Yo y mis vecinas (I)
Hace tiempo circunstancias de la vida hicieron que me fuera a
vivir con unos vecinos, tenia 16 años, mis padres fallecieron en un accidente de
trafico, y heredé una fortuna, no mucho, pero si lo suficiente como para no
tener que preocuparme el resto de mi vida si no derrochaba. Y por suerte era lo
suficiente maduro para darme cuenta de ello, por otra parte, tanto mi padrino
como mi madrina, que legalmente tendrían que ser mis tutores vivían en ciudades
distintas y bastante lejos de la mía, y como me quedaban menos de dos años para
la mayoría de edad, pues decidimos que pediría la emancipación, así no tendría
que irme de mi ciudad, donde había nacido y crecido, y tenia mis amigos.
Mientras se tramitaba la emancipación, como todos sabemos la
justicia siempre se toma su tiempo, y más si por medio está el verano, me
instalé en casa de mis vecinos, al principio lo pasé mal, echaba de menos a mis
padres y decidí vender la casa, pues para mi solo prefería comprarme un piso,
siempre me gustaron los áticos.
Cierto día por la tarde, me fui a pegar un baño en la piscina
que tienen mis vecinos, observe a Mila como salía de la piscina, a pesar de sus
42 años, tenía un cuerpo bonito, era alta para ser mujer 1,70m aproximadamente,
ni delgada ni gorda, una talla 95 de pecho aproximadamente, natural, y su culo
aunque no era ya prieto, era totalmente apetecible. Mientras que me dirigía al
trampolín y la saludaba, iba tratando de que no se me notara el bulto en mi
pantalón, vi como se tumbaba en una hamaca, y se echaba crema por su precioso
cuerpo. Me zambullí en el agua, y estuve nadando cosa de media hora, luego me
divertí un buen rato pegando saltos, entonces note como disimuladamente me
estaba observando, ya la había notado mirarme de forma lasciva mas de una vez, y
es que a mis 16 años aunque no tenia un cuerpo perfecto, tenia algo de
musculatura pues hacia mucho deporte pues quería ser militar, cuando me dispongo
a salir finalmente de la piscina, me llamó y me preguntó si podía echarle crema
por la espalda y la parte trasera de sus piernas, yo disimulando el casi
tartamudeo que me estuvo apunto de salir, dije que sí, y empecé a aplicarle la
crema bronceadora, en esto se desengancho la parte superior del bikini dejándome
ver completamente su preciosa espalda, le unte la crema, y a medida que lo hacia
más malo me estaba poniendo, no era la primera vez que tocaba a una mujer
precisamente, de hecho hacía casi dos años que lo hice por primera vez.
Cuando termine, tenia unas ganas locas de tirarme sobre ella
y enseñarle lo que sé hacer, pero entre que lo dudaba y barajaba los pros y
contras, ella se levantó y se fue a la ducha, entonces vi que esa era mi
oportunidad, su marido se fue a ver a su familia con los hijos, y no vendrían
hasta dentro de una semana, así que decidí jugarme el todo por el todo, fui a la
zona de duchas, ella tenia la puerta de su ducha apoyada pero lo suficiente
abierta para poder abrirla mientras que estaba de espaldas, una vez dentro cerré
la puerta, y cuando oyó el ruido, sorprendida se dio la vuelta, viéndome
enfrente de ella.
Hola-dije
Pero que haces aquí-dijo nerviosa- estás loco??
Si, me vuelves loco.
Me acerque a ella, y mientras que con una mano le agarraba un
pecho, el izquierdo creo recordar, con la otra baje asta su rubia entrepierna,
metiendo un dedo a lo largo de su preciosa raja, hasta encontrar el agujero, y
la bese.
Emitió un pequeño jadeo, quito su boca como pudo y me dijo:
Dios, para no hagas eso.
Si, por que sé que te gusta, y te sientes atraída por mi-le
dije mientras empezaba a jugar con su clítoris y le besaba el cuello- crees que
no me he dado cuenta de cómo me observas.
Al decirle eso, enrojeció de vergüenza pues se dio cuenta de
que la había pillado.
