La Casa
Segunda y ultima parte
Al pararse y apoyarse en el respaldo del sillón, ya que sus
piernas se negaban a sostenerla, notó como de su culo totalmente abierto salía
el liquido espeso que Roberto le había dejado segundos antes; en ese momento por
los gritos de placer y las obscenidades que gritaban Ana y Luís, supo que los
dos estaban llegando a su fin, al mirarlos vio como la verga de Luís salía
manchada con su propio esperma y algo de materia fecal, Ana se estremecía tirada
en el suelo en un profundo orgasmo.
Marta, llevó una de sus manos entre sus piernas e
inclinándose un poco, alcanzó a tocarse el dilatadísimo agujero de su culo; algo
tibio y espeso salía de el, al mirar su mano, vio que era semen y un poco de
sangre, le ardía un poco y al sentarse en uno de los sillones tuvo que tratar de
acomodarse ya que le dolió; sin embargo había sido unos de los momentos en que
mas había gozado; una vez cómodamente sentada se preparo a mirar a su esposo y
sus hijas y también a Ángela, quien arrodillada no dejaba de chuparle la verga a
José, Ángela era la mas pequeña de todos los integrantes de esa extraña y
misteriosa casa, incluidos ellos; era delgada, no tan alta como sus hijas, muy
morena, de cabellos renegridos y ojos color café, le llamo la atención a Ana el
largo de su cabello, ya que le llegaba a sus perfectas caderas, estas eran
redondas y duras, la línea que los dividía en dos perfectas medias lunas, se
entreabrían cada tanto al moverse para darle mas placer a su marido, de ésta
forma se podía ver el redondo agujero de su ano, al prestar mas atención a esto
pudo suponer, Marta, que tanto Roberto, su padre, como Luís, su hermano, ya se
habían encargado de dilatarlo con sus respectivos miembros.
Ángela tenia senos pequeños, en forma de limoncitos, con
pezones de color café, chicos pero erectos, muy poco vello entre las piernas,
solo unos pocos sobre la vulva, pero estos eran larguitos y muy negros, su
concha cerrada de labios gorditos, eran una invitación a besarlos y
acariciarlos, cosa que también supuso Marta, ya se habían encargado los
integrantes de esa familia con Ana incluida.
José, se sentía en el paraíso, sus dos hijas lo acariciaban y
besaban por todo su cuerpo, mientras Ángela no dejaba de chuparle la verga con
una maestría que jamás hubiese pensado el, que alguien tan joven pudiera
hacerlo; con sus manitos tiraba muy hacia atrás la piel dejando el glande
totalmente al descubierto, una vez hecho esto se metía dicho glande en la boca y
mientras lo chupaba con mucha fuerza le daba pequeños golpecitos con su lengua,
luego levantaba el miembro y recorría todo su largor, lamiéndolo; al llegar a
sus huevos los lamía y chupaba tan perfectamente que en varias oportunidades
José pensó que su esperma saldría disparada; pero se contenía para poder
disfrutar hasta lo ultimo, de semejante placer.
Las manos se Lucia y Florencia recorrían su cuerpo, al igual
que sus bocas, deteniéndose en sus lugares mas sensibles, así veía como
Florencia le pasaba la lengua por sus tetillas, mientras la lengua de Lucia
entraba en su boca buscando la suya y jugando con ella.
Ángela, sacando de su boca el miembro de José, lo tomó de la
mano y separándolo de sus hijas lo hizo, recostar sobre el piso; una vez
acostado sobre su espalda se colocó a horcajadas sobre el y agachándose
lentamente, se entreabrió su vulva, con una mano, mientras que con la otra manos
tomo la durísima verga de José, este pensó que le costaría trabajo que su
miembro entrara en una concha tan cerrada, pero su sorpresa fue mayúscula al ver
que la niña de un solo golpe se sentó sobre el metiéndose su miembro hasta los
mismos huevos, con total facilidad.
