A la mañana siguiente estaba conduciendo por la autopista,
escuchando como en el asiento posterior mi flamante esposa chupaba la verga de
Xavier quien daba grandes muestras de estar disfrutando con la felación que
estaba recibiendo, pronto se correría en la boca de mi flamante esposa y al
menos por el momento suponía que tendría que descansar tanto él en los gemidos
que mi esposa le provocaba como yo de oírlos.
¿Como pude llegar a estar en esta situación? - me preguntaba
en silencio mientras aceleraba el coche a mas de 150 - ¿La amaba realmente tanto
como para permitir que me haga todo esto? ¿Me amaba ella? No sabía que sentía ya
y menos aún que sentía ella. Me imaginaba su rostro cuando me besaba y de
inmediato me la imaginaba comiéndole la verga a Xavier, recordaba cuando
caminábamos tomados de las manos y a mi volaban los recuerdos de cuando ella fue
desvirgada. No se como podré seguir con ella, lograr borrar todo y comenzar una
nueva vida ya no parece tan fácil lograr como lo supuse al inicio.
Pero algo realmente me carcomía internamente, ¿Como pude
excitarme sufriendo toda esa humillación? Estaba en uso de mi razón cuando todo
ocurrió, cuando mi cuerpo sentía tal grado de excitación viendo como mi esposa
se entregaba a otro hombre. ¿Y si ella es quien no quiere volver conmigo, si lo
prefiere a él? ¿Si nos quiere a los dos por igual? Solo imaginarlo me volteaba
el estómago.
¿Y si ella queda embarazada? Pensarlo, casi nubla mi vista
mientras un enorme vacío se va abriendo paso en mi estómago. Dejarla,
abandonarla no me quedaría otro remedio en otras circunstancias. No creo que
pueda vivir con el recuerdo perenne de todo esto. En ese caso no habría borrón y
cuenta nueva, nada podría ser olvidado. Mas yo consentí esto, acepté esto
conociendo todos los riesgos, no debía echarme para atrás. ¿Que debía hacer?
Te Amo, esto se terminará y será una nueva vida, no lo dudes
- me decía una voz conocida que aunque cercana a mi oído, no sabía si aún
cercana a mi corazón.
No contesté, al menos eso podría ser mío este viaje, mis
sentimientos. Traté de pensar en algo distinto, mi familia, mis amigos, mi
carrera de médico aún por concluir. Nada lograba concentrarme lo suficiente para
despejar mi mente.
Mas pronto de lo que esperamos llegamos al hotel donde nos
hospedaríamos. Pensé que Paulina y Xavier se registrarían como pareja pero
Xavier se registro solo, mientras Paulina me esperó para registrarnos, pero ya
se habían hecho las reservaciones para que nuestras habitaciones tengan
conexión, al igual como sucedió en "nuestra noche de bodas". Con esta petición
supuse, y no me equivoqué, que cosas muy extrañas iban a suceder y de las que yo
seguramente sería testigo, y por un instante, tan solo uno muy pequeño, temí por
la integridad de todos; física de ellos y mental la mía. Tan pronto como subimos
a las habitaciones, para mi sorpresa con Paulina nos instalamos como pareja en
la nuestra, mientras Xavier se retiraba a la suya.
La luna de miel es nuestra - me dijo Paulina, el momento que
comenzamos a arreglar nuestras cosas que llevamos para nuestra estadía en la
playa - y aunque Xavi es quien me va a poseer en las noches, nosotros podremos
pasear durante el día y disfrutar de todo el lugar durante el día, pero claro si
Xavi me lo pide también durante el día, me tendré que entregar a él.
No respondí, que tengo que decir, mi esposa me permite al
menos pasar unas horas del día con ella, tal si de un favor se tratase. ¿Que mas
puedo pedir?
Estoy enamorada de ti - retomó al ver que no le contesté - Tú
sabes porque estamos en esta situación y así la aceptaste, no te pongas así y
dime algo.
Que iba a decir estaba conciente de cada minuto del tiempo
que había pasado desde el momento que acepté.
Está bien - dije escuetamente, al tiempo que mi esposa me
abrazaba dándome un beso tierno.
