Madurita abnegada se libera
Como han podido ver en mis relatos, casi todos o todos ellos
se dan con mujeres más bien maduras, esto no es casualidad, ya que a través de
mi vivir y las experiencias acumuladas, sin falsa modestia puedo asegurarles que
he ido desarrollando un "instinto u olfato" para detectar entre este grupo de
mujeres, aquellas que traen alguna inquietud no satisfecha o una real necesidad
de un trato diferente, afecto o pasión y esta alerta casi nunca me ha fallado, y
como ejemplo les narro la siguiente historia.
En mi actividad profesional recibo los servicios de empresas
diversas, ya que como una forma de reducir la plantilla de personal, algunas
empresas prefieren tomar outsourcing de diferentes servicios.
Entre ellas una en particular que nos daba servicios de
contabilidad como conciliación y depuración de cuentas, etc., y que por el tipo
de trabajo requería mucha supervisión de mi parte, normalmente trataba con un
dos Contadores (hombre y mujer), ella estaba cercana a los 50 años, alta y
delgada, es más, flaca diría yo, e invariablemente vestida de negro, con
pantalones sueltos o faldas debajo de la rodilla y zapatilla muy bajita y con
una expresión como de tristeza permanente en su semblante.
Si bien el trato se manejaba en forma muy profesional, tanto
tiempo juntos y aunado a que siempre he sido un poco mal hablado y bromista,
esto fue relajando el ambiente y haciendo más llevaderas tantas horas de trabajo
más bien árido.
Casualmente y debido a que la esposa del contador dio a luz
en condiciones de alto riesgo para ella y el bebé, se ausentó casi tres semanas
y con ello las tardes de trabajo las empezamos a pasar solos la Sra. Alma y yo,
y como quiera entre los pequeños descansos y el café que compartíamos,
comenzamos a hablar de temas más personales, sobre mi familia, yo tengo dos
hijos pequeños y la de ella, dos hijas ya adolescentes y lo costoso de las
escuelas y otros tema más o menos triviales.
Como empecé a sentir más confianza un día se me ocurrió
preguntarle del porqué de su indumentaria tan oscura y más que formal medio
lúgubre (esto último se lo dije un poco en broma para no ofenderla), que a lo
mejor eso contribuía a su expresión tan melancólica o triste, a lo que ella me
contestó que provenía de una familia de un pueblito del estado de Guanajuato y
con raíces muy religiosas y eso junto con sentirse desaliñada (alta y flaca),
como que la hacían sentir más cómoda, pero de su tristeza no dijo nada, (entendí
que le gusta pasar desapercibida y que no quería hablar de sus penas), ya no
dije más, pero yo creo que mi comentario provocó algo en ella, ya que al día
siguiente llegó con una falda azul medio, justo a la rodilla y una blusa blanca
vaporosa y un sweter cremita y me dijo "ya ve Lic., no toda mi ropa es para
entierro", le contesté que no solo se apreciaba menos formal sino que hasta se
le veía más brillo en su expresión y sin más nos pusimos a trabajar, pero como
era una gran cantidad de carpetas las que había que revisar, nos pasamos a una
mesita de trabajo y ahí al sentarse, sus piernas quedaron más expuestas y
entonces sí comencé a fijarme que no estaba tan flaca, ya que se le veían unas
piernas firmes y antojables, así como la blusa dejaba ver que tampoco de arriba
estaba tan plana, pero dejando a un lado mis figuraciones nos metimos de lleno
en el trabajo.
Este cambio (su nueva forma de vestir), continuó casi toda la
semana y seguíamos solos ella y yo, y un Jueves, la volví a sentir triste y a la
hora de hacer un descanso para tomar un café y pasar al baño, nos sentamos en
dos silloncitos de esta salita y no sé como pero zas, que se suelta a llorar
quedito pero inconsolablemente, llevándose las manos al rostro, de momento no
supe que hacer, me hinqué junto a ella para tratar de calmarla, le tendí mis
brazos y se acurrucó conmigo y siguió llorando hasta que después de un tiempo
sus sollozos bajaron y se fue calmado.
Se separó de mí y me dijo, "Ay Lic. mire nada más que pena,
pero ya no aguanto, siempre me inculcaron que tenía que ser fuerte, que Dios nos
pone pruebas pero y que al aguantarlas nos ganamos el cielo" y otras cosas que
realmente yo no entendía, ya que era muy disperso su hablar, pero esperé a que
terminara y le dije mira Alma no hay problema, ya te desahogaste pero no te
entiendo ni madres, si puedo ayudarte en algo, ten confianza y dime que te pasa,
pero así no capto.
