EN EL 86 SEMI RAPIDO
Hace un tiempo, un compañero de la Facultad al que quiero
mucho y que vive relativamente cerca de mi casa en Buenos Aires me contó como se
reencontró con alguien que en nuestras épocas de estudiante le había dado vuelta
la cabeza.
Cundo me lo contó me acordé de ella. Al final les doy algunos
detalles mas que interesantes.
Esta es más o menos la historia, con algunas correcciones de
estilo derivadas de la trascripción del relato hablado al escrito (Los nombres
han sido cambiados para proteger la intimidad … bueno, mas bien la reputación …
de uno de los personajes hoy bastante conocido)
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Hace mucho que viajo en transporte público, casi 10 años,
desde que vendí el último auto que tuve, un esplendido FALCON que resultó
destruido en un choque contra un camión.
Todos los días a la mañana tomo el ómnibus "semi - rápido",
el que va por la autopista, y a la noche, una combinación del subterráneo y un
taxi ya que a esa hora se corta el servicio por autopista. Pero ese día de
invierno salí un poco más temprano de la oficina y pude tomar el ómnibus.
Estaba bastante lleno, es mas diría que repleto, así que me
toco viajar parado, eran las 19,30; hora "pico" y muchos volvíamos del trabajo.
Tres o cuatro asientos hacia atrás, viajaba una señora, mas o
menos de mi edad, rubia, casi sin maquillaje pero con un rostro interesante. El
abrigo y la bufanda no dejaban ver su cuerpo, pero se apreciaba de buen porte,
su forma general – ustedes me entienden – daba que se trataba de una mina
atractiva.
Pero lo que más me llamó la atención, era que me parecía
conocida.
Durante casi 10 minutos, la estuve mirando. Ella no se dio
cuenta por estar ensimismada en el libro que leía. Ni siquiera levanto los ojos.
Los ojos. Eso era lo que más me decía que la conocía.
Pero me devanaba los sesos y no podía ubicarla, de donde?
Seguro que de Tribunales, pero no. De algún Banco?
Estabamos por bajar de la autopista cuando lo recordé.
Habían pasado 30 años. Esa regordeta y simpática señora era –
sin duda alguna – una de mis compañeras de la facultad.
Ahora bien... ¿Cómo mierda se llamaba?
Comencé a recordar. No solo había sido compañera de la Facu,
sino también algunas veces de cama.
Recordaba ya nítidamente como era cuando ambos teníamos 30
años menos y lo bien que lo pasamos juntos. Es mas, con aquellas imágenes en el
cerebro, imágenes del hotel de la calle Azcuenaga, me estaba poniendo por demás
caliente. Pero...
Como mierda me acerco, si ni siquiera puedo acordarme el
nombre...
Este Alzeimer... pensaba...
Además, no podía recordar por que dejamos de vernos (Hasta
que me acordé… que podrida se armó el dia que mi novia se enteró que me encamaba
con ella !!!!!) pero el nombre… Tenia un apellido vasco o italiano?? Y el nombre
era cortito... MARA, ANA, LINA, no Lina no es, EVA, CARO!!!!
En ómnibus ya bajó de la autopista y en las dos primeras
paradas comenzó a vaciarse.
Me fui acercando hasta su asiento... y el asiento junto al de
ella se vació.
Me senté. Allí lo confirme, sin duda era Caro, con 30 años
mas pero manteniendo esa frescura y belleza que en su momento me había flechado.
Ya no soy un pendex que se puede levantar a una chica en el
ómnibus con cualquier excusa.
No encontraba la forma de entrar en dialogo y no rebotar como
una pelota. Si no era y me mandaba al carajo??
Nunca fui un osado, pero en 20 cuadras el ómnibus terminaba
el recorrido y era ahora o nunca.
Caro??
Se sorprendió... levantó la vista del libro y me miró por
encima de los lentes. Por un momento dudó... me parecía ver a una computadora
escaneando la memoria y miles de imágenes...
Guille??
Si
No nos habíamos equivocado...
Que haces??? Tanto tiempo... COMO ANDAS???, che.. que bien
te mantenes!!!
Y vos. Para las bellezas como vos no pasan los años.
Andá a cagar...estoy tan vieja como vos y no te puedo
mentir la edad...me contestó con una sonrisa.
Soltera, casada, viuda??
Divorciada y vos, ya sos abuelo?
Nooooo, por lo menos que yo sepa.
Solo divorciado... y vos... ya sos abuela? Le conteste con
una sonrisa, devolviéndole el viejazo que me había tirado
Si, tres nietas...
Mierda... como pasa el tiempo.
Che... donde te bajas??
Miramos por la ventanilla. Dos paradas... dijo ella.
Vos?
Yo voy hasta el final. Vivís por aquí?
Si. Vos?
Si en la provincia, unas cuadras pasando el puente viejo.
Uy... somos vecinos
Casi
Vivís solo?
