Dulce Sabrina:
Esta es la tercera y última (talvez por ahora) historia de la
zaga.
Del relato "Mi prima en el club".
Por otro lado, en esa misma reunión conocí a Sabrina, sobrina
de María, hija Carlos su hermano. Rubia, rellenita ( no gorda), pechos grandes y
culito también grande, más bien medio caderona de 19 años, quien sin imaginarlo
ni ella ni yo sería la próxima mujer que desvirgaría aprovechando un viaje de mi
novia.
Si bien ya convivía con mi novia, no hubo problema de que
Sabrina se instalara en mi departamento por unos días a pedido de Carlos, hasta
que ella encontrara algo para alquilar mientras estudiaba en la ciudad donde
trabajo.
Todo paso una noche de calor, con tormenta, a la luz de las
velas, cuando por esas cosas que se conjugaron y una acción imprevista mía llevo
a darme cuenta lo excitada que estaba mi sobrina
.......................................... pero eso es tema para otro relato.
Para ambientar el relato, debo contar que la reunión familiar
fue para las fiestas, que es un motivo más que importante para que toda la
familia se junte una vez al año. En esa ocasión en el 2006 (o sea el año pasado)
mi primo Carlos, hermano de María, me preguntó si podía aceptar a Sabrina por un
tiempo en mi departamento hasta que encontrara algo para vivir mientras estudia,
a lo cual, respondí que si, después de consultarlo con mi novia.
Para mediados de Enero, un llamado telefónico, me aviso de la
llegada de mi sobrina el día siguiente, para lo cual preparamos todo para ir a
buscarla a la terminal de colectivos. En febrero, a Florencia, mi novia, le sale
una beca para ir a estudiar dos meses a Brasil por lo que tuvo que salir de
apuro, ya que si se demoraba en contestar y presentarse allá podía perderla,
motivo por lo cual acordamos que, como la búsqueda de departamento estaba
difícil, Sabrina se quedara todo el tiempo que quisiera y de esa forma me haría
compañía y me ayudaría con los quehaceres del hogar, par los que soy medio navo.
En fin, los primeros días de febrero, mi novia partió rumbo a
Brasil y comenzó mi condición de lo que a primera vista perecía una abstinencia
de 2 meses.
Para definir más a mi sobrina, debo contar que la
circunstancias de la vida le han jugado una mala pasada, ya que cuando ella
tenía 10 años, la madre los abandonó y Carlos tuvo que criar a su hija solo, con
algo de ayuda de María, sobre todo en lo referentes a temas de mujeres. Ella es
bastante recatada, tirando a muy intelectual, nunca tuvo novios ni nada
parecido, se la podría definir como con un aire de nena de papá, no es católica,
ya que el padre le dio para elegir su inclinación religiosa y decidió, muy a
disgusto de algunos familiares, ser casi atea como el padre.
Volviendo al relato, a mediados de Febrero, más bien ya casi
a fines de febrero, ya me estaba afectando la abstinencia y encima el calor no
ayudaba. Los días eran pesados y las noches no mejoraban mucho. Cuando volvía
del trabajo, me daba una ducha fría y me quedaba en malla, hojotas un una remera
lo más liviana que tenía. En tanto Sabrina, se movía por la casa ya con total
soltura y vestida siempre con una remera larga, que le alcanzaba a tapar sus
glúteos, pero era mi sobrina y no le prestaba demasiada atención.
Esa calurosa noche, decidí comprar unas cervezas y una
empanadas, para no prender la cocina, se avecinaba un tormenta. Sentados en el
sillón, frente al televisor, nos pusimos a charlar de un montón de cosas, pero
nada especifico. Como no podía pasar de otra forma, la charla fue tomando un
rumbo impensado, a punto tal que en un momento dado ella me pregunta si la
extrañaba mucho a Florencia a lo que le respondí que si. Luego de algunas
minutos más de charlar de cosas sin sentido, me dijo: La extrañas mucho mucho??
Al principio no entendí muy bien la pregunta, pero cuando me dijo que nos había
oído la noche anterior a que ella se fuera, entendí todo.
