Mi deseo de volver nuevamente a las playas del mar pacifico,
cerca de Buenaventura, Colombia, no pudo darse sino un año después, por razones
como, distancia, economía, tiempo, disponer de días de descanso, en fin,
logramos volver al sitio de mi primera relación sexual con un hombre distinto a
mi esposo, en la llamada playa de Ladrilleros.
Creo que iba con el corazón en la mano, el trayecto en lancha
de 45 minutos, duro toda una eternidad, mil dudas y preguntas me inquietaban; me
volvería a encontrar con aquel chico? Me reconocería? Se acordara de mí? Que
será de su vida? Se habrá casado con otra negra? Se acordara lo que me hizo? Se
acordara lo que le hice? Le habrá gustado? Estará viviendo aun ahi? Y muchas
más.
Desembarcamos en un pueblo que es vecino de Ladrilleros,
llamado Juanchaco, miraba a todos los lados pero ninguno de los nativos se
parecía ni era tan atractivo como mi chico, el negro de mis pasiones. Pero creo
que se debía mas a un deseo que a una realidad, pues los que observaba tenían
también sus encantos
Llegamos a la cabaña, lógicamente a otra, con vista al mar,
que tienen nombre de las ciudades colombianas; son mas amplias y acogedoras, no
queríamos se nos reconociera o que alguien pudiera relacionarnos con algún
romance perdido en el mar pacifico, Tenía una cama doble, una sencilla, un baño
y una salita comunitaria para ver televisión.
Durante las horas de la tarde mientras la marea nos lo
permitió, y permanecimos en la playa no supe de mi Jefferson, pero estaba segura
que en algún sitio debía estar.
Por la noche, mientras estaba con mi esposo, viendo algunas
obras de artesanía que hacen los hippies, o venden los indios ecuatorianos, lo
veo pasar detrás mio, el no me ve, enseguida codeo a mi marido y le digo "ahí
va, ahí va, ahí va" el se voltea y me dice ·"estas segura? a mi no me parece que
sea el" Lo dejo casi hablando solo, y salgo detrás de lo que fue mio, se perdió
un momento de mi vista, no supe si se había quedado en alguna tienda o almacén
que a esa hora permanecen abiertos o había cogido gradas abajo hacia la playa;
el recorrido de unos 300 metros en algunos sectores tiene luz artificial, que a
la luz de la luna le da un toque especial; decido bajar, a esa hora transita
mucha gente, al final de las gradas lo encuentro conversando con alguien, lo
espero, cuando termina de hacerlo, regresa y yo también me devuelvo, subo unos
metros arriba casi que corriendo y me devuelvo nuevamente con la intención de
verlo de frente, y resolver la duda, era el?
Cuando lo veo venir, le sostengo la mirada, el me ve, pero no
me reconoce, desilusión total, un metro adelante el vuelve la cabeza atrás,
igual que yo y nos quedamos viendo,
"Mónica"? me pregunta, "si" le contesto, me abraza
fuertemente, cuando me suelta, haciéndome dar una vuelta entera a mi cuerpo,
revisa cada centímetro de mi cuerpo, me desnuda, acaricia y desea con la mirada,
diciéndome" Estas mas buena mujer, estas estupenda….estas mejor que como te
fuiste, porque no había regresado, con quien viniste…" a todas respondí y
seguimos caminando; al llegar al final de las gradas, nos despedimos, y
convinimos en encontrarnos esa noche en una discoteca llamada la Escollera.
A mi esposo lo encuentro nuevamente cerca donde lo había
dejado, tomando cerveza, conversando muy animadamente con una turista. Nos
presentamos, hablamos un largo rato con ella y luego nos dirigimos a la cabaña,
en el camino le comente lo sucedido "me dijo: "perfecto".