Ella trató de componerse un poco y comenzó a decirme que su
esposo (del quien jamás había mencionado ni su nombre), era un señor "de edad" y
que desde hace como 15 años le habían detectado la Diabetes y que el muy
estúpido no se cuidaba y que lejos de ser el pilar de la familia, entre sus
descuidos y recaídas, además de la pena que causaba en ellas (esposa e hijas),
los gastos en medicinas y tratamientos las estaban ahogando y que ahora por no
cuidar su dieta y tomar sus medicinas, se le había abierto una herida en el pié
y no cerraba y que le habían dicho que necesitaban internarlo para el
tratamiento, etc.
Si bien no soy Doctor ni experto en el tema, sé las
consecuencias que el descuido en esa enfermedad acarrea y le dije, Alma que
pena, en que te puedo ayudar, que vas a hacer, y ella me contó que como solo
estaba contratada por Honorarios en el despacho no tenía Seguro Social, la
detuve y le dije, mira, el avance y los resultados que llevamos hasta ahora con
este trabajo le están gustando mucho a los directivos de la Empresa, con esta
labor le estamos ahorrando un montón de plata, déjame ver...guardamos todo y se
fue cada quien a su casa.
Toqué el punto con mi jefe y consintió en ayudar, así que
enrolamos a la Sra. Alma en la Empresa ( bajo mi supervisión) y con ello ya
tenía acceso al Seguro Social.
Como a las dos semanas terminando la jornada normal, se
acerca y me dice Lic., me regala unos minutos..., dejamos que se fuera el demás
personal y ya en mi oficina, comenzó a platicarme, primero que nada mis hijas y
yo estamos muy agradecidas con Ud., ya está internado mi marido, pero nos dice
la Dra. que la infección no cede, ya le cortaron dos dedos del pié y no le
cierra la herida, además aunque le bajaron a fuerza el azúcar, como que tiene
períodos en que divaga o se pone como loco, hasta me trató de pegar anoche y
dice "que ya le vale madre todo que mejor se lo lleve la ching..."
Yo le dije que tuviera paciencia, que ya internado aunque no
quisiera lo iban a tener controlado de sus dietas y medicinas y que ojalá lo de
la infección cediera, conforme hablamos y al ver que ella hacía esfuerzos para
no llorar nuevamente, me pare y por detrás de ella que seguía sentada, la pegué
a mi la traté de confortar. Así estaba, cuando al bajar la vista aprecié que con
mis brazos le había abierto de más la blusa y se le veían unos pechos medianos y
duros, que conforme sollozaba subían y bajaban y creo que hasta un poco
paraditos estaban sus pezones.
Se paró y otra vez me dio las gracias, le dije no es nada, la
verdad es que tu actitud, me causó ternura y por eso intervine, le ofrecí
llevarla hasta la clínica, ya que haría guardia esa noche con su esposo y nos
fuimos.
Ya en mi coche desvié la plática y le dije que había sido
bueno que me hiciera caso en su forma de vestir, que se veía muy bien, que así
era bastante atractiva, ya que en la misma Empresa algunos ya lo habían notado y
comentado que mi nueva asistente aunque un poco mayor, estaba bien buena. Ella
me dice, hay Lic. como cree, si estoy bien flaca y bien vieja, y con tantas
broncas que voy a verme atractiva. Le repliqué, mira Alma una cosa es la bronca
de tu esposo, que algo o bastante de culpa tiene en esto y otra es tu complejo
de santa y mártir que crees que sufriendo te vas a ganar el cielo ( y tal vez me
pasé, pero seguí), no mamés, ya cambia tu actitud que tus hijas necesitan una
mamá completa y a ti te va a llevar la misma que tu esposo y por tu puritito
gusto.
Se calló, yo pensé que efectivamente me había pasado y
esperaba por lo menos y "a ti que te importa, o es mi vida, no te metas", pero
al fin, cada cabeza es un mundo y entre que llegamos a la clínica y fue
digiriendo mis palabras, al bajarse de mi auto volteó, me dio un beso muy cálido
en la mejilla y me dijo, sabe Lic. si necesitaba esta sacudida, gracias y nos
vemos mañana.
Al día siguiente llegó, nuevamente me saludó de beso y casi
de abrazo, no le pregunté nada, pero alrededor de la hora de la comida se acercó
a mi privado y me dice, oiga, me invita a comer, casi sentí un tono coqueto, sin
mostrar reacción alguna le dije, sale, en 30 minutos nos vamos..
La llevé a comer a un restaurante normal, pedimos y le
pregunté como había pasado la noche su esposo y que decía la Dra., me contestó
que muy mal, que la infección seguía avanzando y que el pronóstico podía llegar
hasta la amputación de la pierna si no lograban detenerla a tiempo, pero que me
dice, mire Lic., estuve pensando en lo que me dijo y mejor cambiamos de tema,
desde hoy voy a tratar de ver mas por mí y por mis hijas...
