Saludos, llevo bastante tiempo
leyendo relatos en esta pagina, pero nunca había escrito uno, y tras haber
aumentado considerablemente mis vivencias sexuales, cojer experiencia y madurez
en la escripcion literaria, considero que ya es hora de publicar algo.
Advierto antes de nada que en
mis relatos se cuidará mucho más la forma de narración y el hacer del relato una
pequeña obra literaria, y las escenas de sexo, por supuesto, seran numerosas,
pero la narración abarcará mas espacio que el sexo, pues yo consiero que el sexo
asi porque si, sin razon, pierde mucho, yo cuando leo un relato, valoro mucho
más la ambientación previa, la atmósfera, el ¿que pasará?, pues yo on quiero,
como he dicho, sexo sin razon, yo quiero crear una historia que deleite al
examianarla al lector.
Así pues aprovecho para
confesar, que me he propuesto escribir la más grande y mas cuidada historia
erótica/sexual e Harry Potter, cuidando mucho la forma, y os ruego que dejeis
vuestra opinión, buena o mala, pero siempre constructiva, muchas gracias.
Y sin más preambulo, aquí
empieza lo que espero, sea, una larga serie de relatos, de "pequeñas joyas":
PRÓLOGO:
Me llamo Harry Potter,
probablemente me conoceréis como "El niño que sobrevivió" o también por algún
burdo apodo dado por la prensa mágica, como "el elegido" o "el protegido de
Dumbledore", etc.
El caso es que este año, mi
sexto año en Hogwarts, he querido aprovechar la oportunidad de llevar a cabo una
tarea que llevaba tiempo deseando hacer, y es escribir un complemento a las
crónicas de mi paso por Hogwarts, ya que estoy exento de la presión de los
Timos, y aun veo algo lejos los éxtasis, así que dedicaré estos últimos días del
curso a mis propias crónicas de relleno, me explico:
Hace años, visitó el colegio una
Muggle llamada J.K. Rowling, con el expreso permiso de Dumbledore, con el fin de
ofrecer a algún alumno la posibilidad de escribir una especie de "crónicas" de
su paso por Hogwarts.
La Muggle en cuestión, tuvo buen
ojo comercial, y vio en mi la perfecta oportunidad de vender un buen número de
ejemplares e mis crónicas entre la comunidad mágica (por interés) y entre la
comunidad Muggle (como relato de ficción), pero no sabía hasta que punto aquello
la iba a reportar beneficios...
El caso es que para poder llevar
a cabo correctamente su trabajo, se dedicó (y sigue haciéndolo) a recolectar
información sobre los sucesos del colegio, entrevistar a profesores, alumnos,
retratos, fantasmas; e incluso usar los registros mágicos y pensaderos para
poder relatar los actos con el suficiente lujo de detalles. Pero estos relatos,
a pesar de su tremenda fiabilidad y veracidad, omitían algo muy importante, algo
que compone el 80% de los pensamientos de un adolescente, y es el sexo.
Por motivos comerciales, el sexo
no podía ocupar un lugar en unas novelas dedicadas a jóvenes y adolescentes, así
que no se molestó ni en informarse más que de los infantiles líos amorosos de
los jóvenes, sin profundizar en el oscuro abismo de la sexualidad juvenil.
Así pues, como podéis deducir,
me voy a dedicar a rellenar esos huecos TAN importantes para la vida de
cualquier adolescente, y para que así todos podamos ver que, en el fondo, todos
somos, en ocasiones, igual de inmorales y pervertidos, aunque nos avergüencen en
muchas ocasiones nuestros actos.
Así pues, comenzaré desde el
principio, y siguiendo la guía establecida por J.K. Rowling, el relato de mi
sexto año en Hogwarts, por ser este el de mayor intensidad sexual (y obviamente
hormonal) y el más relevante en cuanto a nuestra sexualidad, comencemos:
CAPÍTULO I:
Un enjuto y larguirucho chico,
de pelo desordenado y de color azabache, se encontraba tumbado cual largo era
sobre una fría cama en una oscura habitación del número 4 de Privet Drive. Harry
Potter, el chico en cuestión, se encontraba recostado de lado, pensando acerca
de la reciente muerte de su padrino Sirius, a mano de la mortífaga Bellatrix
Lestrange.