Llegamos a la escollera, Jefferson estaba con varios amigos y
amigas departiendo en una mesa, nuestras miradas se cruzaban, bailamos varias
veces, aprovechando que mi esposo lo hacia con la turista que había conocido
horas antes. Supe que estaba trabajando con un primo en una lancha como pescador
atendiendo turistas llevándolos a avistar ballenas. Aunque nuestros cuerpos se
buscaban con frenesí, fueron pocas las veces que nos juntamos, no queríamos
mostrar ante los ojos de los demás el deseo que tenemos de amarnos y es obvio
"para que mi esposo no sospechara", fueron muchas las ideas entre música y
música que se nos ocurría para poder repetir lo vivido un año atrás, y todas se
derrumbaban.
El hecho que mi esposo "no supiera nada y no tenia porque
sospechar que algo pasaba entre el y yo" hacia que se complicaran las cosas.
El tenia que trabajar todo el día siguiente y no acordamos
nada, tan solo que nos volveríamos a ver en la Escollera por la noche siguiente.
Ya en el hotel, le comente a mi marido las ganas que tenia de
comerme a mi negro, la dulzura de mi panocha, la calidez de mis tetas, las
suplicas y ruegos, lo convencieron para que el estuviera presente en el momento
de ser pichada.
Le dije: "Quiero veas como me comen que me veas culear, sin
necesidad de estar escondido… compláceme por favor"
El acepto, pero advirtiéndome que hasta ultimo momento el
negro no tenia porque saber el iba a estar presente y me puso la condición que
NO volveríamos a Ladrilleros.
Al día siguiente estuvimos todo el día bronceándonos, se me
olvidaba decirles que, tenia una tanga brasilera, la cual me encanta exhibir
para mostrar mis nalguitas, y ver las miradas de ellos y ellas. No tengo un
cuerpo espectacular, pero se que atraigo.
Acordamos cual era el plan a seguir, para ver realizado mi
sueño de tener a mi esposo en la misma habitación mientras me comen.
Llegamos a la discoteca con el ánimo de disfrutar de la
noche, la cual transcurría con la misma calma de la anterior, Jefferson estaba
en su mesa, con sus amigos nosotros solos en la nuestra. Mi esposo "sin levantar
sospechas" lo invitaba a un trago, conversábamos, guardábamos las distancias,
planeamos un viaje a un sitio conocido como la Sierpes, el primo de mi Jefferson
nos llevaría, convinimos precios.
El trato era de "doña Mónica, señor" refiriéndose a mi
esposo.
La noche avanzaba, el trago empezaba a hacer sus efectos,
mientras bailaba con Jefferson le comento que mi esposo estaba quedándose
borracho, que hacemos, le pregunto y el me sugiere llevarlo a la cabaña. Así fue
como media hora después entre el primo y Jefferson suben a mi esposo y lo
acuestan por sugerencia mía en la cama sencilla, mi esposo fingiendo estar
borracho empieza a roncar y a moverse, nos quedamos en la salita de la
televisión, a acabarnos el licor que nos quedaba, lo cual es aprovechado para
sentarme en sus piernas y a tocarme por todas partes, las tetas, el culo, el
pan, delante de su primo, yo me paro varias veces con la intención de "vigilar"
que no se despierte mi esposo, en una de esas me acuesto en la cama doble a
descansar y espero unos segundos, abro los ojos y lo veo parado en la puerta, me
coloco un dedo dedos en la boca y le hago:
"sssssshhhhhh, silencio, no hables duro, bajito", le estiro
los brazos para que se acueste a mi lado el no se hace rogar, me despoja de todo
lo que tengo, y empiezo a buscar desesperadamente ese poderoso órgano que me
enloquece, a sentir en mis manos como crece de manera descomunal, me recreo con
aquella cosota, sus dedos me abren las piernas y sus dedos entran en mi cuevita
de amor.