Si es cierto, me atraes-dijo-con Juan ya no es lo mismo, y no
podía resistir la tentacioooon....
En ese momento le había metido el dedo en su agujero.
Has sido mala, te has fijado en un menor, despreciando a tu
marido, mereces un castigo
No por favor, no me hagas daño- me suplicaba.
Vas a hacer lo que yo te diga, o tu marido se enterará de lo
nuestro, y no creo que quieras eso verdad??
No, no le digas nada, haré lo que me pidas.
La bese, ella me correspondió colaborando a ello.
No te preocupes, empezaremos suavemente, solo tienes que
obedecerme en todo lo que yo te ordene. Si lo cumples seré benevolente si no,
sufrirás mi ira, de acuerdo??
Si-dijo finalmente
A partir de ahora me llamaras mi señor, de acuerdo?
Sí
Primer fallo- y le pellizque los pezones, sin duda nunca
había experimentado ese dolor, sus ojos se abrieron, y con el grito asomo una
lagrima- Sí que?
Sí, mi señor-dijo dolorida.
Eso esta mejor-le dije.
A continuación, para que viera que podía ser bueno y justo,
le bese los pezones, los tenía hermosos, abultados, pero ni grandes ni pequeños,
eran perfectos. Mis besos y succiones iban acompañados de sobamiento, y con mi
miembro aunque dentro del pantalón, duro, restregándolo por su concha. A lo que
ella, correspondía con gemidos, empezaba a disfrutar de ello.
Luego le dije que se secara, y nos dirigimos a los
vestuarios, le ate las manos a la espalda y la puse de rodillas, me quite el
pantalón, y ella se sorprendió cuando me la vio, dijo:
-Es más grande que la de mi marido, unos 5 cm más.
Mi miembro, aunque poco tenia que ver con los de ciertos
actores porno, no era precisamente poca cosa, media unos 20 cm, y era de unos
3-4cm de diámetro.
Ahora me la vas a mamar-le ordene.
Pero nunca lo he hecho-me dijo poniendo cara de asco.
La cogí por el pelo y mientras se quejaba le dije:
Algún día debes aprender- le tape la nariz y al abrir la boca
para poder respirar se la metí por la boca, moviéndole la cabeza así durante
casi dos minutos, luego la ordene seguir ella sola, cosa que no dudo un
instante, pues parecía que la empezaba a gustar.
Al cabo de unos 5minutos, se la saque, ella tenia la
respiración entrecortada, la pregunte:
Te gusto?
Si mi señor-Me dijo, y por su cara se veía que no mentía
Aprendes rápido- Ahora te voy a follar ese lindo conejito.
Si mi señor- me suplico- házmelo, tengo el DIU puesto, así
que no os preocupéis.
Mejor-dije sonriendo.
Luego la puse boca arriba, manteniendo las manos a su
espalda, cosa que la molestaba, y ponía una cara que me excitaba mucho más.
Le puse la cabeza de mi miembro en su agujero, cogí una buena
postura y la penetre rápidamente, no se lo esperaba, debió creer que lo haría
lentamente, y el dolor de tal penetración por un miembro al que no estaba
acostumbrado, hizo que arqueara su espalda, a la vez que sus lindos ojos azulaos
se habrían de par en par, y gritando ligeramente de dolor. La retire casi
completamente, y a volví a introducir nuevamente, así estuve un rato, luego me
eche sobre ella, y la penetre profundamente, llegando a tocar lo más hondo de su
coño, mientras la besaba, y jugaba con sus pechos y pezones. Ella empezó a
jadear poco a poco, hasta llegar a temblar completamente y llegar a un bestial
orgasmo. Entonces salí de ella y sentándome en su pecho, se la introduje en la
boca para una nueva y final mamada, en la que eyaculé, dejando mi semilla en su
preciosa boca, y aunque al principio no pareció agradarle, luego no dejo ni
gota.
Una vez me hubo limpiado, la desate, y yacimos los dos en el
suelo, mientras ella me besaba mi cuerpo, y me decía:
Mi señor, te obedeceré siembre en lo que desees.
Este es el primer relato que escribo y el primero de una
serie, espero que os guste, ya me contareis.