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La dependienta más guarra
TODORELATOS » RELATOS » ANTE LA BARBARIE, EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS....
[ La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 05 de Diciembre, 2008.
Fecha: 22-Mar-07 « Anterior | Siguiente » en Gays (5213 de 6573)

Ante la barbarie, el fin justifica los medios....

Arquetipo17
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En un inocente viaje a la playa con mi mejor amigo me sucede algo que marca mi vida para siempre... Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

Ese fin de semana me fui para la playa con mi mejor amigo, Rubén, lo conozco desde que éramos niños y ahora estudiamos en la misma universidad, yo me llamo Alejandro, tengo 18 años recién cumplidos, y Rubén tiene casi 20, yo estudio Letras y él Economía, desde muy joven me di cuenta de mi orientación sexual y gracias a la amplitud de mi familia y de mis amigos, no fue algo traumático para mi, ni para ellos, más allá de la sonrisa forzada y de la actitud amenazante de mi papá para con los pocos novios que había tenido, y digo pocos porque en realidad prefiero aventuras ocasionales, unos besos, un coqueteo, eventualmente alguna relación sexual pero nada serio, no tenía tiempo ni ganas de enamorarme, quizás porque ya lo estaba, de él, de Rubén, mi mejor amigo, él fue el primer hombre por el que me sentí atraído siendo aún niño y era el único al que había amado secretamente hasta ahora.

A pesar de que soy gay y de que siempre creía que Rubén sospechaba mis sentimientos hacia él, seguíamos siendo muy unidos, y creo que en caso de que fuera posible algún acercamiento, él no me rechazaría, incluso se había mostrado medio celoso hacia mi novio más reciente y mis relaciones en general, total es que esa vez íbamos un grupo de panas para la playita, en un pueblo costero en el Mar Caribe, aquí en el litoral central venezolano, pero al final todo el mundo arrugó y decidimos irnos solos, igual no era la primera vez, cómo íbamos sólo dos decidimos irnos en autobús y quedarnos en carpas, pues no teníamos mucha plata además, nos fuimos y todo fino, pasamos bien los primeros días, jodiendo en la playa, en los bares, tomando caña hasta el amanecer, hasta nos hicimos panas de varia gente de las carpas vecinas, sobre todo hippies turistas de sur, argentinos, chilenos, uruguayos.

Tengo que confesar que aunque no soy una loca, mi homosexualidad es bastante obvia, pues suelo ser muy atractivo y coqueto, se me nota en la forma de vestir, de caminar y de comportarme, pero no se ve grotesco pues, es sólo lo necesario para llamar de atención de quién me interesa, lo que casi siempre logro, pues sin alardear me consideran bastante lindo, soy delgado pero no flacucho, yo diría atlético, alto pero no gigante, de piel muy blanca, y bastante pecoso en los hombros y la espalda, cabello rubio cenizo muy lacio y largo hasta un poco por debajo de los hombros, ojos gris oscuro con carita de niño y labios rojos y sensuales, bueno esta vez mis atributos no pasaron en vano y casi de inmediato tenía pendiente a Rafael, un argentino estudiante de ingeniería, de 26 años que andaba de vacaciones, al principio me cayó bien y todo pero mientras más tomaba se iba poniendo más pesado, Rubén estaba pendiente con una chama por ahí así que no estaba muy pendiente de mi, por lo que decidí aguantar un poco más, pero de repente Rafael se puso cómico conmigo, ya estaba ebrio, se paró, me agarró del brazo y me propuso que me fuera con él a la playa para que le diera una mamada, le dije que me soltara y me dejara en paz, entonces me dió un cachetón en la cara que me tiró al piso y me gritó que era un puto trolo de mierda, mala idea, pues cuando me paré para darle su merecido, Rubén pasó por mi lado tan rápido que casi me hace caer de nuevo, pues si desde siempre algo le molesta a Rubén es que se metan conmigo, me protege de una forma casi paternal y después que confesé mi homosexualidad le ha dado por creer que no me sé defender solo, traté de detenerlo pero se puso como loco, se le fue encima al tipo y le cayó a coñazos, tuvimos que quitárselo de encima entre 3 personas, hubo varias escaramuzas de pelea entre nosotros pero al final llegó la policía y se lo quitaron, haciendo esfuerzos para sostenerlo quieto.