Un hondo gemido salió de la garganta de José al sentir la
suavidad de la concha de Ángela envolver su verga como si fuera un guante, la
atrajo hacia sí, besándola en la boca, la niña entreabrió los labios para
recibir el beso y sacando levemente la lengüita dejo que José la chupara; al
inclinarse hacia delante, dejo bien a la vista de el resto de los integrantes,
su entreabierto culo y la verga de José, sepultada en su vulva; Florencia y
Lucia se colocaron en ese lugar y mientras una lamía el punto de unión de la
pareja la otra, humedeciéndose el dedo medio de la manos con saliva, lo fue
metiendo lentamente el dilatado agujero del culo de la niña, Ángela al sentirlo
entrar se estremeció y comenzó a gemir locamente mientras cabalgaba a José
lentamente pero sin pausa, este acariciaba la espalda de la niña que yacía sobre
su cuerpo, con la ayuda de Lucia sepultándole el dedo en el culo, José sintió en
su verga los espasmo anunciando el orgasmo de Ángela, que no tardo en explotar
dentro del cuerpo de la pequeña; luego de alguno segundos en que el cuerpo de la
niña había quedado laxo sobre José, se separo de el; yendo a sentarse sobre el
regazo de su padre, quien junto a Marta, Ana y Luís no perdían detalles de lo
que estaba sucediendo.
El miembro de José, se sacudía con pequeños movimientos
espasmódicos, su hija mayor, Florencia, la tomó entre sus manos y comenzó a
lamer el glande, finos hilos de saliva, saliendo de la boca de la adolescente
corrían por el tronco de la verga de su padre depositándose en los huevos de
este, Lucia, también se acercó y Florencia compartió el preciado manjar con
ella, José hacia esfuerzos denodados para no llenarles los hermosos rostros de
leche, ya que sentía que estaba a punto de explotar.
Lucia se coloco, de espalda sobre la alfombra que cubría el
piso, entreabriendo las piernas e invitando a su padre que la penetrara, a la
vista de todos quedo su raja semiabierta, brillante de los jugos que segregaba,
José se levantó y mientras su hija mayor lo acariciaba se coloco sobre Lucia,
apoyando sus manos sobre el piso; Lucia lo tomo del miembro que oscilaba sobre
su vientre, la masturbó unos segundos y coloco el redondo y amoratado glande en
la entrada de su cerrada rajita.
Florencia colocándose detrás de su hermana, se arrodilló y
tomando a Lucia la colocó sobre sus muslos, de esta forma parte de la espalda de
Lucia, descansaba sobre Florencia, la cabeza estaba apoyada, entre los
abundantes pelos de la vulva de su hermana, el resto de su cuerpo, las piernas,
estaban cruzadas en las caderas de su padre, la verga de este apuntaba
directamente la concha de la pequeña; las manos de Florencia comenzaron a amasar
las teta duras y redondas de su hermana menor, deteniéndose especialmente en los
erectos pezones color café, sacándole a Lucia gemidos de placer.
A José le fue imposible seguir esperando, bajo la atenta
mirada de su esposa que los observaba sentada en unos de los sillones con las
piernas bien abiertas, mientras se acariciaba la abierta raja; José tomó
firmemente a su hija de la cintura y la atrajo fuertemente hacia el, la niña al
sentir dilatarse su concha bajo la fuerte presión del glande; exhaló un grito de
dolor, dolor que aumento en intensidad cuando su padre sin compasión alguna, la
atrajo aun mas hacia el y todo el largor de su verga entro en ella destrozándole
el intacto himen.
Florencia, agachando la cabeza, comenzó a lamerle los
pezones, en un intento de aliviarle el dolor y que su hermana se concentrara en
el placer que padre e hija le estaban proporcionando.
Solo un segundo espero su padre, para que la niña se
acostumbrara al intruso que le destrozaba las entrañas, unas ves pasadas este
tiempo, comenzó a moverse hasta escuchar que los gemidos de dolor de la niña se
convirtieran en gemidos de placer.
La fricción de la concha de Lucia en la verga de José
transportaron a éste al mismísimo paraíso del placer, la estreches de la vulva
se ajustaba como un guante en su miembro, sentía la verga durísima y era como si
hubiese aumentado tanto su longitud, como su grosor ¿que extraño sortilegio
había en esa misteriosa casa, para que él se sintiera así?
