Los Abuelos
Segunda parte
Carlos no perdía detalles de lo que sucedía, tampoco lo hacia
don Mariano a pesar que nadaba de un lado a otro y les gritaba a sus nietas para
que se apurasen, al ver entrar en el agua a Josefina nado hacia ella y se coloco
por detrás tomándose de los bordes de la piscina y rozando el culito redondo y
parado de su nieta menor, con su verga que estaba pasando de su flacidez
habitual a tomar una dureza considerable.
Juanita y Martina, a pesar de que se avergonzaban un poco por
lo que estaba sucediendo, se miraron y finalmente optaron por desnudarse, antes
los aplausos de don Mariano y Marcelo.
Juanita se despojo del corto camisón de seda; era realmente
toda una belleza, su cuerpo totalmente desarrollado, como correspondía a una
mujer de sus años, sus tetas eran grandes, rotundas y pesadas, con grandes
pezones de color marrón, estaban erectos por la excitación y las puntas eran
larguitas y gruesas, cintura estrecha y vientre plano, piernas algo mas cortas
que sus hermanas, pero muy bien formadas, rematadas en unos piecitos chicos de
deditos finos y armoniosos, su cara era algo redonda, pero con grandes ojos
negros y labios gruesos y sensuales, todo enmarcados por un largo y sedoso
cabello negro, llegándole este casi a su perfecto y redondo culito.
Entre sus muslos se destacaba unos largos, finos y negrísimos
pelos negros, ocultando a media la rajita, de labios finos, cerrados, en la
parte de arriba se veía en el largo capuchón que ocultaba el garbancito de su
clítoris.
Marcelo al verla sintió como su verga se ponía tan dura e
hinchada que pensó que le estallaría, ya que era la primera vez que veía a su
novia totalmente desnuda.
Josefina, camino un poco a lo largo de la piscina, como si
dudara de entrar en ella, lo que en realidad quería era que tanto su novio como
su abuelo y su tío admiraran su desnudez, ya que comprendía completamente el
efecto que su cuerpo hacia en los hombres, luego graciosamente se zambulló en
las frescas aguas de la piscina
Le toco el turno a Martina, se saco el top de algodón,
dejando a la vista unas tetas del tamaño de dos limones medianos, terriblemente
duros, parados y de pezones claros y puntas pequeña, las areolas medianas, su
carita merece un capitulo aparte, como ya dije, era la mas bonitas de las tres
hermanas, rostro en forma oval, ojos de un celeste intenso y largo cabello
rubio, tan claro que al reflejo de la luz del sol parecía blanco.
No era muy alta, en realidad era las mas baja de las tres,
pero como solo tenia 20 años se esperaba que creciera algo mas aun; su cuerpo
era perfectamente proporcionado, sus caderas redondeadas, muslos carnosos, y sus
pies pequeños y lo mas hermosos era que entre sus muslos se veía una pequeña
matita de color rubio mas obscuros, claro, que el pelo de su cabello, casi de un
color parecido al cobre, sus pelitos eran enrulados y espesos, sin embargo no
ocultaban la parte baja de su concha, de labios interiores apenas sobresaliendo
de los exteriores y de un color rosado; se sentó en el borde de la piscina e
entreabrió bien sus piernas, con la excusa de hablar con Juanita, al hacerlo su
conchita se entreabrió de tal forma que se vio perfectamente el liquido casi
incoloro que destilaba por la gran excitación que sentía al estar, su desnudo
cuerpo, expuesto a las miradas de los hombres y de sus hermanas, también dejo
bien a la vista su pequeño clítoris, apenas cubierto por el capuchón.
También, luego de unos minutos se arrojo a la piscina; Carlos
se paró en el borde, se despojo de su ropa interior y puso a la vista de las
hermanas su enorme, gruesa y erecta verga, las niñas ahogaron un murmullo de
sorpresa, jamás habían visto algo de ese tamaño; en realidad lo único que habían
visto eran los miembros de el abuelo y de Marcelo; Carlos tenia un cuerpo
perfecto, de ancha espalda y caderas pequeña, brazos musculosos al igual que las
piernas y a pesar de que ya rondaba los 40 años, su vientre plano marcaba aun
los músculos del abdomen; se pavoneo como un gallo delante de las gallinas, para
que las chicas lo admiraran, al caminar su verga que apuntaba hacia arriba
apenas se balanceaba, luego con un rápido movimiento se sumergió en las aguas de
la piscina .
Una vez que todos estaban en el agua, comenzaron a nadar y a
jugar, entre gritos y risas, más de una vez, se tocaban entre ellos, Josefina
sintió sobre su cuerpo la verga del abuelo, que muy endurecida ya, la rozaba
entre sus piernita o sobre sus manos, sin embargo no le molestaba en lo mas
mínimo, al contrario le encantaba sentir esa barra dura y tibia acariciarle el
cuerpo.