El suelo estaba repleto de
cartas, periódicos, y regalos que le habían enviado sus amigos, la mayoría de
ellos sin abrir, puesto que pese a su incondicional apoyo, el no se encontraba
con ánimos suficientes para leer, y por lo tanto contestar cartas, o divertirse
con algún pasatiempo que le enviaran.
Harry daba vueltas, en su
turbulenta cabeza, a todos los sucesos acontecidos durante el 5º año,
especialmente sobre los de los últimos días del curso, y la entrada al
ministerio de magia, al departamento de misterios, a la sala del arco...
Harry giró sobre si mismo hasta
quedar boca arriba, con los ojos abiertos, pero la mirada perdida, echaba tanto
de menos a Sirius...
En uno de sus repetitivos
repasos a lo acontecido en el 5º año, topó con el recuerdo de su primer amor,
Cho-Chang, y, aun por impresionante que pareciera, no pudo evitar pensar en su
cuerpo... en la forma en la que llegó a tocar sus nalgas... la sensación de sus
pechos contra su pecho al besarse... el afrutado olor de su pelo...
Sin previo aviso, Harry sufrió
una rígida erección, reprimida por sus vaqueros; y, sin pensar realmente que
hacía, se bajó de un solo movimiento los vaqueros y los calzoncillos, liberando
su pene, que salió como un resorte y chocó contra su vientre.
Su pene estaba duro y enhiesto,
tenía un tamaño normal para su edad, ni muy grande ni muy pequeño, de unos 16-17
cm, cubierto todo su pubis por negro y rizado pelo.
Harry rodeó su falo con la mano
derecha, y cerró los ojos. Mientras movía la mano en un lentísimo vaivén,
pensaba en Cho
No había llegado a ver siquiera
sus pechos, y eso era lo que le carcomía, pero por otro lado dejaba volar su
imaginación. -El movimiento de vaivén se incrementaba gradualmente en velocidad-
era tan bella... y sin embargo TAN superficial... pero eso no la quitaba
encanto...
La piel que recubría el glande
de Harry subía y bajaba, primero, a lentísima y deliciosa velocidad, y poco a
poco ésta fue acelerando... pues los movimientos de la mano de Harry cada vez
eran más rápidos, y su respiración más agitada.
Si tan solo hubiera podido verla
los pechos... tocarlos, saborearlos... y que decir de su pubis, de su vagina...
olerla, tocarla... PENETRARLA
El movimiento de la mano de
Harry ahora era frenético, sus ojos estaban fuertemente apretados, y su
respiración era ahora trabajosa e irregular, y de pronto... el movimiento de la
mano cesó violentamente, la cara se contrajo en un gesto de concentración y...
sendos chorros de esperma comenzaron a salir de su pene en dirección al
vientre... el pecho... e incluso llegaron a la cara...
Harry reanudó lentamente el
movimiento de vaivén, pero cada vez se tornaba mas lento, así como su
respiración se calmaba, y sus músculos de relajaban... había disfrutado
sobremanera con aquella masturbación, cuando de repente...
-Que demonios he hecho -dijo
Harry con voz ahogada mientras observaba su semen repartido por todo su cuerpo,
e incluso por su cara, la cual palpó. -¿es que acaso no puedo siquiera controlar
mis más básicos instintos?, apenas a unos meses de la muerte de Sirius y...
¿acaso soy un pervertido? ¿¡Acaso soy un esclavo de mi cuerpo!?
Y de pronto, Harry volteó la
cabeza hacia fuera de la cama, y vomitó, a causa del asco que había sentido por
sí mismo, y la propia depresión que tenía, todo unido al estrés acumulado en
aquellas semanas.
Entonces, tras tragar dos
bocanadas de aire, y recuperar el ritmo respiratorio, Harry volvió a poner la
cabeza sobre la almohada, y, sin siquiera limpiarse, ni subirse los pantalones,
ni enjuagarse la boca, así mismo quedó dormido, agotado a causa de las numerosas
noches en vela, y con la paja como detonante del cansancio...
CAPÍTULO II:
Tras los sucesos acaecidos en su
habitación de la casa de sus tíos, los sucesos hasta su llegada a La Madriguera
coinciden totalmente con la crónicas de Rowling, sin ningún contenido omitido o
suprimido (salvo la limpieza del semen de Harry y las consecuencias de su
masturbación, como los pensamientos, pero esto es ahora relevante). Así pues,
pasaremos directamente al momento en el que Harry, tras ser dejado en la cocina
de los Weasley por Dumbledore con el consiguiente recibimiento, se reencuentra
con sus amigos Ron y Hermione:
Harry llevaba tan solo unas
horas cortas dormido en al confortable cama de la habitación de Ron, en La
Madriguera, cuando de pronto, le despertó un ruido similar al de un cañonazo,
que no era otra cosa sino el portazo que había dado Ron al abrir la puerta del
dormitorio.