Lucia se retorcía y gemía bajo sus manos, que estaban
fuertemente sujetas a las cadera de la niña, mientras su hermana Florencia la
besaba en la boca; de pronto todo el cuerpo de Lucia se tensó, y un profundo
gemido anuncio que el orgasmo la envolvía de tal forma que sus manos se
aferraron en los hombros de su hermana, atrayéndola hacia ella, besándola con
tanta furia que Florencia tuvo que apartarla por miedo a que le lastimase los
labios; aprovechó entonces José para dejarse ir, sintiendo desde el fondo de sus
entrañas como si se tratase de una explosión; se quedo quieto unos segundos y un
torrente de semen comenzó a fluir desde su verga hasta el fondo de la concha de
su hija; cuando por fin dejo de eyacular, lentamente se separo de Lucia y pudo
ver como desde la abierta raja de la niña grandes gotas de semen mezclada con
abundante sangre salía y se depositaba en la alfombra; Lucia había quedado como
desmayada con la cabeza sobre las piernas de Florencia.
José, se miró el miembro empapado en semen, en los jugos de
la raja de Lucia y en sangre, quedo atónito, no podía dar crédito a sus ojos,
estaba tan duro como en el momento de metérsela a su hija; eso era imposible, ni
siquiera en sus años mozos le sucedía algo así, siempre tenia que espera un
tiempo para que se le endureciese de nuevo, pero ahí estaba, gorda larga y
terriblemente dura; miro a Roberto y este lo miro sonriente asintiendo con la
cabeza, sin embargo sus ojos no demostraban sentimiento alguno, eran fríos como
el hielo.
Florencia no quiso perderse esa oportunidad y tomándole la
verga con sus manos comenzó a lamerle todo los fluidos que se encontraban
depositados en el, deteniéndose en el gordo y amoratado glande, chupándole con
fuerza las ultimas gotas de semen que salían de la punta de su miembro; su
lengua recorrió también todo el largo del pene y se detuvo en los huevos de José
lamiéndolos y chupándolos, luego le levantó las piernas y comenzó a pasarle su
rosada lengua por el agujero del ano; José creyó que moriría de placer al sentir
la punta de la lengua de su hija tratando de penetrar el apretado esfínter, sin
perder mas tiempo la coloco en cuatro patas y tomándola de sus senos apunto su
verga a la entreabierta entrada de la vulva de su hija, una de sus manos dejo de
acariciarle la teta y tomándose el miembro con ella lo metió despacio en la
concha de su hija. Sabía, por que algo le había comentado su esposa, que
Florencia había tenido uno o dos novios, por lo tanto sospechaba que su hija
mayor no era virgen, sospecha que se convirtió en confirmación por que su verga
lentamente entro sin que la concha de Florencia opusiera resistencia, por el
contrario una vez que la metió casi toda en el interior de su hija, ésta entre
gemidos, comenzó a moverse con una soltura extraña en una persona tan joven; no
solo gemía, si no que decía todo tipo de obscenidades, que en vez de
escandalizarlo lo excitaban aun mas; la tomo con firmeza de los hombros y
comenzó a moverse con fuerza, su verga entraba y salía como un pistón de la
lubricadísima vulva de su hija, ésta coloco su frente contra la alfombre que
recubría el piso y movía las caderas de una forma que solo podía esperarse en
una persona experta en cuestiones de sexo; pero ya nada lo sorprendían a José.