Le pregunto por el primo y me dice "no te preocupes mi reina,
el me dijo que se iba a echar un motoso en la sala y me espera a que yo termine"
Mi marido consciente de lo que esta pasando finge y balbucea
palabras de borracho, lo cual previene a mi maravilla negra y lo tranquilizo
diciéndole:
"Ese no se despierta por ahora, cuando se emborracha es asi,
tiene un sueño pesado, puede caer un trueno que no se despierta"
Me dedico a lo mio, tan solo nos ilumina el bombillo que
proviene de la salita de la televisión, empezamos a revolcarnos en la cama, a
decirnos en voz baja, lo que nos deseamos, el me dice que me habia extrañado, a
preguntarme como habia seguido del culito, que si me habia dolido mucho después,
cuando le comente, lo adolororida que estuve varios días solo se rió, sus
caricias me ponían a mil, empecé a mamársela lo mismo hizo el con mi capullo.
El ya se habia olvidado de los ruidos de mi esposo, cuando me
permitía un descanso y recordaba a mi marido, lo veia con su mano en la verga
masturbándose, yo le sonreía,
Esa polla no la recordaba en mi boca, pues solo recordaba
cuando me atravesó por primera vez mi culito virgen, pero si por atrás me parte
en dos, en la boca me asfixia, igual tiene un par de pelotas negras, que al
chuparlas se endurecen y lo hacen quejarse,
No se cual fue el momento en que de tantos voltearnos, y
angustiada porque mi negro divino quería metérmela y yo quería prolongar esos
momentos de placer, quedo arriba de el y me siento en su lanza, deseosa de ser
atravesada y clavada hasta el fondo de mi ano, inmediatamente el aprovecha y
pasa sus manos por mi chocho que esta inundado de mis jugos vaginales, empapado
de lujuria, y los restriega en mi agujero anal, aprovechando para lubricarme el
hoyito del culo, lo que yo sentí cuando ese monstruo de polla empieza a
taladrarme nuevamente, fue algo muy rico, se iba deslizando reconociendo lo que
antes había sido suyo y ahora recuperaba; no tuvo necesidad de hacerlo por
etapas, sino que lentamente se me introduce y toma posesión de mi, empieza a
moverse y a la par de sus movimientos, mi placer era inmenso, sabia que no podía
gritar, tenia que contenerme, pero no resistí y pegue varios gemidos, unos
"ayyyyyyyyy, papi, te quiero, no me la saques, soy tuya, que rico
masssssmasssssssssmasssss papito…."
Lo cual aprovecho mi esposo para el también fingidamente
pronunciar con palabras de borracho, que no se entienden "hummmmm que pasa
ahhhhhhhhh" nos quedamos quietos, pero no me la saco de donde me la tenia
ensartada. Al minuto me dice en voz baja" Fíjate que no te dolió como antes" a
lo cual yo le respondí, acostada en su pecho y mirando adonde estaba mi marido
quien me veia y me hacia gestos de placer y aprobación
"Sabes porque? Porque después que me comiste, yo le pedí a mi
esposo, que me diera por el culo cuando quisiera, y como nunca se lo habia dado
ahora aprovecha para metérmelo siempre por tu huequito papi, lo hice pensando en
que cuando me volvieras a culear no me doliera como la primera vez, lo tengo mas
grande verdad? El me dice: "si y mas sabroso".
Me regalo una cantidad de semen que nunca he recibido.
Cuando empecé a bajarme de tan brioso caballo y al sacar su
negra espada de donde me la tenia incrustada, aun dura y firme, sentí un leve
dolor; al abrir los ojos vi a mi lado a su primo con la picha en la mano que se
acercaba; Oigo un susurro que dice: "Hágale primo, hágale, es toda suya, sin
pena, demuéstrele lo que tiene, aproveche, este papayaso no es de todos los
días. hágale,,,,".
Me sentí como un objeto sexual, pero no me importaba en ese
momento.