-Cabrooooooooon jajajaja así que
ay estas aquí! -Dijo Ron sonriente a la vez que le pegaba en el brazo a Harry.
-Este año ya no has crecido ehh!
Ron era un chico alto, de
cabello pelirrojo, pecas en al cara, y constitución delgada pero ancha de
huesos. Llevaba puesto un jersey de lana tejido a mano y unos pantalones de
pana.
-Ron! no le pegues! que acaba de
llegar! -Dijo una sonriente y radiante Hermione. Hermione sí que había cambiado
algo... tenía los pechos ligeramente mas grandes, pues ella tan solo llevaba una
camisa semi-abierta que dejaba ver el canalillo, y sus caderas habían
ensanchado, así como su cintura se había estrechado; ya era toda una mujer, lo
cual no le pasó desapercibido a Harry, el cual quedó anonadado.
-Jejeje no pasa nada, tiene
licencia para pegarme jejejeje. Veo que ambos habéis cambiado un poco durante el
verano, sobre todo tu Hermione.
-Uffff! dímelo a mi -Dijo un
jocoso Ron, para momentos después recibir un pescozón por parte de Hermione, la
cual le miraba llena de reproche.
-¡Sabes que le pillé tratando de
espiarme en la ducha!
-¡Te repito que solo quería una
toalla, no sabía que estuvieras tu dentro!, además... estabas enjabonándote, ni
siquiera se oía agua correr...
Hermione ya estaba a punto de
replicar, cuando Harry impuso paz.
-Calma chicos calma! jajaja que
seguro que fue sin querer, a que si Ron? -Y le guiñó el ojo.
Antes de que nadie pudiera decir
nada, una gutural voz pronunció un cariñoso "Haggy!" y la habitación pareció
iluminarse al irrumpir en ella una radiante Fleur Delacour, la semi-veela, al
cual era ahora la prometida de Bill, el hermano mayor de Ron.
Fleur se abalanzó sobre Harry y
le plantó cuatro besos, dos en cada mejilla, a la vez que le sujetaba la cara.
-¿Que tal Haggy? Estoy encantada
de volvegg a vegte, desggaciadamente Gabgielle no ha podido venir ezsta vez,
peggo ella esta dezseando vegteé. _De pronto se oyó una imprecación desde la
cocina, proveniente de la señora Weasley, y Fleur puso los ojos en blanco y
dijo. - lo siento, peggo cgeo que debo ayudagg a la señoga Weasley, a fin de
cuentazs, ahogga es mi cuñadaá.- Y tras decir esto, airó su plateada melena con
gracia, y salió de la habitación con un gracioso - ¡Avoirr!
Todos quedaron en silencio, y en
ese mismo instante entró la hermana menor de Ron, Ginny.
-¡Hola Harry! -Ginny era una
chica de estatura media, rojiza melena, y pecas en al cara como las de Ron. A
pesar de ser un año menor que Hermione, tenía los caracteres femeninos algo más
marcados que esta, y sus labios carnosos invitaban al beso, siempre habían
generado esta sensación en Harry. - ¿que tal est...?
-¡Por dios Harry contrólate! -
Dijo una cohibida y enrojecida Hermione, mientras apartaba la cara.
Al parecer Harry no había notado
que bajo sus pantalones de pijama se había formado una especia de tienda de
campaña, provocada la erección, si el darse cuenta, por los besos y la presencia
de Fleur, y ahora todas las miradas de la habitación, excepto la de Hermione,
estaban fijas en su erecto miembro, el cual abultamiento no tardó en tapar con
la almohada.
Hermione se dio la vuelta y se
marchó de la habitación, avergonzada, y Ginny se demoró un segundo más para
echar una última mirada a la entrepierna de Harry, y luego a sus ojos, con una
pícara mirada se dio la vuelta, y siguió a Hermione.
Entonces se hizo el silencio en
la habitación por un momento.
