lado se llevó una gran sorpresa.

Su hermano Guille reposaba a su lado, todavía durmiendo.
¿Guille? – le dijo despacio.
Lo sacudió un poco para despertarlo.
mmmphhhh
¡Eh! ¡Guille! ¿Qué haces aquí?
¿eh? ¿dónde? ¿no estamos en casa?
¡No! ¿no sabes dónde estamos?
Guille no pudo contestar, ya que oyó una voz detrás de él
que habló.
Hola
Guille se giró un poco y vio un pequeño altavoz negro, del
cual había salido esa voz.
No os preocupéis, no os pasará nada si hacéis lo que os
pido – continuó la voz.
¿Quién eres? – gritó Marcos.
Solo os voy a pedir una cosa – dijo la voz sin hacer
caso de Marcos – y... ¡es Sexo!
¿Cómo? – gritaron al unísono los hermanos.
No saldréis de aquí hasta que no folleís entre
vosotros. Y para que quede claro, para que podáis salir quiero estas 3
cosas: Una mamada – eso implica tragarse la leche -, una enculada y un
morreo como mínimo. ¡Y que quede claro que quiero que terminéis los dos!
¡Pero si somos hermanos! – gritó Guille.
¡Además no somos maricones! – gritó su hermano.
Tranquilos – añadió la voz – os voy a dar un poco de
ayuda.
Y en ese instante se encendió la televisión. Y apareció una
mujer. Una mujer medio desnuda que se cogía las tetas apretándolas una contra la
otra mientras otra chica le acariciaba el coño.
A los dos hermanos se les iluminó la vista. Porno.
- Wow – dijo Guille, empalmándose al instante.
- No – dijo Marcos, levantándose y cogiendo una sábana.
La colocó delante de la televisión, tapándola, evitando que se pudiesen ver
las imágenes.
- ¡Eh! ¿Por qué lo haces?
- ¿No ves que quiere animarnos a follar con esto? Quiere
que estemos calientes y así caer en la tentación. Debemos pensar en otras
cosas. Por ejemplo... ¿Quién crees que es ese tío? ¿Y por que nos hace esto
a nosotros?
Hablaron un poco sobre eso, pero claro, en una habitación
cerrada, sin nada que hacer, solo conversar para olvidar el porno, pues, como es
natural, se aburrieron enseguida, quedándose en silencio.
Para una vez que puedo ver sexo gratis... – dijo para
si mismo Marcos.
Miró a su hermano pequeño, y tuvo que reconocer que el chico
para su edad no estaba nada mal. Con su pelo medio alborotado, y su carita de
niño malo, vestido con una camiseta de interior blanca de tirantes y con unos
calzoncillos ajustados (igual que él), que dejaban ver que tenía una buena polla
erecta para la edad que tenía. Pensó que la chica que pudiese follárselo sería
afortunada. Así que pensó:
"¿Y por que no ser yo?"
Sacudió de su mente esa idea y achacó esas perversiones al
porno y a la voz.
Y así pasaron las horas, comiendo la comida que la voz les
pasaba por una rendija e intentando no pensar en el porno, aunque los dos la
tuviesen más que empalmada todo el día por culpa de los gritos de las zorras que
aparecían en las películas.
Y así terminó el primer día, con los dos hermanos temerosos
de dormirse por miedo a que su secuestrador les hiciese algo por la noche.
El día siguiente se despertaron temprano por culpa de un
calor sofocante que les hacía sudar mucho. Y debido a estas subidas de
temperaturas ellos estaban calientes, y el porno, que no había parado en toda la
noche por la televisión, no ayudaba a parar sus erecciones.
Guille estaba enfadándose. No había pasado mucho miedo por
que en parte confiaba en que no les hiciese nada ese secuestrador. Pero el no
poder masturbarse y ahora no poder dormir, además de tener que aguantar ese
calor sofocante era algo que ya sobrepasaba sus límites.
