La mejor fantasía es una buena sorpresa (2).
La mano de René empieza a jalármela despacio, mientras me
besa suavemente. La tibia humedad de su boca me embriaga, y mi verga se
endurece al instante. No dejo de besarla, y mis manos recorren aquel
curvilíneo cuerpo. Una boca empieza jugar con la cabeza de mi verga, es
Carlos, dado que René no para de besarme. Es muy extraño todo, pero super
excitante, no me cuestiono nada, solo disfruto el placer que se me brinda, y
trato de corresponderlo.
Carlos la mama muy rico, sus dedos acarician mis bolas,
mientras su boca la traga de forma impensada, se la mete toda, una y otra vez,
haciendo una pequeña pausa cuando su garganta deja lugar para que entren mis
19 centímetros completos. El hecho de que te la mame un hombre es de por sí
morboso y excitante, más aun si es un amigo tuyo, y nunca sospechaste que el
lo haría, y en tu verga. No se si entendéis, el tema es que me excitaba
horriblemente el hecho de que me la mamara mi amigo, y que lo hiciera tan bien
era más que una sorpresa.
René me guía hasta su verga, la beso despacio y luego la
atrapo entre mis labios, me encanta mamarla, es riquísimo, tan suave, tibia,
firme, y rica. Mmmmm, no me importa nada, solo gozar y hacer gozar.
Chupo y chupo, mientras me la chupan. La legua de Carlos
lame mis bolas y sigue un poco mas atrás, haciéndome gemir de placer. Su legua
es muy pícara, ya se lo que busca. Separo mis piernas y levanto una para que
puede acceder libremente a toda mi entre pierna. Pronto me está lamiendo el
culo, haciéndome reventar de placer. Jamás imagine que fuera tan excitante,
así que lo disfruto como loco.
Cuando hay dos vergas, aparte de la tuya en la cama donde
te encuentras, no es difícil imaginar que tu no eres el muchachito de la
película, y que follarás a todos, conservando tu invicto. Me río de mi
ingenio, cuando siento los dedos de Carlos hurgando mi ano virgen, y siento
como me lo unta con algún lubricante frío y resbaloso.
No me importa, disfruto por anticipado, se lo que viene, y
me excito más y más. Me desconcierta el hecho de René empieza a lubricarle el
ano a Carlos, mientras él continúa mamándomela y metiéndome más dedos en el
culo.
Finalmente las dudas se despejan, Carlos se pone de
espaldas en el sofá, dejando su culo al aire, levanta bien sus piernas y me
invita a penetrarlo. Dudo un instante, y me guiña un ojo mientras su lengua
humedece sus labios, y agarra sus piernas con fuerza hacia su pecho, dejando
su culo expuesto ante mí.
No lo pienso más, me arrodillo en el suelo, y me ubico
entre sus pierna, mi verga apuntando a su culo. Él descansa sus piernas en mis
hombros, y haciendo gala de una flexibilidad envidiable, una de sus manos
atrapa mi verga y la guía hasta la puerta de su ano.
Empuja despacio, y hazme tuyo. – Me invita Carlos con una
voz ronca de excitación.
No me lo puedo creer, pero la tengo tan dura, t estoy tan
excitado que no lo pienso dos veces, empujo despacio y firme, y experimento el
placer de sentir como mi verga abre los pliegues de su culo, al tiempo que la
atrapa como una argolla de presión. Entra con facilidad, el gel cumple su
trabajo, además imagino que no es la primera verga que se come ese culo.
El gime, se mueve de forma de ayudar la penetración, y
cuando quiero acordar ya está toda adentro. Con sus manos me atrae hacia él, y
abre sus labios ofreciéndome un extraño beso. Extraño, pues nunca besé a otro
hombre, al menos uno claramente identificado, René no cuenta, y menos a un
amigo.
No quiero discutir, ni pensar en nada, solo quiero
follarlo, pues mi verga me lo pide, así que abrevio el trámite, y me beso con
Carlos. Empiezo a follarlo, mientras siento como su lengua juguetea con la
mía, y sus labios succionan y mordisquean los míos. Besa bien, pronto me
olvido de quién es, lo beso con ganas, mientras lo follo firme y suavemente,
disfrutando cada ida y venida en su ajustado culito.
Guuuuauuuu! – Grito, parte asustado, parte sorprendido,
cuando siento que un cuerpo desnudo se recuesta a mi espalda, y la punta de
una verga se ubica en mi entrada posterior.
Relájate, no te dolerá. Creéme. – Dice René, mientras
juguetea con la punta de su verga en la propia puerta de mi culo.
Este... Espera a que esté listo, déjame hacer, después...
Ok? – Digo tratando de evitar lo inevitable.
Cuando yo empuje, lo haré despacito, tú hay como si
fueras a cagar. Eso hará que tu culito se relaje y abra para que yo haga el
resto. – Insiste ella si dejar de hacer contacto con su verga en mi culo.