-No re preocupes, pasa siempre
-Dijo Ron sonriendo, el cual se tapaba discretamente con un cojín, lo cual no
parecía haber sido percatado por nadie. -A fin de cuentas, nosotros somos
hombres, y ella es medio-veela...
-Si... -Dijo un pensativo Harry,
pero en lo que realmente pensaba él, era en aquella mirada por parte de Ginny...
¿Que podría significar?...
Harry y Ron se cambiaron
entonces de ropa, pues era ya la hora de comer, y debían bajar al salón, así que
mientas se cambiaban, se enzarzaron en una apasionada conversación acerca de
pechos... culos... y todo eso de lo que hablamos los adolescentes en privado...
CAPÍTULO III :
Era la noche del 4º día que
Harry pasaba en La Madriguera, y a pesar del incidente con su erección, parecía
no ser recordado por nadie, pues no se produjo ningún efecto adverso sobre el
comportamiento de sus amigas.
Era ya tarde, y Harry y Ron se
introdujeron en sus respectivas camas del cuarto de Ron, y tras darse las buenas
noches, se acostaron.
Harry entonces comenzó a pensar
acerca de lo acaecido desde que Dumbledore le recogió en la casa de sus tíos,
cómo habían ido a buscar al profesor Slughorn, cómo había vuelto a La
Madriguera, como había sido recibido, como se había empalmado...
Eso le llevó a pensar en Fleur,
y en sus sinuosas curvas, irresistibles, deliciosas... Nononono! que pensaba,
era la prometida del hermano mayor de Ron, tenia que calmarse... pero ya era
demasiado tarde, una terrible erección abultaba sus pantalones.
Harry decidió que lo mejor sería
darse una buena ducha de agua tibia para bajar aquello, y de paso "refrescar sus
ideas".
Así pues, apartó las sábanas y
la colcha a un lado, se incorporó en la cama, para después levantarse, e ir
tanteando el camino a ciegas hasta el baño.
Una vez llegó, cerró la puerta y
se despojó de toda su ropa, para al punto introducirse en la ducha y correr las
cortinas. Sintió entonces como el tibio chorro de agua le golpeaba la cara y
corría por su enjuto cuerpo, y cerró los ojos para abandonarse a esa relajante y
maravillosa sensación...
El agua corría por su miembro,
calmando la erección provocada por sus lascivos pensamientos, y a la vez
templando esta su ánimo. Entonces Harry creyó oír un ruido a su izquierda, fuera
de la ducha, y se arrepintió sobremanera de no llevar su varita consigo. Aún así
no dudó en descorrer con un rápido movimiento las cortinas de la ducha para
descubrir al intruso, y entonces... no vio nada. La puerta seguía cerrada, y no
había nadie en el baño. Harry se encogió de hombros y prosiguió con su tarea de
ducharse.
Entonces comenzó a enjabonarse
el cuerpo: Primero el pelo, espíes sus hombros, el pecho, el torso... y entonces
llegó a la entrepierna... se recreó en el enjabonamiento de su miembro aún a
media asta.
Entonces de pronto todo ocurrió
a la velocidad del rayo. Una voz femenina pero que Harry no logró identificar
pronunció "Petrificus Totalus!" y los brazos y piernas de Harry quedaron pegados
a su cuerpo, mientras este se precipitaba hacia el suelo de la bañera, así que
esperó el golpe... el cual no se produjo.
Unas manos invisibles pero
suaves le sujetaron y le depositaron con suavidad en el fondo de la bañera.
Enseguida esas manos le cerraron los párpados, y se oyó el sonido de una manta
cayendo al suelo.
Harry no veía nada pero podía
oír. Oyó como el agua del grifo era cerrada por esa misteriosa mujer, y como le
susurraban al oído "no te preocupes, solo quiero que los dos salgamos ganando".
Entonces de pronto, y tras unos
segundos de silencio e intriga, Harry sintió como una sedosa y femenina mano se
cerraba alrededor de su miembro con firmeza pero suavidad la vez, y comenzaba
una deliciosa paja. El pene no tardó en recuperar la poderosa erección e antes,
lo cual Harry no lamentó, pero, ¿quien sería su anónima benefactora?.
Entonces la mano que masturbaba
a ritmo normal su miembro comenzó a bajar la cadencia de la paja, hasta hacerla
de una lentitud insoportable... Harry se moría de placer, y estaba deseando que
acelerara, aquello era una tortura, y de pronto sintió el cálido aliento de la
dama en su miembro, unos segundos antes de sentir con gran éxtasis, como
engullían el mismo.