- ¡Mas fuerte y mas adentro papá! – gritaba Florencia,
mientras el ruido del vientre de José contra las caderas de su hija resonaban
por la sala, pocos minutos tardó José en eyacular una gran cantidad de semen en
el interior de la vulva de Florencia; se apretó contra ella para que las ultimas
gotas terminaran de salir, en ese momento los gritos de su hija y las
contracciones de su concha le indicaban que ella también estaba teniendo un
orgasmo, que la dejo temblorosa y agitada sobre la alfombra; José quedo también
sobre la espalda de su hija, totalmente agotado, se movió quedando de rodilla,
mientras de su miembros un pequeño hilo de semen caía sobre las caderas de
Florencia
Roberto, Ana, Luís y Ángela se vistieron; Roberto se le
acerco y le dijo: - Mi querido amigo, tengo que darle las gracias por sacarnos
de esta casa, no se preocupen por nada, alguien en algún momento los sacaran a
ustedes, nosotros entramos en esta casa en abril de 1955, cuando nuestro
automóvil choco contra un árbol; no tengo la menos idea de cuanto tiempo
estuvimos esperando; la casa los proveerá de todo, tampoco sé cuanto se quedaran
ustedes, espero que no sea mucho, nuevamente gracias – y dando media vuelta se
alejo con su familia dirigiéndose hacia la puerta; José lo miro sin comprender,
al ver que verdaderamente se iban, se levantó y desnudo como estaba, salio
detrás de ellos, al pasar por el comedor vio que la mesa estaba cubierta por
todo tipo de manjares así como también bebidas, en una cantidad que sobrepasaba
la cantidad de personas, ya que ellos, ahora, solo eran cuatro; le extrañó
sobremanera no ver a ningún integrante de la casa dedicarse a preparar dichos
alimentos; sin embargo no se preocupó, ahora su prioridad era que Roberto y su
familia no abandonaran la casa, al menos no antes de que los ayudaran.
- Esperen, esperen, no nos abandonen – rogaba Luís –
Necesitamos ayuda para sacar el automóvil y seguir nuestro camino; por favor no
se vayan -.
Sin hacerle caso en lo más mínimo, Roberto y su familia
abrieron la puerta y salieron; José llego hasta la puerta, la abrió y quedo
totalmente paralizado; solo oscuridad total había afuera, a pesar de que la
tormenta había pasado, ninguna luz, nada, ni siquiera estrellas ni luna, la
oscuridad era como una tinta negra que no dejaba ver nada en absoluto; solo
extraños sonidos se escuchaban, sonidos de raros animales, como si cientos y
cientos de alimañas caminasen por ahí o serpientes reptando por los alrededores
de la extraña casa, escuchó, también una especie de rugido, ni siquiera parecido
a algún animal que el hubiese conocido, un viento helado le estremeció el
cuerpo.
Volvió a entrar en la casa, temblaba de miedo y de frío, al
entrar en la casa se sintió reconfortado; al mirar a su esposa e hijas, vio que
estas lo miraban sonrientes, sin embargo advirtió lo frío y sin vida que tenían
sus miradas, las tres seguían desnudas, Lucia y Florencia, se acariciaban y
besaban con lascivia, se miro la verga, nuevamente estaba dura gorda y empinada,
incluso la veía mas grande, como nunca antes la había notado, ni siquiera en
plena juventud; se acercó y las abrazó, ellas lo recibieron y su esposa se
agacho para lamerle y chuparle el miembro, Lucia dejando a su hermana se colocó
detrás de el y uno de los dedos de su mano, se hundió en el culo de José
ensanchando el esfínter y proporcionándole un placer inaudito.
NOTICIA APARECIDA EN EL PERIODICO DE LA CIUDAD DE ARENALES
Como ya informamos en ediciones anteriores debido a las
denuncias de amigos y familiares de José Villaza, sobre la total falta de
noticias de estas personas; las autoridades policiales, luego de una intensa
búsqueda en varios estados de nuestro país, encontró el automóvil, volcado
dentro de una zanja, de la apreciada familia radicada en nuestra ciudad; en el
se encontraban los cuerpos sin vida de los cuatro ocupantes, en evidente estado
de descomposición.
La policía trata ahora de establecer por que el señor
Villaza, su esposa y sus dos hijas, se encontraban tan lejos de su destino,
especialmente en un lugar donde en muchísimos kilómetros a la redonda ninguna
alma viviente se encuentra. En breve se trasladaran los cuerpos hasta ésta
ciudad para darle cristiana…………………
Fin