Vamos, cuanto antes te entregues, antes disfrutarás, mira
que es un placer exquisito, te harás adicto, me lo agradecerás. Muéstrale a
mamita que eres un niño cachoncito. EMPUJA, CAGA!!!! – Me ordenó René.
Terminó con su arenga y empujó con firmeza. Yo reaccioné
haciendo lo pedido, y sentí como su tremenda verga se deslizaba dentro de mis
intestinos, haciéndome experimentar una extraña sensación de euforia y morbo.
Al hacerlo sin pensarlo, salió a la perfección, y pronto sentí como sus bolas
hacían tope contra las mías. Me la había guardado toda, ardía un poco, pero me
excitaba de verdad.
Muévete despacio. Vamos a gozarla todos. – Dijo René,
empujando despacio en mi interior.
Vamos, muévete. – Me pidió Carlos, que seguía ensartado
en mi verga.
Vaya tren, no era vagón ni locomotora, se esperaba que
fuera el motor. Me moví despacio, empujando dentro del culo de Carlos, y sentí
como mi verga se deslizaba dentro del abrazo cálido y excitante de su ano y
entrañas, mientras la verga de René amagaba con retirarse, aliviando la
presión en mi recto. Pero apenas empezaba a salir, abandonando el rico culo de
Carlos y sus resbaladizas entrañas, sentía como la verga de René llenaba mi
interior, literalmente, de placer, al rozar mi ano, intestinos y próstata.
Una cosa llevaba a la otra. Salía para que me la metieran,
y me la sacaban para yo meterla, era tremendo, placer por donde lo mirara, o
lo sintiera. Nunca imaginé que existía algo tan excitante, tan placentero, tan
erótico, tan sexy. Me follaba y besaba a mi amigo, mientras una hermosa chica
me follaba duro, poniéndome a mil.
Mientras nos movíamos, encontramos el punto correcto de
coordinación, de máximo placer. René me guiaba, yo aprendía rápido, a veces
cuando ella apuraba yo perdía el ritmo, pero me adecuaba pronto.
Gemíamos como animales, nos alentábamos como si fuera una
partida de fútbol, y gozábamos como putas que éramos.
Así bebe, así se hace, mueve esas caderas que disfrutamos
todos. – Me dirigía René.
Dale, asííí, mmmmm, qué bueno, dale, cójeeeme con ganas.
Eso. – Me alentaba Carlos.
Yo me esforzaba y disfrutaba como loco, me sentía el
muchachito de película, dominaba la acción por momentos, y nuestros gemidos me
alentaban.
De pronto sentí como me corría sin control, por más que
quise aguantarme no puede. Cuando estuve pronto, los embates de René, el roce
de su verga contra mi próstata, hicieron el trabajo fácil, sacándome la leche
a borbotones, no pude más que dejarme ir, disfrutar aquello fue tremendo. Mi
cuerpo se estremecía de placer, arrancando un sonido gutural de mi garganta,
que se transformó en una risa histérica cuando sentí como un líquido caliente
llenaba mi interior, completando un placer perfecto, inigualable, tremendo.
Nos movíamos buscando sacar un provecho más a la situación,
un poco más de placer, un roce, una caricia, lo que fuera. Descubrí que mi
abdomen estaba salpicado por el semen de Carlos, mi mano lo descubrió, y
Carlos se la llevo a la boca, al tiempo que extendía su mano llena de su
propio semen, para que yo la lamiera, no lo pensé, lo hice con ganas. Cuando
rebasas determinadas líneas todo es lo mismo, hagas o no hagas ya estás del
otro lado, así que por que iba a privarme de ello...
Colapsamos en el sofá. Nos abrazamos en desorden. Aun me
toco limpiar la verga de René con mi boca, Carlos arrimó la suya, alternaba de
una a otra. Me estaba haciendo un experto sin proponérmelo, y había
descubierto que me encantaba chupar vergas.
Nos duchamos por turnos, nada de sexo, nos esperaba la
cama, y sus delicias.
Mi culo fue el héroe de la fiesta, por cada follada que di,
recibí dos: Ambos insistieron en que si me había gustado debía de practicarlo,
que hijos de puta. Me llevó como tres días que dejara de arderme, pero que
feliz me sentía, tenía dos nuevos amigos y sexo abundante y prometedor en
sorpresas.
Ahora miro el mundo diferente, mis opciones se
multiplicaron, ahora miro chicas, chicos y trans, me sirve cualquiera que me
agrade, al igual que cualquier tipo de propuesta, no le hago asco a nada, soy
tan activo como pasivo. Descubrí que ser bisexual pleno es el doble y hasta el
triple de divertido, jamás me falta compañía para el sexo, siempre hay una
concha, un culo o una verga que necesita mi atención, y allí estoy para
dársela.