Si.. vos?
También. Mi hija vive en Villa Carlos Paz.
Los míos aquí, pero en sus casas con sus esposas, novias...
o lo que quieras llamarle...
Y allí me largue... Te invito a cenar
Cuando?
Ahora.
¿Ahora?
Si, ahora, o tenes algo que hacer?
La verdad que no, pero no sé.
Si no queres o no podes... no problem...
Mi parada es la que viene, bajá conmigo y seguimos
charlando.
Bárbaro.
Nos quedamos parados en la vereda, mirándonos, ella tomó la
iniciativa... vení vamos a mi casa... dejo los paquetes (Allí me di cuenta que
traía varias de esas bolsas de esas de papel grueso, de los negocios de ropa y
de zapatos y además un gran portafolios)
Estuviste de compras, te ayudo?
Toma, serví para algo.
Nena, todavía sirvo para algo mas que llevar paquetes
No me digas??? Y me miró con una de esas sonrisas que – sin
duda- tenían que ver con los recuerdos de la calle Azcuenaga.
Y te lo puedo probar.
Está por verse!!!
Su cara cómplice me dijo que ella estaba dispuesta a
comprobarlo, por lo menos así me pareció.
Dentro de mi pantalón sentía un extraño crecimiento, mas
extraño aun por lo insólito de la situación. Estaba caminando a las 8 y media de
la noche de un día martes, por una calle de barrio con una mujer que no había
visto en 30 años, hablando de nietos, y con una calentura padre.!!!
No era precisamente una situación erótica.
Bueno... vamos a cenar o no?
Me cambio y vamos. Donde? Por aquí no hay nada como la
gente.
Mmmm, tenes razón. No importa, pedimos un remis y vamos a
donde quieras
Che... mirá que soy de gustos caros
Y?
Y te va a costar mucho... me contestó con una amplia
sonrisa.
Pero seguramente seré recompensado.
Andá a cagar.
Llegamos a su casa, que resultó ser un departamento en un
edificio de tres plantas.
PB al fondo - me dijo mientras abría - la puerta. Es el que
tiene el jardín.
Dejamos los paquetes sobre la mesa del Living, y como toda
mujer que llega a su casa... derecho al baño.
(Los largos años de matrimonio me enseñaron algunos ritos
femeninos.)
Desde el baño, me gritó: Ponete cómodo... si queres tomar
algo busca en la heladera de la cocina o por allí. Hay café hecho en la
cafetera.
Uno de los paquetes era de una conocida marca de ropa
interior.
Ella volvió, sonriente y ya sin abrigos y bufanda pude
comprobar que bajo el sencillo trajecito de invierno su cuerpo se mantenía
apetecible, los años (y tal vez el gimnasio) habían dado a sus formas esa
belleza madura que me vuelve loco.
Che... hace frío para volver a salir. Si mejor pido algo y
comemos acá?
(No te digo... igual a mi ex y sus vueltas para salir)
Lo que quieras. (contestación de marido de 20 años de
matrimonio)
Bárbaro... ya vuelvo
Y a los cinco minutos volvió envuelta en una de esas batas de
paño grueso, larga hasta los tobillos, sujeta con un gran cinturón de moño y
pantuflas de lana.
(No te dije... igual que mi ex, pero al contrario de lo que
pasaba con mi ex, esta vista "hogareña" despertó en mi una calentura de
aquellas. Estaba que me salía de la vaina)
Que belleza.!!! Le dije medio en serio, medio en broma
Te gusto?? Di dio una vuelta sobre sus pies simulando los
movimientos de una modelo.
Sos modelo?? Porque me gustaría que modelaras para mi esa
ropita que te compraste – le dije señalando la bolsa de ropa interior-
Pucha que había sido apurado el muchacho... NO te voy a dar
el gusto. Y haciendo una larga pausa mientras se alejaba hacia la cocina
agregó: Antes de comer ¡!!
Cenamos como los dioses un pollo con papas fritas pedido a la
rosticería del barrio, regado con un buen vinito blanco y charlamos de todo y de
todos, poniéndonos al día de nuestras vidas en los últimos 30 años.
Mientras levantábamos los platos (En serio... somos dos
animales de reflejos condicionados, años de vivir en familia vio???) aproveché
para acariciar su culito. A través de la gruesa bata, lo noté duro y apetitoso,
como me lo imaginaba.
En el pasillo la sujeté de las manos y aprisionándola contra
la pared nos dimos el primer beso de lengua de la noche, mientras apretaba mi
bulto contra su concha.
Mi lengua penetró en su boca, sentí la suavidad de la suya
que contesto penetrando en la mía. Nuestras lenguas jugaban mientras nos
abrazábamos.
