Gracias por todos los correos, algunos me escriben para
felicitarnos por nuestro estilo de vida, otros piden poder ver a mi mujer, otros
verla y follarla, todos son muy halagadores.
¿Que se puede decir? Después de todo escribimos nuestras
vivencias en la sección voyeur. A ella le gusta follar, vive con su coño
empapado (dice ella) y no se, a mi me gusta verla disfrutar. Digo esto, por que
mas de uno me han preguntado que por que no participo. Pues esta es la razón.
Bueno, digamos que la mayoría de la veces no participo, pero
ya me he involucrado en un par de tríos y en un par de cuartetos. Esta fue una
de esas pocas veces.
Con Tony, hemos estado ya juntos un par de veces. Aquella vez
de la que les platiqué en la última historia y luego después, cuando estuve
franco por dos semanas. Holgazaneamos todos los días durante el día, y follamos
durante la noche. Tony es casado, tiene un par de hijos, igual que nosotros, a
si que es muy impráctico vernos en su casa o el nuestra. Desafortunadamente para
Tony, su mujer dejó de interesarse en el sexo.
Unas dos o tres semanas después de aquella noche en el hotel,
se nos apareció por la casa temprano durante el día. Los niños en la escuela y
el, se suponía, trabajando. Me saludó con un apretón de manos muy efusivo y besó
a mi mujer. No se anduvo con rodeos y le pidió a mi mujer cuando menos una
jalada. Nos reímos un poco de el, pero dijo, que llevaba ya una semana sin ‘nada
de nada’ y le dolían los testículos. Eso es grave, le dije a mi mujer con
fingida consternación. Mi mujer se rió y le dijo que haría algo mejor que una
simple jalada.
Vestida con solo una bata, atada al frente con un simple
listón, o cinto de la misma tela que la bata, mi mujer se le acercó para besarlo
y desabrochar el cinto y bajarle los pantalones. Cuando lo dejó con la polla al
aire, tomó un paso atrás y se quitó la bata, quedando totalmente desnuda. La
polla de nuestro amigo cobró vida al instante. Mi mujer se la acercó de nuevo,
arrodillándose frente a el, y sin mas, tomo la verga dura y se la metió a la
boca. Le dio una buena mamada, la lamía como helado, la jalaba mientras se la
ponía entre sus labios. Yo estaba a reventar, se me había parado y tuve que
sacarla para jalarla un poco. La polla de Tony no le cabía toda en la boca. En
realidad, ni la mía le cabe completamente, y es que no sabe como hacer el ‘deep
throat’. Como las estrellas porno que se meten semejantes vergas hasta la
garganta. Pero creo, lo que la hace popular con sus amantes, es que tiene buena
técnica para chupar y luego se traga todo lo que le den. Pues ahí estaba mi
mujer, complaciendo a su amante oralmente, jalando, chupando, lamiendo y
gruñendo de vez en cuando. Tony estaba en las nubes, dejando que mi mujer
hiciera todo. Como me gusta que tu mujer me la chupe, me dijo, es buena la
putita. Es que le gusta chupar Tony, por eso es buena, le dije.
Ya en varias ocasiones me había confiado que se siente como
una puta barata (dice ella) con una polla entre sus labios, y eso le gusta
mucho. También se siente en control y eso también le gusta. Se pasó unos diez
minutos chupando y jalando y al final fue recompensada con una dosis grande de
semen, para no perderse nada, puso la punta de la verga de Tony sobre su labio
inferior, abriendo la boca grande y echando la cabeza un poco hacia atrás, apuró
el paso con la mano y segundos después Tony le dejó ir varios chorros de lefa
caliente, como Alma estaba apuntando directamente al centro, no desperdició
nada. Se lo tragó todo y le dio un par de mamadas para asegurarse que le había
sacado todo. Tony se quedó quieto. Luego después de un momento dijo que eso lo
hacía sentirse bastante bien. Se puso de pie, se levantó los pantalones y abrazó
y besó a mi mujer quien todavía estaba desnuda. ¿Nos podemos ver mas tarde? Le
dijo que si, y el nos llamaría para decirnos en cual hotel nos veríamos. A penas
cerró la puerta y me fui sobre mi mujer, con mi polla dura y abrazándola al
mismo tiempo, me dio un par de mamadas pero lo que quería era follar. Al la cama
fuimos a dar, a echarnos un mañanero.
A las eso de las siete, Tony nos habló y nos pusimos de
acuerdo. A las nueve de la noche mi mujer estaba terminando de arreglarse, no se
como jodidos se tarda tanto, si siempre se pone mini vestidos o mini faldas, y
siempre sin ropa interior. Eso si, cuando por fin salió del baño, se veía
espectacular. Hermosa como siempre y con ese atuendo que dice soy puta y estoy
lista. Está por demás decir que se me paró casi instantáneamente.
En el hotel, Tony nos abrió la puerta con el teléfono en el
oído. Nos dejó entrar y pidió disculpas haciendo una mueca sin poder hablar,
obviamente estaba con asuntos del trabajo. Pero si abrió el pequeño refrigerador
del cuarto y nos ofreció vino y cerveza. Le serví un vaso de vino a Alma y opté
por una cerveza, abrí también una para Tony. Mientras Tony continuaba sus
negocios, me senté con mi esposa poniendo mi brazo izquierdo sobre sus hombros,
ella se giró ligeramente y se reposó en mi pecho. Le pregunté al oído que qué le
gustaría hacer y me dijo que lo primero era que le diera un tratamiento a sus
pechos. Así es como dice ella cuando quiere algo, sin mucho problema metí mis
manos bajo su blusa, ya que la posición en la que estábamos sentados, permitió
que metiera ambas manos por detrás. Cuando apreté ligeramente sus pezones, echo
la cabeza atrás, comencé a masajearle los senos, pellizcarle los pezones
mientras le besaba la nuca y el cuello.
