Fin de semana calientísimo con mi
profesor, un amigo de él y mi hermana I.
(Orgías, masturbación, lésbico-filial,
hetero, voyeur)
En una ocasión Alejandro –mi profesor y
amante desde hace varios años; que lo llamaba Marco en anteriores relatos, pero
Alejandro es su nombre real- nos invitó a mi hermana Bety y a mi, a pasar un fin
de semana en una pequeña villa (o condo/tiempo compartido) que tiene en un hotel
de una conocida playa aquí en México. En ese entonces, yo ya no era ayudante
–aunque seguía siendo de sus putitas- y mi hermana recién había sido su ayudante
por un semestre, y ya era de sus putitas también. Bety y yo siempre hemos
competido por ver quién es más cachonda, quién tiene mejores galanes y más,
quién tiene experiencias más calientes y quién faja mejor, la mama mejor, quién
coge mejor, en fin; y en lo referente a Alejandro y otros amantes que hemos
compartido, quién los atiende mejor. Eso nos ha llevado a poner límites, es
decir, podemos compartir amantes, pero los novios se respetan. Al menos así
había sido hasta que su novio actual se interesó en meterme a la cama.
Volviendo al relato, les comento que en
aquella ocasión estábamos de vacaciones en la universidad, así que les dijimos a
nuestros papás que unas amigas nos habían invitado a ir unos días a la playa y
que nos iríamos por unos días. Ya que nuestros papás nos tienen mucha confianza,
no hubo ningún problema con el permiso. Ya que Bety y yo queríamos estar unos
días solas en la playa, le dijimos a Alejandro que nos iríamos antes al hotel y
que cuando ellos llegaran nos iríamos a la villa con ellos, pero él que es un
caballero –aunque sea un cabrón- nos ofreció la villa para que estuviéramos ahí
y no gastásemos en habitación. Así lo hicimos y el miércoles en la mañana
salimos para la playa. Ellos llegarían hasta el viernes.
El lugar estaba increíble, ya conocíamos
el hotel pues habíamos ido ahí de vacaciones, pero no conocíamos las villas.
Llegamos a buena hora y enseguida nos cambiamos, nos pusimos unos mini bikinis y
a la playa del hotel. Como de costumbre con jóvenes solos –y sobre todo solas-
sin padres cerca, y como sólo teníamos que cargar el consumo a la villa, tomamos
desde el primer momento en que tocamos la playa y le seguimos hasta que se
ocultó el sol; piñas coladas, coco locos, cervezas…Además, unos señores –cuatro-
que estaban a lado de nuestra tienda nos invitaban bebidas a cada tanto. Para
corresponder a sus atenciones, platicamos con ellos, nadamos un rato juntos y
sobre todo, nos movíamos un poco más de lo habitual cuando caminábamos y hasta
los dejamos que nos pusieran bronceador. Seguro que a más de uno de le paró nada
más de vernos. Eso nos encanta: provocar a los hombres.
Durante la plática nos dijeron que al
día siguiente se irían de regreso, ya que sólo habían ido a un viaje de trabajo,
por ello, al atardecer cuando nos invitaron a ir de antro, aceptamos. No nos
comprometía a nada y ya no los veríamos; justo la situación que nos gusta.
Dejarnos llevar sin compromisos. Pocos hombres entienden, que nosotras tenemos
tanto derecho a satisfacernos como ellos. Así pues, nos fuimos a cambiar.
Un par de horas después estábamos listas
y muy provocativas; como siempre. Bety llevaba una blusa rosa o mejor dicho un
pedazo de tela que sólo le tapaba una parte de sus tetas, dejando ver la parte
de en medio de ellas y descubierto su abdomen y la espalda, y unos jeans muy
ajustados. Yo iba más adhoc para clima tropical, con una pequeña blusa blanca
que se amarra debajo de las bubbies, el abdomen descubierto y una ligera falda
verde a la cadera, semi transparente. Y debajo, una pequeña tanga. Como saben,
por lo general no me gustan las tangas, pero en esta ocasión era necesaria.
Los alcanzamos en el lobby del hotel y
cuando bajaron, nos dijeron que nos podíamos quedar en la disco del hotel, ya
que no la conocían pues habían salido todos los días y, de no ser esa noche, ya
no tendrían tiempo de conocerla y como es de las mejores del lugar, sí querían
conocerla.