Lo mismo sucedía con Juanita y Martina, la primera al ver a
Marcelo o a Carlos cerca, se echaba sobre ellos como si jugara, pero era mas
para sentir sus miembros tocarla, accidentalmente en su delicioso cuerpo,
Martina por su parte, toco varia veces con sus manos la verga de Carlos, ya
directamente para comprobar su tamaño y dureza, también sintió sobre su culito
la herramienta del que seria algún día su cuñado.
A pesar de el poco tiempo que llevaban en la casa de los
abuelos, las niñas, que eran si, inocentes, pero no tontas en absoluto,
comprendieron, que esa casa, no era un lugar común, que los conceptos de moral
que sus padres le habían impartidos, allí no se respetaban en absoluto, sin
embargo se sentían libres para experimentar todo lo que era el sexo y esto las
excitaba, estaban ya preparadas para hacer lo que sus abuelos quisieran y lo
harían, sin dudar un segundo, también sentían que nadie las obligaría a hacer
nada que no quisieran y lo mas importante, era comprendían perfectamente, que
los abuelos experimentaban mucho amor por ellas.
En ese momento, Maria saliendo de la casa se acerco a la
piscina y parándose en el borde observó los juegos de los integrantes de su
familia.
-Vamos Maria – le dijo su esposo, mientras levantaba en sus
brazos a Josefina y la arroja nuevamente en el agua – Métete en el agua que esta
fantástica -.
Sonriendo Maria contesto- No querido, por ahora solo tomare
un poco de sol – y uniendo el hecho a las palabras se despojo del camisón que
llevaba, quedando tan desnuda como el resto.
Era una mujer robusta, de piernas gruesas, pero aun
conservando muy buena forma para su edad, su cintura no era estrecha pero
tampoco había engordado tanto, no olvidemos de que era una mujer de cierta edad;
sus tetas eran grandes, pesadas y algo caídas, de grandes pezones marrones y
anchas areolas, de ensortijados y abundantes pelos que ocultaban su concha, de
color muy negro, al acostarse sobre el borde de la piscina entreabrió las
piernas y se comprobó que los pelos de su bajo vientre seguían hasta casi
ocultar el obscuro redondel de su culo; a pesar de su edad era una mujer muy
deseable, tanto así que Carlos al ver a su madre tenderse en el borde de la
piscina, salio del agua y se arrodillo a su lado, el agua de su cabeza humedeció
el cuerpo de María.
Tanto las niñas como Marcelo se acercaron, previendo que algo
importante y excitante sucedería, solo el abuelo se quedo un poco mas atrás,
pero sin perder detalles de las expresiones de sus nietas.
Ante las miradas atónitas de las pequeñas, que no podían
terminar de creerlo, las manos de Carlos tomaron las tetas de su madre y
comenzaron a acariciarla, su boca fue a uno de los pezones y comenzó a chuparlos
y acariciarlos con su lengua, María por su parte tomo la durísima y enorme verga
de su hijos y cerrando sus ojos comenzó a masturbarlo lentamente.
- Yo se perfectamente que ustedes saben, por estudiarlo en
sus escuelas, como es el acto sexual, se también que son aun vírgenes, incluso
tú Juanita, a pesar que tienes novio, así que les aconsejo; siempre que ustedes
quieran, que salgan del agua y se coloquen alrededor de la abuela y de su tío,
así van aprendiendo – le dijo el abuelo a sus nietas.
Estas no dudaron un segundo, con las caritas arreboladas y
los ojos brillantes de excitación salieron del agua y se colocaron cerca de la
pareja, que parecía no advertir nada mas que lo que sucedía entre ellos; también
Marcelo salio del agua y se coloco al lado de su novia, su verga totalmente
erecta y con el glande redondo y ya de un color bordo totalmente al descubierto,
las miradas de las niñas pasaban de la verga de Carlos a la de Marcelo, no
podían creer totalmente lo que estaba sucediendo y lo que estaba por suceder.
Marcelo, Juanita y Josefina se colocaron a un costado de la
pareja acostada el borde de la piscina, don Mariano en el agua no perdía
detalles y Martina se colocó detrás de María y Carlos, agachándose para poder
ver completamente la penetración.
María tomo la enorme verga de su hijo y con la otra mano se
entreabrió los labios de su concha y coloco el glande en la entrada, sus piernas
se cruzaron por la cintura de Carlos y apretándolo hacia ella, levantó unos
centímetros su cuerpo; Carlos solo tuvo que empujar muy poco y su miembro,
lentamente comenzó a desaparecer en la raja de su madre. El brazo de Marcelo
estaba sobre los hombros de su novia, sus ojos no se apartaban un segundo del
increíble espectáculo que se desarrollaba, su verga dilatada a un punto casi
increíble; Josefina sin dejar de mirar a su abuela y a su tío, con su mano
derecha tomo fuertemente la verga de Marcelo y solo atino a apretar firmemente
el dilatado y caliente tronco, provocando en Macelo tal grado de placer que este
pensó que se desmayaría al momento.