Con esto que empiezo el ataque ya más directamente, le volví
a insistir de cómo en la Oficina ya había más de dos apuntados para "hacerle la
luchita a Almita", ella rió y me dice muy calmada, no Lic. si voy a romper con
todo lo que hasta ahora he seguido, será con quien yo quiera, o no?. Más que
merecido lo tengo con tanta bronca y tanto ayuno...como, le dije a poco nada de
nada con tu esposo, un poco ruborizada, me dice, desde que le dio la condenada
enfermedad, hace unos 7 años, si de por sí por la diferencia de edad le costaba
trabajo aguantar el paso, pues después de eso, nada de nada, yo entre broma y
broma, que "ya no paraguas" (así le decimos en México a la pérdida de erección),
y riendo me dice, no mi Lic. ni con grúa y que se empieza a reír ya más
abiertamente.
Aprovechando la risa y el momento y con un poco más de bromas
le digo, que, entonces a pura agua fría para calmarte o hace las labores a mano
", y otra vez sonriendo me dice, no como cree, si eso es pecado, total que si
así me tocó, pues ni modo me tengo que aguantar. Le digo, ya ves Alma otra vez
te salió lo mártir, "no se trata de que te salgas a la calle gritando oigan,
alguien que me apague el fuego", pero como la señora madura e inteligente que
pareces ser, busca llenar esa parte de tu vida, sino te vas amargar y hasta
broncas físicas vas a tener. Me contesta, no si ya las tengo, estoy en
tratamiento con mi ginecóloga para no andar "nerviosa", y otra vez con la broma
"Almita, pues falta de confianza, aquí está tu mejoral para bajarte la fiebre",
le digo, no ya en serio, sin que vayas a creer que me aprovecho de la ayuda que
te presté que al final quien lo hizo es la Empresa, yo solo fui el conducto, me
gustas, creo que si aceptas, podríamos pasar más allá y pasarla bien.
Me dice, lo voy a tener en cuenta, como quiera me toca cita
en la semana con mi Dra. y le voy a comentar que quiero romper el ayuno, porque
nunca me he cuidado y no vaya ser con la calentura tan atrasada salga con una
sorpresa.
Esto lo tomé como un sí así que ya no insistí y al inicio de
la semana siguiente, se acerca Alma, me saluda con su beso y me dice cerca del
oído "lista mi Lic., cuando quiera, quiero", y que preparo el terreno, como
parte del trabajo se hace directo en las oficinas del cliente, programé una
salida a Puebla para visitar a 3 diferentes clientes, programando salir un día y
regresar hasta la tarde/noche del siguiente y "casualmente" designé a Alma para
ser mi asistente en la visita. Hechas las reservaciones y citas, llegamos a
Puebla y nos registramos cada quien en su habitación "nos tocó en el mismo piso
pero distantes", fuimos a cumplir nuestras dos citas del día y regresamos ya
casi al anochecer, me pidió un rato para cambiarse y bajamos a cenar.
Cenamos animadamente con una botella de vino, que ayudó a
relajar a Alma ya que se notaba tensa, y me argumentaba todavía ahí cierta
resistencia por la diferencia de edad, el que yo soy casado, que si faltaba a
sus votos matrimoniales, le contesté que si habíamos llegado hasta aquí, parte
era por el propio distanciamiento y falta de presencia de su marido, que la
misma no se veía que fuese a corregirse, así que si pensaba dar el paso, ahora
era el momento, que sin presionarla ella debería decidir como seguir de aquí en
adelante, que entre adultos y con lo abierto y sin mentiras que se había dado
esto, no habría reproches ni lamentaciones, paré y terminamos el postre y me
dice ok. Quiero conocer tu habitación...
Pedí una botella de vino espumoso al cuarto y nos acomodamos
en la salita que había, Alma llevaba un vestido a media pierna recto pero algo
pegado, con los hombros descubiertos, llegó el vino, brindamos y sin música
hicimos como que bailábamos pegaditos, la fui apretando y acariciando la
espalda, besándole el cuello y los lóbulos del oído, bajé más mis manos hasta
sus piernas y las volví a subir por dentro del vestido, me prendió que llevara
liguero, llegué hasta sus nalgas y las acariciaba y apretaba firmemente y le fui
apartando la pantaleta y mis dedos llegaron a su húmeda vagina, comenzando a
meter un dedo y fui sintiendo bastante humedad, e incluso como que se aflojaron
las piernas a Alma, por lo que la fui acercando a la cama, la acosté y
continuando con las caricias la comencé a desnudar, solo me faltaba la pantaleta
cuando me dice, papito por favor apaga la Luz, me da pena, nunca lo he hecho así
y le conteste no Alma si parte del gusto está en la vista, me paré y dejé solo
una luz pero con ella se distinguía bien todo, regresé ya desnudo, ella se había
metido debajo de las cobijas, me metí y sobre ella volví a los besos y caricias,
bajando por sus pechos que aunque algo pequeños no se sentían nada caídos y con
un pezón medianito pero muy oscuro, bajé más y llegando a su vagina aprecié no
muy abundante vello y más o menos arregladito, metí mi lengua y entre su cavidad
y su clítoris no paré hasta que se vino y me apretaba la cara más a sus piernas
y jadeando me decía, que bárbaro papito, hace tanto que no llegaba, que casi ni
recordaba lo que era un orgasmo.