-Aunque después de verlas así de guapas,
dan ganas de otras cosa –dijo Carlos.
-De veras que sí, compadre –contestó
Alberto.
-Hay como son! –dije.
-Híjole, son tremendos! –dijo Bety.
-Es que con bellezas como ustedes, quién
no se pone…travieso.
-Eres de cuidado, Carlitos.
-Ustedes. Nada más las vi y se me paró
el…corazón.
-Órale, órale, que estamos jovencitas.
-Por eso murmuró Luis.
La verdad no se nos antojaba quedarnos,
pero como ya tendríamos tiempo de salir, nos estaban invitando ellos y la disco
del hotel está muy bien, ya que tiene ina vista del mar increíble, accedimos.
Como llegamos temprano y éramos huéspedes –y nosotras de las villas- no tuvimos
ningún problema para entrar. Al cabo de unas horas ya estábamos bastante alegres
–es decir, un poco tomadas- y cada vez había más confianza entre ellos y
nosotras. Cada que podían me agarraban las piernas, la cintura y sus ojos se
posaban cada vez más descaradamente en nuestras tetas.
Cerca de medianoche ya la disco tenía un
gran ambiente y nos pusimos a bailar los seis; ellos –Carlos, Mario, Alberto y
Luis- y nosotras. Cuando pusieron lambada Alberto bailó con Bety y Carlos me
sacó a bailar a mi. Carlos era el más alto y atlético, aunque Alberto no estaba
nada mal. Carlos bailaba de maravilla y daba unos arrimones…mmmmmmmm…deliciosos,
pronto sentí como se ponía duro su paquete y me agarraba algo debajo de la
cintura. A Bety, también la toqueteó lo que quiso el cabrón de Alberto. Cuando
pusieron quebradita, lo mismo sucedió. La verdad nos estábamos divirtiendo
muchísimo. Pero todavía faltarían muchas cosas por pasar.
Después de la bailada se nos bajó la
leve borrachera, entonces ellos pidieron unas rondas de muppets –una bebida con
tequila y seven up, que se sirve en un caballito tequilero y se toma de un solo
trago-.
-Qué garganta tienen las hermanitas!
Salud por esa garganta profunda!! Jajaja
-Salud!!!! –y nos tomamos Bety y yo otro
muppet.
-Eso!!!
-Somos de carrera larga.
-Sí, aguantamos, aguantamos las
hermanas.
-Te ves chulísima con esa blusita,
Bety…y sudando, más.
-Ah si? Tu crees?
-Por supuesto mamita –Luis le acariciaba
a Bety el hombro con su bigote.
-Y tu te ves divina, Tere.
-Gracias…-el alcohol se nos había subido
otra vez, ahora sí estábamos borrachas.
-Estás deliciosa…arrebatadora.
-Tanto así??
-Mm, chiquita.
-Entonces crees que unas chavitas como
nosotras, pueden gustarle a hombres como ustedes?
-Pero cómo no, preciosa, con ese cuerpo
que tienen…uff. –Carlos me acariciaba ligeramente con la punta de los dedos el
nudo de la blusa y bajó por mi abdomen hasta la falda. Me puso a mil el muy
cabrón.
-Aquí ya se está muriendo la cosa, qué
tal si pedimos una botella al cuarto?
-Me parece excelente día, Beto.
-Mario? Sí claro, me apunto.
-Vamos, preciosas? –el alcohol nos
desinhibió y aceptamos.
-Bueeno, pero sólo un par de copas,
porque ya es tarde, eh?
-Un par de copas y ya.
Fuimos a su cuarto, de hecho eran dos
cuartos contiguos, pidieron una botella de Tequila y unos refrescos, así que una
vez ahí nos retaron a una competencia de muppets. Quién aguantaba más, si ellos
o nosotras, pero en un minuto. Ellos se tomaron 4 y nosotras 5, aunque dudo de
su honestidad. Creo que fue plan con maña.
-Cinco!!! Uy, nos chingaron compadre!!
Por uno!!!
-No, qué garganta tienen estas nenas.
-Vientos, Bety!!
-Vengan esos cinco, hermanita.