Justo en ese momento sonó la puerta de la habitación
adyacente y al instante el recuerdo de que con la boca que me estaba besando mi
esposa le realizó una enorme mamada al tipo que estaba golpeando la puerta, me
volvió a mi triste realidad. ¿Como rayos va a terminar todo esto? ¿Lo podré
soportar o me volveré loco?
¿No interrumpo? - dijo Xavier abriendo por si solo la puerta
que nos dividía y entrando a la habitación sin esperar una aprobación nuestra-
Lamento molestarlos, Pauli puedes venir un momento por favor.
Espérame un minuto y voy - Le contestó mientras Xavier
regresaba a su habitación y Paulina volvía a darme un enorme beso que pasó de
tierno a lujurioso en un segundo.- Te Amo y nada de lo que pasa con Xavier puede
cambiar eso. No te preocupes, nunca te cambiaría por él.
Eso lo dices ahora - le contesté - pero después de este
viaje, crees que podrás decir lo mismo.
Claro que si, - me contestó separándose apenas de mi, pero
manteniendo esos hermosos ojos mirándome enamorados- nuestro amor es muy grande
y yo se que tu lo entenderás. Imagina como yo me sentí cuando me enteré lo de tu
ex novia, nos habíamos jurado esperar para cruzar el umbral del sexo juntos, yo
esperé y aunque seguí algunos juegos con Xavier nunca me entregué a él antes,
pero tú seguramente apenas se te presentó la oportunidad ni siquiera lo dudaste
¿verdad?
¿A eso le llamas algunos juegos? -dije algo iracundo aunque
sabía que refutar no me serviría de mucho, que argumentos tenía para demostrarle
que no era así, pese a ser una promesa de chiquillos ella tenía razón, yo la
incumplí.
Ahora casi estamos en las mismas condiciones - continúo tras
mi silencio - ya me he entregado a Xavier y para ser sincera aunque fue muy
excitante y placentero creo que cuando tú y yo hagamos el amor será muchísimo
mejor, porque entre los dos a mas del sexo va ha haber amor. Ahora no dudes mas
de lo nuestro ten confianza que todo pasará y seremos felices, mientras tanto
por favor arregla el resto de cosas mientras yo voy a ver que pasa con Xavier.
Se despidió dándome un pequeño besito y mientras observa el
hermoso cuerpo de mi esposa caminar hacia el cuarto de Xavier pensaba en si
realmente podríamos llegar a ser felices y en mis adentros me auto convencía que
podría olvidar.
Diez minutos después de que Paulina fue a la habitación de
Xavier yo ya tenía todo arreglado, mas no sabía donde poner algunas cosas de
Paulina, así que mejor opté por preguntarle. Cuando estaba entrando, pues la
puerta no estaba cerrada, comencé a escuchar los jadeos propios de una relación
sexual y aunque no quería verlos nuevamente mis piernas continuaron su lento
viaje al interior de la habitación.
Estaban de espaldas a mí, Paulina apoyaba sus manos en la
ventana de la habitación, con su ligero vestido de hilo levantado y la parte
inferior de su traje de baño tirado cerca de sus pies. Apoyada con sus manos en
el cristal miraba hacia el inmenso mar, con su cola en punta y sus piernas
ligeramente abiertas, mientras Xavier colocado a su detrás desnudo la tomaba de
la cintura con una mano y de un seno de la otra mientras la penetraba fuerte
aunque pausadamente al tiempo que le susurraba palabras al oído, palabras que no
podía escuchar, palabras que eran las que mas celos me provocaban.
Se la estaba cogiendo de nuevo, y ella estaba disfrutando
nuevamente de aquella cogida, sus gemidos, sus jadeos y los movimientos de su
cadera al buscar una mejor penetración me lo confirmaban, y lo peor sus
palabras, malditas palabras, rogándole y pidiéndole que no se detenga, que le de
mas duro, que la haga su mujer, me daban la pauta para saber cuando le estaba
gustando esa cogida.
¿Conmigo se comportará igual? Me preguntaba, mientras los
seguía observando en aquella posición. Cuando de pronto oigo unos jadeos mucho
mas fuertes, primero de ella que seguramente se estaba corriendo con la verga de
su macho bien clavada en su conchita y después él que inundando con su semen el
coñito de mi esposa, se la clavaba mucho mas fuerte en cada embestida, me
confirmaba que estaban terminando, otra de las muchas cogidas que seguramente
iba a ver supuse.