El calor se hacia sentir, el pobre ventilador no daba abasto,
luego que me dijo eso, hubo un par de segundos de impenetrable silencio, a lo
que reaccioné de la única forma que se me ocurrió, sin pensar a donde me
llevaría esa respuesta:
Yo: Así que nos escuchaste, espero que te haya gustado el
espectáculo – es que esa noche a forma de despedida habíamos extendido más
de la cuenta nuestro juego erótico y luego de hacer un hermoso 69, nos
deleitamos haciendo el amor de una manera apasionada como si fuera la últimas
vez.
Luego del silencio aterrador, por la respuesta que pudiera
venir, sus labio rosados y carnosos soltaron al aire algo que yo no esperaba.
Me encantaría tener a alguien que me haga sentir el fuego de
esa pasión por primera vez.
Silencio........más silencio....las perezosas agujas del
reloj parecían no avanzar más, en eso como si el cielo me estuviera dando una
señal, advirtiéndome sobre mis pensamiento llego la tormenta, con una intensidad
bastante severa, a punto tal que por precaución la empresa que provee la
electricidad genero un apagón.
En la oscuridad, le respondí: que ya aparecería el hombre
adecuado, el cual llevaría a cabo esa tarea con la delicadeza que requiere ese
momento. Con esa respuesta pensé que había solucionado el problema, así que
me pare y fui a abrir un poco los vidrios de las ventanas para que dejara entrar
el aire fresco a través de las persianas. Cuando me vuelvo para juntar las cosas
de nuestra cena, al tratar de tomar unos platos se produce el roce de nuestros
brazos y un cosquilleo me recorre la espalda. Tratando de no darle demasiada
importancia junto lo que más puedo, lo dejo en la cocina y me voy al balcón
vidriado a contemplar la tormenta, buscando clarificar mi mente. Unos minutos
más tarde, se sienta a mi lado, sin decir palabra, al cabo de unos instantes,
giro mi cabeza para entablar alguna conversación y veo sus pezoncitos marcados
en su remera, indicio de que su mente estaba trabajando horas extras. Cosa que
debo admitir que quebró mi barrera moral, es que a la edad que tengo ahora (33)
uno ya es más pensante.
En eso, cuando nuestras miradas se cruzan y sin verlo venir,
me pregunta:
Ella: Es verdad que la primera vez de mi tía fue con vos??,
a lo que respondí, tratando de hacerlo con la mayor tranquilidad: Así que te
lo contó??, si fui el primero pero eran otras épocas y yo era más joven.
Como si los fantasmas del presente y del pasado se agolparan
en mi mente, tuve una reacción que se manifestó un leve endurecimiento de mi
pene, pero que con la malla liviana se noto. Mi mirada recorrió un camino que
comenzó en mis partes intimas, hasta sus ojos, los cuales ya se habían percatado
de mi erección, la cual como respuesta de saberse observada tomo más fuerza.
La tormenta estaba en pleno, truenos y relámpagos no dejaban
de hacer acto de presencia, mis esfuerzos por resistirme a los encantos de esta
joven mujer a la que llamaba por momentos sobrina, eran casi inútiles. En eso
ella se para, y colocándose detrás de mí, empieza a masajearme el cuello y de
vez en cuando baja a los pectorales.
Ya había sucumbido, mis pensamientos solo se enfocaban en
algo, poseerla!!!!. Entonces me paré y dándome vuelta hacia ella la abrasé.
Mirándonos a los ojos nos besamos.
Primero, fue casi un inocente pico, pero se fue transformando
en un juego de nuestras lenguas. Podía sentir sus erectos pezones apoyados en mi
pecho, lo cual me excitaba más y me acercaba violentamente a la perdida del
control y del raciocinio.
Entonces, ya entregado a los placeres de la carne, le quité
delicadamente la remera que traía, dejándola con su bombachita de dibujos medio
infantiles y sus pechos completamente desnudos.
Alzándola, la lleve al sillón donde nuestra charla había
empezado y acostándola en el, saboree sus hermosos pechos. Si hay algo que me
enloquece en morder suavemente los pezones y haciendo esto, junto con algunas
caricias en su entre pierna u algunos besos apasionados logre arrancarle su
primer orgasmo, el cual debido a su inexperiencia fue totalmente descontrolado y
apresurado, dejándola casi agotada.