No recuerdo bien a bien qué pasó, pero
de repente me estaba besando Carlos. Su experta lengua jugueteaba con la mía y
me acariciaba las piernas y lo que podía de las nalgas, ya que estábamos
sentados en el sillón y sólo tenía un cachete al aire.
-Estás riquísima, chamaca. Desde que te
vi en la playa quería meterte mano.
-Entonces una escuincla de 21 años,
puede interesarle a un hombre como tú? –él me besaba el cuello, los hombros y el
nacimiento de mis tetas-
-Lo dudas? Quieres ver qué tanto me
interesas? –entonces tomó mi mano y la puso en su paquete, lo tenía enorme y
durísimo.
-Ay, qué rico!pensé- O sea que sólo
quieres llevarme a la cama??
-Y tú no? No te hagas la inocente,
preciosa. Esto es lo que buscaban tu hermanita y tú. –en ese momento recordé a
Bety y cuando la busqué con la mirada no la encontré.
-Dónde está mi hermana? –sentí una mano
de alguien sobre mi hombro, era de Mario. Bety??
-Shhhhh…tranquila, chiquita. –me dijo
Mario.
-Bety?? Voy a buscarla, creo que mejor
nos vamos, ya es tarde.
-Tu hermanita está bien, preciosa.
-Dónde está? Voy por ella –Carlos no
dejaba de besarme y toquetearme y Mario se sentaba junto a mi y me besaba el
cuello y la oreja. Ya, por favor, voy por Bety, ya nos vamos. Bety!!??
-Dónde crees que está? Está bien peda y
se la están cogiendo en el cuarto de al lado.
-Ya me voy –una parte de mí se quería
ir, pero la mayor parte de mi voluntad quería que me cogieran esos dos hombres
maduros-.
-Cómo que te vas?? No, preciosa. De aquí
no sales sin que te la metamos, putita.
-Pinches escuinclas, vienen a la playa
con esas tangas, nos dan bola –Carlos me agarró del cabello y me echó la cabeza
para atrás mientras acariciaba con la punta de los dedos mi abdomen, mis tetas,
mis piernas- nos piden que les untemos bronceador…hasta en las nalgas, salen con
nosotros, se dejan manosear, nos acompañan al cuarto, las manoseamos más, se
dejan besar y luego se quieren ir??? Ya viste cómo me tienes, escuincla? –llevó
mi mano a su paquete otra vez, parecía que iba a explotar!- Ni madres que te
vas! Te vamos a coger como nunca te la han metido, putita. –yo estaba
calientísima, pero quería jugar un poco-.
-No, por favor…ya me quiero ir. Sólo lo
he hecho con mi novio. –por supuesto mentí- No me hagan nada.
-Para qué andas de calienta huevos,
cabrona?
-Ahora te chingas, chiquita. Jaja, si
vieras cómo se están cogiendo a tu hermana, ni calzones traía la puta; quería
verga, la Bety. Qué tetotas, tiene tu hermanita. Y es bien puta, hasta a mi me
la mamó!!! A los tres nos la mamó, tu hermanita. Y sabes qué nos dijo? Que ella
si sabía coger, que tu eras más apretada. –pinche cabrona, pensé-
-Pues ahorita se lo quitamos, verdad
Teresita??? –me calentaba cada vez más-
-Quieres ver a tu hermanita? Quieres ver
cómo se la cogen? Quieres ver lo puta que es tu hermanita, Bety? –Mario subía su
mano por mi pierna y llegaba hasta mi entrepierna que ya estaba ardiendo y
chorreando. Te excita ver a tu hermana? Estás empapada, chamaca.
-No, por favor, de veras, sólo lo hago
con mi novio, pídanme otra cosa, lo que sea.
-Chúpamela, si lo haces bien, te vas.
Total nos cogemos a tu hermanita.
-Podrá con cuatro, compadre?
-Hasta con más.
-Jajaja.
-Sácamela, chamaca. No te hagas, que
bien que se las has de mamar a tus amigos. Has de ser la típica calienta huevos
que acaba haciendo puras mamadas. Se las mamas a tus maestros? A tus
compañeritos? Pero verga como esta no has tenido, niña. –me incliné hacia él
dándole la espalda a Mario, le bajé el cierre, abrí el pantalón y le saqué el
palo de su calzón, era un boxer entallado y salió su palo como impulsado por un
resorte; era enorme, en efecto el más grande (junto con el de Alejandro, mi
profe) que había tenido hasta ese momento.