Pero como no ganaría nada gritando, se quito la camiseta para
intentar refrescarse e intentó dormirse al lado de su hermano.
Marcos le miraba mientras se sacaba la camiseta de interior,
y no pudo evitar fijarse en lo bueno que estaba su hermano. No es que estuviese
cuadrado, pero en su cuerpo no había ni un ápice de grasa, haciéndole un cuerpo
nada despreciable.
Marcos decidió acabar con todo eso.
Guille, ¿y si nos lo montamos?
Esa posibilidad no se le había pasado a Guille por la cabeza
todavía, pillándole totalmente por sorpresa.
¿lo...lo...lo dices en serio?
Este tío no va a dejarnos salir hasta que follemos.
Solo estamos preocupando a Diego. – suspiró – acabemos cuando antes.
P...p...pero...es... que...no sé...
A Marcos le hizo mucha gracia ver como su hermano titubeaba,
y con la calentura que llevaba encima, no pudo evitarlo y se lanzó sobre él.
Guille intentó quitárselo de encima, pero apenas tenía la
mitad de fuerza que su hermano mayor.
Marcos le cogió la cara con las dos manos y le dio un beso,
Guille seguía resistiéndose, pero la experta lengua de Marcos hizo que su
hermanito se relajase y que abriese su boca, entrando su lengua y jugueteando
con la suya.
A Guille empezó a gustarle esa situación. El verse sujetado y
atrapado bajo el cuerpo sudoroso de su hermano mayor, con el cual había
compartido tantas aventuras le excitaba más de lo que hubiese querido. Empezó a
relajarse e intentó también juguetear con la lengua de Marcos.
Unos segundos después Marcos se retiró para respirar:
Me parece que ya hemos cumplido con lo del morreo –
dijo.
Ahora falta lo demás.
Guille le dio un suave empujón a Marcos, haciéndole entender
que se retirase un poquito. Y así lo hizo Marcos, dieron los dos media vuelta
quedando arriba Guille, e iniciando un segundo morreo. Cuando terminaron, Guille
le quitó la camiseta que todavía vestía Marcos y le dio un beso a su pecho
cubierto de pelos.
Esto de los toqueteos no es para mí... – dijo Guille.
Tranquilo, puedes pasar directamente al plato fuerte.
Y así lo hizo. Se paro delante del pequeño calzoncillo blanco
que llevaba Marcos y se lo bajó poco a poco. Marcos usaba un buen tamaño, cerca
de los 20 centímetros, además, su polla era bastante gruesa. Guille no pudo
compararla con la suya de apenas 14 centímetros y más bien delgaducha.
Pero decidió no pensar en eso y empezar a trabajar. Se acercó
a la polla de su hermano, pero antes de tocarla se retiró, luego lo intentó otra
vez, pero como antes no llegó a tocarla.
Marcos cogió a Guille de la nuca.
Tranquilo, no pasa nada – y le acercó la cabeza a su
polla.
Guille notó como su nariz y sus labios tocaban el palote de
Marcos. Notó como el pudor a macho y un poco a semen y a orín le subía por la
nariz. No le desagradaba, pero era un olor totalmente nuevo.
Sacó la lengua con timidez, tocando solo con la punta la
polla de su hermano y rápidamente volviendo a guardarla.
El gusto que pudo notar le gustó. Más de lo que esperaba.
Sonrió un poquito y sacó completamente su lengua. Subiéndola por la tranca de
Marcos hasta llegar a la punta. Donde jugueteó con su agujerito. Luego volvió a
bajar la lengua hasta los huevos, jugueteando con ellos un poquito, para luego
subir y volver a bajar y así una y otra vez. Hasta que decidió llegar hasta el
final.
Se apartó un poco de la polla, cerró los ojos, y se la llevó
completamente a la boca.
Marcos soltó un gemido. Arqueándose de placer.
Joder, lo haces como las mejores putas, cabrón.