Mi chochita empieza a gozar nuevamente, a jadear con temor y
desesperación, este nuevo invitado me hace gozar de lo lindo con el empuje de su
picha, disfruto al máximo, para evitar aumentar mis gemidos producto de la
excitación y el goce infinito de mi cuerpo, busco las manos de Jefferson, para
"no despertar a mi esposo" lo agarro que esta a mi lado recuperándose, se las
aprieto fuertemente, , le doy un par de arañazos, al compás del movimiento y los
embates de mi cadera; al ver como me tienen y sin recuperarse totalmente de su
primer polvo, recomienza la faena nuevamente conmigo.
Me lleva a la punta de la cama, se coloca debajo de mi boca
arriba y me pone encima quedando yo a espaldas de el; dice en voz baja: "Primo
métasela por la panocha, que el culo es mio, hágale, que el marido no se
despierta…" y buscando mi hoyito me clava su torpedo negro martillándome con
suaves y provocadores movimientos, cuando finaliza toda la trayectoria y termina
de introducirse totalmente dentro de mi con su potente arma de dotación ; es
cuando mi otro trofeo negro empieza a actuar conmigo, a principio fue muy
chistoso, porque evitaba el contacto de su piel con la de su primo, hasta que
por fin logra ubicarse en la posición deseada y me la entierra integra,
totalmente, empiezan a moverse ese par de majestuosas vergas cabezonas gruesas y
duras, dentro de mi, mis aullidos ya no los puedo controlar, no volví a oír los
"ronquidos" de mi esposo, no podía ni verlo, decidí entregarme a lo que estaba
viviendo, y empecé a tener orgasmos tras orgasmos,, me agarre a un pedazo de
sabana y me la puse en la boca, para no gritar, no se cuantos fueron pero si se
fueron muchos, tan solo calmados cuando sale de su encierro la verga que estaba
en mi cuquita y me regala un litro de semen blanco que esparzo desde mi bajo
vientre hasta mis tetas, mi otro potro sigue cabalgándome hasta que un
movimiento fuerte sacude mi culo, llenándomelo de leche; nos reponemos por breve
tiempo y me despido de los dos con besos en la boca.
Mi esposo se pasa a la cama nupcial nos besamos largamente,
nos acariciamos, y me dice" estuviste fenomenal, te veias como una verdadera
zorra, no me imagine que te culearan los dos al tiempo, eso no estaba en los
planes, jajajajaja me masturbe y me vine dos veces, pero fue rico verte como te
comian" nos quedamos dormidos.
A la mañana siguiente, alrededor de las once da la mañana,
nos despierta una voz desde la sala del televisor. "señor, señor, doña Mónica,
seño, van a ir a la Sierpes? Contestamos de adentro que si, mi esposo, entra a
ducharse, abro la puerta a ver si permanecían ahi, estaba Jeferson solo , lo
saludo y la dejo entreabierta, desde donde se ve la puerta del baño y parte de
la cama, mi esposo se viste al otro lado yo entro a bañarme, cuando salgo veo a
mi amante negro que me mira, me seco, pasándome varias veces la toalla por la
panocha, viendo que me observa se me ocurre pedirle a mi esposo que me eche
bloqueador, quedando el de espaldas y yo de frente a la puerta mirándolo, mi
esposo pasa el aceite por mis tetas, cuello, hombro, ombligo, me volteo y riega
aceite por el culo, el cual es abierto por mi esposo, para meterme un dedito,
untar aceite bloqueador y hablando en voz alta para que lo oigan me dice
"Este culo necesita broncearse, porque aun no ha podido, ser
bien culeado aca en Ladrilleros, pero esta noche mi amor se la clavo, no se
preocupe" Me volteo, me le sonrió a mi Negro preferido.
La Sierpes es un sitio paradisíaco, el cual se usa para
bucear, tiene una cascada de agua dulce. Nos invitan a bucear, yo me niego por
la resaca que tengo, mi esposo acepta, se va con el primo, yo me quedo sola con
Jefferson, quien sin afanes, empieza de nuevo la tarea que había dejado sin
terminar la noche anterior en mi chocho humedecido y hambriento de verga; a los
10 minutos regresan; justificándose en el cansancio y mi esposo se resiste a
dejar de bucear e invita a Jefferson, lo cual es aprovechado por el primo para
continuar en mi, lo que había empezado su primo; y es asi como nuevamente tengo
prisionero en los canales de mi panocha otra verga negra pero igual de fuerte y
jugosa, que la primera, todas dos son deliciosas, la culeada es interrumpida
nuevamente por el grito de Jefferson quien nos avisa y previene que están cerca.