-Anda, mamamela, chiquita. –obedecí,
lamí esa enorme reata, desde la base hasta la punta, luego me lo metí a la boca
y lo chupaba como si fuera un rica paleta.
-Ahorita vengo, voy a ver cómo se cogen
a tu hermanita.
-Mmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmm
-Sabía que esa boquita de mamadora era
por algo. Qué bien la mamas!!!
-Mmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmm
–entonces me puse a lamerle desde los huevos hasta la punta de la verga.
-Hay así chiquita, te lo estás ganando,
preciosa. –entonces me di cuenta que escuchaba lo que sucedía en el cuarto
contiguo.
-Mmmmmm…hay qué rico…mmmmmmmm
-A ver dame chance, Beto.
-Vas.
-A ver, chiquita, aquí está tu mamila.
-Mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmm
-Me encantas por puta, nena.
-Estás riquísima, Bety. Así linda, tú
métetela como quieras. Así, así. Te gusta sentarte en mi verga, eh? Te gusta que
te la metan así??
-Sí, me encanta sentarme en la
vergas…mmmmmmmmm…mmmmmmmmmm
-A ver ponte de perrito, que te la
quiero meter por atrás.
-A ver, deja me acuesto para que me la
mames mientras te la meten, linda. Quiero ver tu cara mientras te cogen, linda.
Tienes una carita de puta…-me calentaba lo que oía y seguía mamándosela a
Carlos.
-Sí que le gusta coger a tu hermanita,
de lo que te pierdes, Teresita.
-Ay qué rico…m-hm, así…ay, sí, papito,
hasta adentro.
-Mmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmm
-Allá si hay acción, y aquí?
-Viejo, tiene una boquita esta niña,
magnífica.
-Y está riquísima, qué culo se ve.
–entonces se sentó detrás de mi y comenzó a desatarme la falda, no me la quitó
pero la aflojó lo suficiente como para levantarla y enrollarla en mi cintura.
-Qué nalgas –comenzó a acariciarlas y me
acarició la conchita sobre la tanga- está empapada, hinchadita –se hincó y me
hizo a un lado la tanga y me lamió la concha y el culo. Qué rica panochita,
preciosa y qué culito…mmmmmmmmmm.
-Ay, qué
rico…mmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmm…mmmmmmmm –Carlos me agarraba las nalgas y me daba
algunas nalgadas.
-Sigue, sigue, chamaquita. Eres igual de
puta que tu hermana, pero te haces pendeja. -con una mano Carlos me agarraba la
cabeza y con la otra me agarraba las nalgas. Mario empezó a meterme el dedo en
la conchita y yo movía la cadera. Poco después me dejó y a los pocos segundos,
me agarró de la cadera y me la metió de un empujón; sentí delicioso.
-Ay, no, por favor, sácamela.
-Ni madres, pendeja, si estás que mueres
porque te demos verga.
-No…por favor…ay…mmmmmmmm…
-Ya ves, si bien que te gusta,
escuincla.
-Ay sí, qué rico…mmmm…mmmmmmm…qué rico.
-“Sólo con mi novio”, sí como no. Igual
de putas. O no, chiquita??? Ándale, sigue mamando.
-Sí, somos bien putas.
-Te gusta cómo te la meto? Te gusta la
verga? Eh?
-Mmmmmmmmm…sí, sí…me encanta…ay, qué
rico…
-Tienes que cogértela de perrito,
cabrón, qué culo tiene.
-Dale nalgadas, le gusta a la cabrona.
–Mario le obedeció y me dio varias nalgadas riquísimas-.
-Te dije. –llegó Alberto en ese momento.
-Ve con la otra, cabrón, para que te la
cojas, está riquísima y no la llenas cabrón. Yo quiero probar este culito. Desde
que vi cómo las movía en la playa me la quiero coger.
-Y no quería, Beto. Se hizo la difícil
la muy puta, Que nomás con su novio, jajaja.
-Mmmmmmmmm..mmmmmmmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmm
-Sí, como no. Se les ve lo
calenturientas. Uy mira este culito…ay te va, reyna. –y me la metió hasta el
fondo.