Dada las condiciones deplorables en las que Rubén dejó a Rafael, todo ensangrentado y casi inconsciente, se lo llevaron detenido al módulo policial, la vaina estaba complicada, pues el tipo estaba borracho y además era extranjero, me fui con Rubén y los policías y después de un rato y varias llamadas que hicimos, los tipos decidieron dejarlo pasar la noche ahí y luego mandarlo para la comisaría en la ciudad, yo ya estaba asustado pero Rubén estaba tan arrecho que no le importaba nada, en un momento los policías me llamaron, sólo había dos de ellos dentro de la estación, al parecer eran dos cabos pero uno superior al otro en rango, me llamó este que parecía superior era un enorme tipo alto, calvo y bigotudo, algo gordo y muy peludo, su placa decía Oficial Gómez, el otro era de apellido Manrique y era un tipo muy moreno, también alto pero de porte más delgado y juvenil, ambos iban ataviados con sus uniformes de camisa beige, pantalones azul marino y botas negras, y los cinturones equipados con su arma reglamentaria, un negro rolo de plástico y un potecito presumiblemente de gas de pimienta.

- Ciudadano, lamento tener que decirle que vamos a trasladar a su amigo mañana mismo, bajo el cargo de porte ilícito de sustancias ilegales- Dijo mientras me enseñaba un paquete de no menos de medio kilo que claramente estaba lleno de cocaína- Lo encontramos el revisar su carpa, por la cantidad asumimos que iban a distribuirla
- Un momento, eso no es nuestro.. nos lo sembraron- Dije pálido de sorpresa, ante las miradas complices y risueñas de ambos oficiales
- Lástima, que en la comisaría no saben eso- Dijo Gómez en un tono muy irónico
- De qué está hablando?, no lo entiendo...- Más asustado si se podía
- Bueno en realidad es bastante fácil carajito, te pusiste a pistonearle a otro tipo y tu noviecito se arrechó...
- Ya va, usted no tiene derecho... yo no le estaba pistoneando a nadie... y él no es mi...
- Mira muchachito, no te hagas el loco conmigo, que lo maricón se te ve por encimita... y sabes me caes hasta bien y en verdad que estás bien bonito, se ve que eres un chamito bien y decente y sería una pena que te vieras involucrado en cosas como estas, así que vamos a hacer una cosa, para hablarte claro, si te portas "cariñoso" conmigo esta noche, podemos olvidar todo este asunto y tu maridito sale mañana temprano, sino, lamentablemente mañana lo trasladamos para la Comisaría en la ciudad y nos encargamos de no sea una experiencia agradable para él
- Oficial esto es ilegal!!!, sabe en el problema que se está metiendo...
- Mira mariquito, aquí los únicos que están en problemas son tú y el maricón de tu novio, ¿o es que le vas a decir algo a alguien?, seguro todo el mundo le va a creer a un mariquito drogadicto, acusado de irrumpir el orden junto a su novio distribuidor por estar ofreciéndosele a hombres, de seguro van a pensar que yo te propuse algo y no que tú te regalaste como siempre lo haces, putita...

Ahí me arreché demasiado, patee el escritorio y me le fui encima pero el otro oficial que me sobrepasaba en tamaño y fuerza, fácilmente me hizo una llave y me tiró sobre el escritorio dejándome inmovilizado, entonces Gómez se acercó a mi oreja, aspiró profundamente el olor de mi cabello y me susurró al oído

- Mejor evítate problemas mariquito, además a los maricones como tu les encanta que se los cojan a todo rato, y déjame decirte que si pruebas un hombre de verdad y no uno de los afeminados esos de tus noviecitos, después tú mismo me vas a pedir que te reviente, je je je, a todos le termina gustando mi verga- Al tiempo que me metía la mano en el culo de la forma más sucia y degenerada que podía imaginar