Solté el moño de la bata, que se abrió dejando ver su hermoso
cuerpo desnudo (no llevaba ropa interior como lo había imaginado) y mientras
seguíamos besándonos, ella soltó mi cinturón, y en menos de 1 minuto estabamos
los dos desnudos, revolcándonos abrazados sobre la alfombra del living frente a
la estufa de leños (Aclaro: leños falsos, a gas de esos que dan un calor de la
gran puta, ideal para la situación)
Mi pija estaba durísima y sus manos la acariciaban y
lentamente la colocaron sobre los labios de su vagina...
Mi amante se revolvía y mis dientes mordisqueaban su cuello,
ella en voz baja y en mi oído me dijo:
- Quiero tu pija, métemela hasta el fondo pedazo de hijo de
puta, que me estuviste franeleando desde hace horasss.
- No tengo forro, yegua puta.
- Mejor...O estas sidoso cretino de mierda!!!
- No, yegua mal parida...
- Partime turro, que no aguanto mas!!! Y no era un susurro
suave, era casi un grito.
Así, en la clásica del misionero, comencé a bombear... Su
concha estaba mojadísima, mi pija se deslizó a su interior sin ningún esfuerzo,
el mete - saca fue fabuloso mientras sus manos retorcían sus pezones y mis dedos
en su boca eran saboreados como caramelos...
Sentí debajo mío tensarse el cuerpo de esa hembra fabulosa...
los labios de su vagina apretándose alrededor de mi pija y un largo orgasmo la
sacudió.
- así, así, mas quiero mas, mientras sus manos atenazaban mi
cintura, quiero mas
- haaaaaaa, hermoso... dale cretino seguí - soltó entre
suspiros - acabá adentro
que?
Siiiiiiii hace 30 años que espero tu leche. O no te acordas
que usabas forro para no dejarme embarazada... ahora quiero tu leche....
adentro... toda...
Y si te dejo preñada yegua puta?
No te preocupes, padrillo..., me dijo mientras comenzó a
mover su cuerpo en círculos clavando sus cuidadas y puntiagudas uñas en mi
espalda gozando de un nuevo orgasmo.
No me aguanté más y llene su concha con largos y gruesos
chorros de leche que ella recibía con placer, mientras nos unimos en un nuevo
beso de lengua, con mi lengua jugando con la suya en el interior de mi boca.
Cuando acabé y la saqué, ella golosamente lamió los restos
que chorreaban de mi pija y con la mano se cerró los labios de la vagina.
- Para que no se salga... Me encanta tenerla adentro, quiero
más... mucha más.
Agotados nos estiramos a descansar.
De nuevo tomó la iniciativa:
Vamos a la cama... durmamos un rato así te recuperas y me
volves a llenar la concha de leche.
Y la boca
La boca, por supuesto... mmmm que rico, te voy a mamar
hasta que me llenes el estomago.
Y ese culo de puta que me encanta...
Y el culo también, degenerado.
Y se levantó sonriendo, caminando rumbo al baño moviendo
libidinosamente el culo... Nos lavamos y secamos mutuamente y nos fuimos al
dormitorio. Allí estaba la cama... amplia cama de dos plazas...
Te quedas a dormir... bueno, hasta mañana a las 10 de la
mañana por lo menos, en encanta coger de mañana.
Pero mañana tengo que ir a trabajar... tengo que ir a
cambiarme. No tengo ropa.
No te preocupes... Yo te presto algo mío
QUE?
Solté una carcajada.
No creo que quede bien entrar a la oficina enfundado en uno
de tus vestidos ajustados!!
No se - contestó riendo – tal vez te levantes a tu jefe.
Abrió una de las puertas del placard y allí había
perfectamente ordenados varios trajes, sacos, camisas, corbatas... de hombre
Como, no vivías sola?
Celoso??
No, curioso.
Yo esperaba escuchar cualquier explicación más o menos
razonable, que se yo, era de mi "ex", de un primo, vendo ropa, pero la
respuesta, dicha por una hembra desnuda, después de dos polvos en la alfombra y
que me arrastraba a su cama ordenándome que me quedara a pasar la noche para que
la siguiera cogiendo me dejó en una pieza:
Esa ropa es mía. Te va a servir, tenemos casi el mismo
talle. Siempre me visto de hombre cuando voy fiestas con mi novia. Me encanta
y a ella también. Otro dia te cuento y te la presento.
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Y es cierto, en algunas reuniones muy intimas de parejas less
la solía encontrar con su novia, que es una preciosura morocha de ojos verdes de
30 y pico de años.
Es bastante conocida en el ambiente pero por su actual
posición política hace rato que no participa en las fiestitas, incluso se mudó
del barrio, ahora vive en Barrio Norte, para el lado de Recoleta.
Y en tren de recordar, Caro se quedo a dormir algunas veces
en la pequeña cama de mi departamento de estudiante, y Guille también. (Obvio)
Lo que no sabía era que él se la volteaba, para mi ella era la más linda de las
marimacho lesbianas de la facultad. Las apariencias engañan. No?
Lina
Verano del 2006