Interrupciones que se hicieron unas tres veces mas, pero en
donde ellos me aprovechaban alternativa pero interrumpidamente para enterrarme
sus inmensos miembros de machos, pues solo disponíamos de pocos minutos de
penetración, mientras regresaba uno de ellos con mi esposo después de llevarlo a
bucear, a recorrer, la Sierpes o a coger cocos; de esa forma, cada vez que
quedaba con uno de los primos mi chochito palpitaba de placer y goce, apenas los
veíamos sumergir, nuestros cuerpos se buscaban con pasión, tenia el chocho rojo,
hinchado permanecía mojado, ansioso de sentir esas tremendas dagas en la
chochita,, ya no importaba de quien me la metía, sino estar lleno de esas pollas
divinas, ese encanto de primos que me hacen gozar. Se recrean a placer y gusto
con mis tetas, con mis nalgas, con mi s piernas, con mi boca, con mis muslos,
tocándome acariciándome, abriéndome.
El paseo a la Sierpes termina con la llegada inesperada de
una lancha que trae turistas a mostrarles el lugar. Al momento de cancelar el
costo del paseo, mis dos amantes, se negaron a recibir el dinero.
El paseo a Ladrilleros finaliza con el regreso a nuestro
hogar, pero termina mi historia con un espectacular beso en la boca, camino al
sitio de embarque, mi esposo se detuvo en una tienda a comprar agua, pues el
calor era infernal, me adelanto junto a mi machucante negro y cuando creemos que
no nos ve, dejamos las maletas a un lado y nos abrazamos, vuelvo a sentir sus
manos en mis nalgas, por encima del shorcito, y su inmenso pene restregándose en
mi chochita, acerco su boca a la mía, mi lengua juguetea con su lengua, no
quiero desprenderme de ella, como quedo viendo hacia donde estaba mi esposo,
cuando ya esta visible, fingiendo asombro y miedo le dije:
"Papi, ahí viene mi marido, y ahora que hacemos? El me soltó
bruscamente y dijo una palabrota, una vulgaridad, " M….. Todo por mi culpa,
ahora te voy a meter en un problema, si quieres yo hablo con el y le digo que no
fue nada…."
"esperemos aver que me dice, a lo mejor no vio nada,
esperemos… le digo
Cuando llega a mi lado me dice: "Mónica, tenemos que hablar
de lo que vi"
"Claro, que viste? que me estaba despidiendo de Jefferson con
un beso en la mejilla? Que le ves de malo? No seas mal pensado, todo, es por tu
imaginación, como se te ocurre…es el colmo" y seguí caminando, Jefferson trato
de hablar y le digo: "por favor, tu no tienes nada que ver, ese es un problema,
entre el y yo, además no hemos hecho nada malo…" mi esposo le dijo que si, que
contra el no tenia nada y le pidió el favor se retirara, el insistía en aclarar
todo. Tan solo cuando le dije que yo resolvía eso y le guiñe el ojo, diciéndole
que todo iba a salir bien, decidió devolverse.
Camino a la lancha fingimos caminar disgustados y manoteando
para que Jeferson supiera que mi esposo era ajeno a todo lo que había pasado
Llegamos a nuestro destino final varios días después, yo con
la seguridad que no me volveré a comer a mi par de negros hermosos y mi esposo
con la seguridad que no paso por cachon con mis dos hermosos ejemplares machos.
Estas 2 fotos son parte del recuerdo de mi inolvidable
experiencia en el Mar Pacifico.
Este es Jeferson y su dotación

montamay@hotmail.com