Me dí cuenta de que no tenía opción, Rubén estaba muy metido en problemas y yo también lo estaría, no aceptar la propuesta del agente era empeorarlo todo, sobre todo para él, sabía que si lo trasladaban lo meterían a la cárcel aún durante las investigaciones, y en este país eso es decir casi lo mismo que ir al infierno, además con todos los problemas que estaba teniendo él con su papá y su familia, sería generar un caos, por otro lado si hacía lo que el agente me pidiera a la mañana siguiente él saldría y podríamos largarnos de allí en ese mismo momento y acabar con esa pesadilla, ya tomada la decisión fui a la celda de Rubén

- Hey, Cachorro, estás bien?
- Si, bueno, dentro de lo que cabe, qué ha pasado?
- Hablé con el oficial Gómez, me dijo que comprendía lo que había pasado, y que considerando que el tipo este no había presentado cargos y que pagué una pequeña fianza, puedes salir mañana en la mañana
- Ah que bueno, gracias amigo y tú cómo estás?, te duele algo, ese imbécil te pegó duro?
- Ja ja, no vale, duro le pegaste tu a él, si te lo dejamos lo matas, pero bueno amigo, estoy contento porque ya vas a salir de aquí y vamos a poder irnos
- Y cómo vamos a hacer? te van a dejar dormir aquí?
- No... el oficial dijo que el reglamento impide eso- Comencé a mentir en ese momento
- Pero no quiero que te quedes solo en la carpa, esos tipos pueden meterse contigo y no voy a poder defenderte
- Tranquilo cachorro que yo tampoco soy un bebé, ni soy minusválido, además no creo que se pongan necios después de lo que pasó, así que quédate tranquilo y duérmete que mañana temprano vengo por ti, tienes hambre? quieres que te traiga algo?
- En verdad no, estoy bien, bueno nos vemos mañana y cuídate oíste, cierra bien la carpa

Muy triste por todo lo que estaba pasando, por la forma en la que le mentí a Rubén, y por cómo se preocupaba por mi, allí me di cuenta que eso era lo que tenía que hacer, no podía permitir que le fuera a pasar algo malo en la cárcel, así tuviera que pagar con mi cuerpo a esos cerdos degenerados de los policías, aún más corruptos, enfermos y peligrosos que los mismos delincuentes, salí al darme cuenta que Rubén se acostaba en el pequeño catre que tenía por cama y me fumé un cigarro en la puerta, minutos después salió Manrique con una imbécil sonrisa de triunfo

- Mira putica, ya pasa que el jefe tiene ganas de darte lo tuyo- dijo con un tono y una mirada de lascivia pura

Tiré el cigarro al piso, lo pisé y entré a la oficina, Gómez estaba recostado de su escritorio, sobándose el paquete a sus anchas, me vió de arriba a abajo y sonrió.

- Ya tu maridito se durmió, esperemos que seas discreto para que tus gemidos no lo despierten, aunque a lo mejor le guste ver como un macho se goza a su mujercita a cambio de su libertad, vamos a ver si tu culo lo vale
- Maldito enfermo te vas a pasar la noche hablando paja o vamos a terminar esta asquerosidad de una vez- Espeté con mirada de odio
- Asquerosidad?, je je, sabrá Dios cuantos güevos te has metido y ahora te la das de escrupuloso, veo que te estás poniendo rebelde y eso a mi no me gusta, y es mejor que no me hagas arrechar porque sino te vas a arrepentir