En ese momento no lo pensé, pero estaba solo a unos metros de
ellos y si volteaban como ocurrió podían verme. Primero Xavier, que al querer
regresar a la cama a sentarse dio cuenta de mi presencia.
Que haces ahí chico, pasa - dijo Xavier con un tono algo
extraño, mientras mi esposa que tratando de acomodarse la ropa regresaba a ver -
no seas tímido, que al fin de cuentas es tu esposa ¿no?
Mi silencio se hacía algo habitual en todas nuestras
conversaciones, por lo que no dude en usarlo nuevamente. Al tanto pensaba en el
extraño modo que me habló, en otras circunstancias me habría parecido hasta
enojado, pero que se yo, casi no conocía a ese tipo.
¿Desde cuando estas ahí? -preguntó mi esposa, que ya casi
compuesta en su vestimenta me miraba algo divertida- espero que no hayas estado
esperándome mucho tiempo.
No - contesté al fin, ya recordando la razón de mi visita -
quería también preguntarte algo, pero veo que estás ocupada.
Estaba, ahora ya estoy libre solo para ti, vamos. - Nos
marchamos los dos, dejando a Xavier desnudo y solo en la habitación.-
Paseamos por la playa y la ciudad costera, disfrutaba tanto
estar con Paulina, cada minuto me parecía una fantasía, era muy divertida e
inteligente, nos comprendíamos casi al instante en todos nuestros deseos. Al
llegar el atardecer caminando por la playa viendo el atardecer el celular de
Paulina trajo noticias, fatales para mí claro, de Xavier. Decía que nos esperaba
en una discoteca de la ciudad.
Cambiados y listos para el ambiente de discoteca nos
encontramos con Xavier, que sentado en una mesa nos esperaba. Entramos tomados
de la mano como una pareja, yo en la gloria haciéndole saber a ese tipo que
quien ella realmente prefería era a mí.
Estas preciosa - dijo a mi esposa, que vestida con una falda
corta casi transparente y un top entallado que permitía ver su hermoso ombligo,
se veía divina, siendo al menos por un momento el centro de las miradas del
público presente-.
Muchas Gracias - le contestó mientras nos sentábamos en la
mesa.-
Pedimos unos tragos y antes de que Xavier quiera sacarla a
bailar aproveche haciéndolo yo, y dejando a Xavier nuevamente sentado y solo,
aunque no desnudo. Al regresar Xavier intentó sacar a la pista a Paulina, pero
ella se negó diciendo que estaba conmigo y que no quería dejarme solo, lo que al
parecer no le gustó mucho, pero no dijo nada mas.
En la pista había mucha gente, con muchas parejas bailando y
tocándose mutuamente por lo que el ambiente comenzó a calentarse mucho, y no era
únicamente el calor. Con Paulina seguíamos bailando algunos turnos mientras
Xavier había conseguido una pareja y hacía su parte. Al final nos sentamos todos
en la mesa y Xavier nos presentó como esposos, Luisa la muchacha era lugareña de
unos 25 años a lo mucho, de aspecto bastante atractivo con curvas no tan
pronunciadas pero de muy buen ver, comentó que su novio era el dueño de la disco
y que mientras él cerraba ella aprovechaba para divertirse un rato.
Congeniamos rápidamente con Luisa, bailamos un rato y tomamos
un par de copas más e incluso el novio de Luisa, Andrés un hombre de unos
treinta y tantos de aspecto algo duro pero muy amable, se nos unió en la mesa
con lo cual hacíamos un grupo muy ameno. El lugar se fue vaciando de a poco,
cuando apenas quedábamos unas pocas parejas dieron la orden de cierre, los
empleados poco a poco fueron saliendo quedándonos únicamente los cinco, y
mientras las chicas se dirigieron al baño antes de nosotros también marcharnos,
observé que Xavier y Andrés conversaban cerca de la barra y seguramente estaban
hablando de mi, pues sus miradas un instante se dirigieron hacia donde me
encontraba.