Guille sonrió como pudo, ya que con la polla en la boca era
difícil. Pero agradeció ese comentario, ya que era la primera vez que la mamaba,
incluso que hacía el sexo.
Pero Marcos no tardó en darse cuenta que iba a correrse, y
así se lo hizo saber a Guille mientras le cogía de la cabeza y se la metía hasta
el fondo. Sin dejarle ni siquiera respirar.
Guille notó como el semen de Marcos apenas entraba en su
boca, pasando directamente a su garganta. Pero solo pudo sentir una cosa.
Aaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh.
Le encantó. Ese semen que salía disparado, esa sensación de
estar atrapado, ese sabor, ese líquido cayéndole por la garganta, que fuese su
hermano el de la polla y que estuviese 100% complacido hacía que no pudiese
estar más excitado y caliente, casi consiguiendo que se corriese.
Guille se quedó con la polla de Marcos en la boca, recordando
el sabor de ese semen, pero apenas medio minuto después, Marcos habló.
Ven aquí campeón.
Lo cogió por las axilas y lo subió a su altura, dándole
un morreo de aupa.
Mientras se morreaban, Marcos aprovechó para meter la mano
debajo del calzoncillo de Guille, por la parte de detrás.
Guille dio un pequeño respingo al notar la mano en su ano.
No – dijo – yo te la he mamado, así que ahora me toca
metértela a tu.
No digas tonterías niñato – dijo Marcos.
Guille intentó apartarse y escapar de su hermano, pero este
lo tenía bien agarrado, rodeándolo con un brazo, mientras con el otro jugueteaba
con su ano.
Guille seguía luchando, empujando el cuerpo de Marcos,
resbalando con su sudor y cayendo encima de su pecho, oliendo el hedor que su
hermano desprendía cuando notó como un dedo le perforaba el culo. Le hizo un
poco de daño, y no le gusto nada esa sensación.
Pero Marcos no pensaba en su hermano. Estaba lujurioso.
Estaba sintiendo un placer como pocas veces. No pararía ni por su hermano ni por
nada del mundo.
Así que siguió con su mete y saca particular, cuando notó que
el dedo entraba con facilidad cedió paso a un segundo dedo y luego a un tercero.
Y entonces, decidió que el pequeño culo estaba preparado para
el toque final.
Levantó a su hermano, y colocó la punta de su pene en su
culo.
Por favor, Marcos... no... – dijo medio lloriqueando
Pero Marcos hizo caso omiso y se la metió hasta los
huevos.
Ni rápida, ni lentamente, pero se la metió hasta los
huevos.
De una manera constante, si parar, nunca llegando a ser de un
solo golpe, pero se la metió hasta los huevos.
Y Guille gritó, de una manera que parecía imposible que nadie
lo hubiese oído. Ni el mismísimo Marcos le oyó, que estaba demasiado concentrado
en aquella tarea para prestarle atención.
Empezó un pequeño sube-y-baja, pasando a ser cada vez más
bestia, para por último llegar casi a sacar completamente su polla en cada
embestida, para después volverla a meter completamente. Estaba disfrutando como
nunca. Quién le iba a decir que sería su hermano el que lo consiguiese.
Pero Guille no, seguía sintiendo el dolor en cada embestida y
en cada golpe. Se le hacía eterna la espera a la llegada del final.
Hasta que llegó.
Llegó un momento en que Marcos no subió su culo, sino que lo
dejo enclavado en su polla para poder descargar. Y vaya si lo hizo, cualquiera
diría que ya se había corrido una vez. Le lleno completamente el culo.
Marcos se quedó jadeando, y Guille llorando, mientras una de
las dos puertas que había se habría.
Guille salió de la polla de Marcos levantándose lentamente,
cogió sus calzoncillos que rondaban por tierra, y salió rápidamente de la
habitación, mientras su hermano intentaba recuperase.