Se acercó a mi lentamente y mientras decía estás últimas palabras me apretó las mejillas con sus toscas y ásperas manos y me habló muy cerca de la boca, de repente sin decir más me agarró fuertemente del cabello y me lamió los labios, me resultó asqueroso, repugnante el contacto de su barba y su bigote, luego me empujó con rudeza hacia abajo hasta tener mi cara a la altura de su paquete que ya se veía abultado, me indicó que lo oliera, que olía rico, por supuesto no lo hice, de repente me soltó para bajarse el cierre del pantalón y sacar su miembro que aún no totalmente erecto ya era enorme, no mediría menos de 20 cms además también era muy ancho y con un olor muy penetrante a sudor y a orine, lo tomó con su mano y comenzó a restregarlo por mi cara, lo ponía en mi nariz, en mis ojos, en mis labios, lo azotaba contra mi frente y mis mejillas, mi sensación de repulsión y de impotencia era tal que sin pensarlo lo golpee para alejarlo de mi cara, aunque no le dí muy duro sí le dolió y no tardó en llegar mi castigo, me soltó un bofetón tan duro que me dejó aturdido en el piso y con la cara ardiendo, aunque no quería llorar comenzaron a salir lágrimas de mis ojos, estaba muy asustado, no quería hacer aquello, pero a la vez no podía arrepentirme.

- Mira maldito maricón, si me vuelves a pegar así te voy a desfigurar a patadas la cara de muñequito esa que tienes, ya veo que voy a tener que enseñarte a respetar, Manrique!!, hazme el favor y esposa a la puta esta que la voy a destrozar

El otro oficial me esposó las manos a su espalda, y de nuevo enrrollándose mi cabello en la mano me hizo ponerme de pie, Gómez seguía sobándose el güevo ahora sí completamente erecto, sin decir nada me metió su dedo pulgar en la boca, me dieron náuseas pero aguanté las arcadas, y me hizo chupar su dedo, también me hacía oler su mano impregnada de su aroma a verga, allí volvieron a salirse mis lágrimas, Gómez las limpiaba con sus manos y me hacía lamerlas de sus dedos, al final me metió unos tres o cuatro, abriendo mi boca hasta hacerme doler las comisuras, me veía con una mirada que me asustaba, luego de repente me tomó del cuello y me hizo bajar de nuevo

- Métetelo a la boca y más te vale que lo hagas bien, ni se te ocurra usar los dientes maricón

Y acompañado junto con el seco sonido y el frío contacto de su revólver que ahora se colocaba en mi frente comencé a introducir su miembro enhiesto en mi boca, o por lo menos la parte que cabía, la verdad es que era bastante grande y logré meterlo hasta la mitad, su sabor era muy fuerte, acre

- Comienza a chupar, babéamelo bastante

Comencé a alternar mis sollozos y mis lágrimas con la mamada, ya no me atrevía a contradecirlo pues sabía que estaba dispuesto a todo, no quería que me hiciera daño, él me tomó del cabello y forzaba a que me tragara más de su cipote, me estaba asfixiando pero no le importaba, me forzó a tragarlo hasta introducirlo por completo.

- Como te lo tragas maricón, que sabroso, te quieres morir con un güevo en la boca ah?

Ya llorando de desesperación me revolcaba mientras se me iba el aire, por fin me soltó, caí al suelo hiperventilando para respirar, llorando privado de miedo, él sólo se reía al ver mi expresión y me amenazaba para que no me atreviera a vomitar en su oficina, so pena, de darme un cachazo en la cabeza, me levantó con rudeza y me tiró sobre el escritorio, me despojó de mis bermudas dejando mi culo a su disposición mientras me contaba cómo me había tenido ganas desde que me vió llegar a la playa, y cómo apenas al percatarse del problema en el que estaba metido había comenzado a pensar en la forma de hacerme suyo, así, violenta y rudamente que era la forma en la que le gustaba tratar a los "maricones", disfrazando su propia homosexualidad y su gusto por los hombres con su actitud de semental vernáculo y dominante.