Harry habría deseado gemir de
placer, pero sus cuerdas vocales no respondían al estímulo, así que se limitó a
disfrutar de la mamada en silencio.
La lengua de la mujer en
cuestión recorría febrilmente el miembro de Harry, y le proporcionaba un placer
hasta entonces desconocido para él. Entonces de pronto la técnica cambió, y la
chica puso los labios en forma de O y aplicando una fuerte succión, comenzó un
movimiento arriba-abajo con el que engullía el miembro hasta la base, y lo
sacaba hasta la punta.
De vez en cuando, en medio de
toda esa explosión de placer, Harry oía como la chica se atragantaba y paraba
unos segundos. En otras tantas ocasiones, la chica rozó con los dientes el
glande de Harry, lo que contribuyó a que la mamada durara más de diez minutos,
puesto que esto reducía su excitación.
El efecto el hechizo no remitía,
por lo que la bruja que se lo había lanzado debía de ser poderosa o al menos
hábil.
Entonces Harry notó que el
orgasmo estaba próximo, lo cual se delataba en el rubor e su cara y su cuerpo,
pues los vasos capilares se sobresaturaban de sangre, y su miembro se
abotargaba, y así pareció notarlo la enigmática chica, pues se ayudó de la mano,
y dejando la boca limitada al glande, comenzó a pajear el pene de Harry a la vez
que lo chupaba.
Harry iba a reventar... iba a
correrse... de un momento a otro y... un chorro de leche fue directo a la
garganta de la chica, dos, tres, un cuarto con menos fuerza al paladar. La chica
entonces engulló el miembro hasta el fondo y recibió los cálidos efluvios en su
garganta.
Una vez Harry había terminado
(extasiado de placer, casi al borde del desmayo), la chica se sacó el miembro de
la boca, y tras un momento, besó a Harry, transmitiéndole parte el fluido a su
boca.
-¿Te ha gustado?, si descubres
quien soy... te daré mas.. Mucho mas, y espero que tu a mi también...-La
enigmática chica le susurraba al oído con voz sensual, peor totalmente
desconocida para Harry. -¡Ah!, y no trates de identificar mi voz, ha sido
alterada mediante un embrujo. Ciao Harry!
Dicho esto Harry oyó como la
puerta se abría y se cerraba, y como el pestillo era echado, probablemente
mediante le hechizo "Fermaporta".
Tras unos minutos, en los que
Harry se recreó en el recuerdo de aquella mamada, comenzó a recuperar la
movilidad, y poco a poco fue abriendo los ojos, para encontrarse el desolador
panorama.
Su pene , ahora flácido, estaba
limpio de semen, lo cual le llevó a recordar que...
-¡Puaj! -Dijo Harry mientras
escupía en contenido de su boca -¿quien demonios habrá sido?...
Entonces Harry reparó en que el
sonido de cerradura que había oído era real, la chica se había tomado la
molestia e echar el cerrojo desde fuera para que nadie le viera en ese estado,
por lo cual su objetivo no era dejar en ridículo a Harry... ¿pero quien?...
Entonces reparó en algo que
había en el suelo del baño... ¡Era su capa invisible!. Fuera quien fuese la
había tomado prestada y se la había puesto para espiar a Harry...
Con la mente hecha un lío, Harry
terminó de ducharse, y con innumerables interrogantes sobre la identidad e
aquella mujer, y sus palabras, Harry volvió a la habitación con su albornoz
puesto, y se tumbó en la cama.
No tardó en quedarse dormido,
pese a sus divagaciones, por el cansancio de haber recibido una maldición de
lleno, y sobre todo, por aquella magistral felación... la primera en su vida,
pero si sus plegarias eran escuchadas, esperaba que no la útima...
COMENTARIO DEL AUTOR:
Bien, esta es la primera parte
de la que espero sea una larga obra, pero antes de nada necesito vuestra
opinión. Decidme que os ha parecido, sinceramente, sin tapujos, y, si os ha
gustado, me pondré manos a la obra, y a escribir se ha dicho, muchas gracias.
Pd: ¡Ah, por cierto!, he de
comentar también que como no tengo instalado Office, he escrito este relato con
Wordpad, así que si hay muchos errores grtamaticales u ortográficos, espero que
lo entendais y podais disculparme, gracias de nuevo.