Espero queridos lectores que se imaginen la escena, la pareja
en pleno acto sexual, rodeadas por cuatro adolescentes, totalmente desnudos, con
sus cuerpos goteando agua de la piscina, excitados hasta límites insostenibles,
La visión que tenia Martina era de primera línea, veía como
entraba la verga de Carlos hasta los mismos huevos, a continuación la veía salir
completamente mojada por el flujo lubricante que destilaba María; los pezones de
Martina estaban tan duros que incluso le dolían, sentía como ella misma goteaba
pequeñas gotas de ese flujo casi incoloro, que supuran las mujeres cuando están
excitadas, el dedo medio de su mano derecha bajo hasta encontrar el pequeño
garbanzo de su clítoris y comenzó a friccionarlo.
Los movimientos de Carlos se aceleraron, los gemidos de su
madre eran cada vez mas fuerte, así como la respiración de su hijo; su verga
entraba y salía como si fuera un pistón; la mano de Josefina comenzó a moverse
como imitando el movimiento de su tío, masturbando casi inconscientemente a su
novio.
Carlos besaba casi con furia a su madre mientras sus manos le
apretaban las tetas; el momento culminante se acercaba rápidamente; Martina sin
poder contenerse, ya que como se recordará estaba detrás de ellos y con el culo
de Carlos casi a la altura de su boca, fue acercándose; en ese momento, María se
apretó con fuerza a su hijo, sus piernas lo atenazo aun mas y el orgasmo estallo
dentro de ella, contrayendo los músculos de su concha, haciéndola estremecer y
gritar como una posesa, al mismo tiempo, Carlos freno sus embestidas y un chorro
de caliente semen entró en la concha de María, en ese instante, la boca de la
pequeña Martina beso justamente el punto de unión de los dos sexos, al retirar,
Carlos, lentamente la verga aun goteando leche, Martina la tomó y lamió las
ultimas gotas, luego metió la cara entre la aun abiertas piernas de su abuela,
que estaban todavía sobre los riñones de Carlos y lamió con su lengua las gotas
de caliente semen que salía de la vulva de María.
Aun, la pareja, estaban laxos en el borde de la piscina
cuando todos escucharon los gritos de placer de Marcelo y al mirarlo vieron como
largos chorros de semen salían disparados de su verga, para caer sobre las
tranquilas aguas de la piscina, la mano de su novia aun seguían masturbándolo,
cuando el pobre Marcelo sintió que sus piernas no lo sostenían mas y quedó
arrodillado frente a su desnuda novia.
María se levantó trabajosamente pero satisfecha y sonriente,
besando a Carlos en la boca se dirigió hacia la casa, largos hilos de semen
salían de su concha, resbalando por sus piernas hasta caer finalmente, al suelo;
Carlos se paró también, su verga antes dura y airosa, estaba ahora flácida,
igualmente unas gotas de su leche aun salían de la punta de su glande, se
zambullo nuevamente en el agua nadando y refrescándose.
Las tres hermanas se miraron unas a otras, Marcelo, tenia aun
la verga tan dura como comenzó el espectáculo, Juanita se acerco a el, que ya
estaba nuevamente en pie, tomo la verga de su novio y se la coloco entre sus
muslos apretándolos suavemente, luego lo beso, largamente, como disculpándose
por la poca atención que le dispensó por estar mirando a su abuela y a su tío.
Josefina y Martina se acercaron a la pareja y colocándose al
costado de ella, también los abrazaron, apretando sus cuerpos desnudos contra
ellos, las bocas de los novios se separaron, una mirada se cruzo entre ellos y
Juanita movió imperceptiblemente la cabeza, como accediendo; Marcelo giro su
cabeza y beso a Martina, jugando con su lengua e intercambiando, incluso, saliva
con ella, luego giro para el otro costado y beso a Josefina; la niña era el
primer beso que recibía, apretó los labios, pero Marcelo conocedor del arte de
besar, entreabrió la boca de su futura cuñadita y coloco su lengua hasta que
Josefina entendió como era este juego y unió su lengua con la de Marcelo.
Con este gesto Juanita consentía con agrado compartir su
novio con sus hermanas.
Nada de todo esto escapo a la mirada del abuelo que
sonriendo, les dijo que se vayan a lavar y vestir para que juntos se sentaran a
la mesa para almorzar
Continua.