Marcos se levantó unos minutos más tardes y desnudo se acercó
a la puerta, que se había cerrado, cogió el pomo y intento girarlo, pero se dio
cuenta de que no podía, la puerta volvía a estar cerrada.
¿Qué ocurre? – gritó al techó – ábreme.
Y se abrió, pero no esa puerta, sino la otra.
Y apareció a el que no se esperaba que apareciese... y
además desnudo.
Raúl.


Se le veía muy guapo a Raúl, con unas pequeñas ojeras de no
haber dormido, y con un poquito de barba. Con un cuerpo delicioso, con apenas
casi pelo en su cuerpo, y con su polla dormida, pero de buen tamaño, unos veinte
y pocos cuando estuviese en plena faena.
Joder, Marcos, ¿que ha pasado? ¿Cómo salimos de aquí? –
dijo medio sollozando – Una voz me ha dicho que tu sabías que teníamos que
hacer...
Marcos sonrió.
No sabía que lo hizo. Pero ya no era el mismo chico que era
antes. Absolutamente nunca se le hubiese ocurrido acostarse con Raúl, pero ahora
lo veía con otros ojos, y aunque no hiciese falta para que pudiesen escapar de
aquella prisión, no le hubieses importado en absoluto acostarse con Raúl.
Se acercó a Raúl, le puso las dos manos en las mejillas, y lo
acercó a él, dándole un pequeño beso en los labios.
¿Qué haces? – dijo Raúl apartándolo con un pequeño
empujón.
Tranquilo, se lo que me hago.
Y lo empujo un poquito, dejándolo caer en la cama, y
colocándose Marcos encima de él, con las piernas abiertas.
Y le dio un beso en la boca. Sin llegar a meter la lengua.
Luego le dio otro beso, pero esta vez en la barbilla. Otro beso en el cuello,
luego en un hombro, en el otro, en una axila, en la otra, en el pecho, en un
pezón, en el otro, en los abdominales, en el ombligo, debajo del ombligo y por
último en la polla de Raúl.
Raúl gimió.
Ahhh
Y se la llevó a la boca.
Mientras, su hermano Guille llegó al final del pasillo. Abrió
una puerta que se encontraba delante y vio un monitor delante de él.
Se fijo en las imágenes que llenaban ese televisor, y se dio
cuenta de que era su hermano haciéndole una buena mamada a Raúl. Veía como su
hermano recorría goloso la polla de su mejor amigo, subiendo y bajando por esa
buena polla.
Quedó estupefacto.
¿Quién puede hacer esto? – dijo en voz baja,
preguntándose quien podía ser tan depravado de obligar a tener sexo unos
hermanos y unos grandes amigos.
Yo.
Guille dio media vuelta, viendo aparecer una figura de la
oscuridad.
Dios mío... tú.
Marcos sabía, que por mucho y por muy bien que mamara nunca
conseguiría que Raúl se corriese. Este se lo había contado en incontables
ocasiones a Marcos, que si no la metía no conseguía acabar. Gracias a eso,
muchos juegos que habían empezado con chicas que le hacían pajas o mamadas a
Raúl habían tenido que terminar follándoselo.
Así que, cuando Marcos se cansó de mamar, decidió pasar a un
grado más alto. Se incorporó un poco, y rozó su culo con la polla de su mejor
amigo, sin llegar a metérsela, solo poniendo la polla entre su culo, para hacer
una paja.
Por favor... – gimió Raúl, deseando que empezase la
acción, y cogiendo a marcos un poco del estómago.
Marcos decidió empezar, dejó que Raúl pusiese su capullo en
su ano, y a partir de ahí, empezó a bajar.
Dios mío... tú.


DVD apareció de entre las sombras, con la cabeza baja,
triste, casi llorando.
DVD! ¿Has sido tú quien ha preparado todo esto?
Sí... – sollozó, dando un paso hacía Guille.
¿Cómo? ¿por qué?
