Este relato es verídico sobre mi primera vez con un chico, mi
vecino Damián.
Soy un chico alto (mido 1,82), delgado pero fibroso muy
moreno, pelo corto y ojos color avellana. De mi familia soy el que tiene mayor
apariencia musulmana por parte de abuela. He tenido relaciones con mujeres desde
temprana edad pero este relato que os envío es mi primera vez con un chico.
Por aquel entonces tendría 19 años. Mi vecino Damián tenía 16
años y vivía solo con su madre. Sus padres estaban divorciados. El y yo
congeniábamos mucho, a los dos nos gustaba meternos en Internet e intercambiar
juegos o películas. Hablábamos de sexo y otras cosas con mucha familiaridad.
Había una gran confianza entre los dos. Cierto día me confeso que era
homosexual. Que lo sabía desde que era pequeño y que mantenía relaciones
esporádicas con algunos chicos. Yo me quedé perplejo pero para mí no cambiaba la
cosa. El seguía siendo mi amigo y tendría todo mi apoyo. Antes de nada decir que
Damián es muy moreno, como yo, pero más bajito (1’70). No se cuida como yo, que
siempre estoy haciendo cualquier tipo deporte, y está algo rellenito, pero tiene
muy buena presencia.
Una calurosa tarde en su cuarto, estábamos viendo algunos
videos bajados de Internet. El puso uno en el que dos tíos se cepillaban a una
rubia voluptuosa (como casi siempre) pero que luego cambiaron de posición y
mientras la chica rubia se la chupaba a uno, éste también se la chupaba al
segundo chico. Eso me puso bastante caliente cosa que no pasó desapercibida para
Damián.
-“Vaya, parece que el video te ha gustado… ¿eh?” dijo en tono
socarrón.
-“…euh… la verdad es que…. Si”
-“Bueno, eso no es malo. A los Hétero también les gusta que se la chupe un tío,
aunque les cuesta reconocerlo… al fin y al cabo si cierran los ojos no notarían
la diferencia”- dijo mirándome fijamente - “Yo se le he chupado ya a algún que
otro. Si tú quisieras podría hacerlo ahora. Nadie más lo sabría”. Comenzó a
acariciarme la polla por encima del calzón de deportes que llevaba puesto con lo
cual se me ponía más y más dura. –“Mmmm… pero qué buena polla tienes”.
-“Estamos solos en mi casa y mi madre tardará en regresar y
no esperamos a nadie más.” Después de decir esto se arrodilló delante de mí, me
bajó el calzón y agarró mi polla suavemente. Empezó a masturbarme lentamente, se
restregó mi polla por la cara como si fuera la ultima polla de su vida. Esa
visión hizo que me pusiera como una moto. Damián empezó a lamerme el tronco
desde la base y fue subiendo hasta la punta. Se tomó su tiempo. Con se lengua me
rozaba la punta y no pude evitar dejar escapar un leve gemido. Damián sonrió, se
metió mi polla en la boca y comenzó a mamármela. Yo estaba en el séptimo cielo.
Es cierto que me la habían chupado antes pero nunca un chico y la verdad es que
Damián lo hacía bastante bien y se esmeraba mucho. Puse mis manos sobre su
cabeza, acompañándolo en el ritmo del vaivén. Entonces paró un momento, me quito
del todo el calzón y me condujo hasta su cama. Yo me senté sobre su colchón para
que continuara con su placentera labor. El me separó un poco las piernas, agarró
bien mi polla y se puso a chuparme los huevos mientras meneaba la mano hacia
arriba y hacia abajo. Yo gozaba muchísimo y el también. Continuó mamándome la
polla. Escucharle como succionaba y gemía me puso más loco aún. Quise aguantar
todo lo que pudiera pero quedaba poco para correrme y Damián lo notó. Yo me
disponía a sacar mi polla para correrme fuera pero él me frenó y siguió
chupándomela hasta que me corrí. Descargué muchísima leche. Tanta leche, que no
pudo evitar que se escapara un poco por la comisura de los labios. Aun así lo
lamió todo muy bien. Me dejó la polla bien limpia.
-“¿Qué tal? ¿Disfrutaste mucho, machito mío?”- Dijo
sonriéndome. “No te preocupes, será nuestro secreto”.
Damián se fue al WC y dijo que volvería enseguida. Pero yo en
ese momento le dije que tenía que irme a casa, que luego hablaríamos. Me miró
extrañado pero me fui de todos modos sin decirle nada más.
Esta es la primera parte de mi relato. Pronto os enviaré la
continuación donde la relación va mas allá de lo que podría haber imaginado.
Espero que les haya gustado.