Por la posición en que estaba sentada, la mini falda se le
había subido mostrando más sus piernas. Una vez terminado con los asuntos de
trabajo, Tony se puso de rodillas frente a ella y despacio le sobó desde las
rodillas hasta donde daban sus manos por la parte de afuera de las piernas, pero
bajo la mini. Luego, despacio, comenzó a frotarle las piernas por la parte de
adentro, hasta que llegó a su sexo. Alma abrió las piernas y Tony cambió de
sobarla con las manos a besarla. Recorría sus piernas, por adentro, hasta llegar
a sus labios vaginales, y luego se regresaba sin tocarle su sexo. Alma estaba
volviéndose loca con el doble tratamiento. Tony entonces subió bien la falda,
dejando su vientre desnudo, y se fue derecho al sexo de mi mujer. Luego de estar
masajeando sus pechos, y el Tony lamiendo y chupando su clítoris, la levantamos
y la llevamos a la cama. De espaldas, le abrimos su blusa, dejándosela puesta y
la falda subida hasta su vientre. Con sus partes importantes al descubierto, nos
fuimos sobre ella,
Uno en cada pecho y Tony con su mano restregando el clítoris.
Luego de hacerla llegar a las nubes, Tony se bajó lentamente, besando su piel
expuesta hasta llegar a su vagina. Entre Tony con sus lamidas y yo sobre los
pechos de Alma, la hicimos estallar.
Nos desnudamos rápido, y Tony se puso de rodillas entre las
piernas de Alma, yo me puse de rodillas también, pero a un lado, a la cabeza.
Solo tuvo que girar su cabeza para encontrarse con mi verga dura apuntando hacia
ella. Me tomo con su mano y después de un par de jaladas, se la metió a la boca.
Tony había ya penetrado a mi mujer y estaba deteniendo sus piernas al aire por
los tobillos, abriéndola lo más que podía mientras metía y sacaba su polla.
Luego puso las piernas en sus hombros y aprovechó para sobarle los muslos, las
piernas y caderas mientras seguía con follándola. Yo seguía con mi verga en su
boca y masajeando sus pechos. Luego cambiamos.
Tony se sentó en la cama hasta la cabecera, jalándosela,
esperó a que mi mujer se pusiera frente a el, en cuatro, y mientras devoraba la
polla de Tony, yo se la metí por atrás, de perrito. No aguanté mucho y me corrí
dentro de ella. Tony, se la quitó de encima y se puso detrás de ella para
follarla igual que yo. Los dos se vinieron casi al mismo tiempo y se desplomaron
en la cama, el sobre ella, ella de cara en la cama. Me puse detrás de ellos para
ver bien el sexo de los dos. Se había chorreado empujando su verga hasta la base
y luego ahí la dejó hasta que se salió sola. Estaba yo otra vez listo para la
acción. Se me había parado y quería follar a mi mujer. Tony se quitó y le di
vuelta a mi mujer, poniéndola de espaldas. Me tiré sobre ella y comenzamos a
follar con las piernas de ella cruzadas a mi espada. La estaba besando, si se le
puede decir besar, más bien estaba ella con la boca abierta y yo metiendo la
lengua lo más que podía. Luego de unos minutos así, Tony me dio dos palmadas y
me dijo que me hiciera a un lado. Me puse de rodillas y le puso la verga en la
cara, Alma la golosa, abrió la boca para chupársela. Verla de esta manera me
volvió a poner a mil, me volví a chorrear.
Se quedó tirada, con las piernas abiertas y lefa
escurriéndose, Tony seguía a la cabeza, su verga entrando y saliendo por entre
los labios de Alma. Pero no duró mucho, y soltó otra descarga de leche caliente.
Alma, para varear, se volvió a tragar todo lo que pudo.
Muy atento el Tony, cogió dos toallas del aseo y se las puso
a mi mujer en su sexo. Ella se limpió un poco y dijo, nada femenina: puta, que
ganas de mear tengo. Nos reímos de ella.
Luego de un par de cervezas al desnudo, Tony tomó la mano de
Alma y la puso sobre su polla. ¿Tienes ganas otra vez?
Sentados los dos en el sofá, y muy casual mi mujer con una
polla en la mano, hablamos de cosas inconsecuentes, aunque Tony no estaba muy
bien en la conversación. Cuando se le puso algo tiesa, mi mujer bajó su cabeza
para darle unas chupadas. Tony no tardó en ponerse duro y siguió sentado,
sobándole las tetas y las nalgas mientras ella se tragaba la polla. Luego la
levantó para sentarla sobre el, volviéndosela a meter. No tardaron mucho en esa
posición, la acostó otra vez en la cama, ella de espaldas, el arriba y volvieron
a la faena. Yo ya no podía, pensé, pero ella me llamó a su lado, para que le
pusiera la polla en la boca. Luego de estar viendo a Tony follando a mi mujer y
la mamada de Alma, me pusieron duro otra vez. Con suerte, Tony no tardó mucho y
lo reemplacé rápido. Mi mujer y yo nos chorreamos al mismo tiempo una última vez
y poco después nos despedimos. Ni el ni nosotros podíamos quedar en el hotel
toda la noche.
Esa ha sido una de las pocas veces en que participo, la
verdad, me gusta mas estar con mi mujer solo, después de verla follar, pero que
se le va a hacer. La próxima vez, les platico un trío y un orgía (si se le puede
llamar orgía).
lmentx@yahoo.com