Al fin nos reunimos pero Xavier propuso una última ronda de
tragos, a lo cual todos aceptamos pues no estábamos realmente muy mareados, y
mientras Andrés con Luisa iban por los tragos Xavier los acompaño para poner
algo de música suave quedándonos mi esposa y yo solos un momento, lo cual
aprovechamos para besarnos apasionadamente pues producto del licor y el calor
nos encontrábamos muy calientes, al regresar se veía a los tres muy amenos y
divertidos con lo que la noche aún prometía un poco mas de diversión.
Entre la charla y los tragos el ambiente se tornó en una muy
tórrida escena al momento que Luisa y Andrés se besaban y tocaban con una mayor
insistencia increíblemente frente a nuestros ojos. Ante esto todos nosotros
también nos comenzamos a excitar sobremanera, expectantes a como iba a terminar
todo.
Vengan muchachos - comentó Andrés refiriéndose a Paulina y
Yo, mientras comenzaba a tocar y desnudar lentamente a Luisa - porque no nos
ponemos más cómodos o el calor no ha sido suficiente como para levantar esos
ánimos. Y a ti Xavi, creo que vas a tener una show privado, o ¿quien sabe?
Yo miraba cauteloso a paulina quien no separaba la vista de
la pareja que ya se había desprendido de algunas de las prendas que ocultaban
mas su anatomía y Luisa al ver nuestra pasividad, que yo diría sorpresa,
insistió en la invitación a unirnos a la corriente en marcha, al tiempo que
sacaba su verga, ya en esos momentos completamente erecta y dura que al momento
Luisa comenzó a chupar delicadamente mientras nos observaba.
Yo estaba a mil por hora, al ver como ellos tenían sexo en
nuestras narices, así que comencé un suave acercamiento a mi esposa, primero
tocando sus piernas y besando su cuello.
Ven acá mi amor, - dijo ante mi sobresalto Xavier a mi
esposa, al tiempo que Luisa y Andrés se detenían para observarnos - tengo la
verga a reventar y necesito realmente cogerte ahora mismo.
Lo siento cariño, tu sabes el trato, él es mi macho y no
puedo hacer nada - me decía Paulina, para después levantarse del sillón donde
estábamos para ir a sentarse en las piernas de Xavier, que ansioso esperaba a mi
esposa.
Creí que eran esposos - preguntó Luisa entre confundida y
divertida - ¿o no lo son?
Si, somos marido y mujer - contestó Paulina, mientras una
mano de Xavier ingresaba por debajo de su falda dirigiéndose directamente a la
jugosa entrepierna de mi esposa - pero solo es mi marido, Xavier en cambio es mi
macho y hemos acordado que durante los días que permanezcamos aquí, Xavier sea
el único que pueda cogerme. ¿Verdad amor? -me preguntó mientras comenzaba a
abrir la cremallera del Pantalón de Xavier.
Asentí a Luisa con la cabeza, mientras veía como Luisa
masturbaba lentamente la verga de Andrés, al tiempo que miraba a mi esposa
arrodillarse frente a la verga de Xavier y comenzar a chuparla de igual forma
que ella.
Que interesante, - comentaba Luisa a Andrés, mientras pasaba
su lengua muy cerca del borde de la cabeza de su verga, haciendo que Andrés
suelte un suspiro profundo - nosotros deberíamos practicarlo alguna vez, ¿no
crees?
Si claro, ¿que mas quisieras tú? - contestaba irónico Andrés
- Pero sabrás chiquita que tu macho soy yo y nadie más va a venir a clavarte la
verga y peor aún en mi nariz.
Ambas parejas rieron fuertemente, mientras yo resignado a la
situación de mero espectador regresaba mi atención a Xavier que sin desperdiciar
el tiempo ya tenía a Paulina de rodillas frente a su verga y pude ver como
mirándome a los ojos abría su boquita para comenzar a tragar la verga del macho
que la desvirgó.
Mi situación no me la esperaba ni en mis mas locas fantasías,
estaba ahí sentado en un sillón teniendo frente a mi a dos parejas listas para
satisfacer sus instintos mas básicos, con un aliciente adicional, una de las
participantes era la mujer que yo amaba, ni en mis mas bizarros sueños imaginé
estar en la situación en la que me encontraba. Tomé el resto de la botella
existente y me dirigí a la barra, para, a lo lejos, seguir contemplando como mi
esposa era nuevamente poseída por su macho.
