Dos muchachos buenos
Dos muchachos que se conocen desde prácticamente de los
tiempos de cuna, ya que sus familias estaban emparentadas, puesto que sus
respectivos padres eran hermanos.
La familia de los muchachos, de siempre han gozado de una
situación ven estante, puesto que son de la alta sociedad, tan adinerados, que
nunca han pensado el significado de números rojos.
Además, sus familias son muy religiosas, tanto que no se
pierden la misa del domingo, ni cualquier celebración religiosa que se organice.
Por ello, desde niños, estaban en una congregación, a donde acudían todos los
días de la semana.
Lógicamente, estudiaban en colegios de pago, por supuesto,
religiosos, ya que debían de formarse con arreglo a la moral religiosa.
Como es de prever, políticamente son una familia de derechas,
obviamente conservadora y tradicional, e incluso, si la situación les interesaba
para salvaguardar su situación en la sociedad, no dudaban en mostrar simpatía a
elementos de la ultra derecha, aunque siempre delimitando su implicación, para
así no poder ser etiquetados de ser fervientes miembros de la extrema derecha.
A día de hoy, ya son más hombres que niños. Ambos, tanto José
como Jesús, tienen 20 años, y estudian económicas, lógicamente en una facultad
privada. Ambos tienen novia, las cuales son del mismo círculo social que ellos,
por lo cual, la moral religiosa que les guía por un recto camino, esta por
encima de tener una relación de amor en todos los sentidos, y por ello, deben de
cumplir con la norma de esperar hasta el matrimonio.
Al ser de familia de derechas, José y Jesús forman parte de
las nuevas generaciones de la formación política mayoritaria de la derecha. Y
aunque no tienen un papel de los más destacados, puesto que prefieren mantenerse
en un segundo plano, y así mantener la equidistancia que les permita ser bien
vistos por todos de cara a sus propios intereses.
Hace bien poco, los dos acudieron a la supuesta masiva
manifestación que convocó el partido mayoritario de la derecha. Dicha
manifestación estaba impulsada por elementos de la ultra derecha que camuflados
en el seno del partido en cuestión, pretenden derrocar al legítimo gobierno de
izquierdas.
Tras las manifestación, ya de vuelta en casa, a última hora
de la tarde, José les dijo a sus padres, que como hacia algo de viento, tenía
que ir al chalet, ya que esa mañana había dejado la venta abierta, y estando
abierta, con el viento, podría romperse. También les dijo que Jesús le
acompañaría, y que al ser algo tarde para volver, se quedarían a pasar la noche
en el chalet, lo que aprovecharían para estudiar, ya que próximamente tenían
exámenes. Por su parte, Jesús también avisó a sus padres de que pasaría la noche
estudiando con su primo José en el chalet de sus padres.
En cuanto se despidieron de sus padres, José y Jesús fueron
en busca del coche para ir al chalet, el cual se encontraba a unos 30 kilometros
de la ciudad. Nada más llegar al chalet, José cerró la ventana que le sirvió de
excusa para ir a pasar la noche allí.
Tras cerrar la ventana, se pusieron a cenar, ya que así
podrían ponerse a estudiar con el estomago lleno, que es mejor para estar
concentrados.
Después de haber cenado, se pusieron a estudiar para los
exámenes que próximamente tenían. Estudiaron un par de horas, ya que no querían
pasarse todo el rato estudiando, ya que también podían distraerse un rato antes
de dormirse.
Y que mejor distracción, que pasar un rato agradable,
haciendo aquello que no hacían con sus novias a consecuencia de la moral que
regía sus vidas de muchachos buenos.
Al formar parte de un mundo con una moral tan religiosamente
tradicional de derechas, solo llegaban a gozar consigo mismo, cosa que
secretamente hacían de forma esporádica. Lo cual les suponía ir contra aquello
que regía su forma de vivir.
Los dos gozaban de su cuerpo desde los 17 años, aunque no se
lo comentaron uno a otro hasta que tuvieron 19 años, momento en que pactaron que
sería su secreto.
Al cabo de 6 meses, cuando ya tenían 20 años, se fueron de
excursión un día con otros jóvenes de la congregación religiosa a la que
pertenecían. Entre los que iban con ellos, estaban las dos chicas que desde
pocas semanas antes, eran sus respectivas novias.
Ese día, tras la excursión, volvieron a casa los cuatro
juntos, pero las chicas no tardaron en irse, quedándose José y Jesús a solas en
casa de este último.
En determinado momento, José fue al servicio, y al dejar la
puerta algo abierta, Jesús lo vio con la polla fuera. José se percato de que su
primo lo estaba viendo, y le invitó a que entrase al servicio, cosa que Jesús
hizo sin vacilar. Fue entonces, cuando José le dijo que podía mear él también, y
Jesús no tardó en sacársela para también mear.
Tras mear, los dos se excitaron, y empezaron a meneársela
cada uno así mismos. Se la pelaron hasta correrse, y después José se marcho a su
casa.
A partir de entonces, y de eso hace 4 meses, al menos una vez
por semana, se la cascaban juntos, aunque siempre, cada uno así mismo, y
procurando dejar algo de espacio entre ellos.
Aprovechando que estaban en el chalet, donde pasarían la
noche, estando a solas, sabían que era un buen momento para que antes de
dormirse, podérsela cascar, y así relajarse de la jornada que habían tenido.
Así que después de haber cenado, de haber estudiado un par de
horas, y tras llevar un rato conversando en el sofá, José se bajó el pantalón a
la vez que animaba a Jesús que también lo hiciera, lo cual hizo Jesús de
inmediato.
Cuando llevaban unos minutos meneándoselas, José llevó la
mano que tenía libre, hasta alcanzar tocar los huevos de su primo Jesús, el cual
se dejó tocar sin inmutarse. Era la primera vez que no se limitaban a pelársela
cada uno así mismo.
Al rato, José paso de tocarle los huevos, a menearle la polla
a Jesús, el cual estaba bien a gusto con lo que le hacia su primo, por lo que no
dudo en corresponderle, cogiendo la polla de este para sobársela.
Instantes después de que Jesús le estuviera sobando la polla
a José, mientras este se la pelaba a él, fue cuando Jesús se corrió entre jadeos
y convulsiones de su cuerpo. La corrida fue abundante, sacando gran cantidad de
leche, quedando la mano de José bien enlechada con todo lo que salió de la polla
de su primo Jesús.
Una vez Jesús ya se había corrido, teniendo aun su polla en
la mano de José, fue cuando dejo de limitarse a solo sobarle la polla a José,
para entonces ya pajearle con la intensidad requerida con el fin de hacerle
sacar la leche a él.
José no tardó mucho en correrse, puesto que la excitación del
momento, invitaba a correrse de un momento a otro, corriéndose también de forma
abundante, por lo que Jesús también quedó con su mano empapada de leche, la
leche de su primo José.
Después de ya haberse corrido ambos, se limpiaron, y tras
limpiarse, cada uno se dirigió a la respectiva habitación donde dormiría.
Al día siguiente, tras despertar, y darse una ducha,
desayunaron. En cuanto acabaron de desayunar, cogieron el coche para regresar a
la ciudad. Donde seguirían estando juntos, ya que iban a la mesa del domingo con
el resto de la familia, y después a casa de los abuelos, donde comerían como
todos los domingos, con toda la familia.