-Hasta la hiciste brincar –Alberto me
estuvo bombando con fuerza.
-Quién está mejor, güey?
-Mmmmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmm…mmmmmmmm
-Aquella tiene unas tetas, cabrón, pero
me gustan más estas nalguitas.
-Y deja que te la mame.
-A ver cambiemos.
-A ver chiquita híncate en el piso
–Alberto se sentó en el sillón, yo estaba hincada frente a él y comenzó a
quitarme la blusa y Carlos a quitarme la falda- Qué lindas tetas…
-No que te gustan más las de Bety?
-Son más grandes, pero qué ricos pezones
tienes –me los pellizcó y chupó, mientras Carlos me mordisqueaba los hombros y
me susurró al oído…-
-Mámasela, enséñale que eres mejor que
tu hermanita. –se dio cuenta de la competencia. Me incliné y me llevé ese trozo
de carne a la boca, la engullí, se la mamé y luego se la lamí igual que a
Carlos, desde los huevos hasta la cabecita. Carlos me abrió las piernas, me
metió su enorme verga y comenzó a bombearme rítmicamente- Qué culo te cargas,
chamaca. Apriétame ándale, siéntela y apriétala –en ese momento aprendí a
hacerlo- así, así…ay, que rico coges, escuincla.
-La tienes enorme cabrón…ayayay…uy…
-No te detengas, mámamela.
-Mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmm
-Te gusta la verga, eh? Respóndeme!
-Sí, me gusta la verga……me
gusta…mmmmmmmmmmmmm…
-Te doy más verga?
-Mmmmmmmmmmmm…sí…mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmm
-Di, “métemela Carlos, métemela la
verga”, ándale.
-Métemela, Carlos…mmmmmmmmmmm…méteme la
verga…mmmmmmm
-Pues sí la mama mejor que su hermana,
eh…aaaaaaaahhhhhhhh…va a hacer que me venga, cabrón –aceleré mis chupadas-
-Mmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmm
-Quieres mis mecos, putita?
-M-hm…mmmmmmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmmmmmmm
-Te vas a tragar mis mecos, cabrona
escuincla…me voy a venir en tu boca…aaaa
-Mmmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmm
-Ahí te van, putita…-en ese momento,
cuando su verga estaba hinchadísima y bombeando, Carlos me metió un poco de su
pulgar en el culo y tuve mi primer orgasmo- aaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…tómalos,
puti-ta…aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, siii
-Qué culo tan apretadito, tienes,
chamaca, como para rompértelo.
-Mmmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm
-Me ordeñaste,
cabroncita…uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu…qué delicia de boquita. –Carlos seguía
bombeándome y yo viniéndome- Ya se vino también la nena, compadre.
-Pero falto yo o sea que va a recibir
más reata, la chamaca.
-Límpiamelo…-se lo seguí lamiendo y
mamando unos momentos, hasta que se paró y fue al baño.
-Ahora siéntate encima de mí, chamaca.
–Carlos se sentó en la cama e hizo que me sentara sobre y frente a él, para que
pudiera lamerme las tetas mientras me la metía, ahora con condón. Por la
posición me entró hasta el fondo; yo lo cabalgué lo mejor que pude.- Qué bien
coges, niña. Te gusta mi verga?
-Sí…me encanta tu verga…dame más,
cabrón, más…
-Es la más grande, verdad escuincla?
-Sí, papito, es la verga más grande que
me han metido…coges mucho en casita?
-Sí, me cogen mis amigos, mis
maestros…ay, sí, síguele papito…dame más
-Me encantan las chamacas putas, como
tú…-me metió un dedo en el culo.
-Ay, qué rico…mételo más pero con
cuidado…ay, así…qué rico, qué rica verga..
-Me tienes a reventar, escuincla…
-Lámeme las tetas…ay así…así…vente,
vente…
-Ya casi…ya casi…
-Métemela por atrás, de perrito…sin
condón…quiero sentir tu lechita caliente dentro de mí…
-Sin condón??
-No te preocupes, tomo pastillas hace
tiempo…ándale…ándale…dame tu leche
-Qué puta eres, chamaca…bueno…ponme el
culo –me saqué su vergota y me puse en cuatro patas para recibir esa vergota
deliciosa- Ahí te va, escuincla…
-Ya dámela, cab…ay, así, así…qué grande
la tienes…-me bombeó durísimo-
-Así te gusta? Duro?