Los cambios de posición de ambas parejas se fueron sucediendo
uno tras otro así como la poca ropa existente en los cuerpos de todos los
participantes iba confundiéndose en el suelo, dejando libre la piel de los
cuatro participantes. Mientras yo no perdía detalle de lo que estaba sucediendo;
el coño de Luisa siendo atendido por Andrés mientras ella se encontraba
recostada en la mesilla de centro de la pequeña sala, mi esposa mamando la verga
de Xavier mientras él hacía lo suyo con su conchita que apenas hace unas horas
había sido desvirgada formando un 69 perfecto, los gemidos de Luisa y Paulina
cuando arrodilladas en el mismo sillón grande con sus manos apoyadas en el
espaldar y el rostro hacia donde yo me encontraba eran penetradas desde atrás
por sus dos machos, la cara de placer que tenía mi esposa el momento que Xavier
descargaba su lujuria y su simiente dentro de la hasta hace no mucho virginal
conchita de mi esposa.
Luisa y Andrés, que habiendo ya terminado tras un enorme
aullido de parte de la Luisa el instante en que la verga de su novio se hundía
salvajemente en su culo, el cual parecía recibir gustoso arremetida primero y la
descarga de una buena ración de semen después, veían expectantes el momento en
que mi esposa, ensartada por si misma en la enorme verga de Xavier, se corría
escandalosamente moviendo sus caderas velozmente estando sentada a horcajadas
encima de su macho. Al mismo tiempo yo mismo sentía correr mi semen dentro de mi
pantalón, sin que haya mediado ninguna acción de mi parte, cosa que al parecer
no pasó desapercibida por la atenta mirada de Andrés.
Venga muchacho - me decía Andrés- de verdad que te gusta ver
como se cogen a tu esposa, ¿no?
Si le gusta mucho - contestaba Xavier, mientras aún movía su
verga dentro la conchita de mi esposa, mientras ella exhausta descansaba en su
pecho - le encanta ver cuando me la estoy cogiendo, incluso le encantó ver
cuando la desvirgaba en su noche de bodas, ¿no es verdad?
Mi silencio, mi eterno silencio ante las verdades que aunque
dolorosas no dejan de perder su condición, confirmó lo que ya todos sabíamos.
Cada vez me excitaba más cuando mi esposa era ensartada por Xavier, me excitaba
saber que era tan solo un juguete en las manos de ese hombre, incluso me
excitaba saber que ella, mi bella y amada esposa, disfrutaba tremendamente
cuando Xavier se la cogía en forma salvaje, terminando siempre en una tremenda
corrida dentro de ella.
¿En realidad la desvirgaste? - preguntó Luisa a Xavier, al
parecer incrédula - ¿Realmente fue tu mujer antes que la toque su esposo? No
puedo creer que haya dejado cogerse por ti y por otro lado casarse con otro.
Es verdad - contestó Paulina, ya algo recuperada pero aún
abrazada a Xavier - Él fue mi primer hombre, Xavi me hizo mujer por primera vez
y aunque estoy enamorada de mi esposo, ha sido fantástico ser su mujer, su
hembra.
Paulina es una hembra exquisita - continuaba Xavier mientras
acariciaba las largas y firmes piernas de mi esposa, mientras ella como gatita
se acurrucaba en su pecho.- Cogerla ha sido muy gratificante, pero saber que iba
a ser su primer hombre me ha hecho sentir en la gloria.
Oírlos era excitante y deprimente a la vez, verla con ese
tipo me producía la misma sensación de desconsuelo impensables, pero verla
ensartada por esa verga, mientras gime y suplica por que le den más verga, me
excita tanto que ni siquiera lo he podido ocultar a ese par de desconocidos que
han presenciado el show de mi esposa cogiendo con otro hombre, el show de ver
mis cuernos creciendo rápidamente, el show de mi castigo.
Gracias a todos sus comentarios por el relato previo, si
tienen algo extra para comentarlo favor escriban a mi correo. Todas sus
opiniones o sugerencias serán bienvenidas.