- Que rico vale, Manrique ven a ver el manjar que me voy a cenar
- Si está bien bonito jefe, está cómo para reventarlo
- Eso mismo es lo que voy a hacer, me oíste?, te voy a hacer pedazos el culito lindo este que tienes, ya vas a saber lo que es un macho arrecho
- Por favor no me lastimes, por favor... - Dije lloroso
- Tranquilo que no quiero lastimarte, a los putos como tu los enloquece una buena verga atascada en el recto, y yo te la voy a hacer sentir hasta la garganta, ya vas a ver cómo te gusta

Me volteó boca arriba y por primera vez pude ver su imponente figura, era un enorme macho furioso, con los pantalones bajados y la camisa abierta, su enorme pecho y barriga peludos estaban perlados de sudor, su cara de macho rudo se desfiguraba de placer ante mi magullada y frágil silueta adolescente, sin más me levantó ambas piernas por los tobillos, me nalgueó muy fuerte un par de veces, metió sus dedos índice y anular en mi boca y ya mojados me los introdujo de golpe, me lastimó su grosor y rugosa textura, me empezó a follar con ellos muy duro, mientras comentaba a Manrique lo estrecho y caliente que estaba, finalmente me miró y dijo.

- Ya te voy a atravesar, quiero que empieces a gemir y me muestres cuanto te gusta

Me hizo abrir la boca y metió el cañon de su pistola, para que la chupara como a su pene, con la otra mano apuntó su herramienta en la puerta de mi hoyo y sin contemplaciones comenzó a entrar, yo emitía gritos y quejidos aislados pues me estaba destrozando, sentía que me partía en dos, comencé a llorar sin contemplaciones y su cara de placer indicaba cuanto le gustaba hacerme sufrir, después de un rato entró entero y comenzó a embestirme sin piedad, todo el escritorio se movía, él bufaba como un toro y emitía sonidos guturales incomprensibles, en un momento ordenó a Manrique abrir la puerta, pues su oficina estaba enfrente de la celda donde estaba Rubén.

- Quiero que veas a tu noviecito mientras te parto el alma, siénteme en tu culo, compárame con él y dime quién es más macho

Me puso boca abajo con el pecho recostado del escritorio, y podía ver a Rubén dormido de espaldas a la escena, comencé a llorar amargamente, Gómez me tomó del cabello y empezó a cabalgarme de forma animal, sacándome todo el aire por los golpes con el escritorio, era un ritmo brutal, yo me sentía morir

- Vamos, grita, llora, haz que se despierte y nos vea, voy a enseñarle que es lo que le gusta a un maricón de mierda como tú, gime maldita sea, gime y dime que te gusta sino quieres que te mate aquí mismo
- Aaahh, ayyyy, me gusta, me gusta, detente por favor- Decía llorando, implorando misericordia
- Tranquilo que yo sé lo que quieres, te falta poco para que te de toda mi leche, es tanta que te vas a poder duchar con ella, es lo quieres verdad?

En unos minutos sus embestidas se hicieron lentas pero profundas, adentrándose en lugares jamás explorados por nadie más, se aferraba a mi cuerpo, bufía, rugía, ladraba, era como un gran predador devorando a su presa, henchido de placer y de lujuria, al final se salió de mi de un golpe, lastimándome, casi corriendo se pasó al otro lado del escritorio, como a un muñeco me levantó y me tiró al piso, haciéndome arrodillar, se quitó el condón, comenzó a masturbarse de una manera inaudita y tomándome por los cabellos me llenó toda la cara, los ojos, los labios y parte del cabello y el cuello de su leche espesa y caliente, creí que nunca terminaría de eyacular.

- Ahhh, Aggghhhh, maldita sea, que bueno, toma maricón, llenate de mi leche de hombre, así te gusta puta?, quieres más?, yo si soy un macho de verdad, perra, ahora eso te quedó bien claro - susurraba casi convulsionante de gusto- me gustaría que tu maridito se levantara y te viera con tu mascarilla de semen, que te va a dejar la cara más linda de lo que ya la tienes