-Así..dame tu lechita, papito, dámela,
lléname…
-Ahí va, chamaca…ahí va…
-Sí, sí…dámela…ay, siiiiiiiiiiiiiiiiiii…
-Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…tómala,
putita…aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa –fue delicioso sentir esa ardiente leche dentro de
mi, eso hizo que me viniera otra vez. Cuando estaba a punto de terminar –Carlos
ya había acabado- llegó Alberto.
-Estoy a punto, pero quiero acabar en
esta vieja. –entonces apenas se había salido Carlos, me dio la vuelta me acostó
en la cama y me la metió en una variante de misionero; yo acostada y él hincado
sobre mi.
-Qué rica panochita, tiene esta vieja,
cabrón. –me bombeó con fuerza, su palo ya estaba bastante hinchado por lo que
acabaría pronto.
-A-a-a-a-a-a-a-a-a-a…aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…-provocó que continuara mi
orgasmo. Me arqueé un poco para que ya se viniera, entonces se salió y eyaculó
en mis tetas; yo embarré su esperma en mis tetas.
-Ayyyyyyyy…aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…sí, embárratelos en las tetas…
-Aaahhh…qué rico…-estaba rendida después
de dos intensos orgasmos; seguro que Bety estaba igual-
Me limpié, me vestí y busqué a Bety que
también ya había acabado de vestirse. Nos fuimos, pero no sin antes
decirles…-Quién se habrá divertido con quién?
Al día siguiente estuvo todo en calma.
Nos asoleamos tranquilas, unos chavos nos quisieron ligar, pero no teníamos
ganas. Queríamos estar tranquilas. En la noche, pedimos de cenar a la villa y
abrimos una botella de vino que tenía Alejandro en su cava. Nos pusimos a
platicar y luego a ver la tele. Como había cable y pago por evento, pedimos una
película XXX, nada más de traviesas. Había visto pocas películas pornográficas,
pero nunca con mi hermana –claro que después de las experiencias que habíamos
tenido, una película porno, no era la gran cosa- pero siempre da algo de
curiosidad. Abrimos una segunda botella, para acompañar la película. Entre el
vino, la película, la experiencia de anoche y la llegada de Alejandro, al día
siguiente, nos tenían ansiosas sexualmente. Así que comenzamos a intercambiar
experiencias, nos platicamos algunas travesuras. Me sorprendieron algunas de las
que me contó mi hermanita. Nos acostamos luego de un par de horas. Como la villa
tenía tres recámaras, nos quedamos las dos en una –en la planta baja- que tenía
cama king size y dejamos dos libres, la principal, de Alejandro y otra, ambas en
la planta de arriba.
Aún al acostarnos, yo me quedé algo
inquieta, y por diversas razones le pregunté a mi hermana:
-Verdad…o reto?
-Verdad.
-Cómo fue la primera vez con Alejandro?
A detalle.
-Qué canija…-estábamos las dos
acostadas, una junto a la otra, pero yo le daba la espalda a ella- Fue poco
después de que empecé a ser su ayudante. Yo le había coqueteado desde poco
antes, pero no pasaba de coqueteos mutuos. Con él me ha gustado jugar a la
inocente, a la mosquita muerta, a la que no se da cuenta que está enseñando de
más. Un día después de la clase se la noche, me dijo que lo acompañara a su
oficina, ya ves que a esa hora ya no hay nadie en la dirección. Me acuerdo que
ese día me fui vestida como colegial, mi faldita tableada de escocesa, una blusa
blanca y un sweater….m, funcionó yo creo –me comenzó a palpitar más rápido el
corazón y mi conchita se humedecía un poco sólo de imaginar la situación-.
Llegamos a su oficina, se sentó en su silla y me dijo –Ven, mira- me enseñó no
sé que cosas del programa, yo estaba parada a su lado, me incliné para ver mejor
y cuando se hizo hacia atrás para ver mejor cómo se me subía la falda, aproveché
y desabotoné otro botón de mi blusa para que se vieran mejor mis…atributos.
-Eres una golfa…-empecé a acariciarme
discretamente por encima de mi panty.