Me di la vuelta para iniciar un 69, pero Alma solo me
acariciaba penosamente la verga y le dije que pasa, no te gusta, y me contesta,
no es eso, se ve bien lindo lo que tienes, la de mi esposo no es así es
chiquita, pero no sé que quieres que haga, le dije métela a tu boca, se sentó
como resorte y me dice, no eso no está bien, es sucio, le digo no manches Alma,
yo sí bajé y te acaricié, me dice la verdad es que nunca me lo hizo mi esposo y
creo que me deje llevar por tanta abstinencia,.
Calmándola insistí mira empieza a acariciarme y verás que te
agrada, aquí en la intimidad se vale de todo si hay consentimiento, le tomé la
mano y se la puse en mi verga que si no se había bajado completamente, solo
estaba morcillona, la acariciaba y poco a poco acercó su boca y le dio un beso y
otro y otro, hasta que fue abriendo la boca y se la fue metiendo despacio y
conforme lo hacía nuevamente me prendí a su vagina, la puse a la orilla de la
cama, subí sus piernas a mis hombros y comencé a metérsela firme pero sin para
hasta que sentí como mis huevos tocaron su ano, se aferró a mis brazos y me
decía, así papi, cuanta falta me hacía sentir esto.
Como han visto en otros de mis relatos, la verdad es que me
gusta el lenguaje fuerte en el sexo y le decía haber mamita, si te gusta mi
verga dímelo, pídemela para que te llene bien, anda pídeme que te dé más verga y
ella solo decía sí papi dame más, que paro y le pongo la verga en la entrada de
su vagina, rozando nada más su clítoris y le repetí, si quieres más pídela
chiquita, (esto sirvió a calmarme un poco y durar más antes de venirme) y me
decía ándale papi no seas así sigue, sigue, y ni madres, que le digo si quieres
más pídela por su nombre, y por más que me trataba de jalar con sus brazos y
piernas, me detenía y entonces muy bajito que me dice papi dame tu verga, que le
digo más fuerte, y que se suelta y dice, ya cabrón, méteme la verga que no
aguanto más, que le digo no que no y como vá, esta el fondo y sin parar, a la
orillita, empinadita boca abajo, de a cucharita, hasta que ya no aguantaba y le
digo ya no puedo más, me vengo y me dice, vente papi, que la Dra. ya me preparó,
que le suelto como 4 chorros y caí sobre ella sin salirme, ella que enreda sus
piernas a mi espalda y me dice, quiero más de tu verga papito, te digo de verdad
que nunca me había cogido así mi esposo, dame más verga papi.
Lentamente sin salirme comenzamos el movimiento como si
estuviéramos cogiendo y ya sea por el roce o lo apretadito que mi verga sentía
la madura pero sin mucho uso puchita de Alma, que se empieza a poner dura otra
vez y a darle, yo creo que en esta segunda vez duramos casi unos 40 minutos sin
parar y logré que Alma se viniera como 3 veces, ya que después me comentó que no
sabia que se podía venir más de una vez.
Como nos quedaríamos toda la noche allá en Puebla, después de
esa segunda cogida, Alma se paró al baño, se duchó y luego yo, nos metimos a la
cama y a dormir, entre la penumbra de la madrugada, que me despierto al sentir
algo en la verga, era Alma que se la había metido a la boca y me la mamaba
suavemente, que la volteo y ahora sí hicimos un rico 69 hasta que nos venimos
casi juntos, pasamos al baño y en la regadera que se la vuelvo a meter bien rico
incluso le di sus piquetes en la colita que hasta ese dia había estado
intocable, pero ese pequeño defecto lo arreglé en la siguiente sesión, ya que
además del lenguaje fuerte, fuimos agregando un par de juguetitos que también
son mi vicio, y se gozó mientras duró, ya que su esposo finalmente falleció y
ella prefirió regresar a su Ciudad natal donde tenia una pequeña casa y parte de
su familia para apoyarla, pero como decimos por aquí, cuando se apaga una vela,
seguramente se prenden dos, y con esto habrá mas material para contarles.
Como quiera si alguna madurita curiosa o aventada se interesa
en conocer a su servidor, ahí esta mi Mail y pues ya veremos no...
Saludos desde mi México adorado...