Eso no me importó, ya que seguí con mi juego y fui bajando
hasta llegar a su ombligo y después a su pelvis y más abajo, hasta poder enredar
mi lengua en sus vellos castaño claro.
Abriendo sus labios carnosos con mis dedos, sumergí mi lengua
en su conchita, lamiendo desde su clítoris hasta su vagina, de subida y de
bajada cosa que puso a mi sobrina a mil. A todo esto mi verga estaba a punto da
estallar, entonces se la apollé sobre sus vellos púbicos y deslizándola
suavemente un par de veces para que se empezara a acostumbrar la fui
introduciendo despacito hasta que logre que entre la cabeza. Me detuve un poco y
saboree sus pezones, los que estaban tan duros que parecían a puntos de
estallar.
Luego de unos segundos, estando ella entre jadeos y gemidos,
introduje más mi verga. Debo admitir que con la calentura no me pude controlar y
en un arrebato de pasión y fogosidad la metí de una, cuya única respuesta fue un
gemido de dolor y unas lagrimas.
Besándola con mucho cariño, me disculpé por el dolor que le
había causado y esperando lo que fuera necesario para que se calmara, nos
giramos y ella quedó arriba mío.
Mientras, seguimos acariciándonos hasta que ella empezó a
intentar moverse, en un principio deje que ella guiara todo tipo de movimientos,
hasta que vi que lo hacia con soltura, indicio de que su vagina se había
acostumbrado a la presencia de mi intruso amigo, en eso la volví a girar y
dejándola de espalda al sillón seguí los movimientos y mordiendo suavemente sus
pezones. En cuestión de un par de minutos, los dos ya nos movíamos como uno solo
y en eso ella tiene otra explosión orgásmica lo que me motivo para acelerar un
poco el ritmo hasta que sentí como la verga me estaba por estallar.
Me sorprendió la velocidad de recuperación que tiene, ya que
después de su orgasmo, al ratito ya estaba jadeando de nuevo, supongo que es
producto de ser su primera vez, lamentablemente acabé primero, por más que me
esforcé aguantar para llegar los dos juntos.
Luego de unos minutos tumbados en el sillón, en la oscuridad
de la noche, solo cortada por algún rayo retardado de la tormenta que había
pasado, nos dimos un ducha y nos fuimos a mi cama. La madrugada nos encontró
abrazados, su cuerpo desnudo me invitaba a poseerla nuevamente, mi verga, ya
despierta y hambrienta de semejante postre, por lo que sin pensarlo la empecé a
acariciar.
Como lo supuse, su respuesta fue darse vuelta quedando boca
arriba y abrirme las piernas invitándome a hacerla mía otra vez.
El casi mes que quedó hasta el regreso de mi novia,
transcurrió con una tranquilidad abrumadora, solo teniendo relaciones los fines
de semana, en que los domingo si bien no lo hacíamos muchas veces (solo un par)
nos quedábamos en la cama casi toda la mañana.
Un par de días antes de que Florencia llegara, me susurró al
oído: "te agradezco el haberme hecho sentir una mujer completa y espero haberte
ayudado a soportar estos días sin el amor de tu vida"
Hace un par de días llegó mi novia y nuestra vida volvió a la
normalidad. Ya encontramos un departamento para Sabrina que queda cerca de la
facultad y nos da mucha tristeza que se marche, pero a ella le conviene y a
nosotros también, no obstante eso su cuarto estará siempre armado para cuando
necesite apoyo de su única familia cerca..
Más allá de la espectacular experiencia, esto me sirvió para
valorizar mucho más la relación con Florencia.
Debo aclarar, de que sigo viendo a mi sobrina como una mujer,
pero que no puede competir con lo que siento por mi novia.
Bueno espero que les haya gustado mi último relato, ya que si
todo sale bien en un par de meses estaré felizmente casado y no necesitaré
recurrir a cuerpos ajenos para saciar mi apetito sexual.
SALUDOS NACHO