Luego de que Gómez se sació de mi cuerpo, dejándome destrozado y en shock, tirado en el piso, le dió permiso a Manrique para que se divirtiera conmigo, su patético subordinado no perdió tiempo y me sometió a varios minutos más de ultraje y humillaciones, no era ni remotamente tan rudo como Gómez, además el estado de shock en el que me encontraba no me dejaba ni reaccionar, sólo estaba estático con la mirada fija en mi durmiente amor, que ni se imaginaba lo que me estaban haciendo tan cerca de él, Manrique no tardó mucho en acabar, prefiriendo vaciarse en mis nalgas y mi espalda, después de dejarme inmundo y adolorido, ambos me impidieron limpiarme y sin decir muchas palabras me ordenaron que me largara del lugar, casi tirándome a empujones hacia afuera, cómo la puta sucia que tanto me repetían que era, como pude me limpié con las manos y la ropa, al salir ya era muy entrada la madrugada, si bien había gente por ahí, estaba oscuro y pude meterme a la playa a lavarme, por un momento pensé en hundirme y no salir jamás, me sentía sucio, usado, indigno, aún sentía sus impestuosas embestidas que me ardían, oía sus insultos y repulsivos jadeos, sentía su olor a sudor y cigarros en mi piel, finalmente no tuve la valentía y me quedé sentado en la arena, mojado y aturdido y así observé el amanecer.

Me puse otra muda de ropa y boté la que tenía, me fui a la estación, los dos oficiales me vieron entrar con su sucia mirada sarcástica, cómo ya Rubén estaba despierto no hicieron ningún comentario, Gómez abrió la celda, le hizo firmar un libro y unos papeles y le dijo:

- Bueno ciudadano, esperemos que la próxima vez sea más cuidadoso antes de comenzar a quebrantar la ley, debe agradecerle mucho a su amigo que se esforzó bastante por ayudarlo a salir, es bueno tener amigos como él
- Es cierto oficial, gracias por todo y disculpen la molestia

Rubén me abrazó muy fuerte y me dijo que nos diéramos un último baño en la playa, yo le dije que por favor nos fuéramos de inmediato, accedió, íbamos saliendo juntos de la estación, cuando voltee, ambos oficiales me veían sonrientes y Gómez me picó un ojo mientras se lamía los labios y se apretaba el paquete, de nuevo con su acostumbrada vulgaridad, sólo voltee y fuimos a la carpa a recoger todo, de regreso en el autobús, Rubén me contó que Gómez y Manrique comentaron toda la mañana sobre una putita que se habían cogido esa noche, decían que la habían dejado como un guiñapo, que de seguro había quedado preñada por tanta leche, que le habían quitado lo estrecha que estaba, que le habían dejado el culo y la boca bien irritados, y confirmó que debía ser cierto pues no había podido dormir y había oído gemidos y jadeos salir de la pequeña oficina toda la noche, en ese momento se me aguaron los ojos, se me hizo un nudo en la garganta y voltee hacia la ventana.

- Qué te pasa amigo?, no me digas que aún estás triste por todo lo que pasó
- Ehh, si es eso, me asusté mucho por ti, no me gustó verte encerrado
- Bueno, ya todo pasó, ven quédate tranquilo, gracias por ayudarme a salir, te quiero mucho sabes, sé que harías cualquier cosa por mi- Dijo sin imaginar todos esos ruidos que escuchó, eran la prueba de lo que fui capaz de hacer

Me abrazó fuerte, y me recosté de su hombro, tratando de contener las ganas de llorar, empezó a juguetear con mi cabello y me dió un beso en la frente, y así me quedé dormido, ya han pasado varios meses de eso y mentiría si dijera que lo olvidé, al llegar tuve problemas con mi novio, me ponía muy nervioso cuando me tocaba o quería hacer algo conmigo, tanto fue que tuvimos que terminar, en general siento mucho miedo de volver a relacionarme con otros hombres y siempre sospecho de sus intenciones, comienzo a imaginar que van a lastimarme cómo lo hicieron aquellos dos violadores, sólo me he hecho más unido a Rubén y con él me siento tranquilo, aunque nunca le conté nada de lo sucedido por temor a su reacción, eventualmente recuerdo todo lo que pasó y lloro mucho, y en otras ocasiones revivo esos momentos en mis pesadillas, hace poco comencé a ir con un psicólogo que me está ayudando a superarlo, a veces siento que fue mi culpa y que se trató de una lección por ser tan coqueto y seductor y que quizás me lo merecía, en realidad no lo sé, por ahora sólo quiero concentrarme en Rubén y en mi amistad con él, aunque quizás nunca sea más que eso.

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