-Somos, chiquita. Entonces me dijo
–Cada vez me cuesta más trabajo
concentrarme, Bety.
-Por qué, doctor?
-Es que cada vez vienes más guapa. –en
ese momento vio mi blusa abierta- Y eres algo traviesa, por lo que se ve y mira
que se ve.
-Usted también, según se dice. Y le
gusta lo que ve, doctor? –me volteé hacia él para que viera mejor mis tetas. –en
este momento me di cuenta de que Bety se estaba excitando también.
-Cómo no…-cuando me dijo eso y vio mi
disposición comenzó a subir su mano por mis piernas. Me di la vuelta, para
quedar frente a él- pero quisiera ver más. Ábrete la blusa. –mientras me la
abría, él seguía subiendo lentamente la mano y se acercaba a mi sexo, a mi
conchita. Estaba ardiendo, nada más de acordarme…-Qué ricas…-me dijo y llegó a
mi conchita. Cerré los ojos y gemí.
-Mhhhhhhhhhhhh…-él me masturbó, me dedeó
y yo temblaba de lo caliente que estaba, quería que me cogiera en ese momento.
Mientras mi hermana seguía contando ese
primer encuentro con Alejandro, yo me masturbaba discretamente, pero de repente
sentí cómo la mano de mi hermana hurgaba bajo mi panty, me quedé helada por unos
momentos sin poder creerlo, pero la verdad era que en el fondo eso era lo que
quería –o las dos- así que mi mano abandonó mi panty y buscó la suya detrás de
mí. Ella continuó su relato y masturbándome.
-Me dedeó delicioso…-ella me dedeaba a
mi y yo a ella-.
-Masajéatelas…quiero verte los
pezones…-le obedecí- pellízcalos…eso es. –el cabrón me tuvo algunos minutos y yo
cada vez más caliente. Se puso de pie, sacó su dedo de mi concha, me besó y me
agarró las nalgas; me embarró su paquetote y yo ya lo quería adentro.
-Te gusta que te domine? –le pregunté a
Bety-
-Sí.
-Te calienta?
-Mucho.
-Qué hizo después?
-Me dijo que se la mamara; él se sentó
de nuevo, así que me hinqué le bajé la bragueta, abrí el pantalón, le saqué la
verga y se devoré…
-Qué rica boquita, Bety. Lámela…hasta
abajo.
-Te gusta hacérselo? –le pregunté a mi
hermana.
-Me encanta. Me excita sentir su verga
en mi boca.
Se me arrimó más Bety y ya sentía sus
tetas en mi espalda y mi mano, que estaba en su panochita, en mis nalgas.
-Qué pasó después??
-Me inclinó sobre el escritorio, me hizo
a un lado la panty y me la metió…me estuvo bombeando un buen rato. –ya estábamos
las dos a punto del orgasmo- Síguele, Tere. –Bety me embarró sus tetas en la
espalda y movía rítmicamente la cadera.
-Qué ricas estás las hermanitas!!! –el
cabrón pensaba también en ti mientras me la metía.
-Me voy a venir, Bety. Dime cómo acabó…
-Me dijo que lo masturbara con las
tetas…ay, qué rico…y se vino en mi cara…-en ese momento vino mi orgasmo- me
llenó la cara de su esperma calientito y luego me lo untó en las tetas. –tuve un
orgasmo muy intenso, el cuerpo me vibraba-.
Luego de mi orgasmo, me di la vuelta y
metí la mano en la panty de mi hermana, seguía empapada, y seguí masturbándola.
-Te gusta ser su puta? Te gusta que te
coja y todo mundo sepa, verdad? Te han cogido otros maestros? Eh?
-Sí, me la han metido otros…desde la
prepa, igual que tú, hermanita.
-Ya te ha compartido Alejandro? Ha visto
cómo te la mete alguien más?
-Así, así…-aceleró su respiración y se
notaba que estaba a punto de venirse-…más, más…
-Ha visto cómo te cogen?
-No…más, más…síguele,
síguele…aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…
-Vente, vente, putita, que este fin te
va a compartir y va a ver cómo te cogen, vas a ver cómo me la mete y va a dejar
que otro te coja…eres su puta.
-Aaaaaaaayyyyyyyyyyyyyy…-después de su
orgasmo me di la vuelta y no dijimos más nada.