Lo siento Guille, yo no pensé que tu hermano te haría
daño.
Guillé se tocó el culo por encima del calzoncillo. Sí, le
había hecho bastante daño.
¿por qué? ¿por qué lo has hecho?
Quería que disfrutases de hombre. Que te gustase. Que
disfrutases de una polla – dio otro paso hacía Guille.
¿Pero por que?
¿No lo imaginas? – dio otro paso, poniéndose casi al
lado de Guille.
No...
Me pones – se puso al lado de Guille, y lo besó.
Guille cerró los ojos, pero no dejó entrar la lengua de
Dvd en su boca.
Dvd sacaba la lengua y lamía los labios de su amigo,
intentando que este abriese la boca.
Me pones muchísimo Guille. Me excitas, me encantas, me
obsesionas. Haría todo lo posible por follarte, por que dejases que te la
mamase, por recorrer tu cuerpo con mi lengua, por que fueses mío. Joder,
Guille, haría todo lo que tú me pidieses.
Guille no supo que tipo de locura le recorrió el cuerpo, pero
abrió la boca permitiendo entrar la lengua de Dvd. Este llevó sus manos a la
cabeza de Guille, recorriéndole la nuca, el pelo y las mejillas.
Dvd empujó con delicadeza a Guille hacia atrás, guiándole
hacía un sillón, donde Guille se dejó caer. Dvd se quitó la camiseta que
llevaba, y miró a los ojos a Guille. Este le sonrió.
Dvd se abalanzó hacía la polla de Guille, le bajó los
calzoncillos blancos y miró su pequeña polla. Totalmente erecta. Era de un color
tostadito, con cortos pelos negros, no muy abundantes, que recorrían parte de
sus huevos.
Se llevó un huevo a la boca.
Guille gimió. Y se cogió fuerte a los brazos del sillón,
arqueándose hacía atrás.
Lamió el huevo como de si un caramelo se tratase. Luego cogió
el otro, y por fin se metió la polla a la boca.
Marcos notaba como le travesaba la tranca de Raúl. El dolor
le era casi insoportable, pero no quería que Raúl se la sacase – además, este no
estaba dispuesto ha hacerlo –, sabía que tarde o temprano llegaría el placer.
Placer que Raúl disfrutaba como nunca. Sus embestidas eran
bestiales, muy fuertes, la polla entraba y salía del culo de Marcos a placer.
Pero llegó el final. Y Raúl se corrió, como pocas veces, en
el culo de Marcos.
Dvd notó como la polla de Guille iba a reventar por completo,
así que retiró su cabeza, recibiendo toda la lefa de Guille en la cara.
Raúl se pudo detrás de Marcos, los dos colocados de lado
encima de la cama, cogió la polla de Marcos y empezó a pajearla, mientras besaba
a Marcos en la boca.
Dvd se levantó de su posición y se puso encima de Guille,
morreándolo otra vez. Guille llegó a saborear parte de su propio semen.
En definitiva. Continuó el sexo un buen rato.
Esa misma noche. Guille entró en su habitación rodeado con la
toalla, ya que acababa de ducharse. Su hermano Marcos, estaba de espaldas, con
un bóxer blanco, entrando en su cama.
Cuando se dio cuenta de la presencia de su hermano pequeño,
dijo:
Lo siento, Guille, no debí follarte si tu no querías.
No te preocupes – dijo sin rencor – ahora soy Gay.
Como yo – rió – esta experiencia nos ha hecho Gays a
los dos, eh. Y al Dvd, por lo que me has contado, también.
¿a Raúl no?
No. Pero lo conozco, cuando quiera podré follármelo.
Está más caliente. Algún día tenemos que montarnos algo los 4 juntos.
¡Ha! ¡ha! ¡ha! – rió – de acuerdo.
Quedaron en silencio.
Mientras... – añadió Marcos – ¿quieres que durmamos
juntos?