CAMISETA MOJADA
Hola de nuevo somos Ricardo y Belén dado las lecturas que
tuvo el anterior relato vamos a ofreceros otro pero esta vez la protagonista es
solo Belén…
Cuando ocurrió lo que os voy a comentar yo tenía unos 22 ó 23
años. Estaba estudiando en Zaragoza, en la universidad. Como todos los
estudiantes nos gustaban la fiesta y la juerga más que a un tonto un lapicero,
así, teníamos debajo del piso donde vivía un Púb. Donde solía ir muy a menudo.
Era el típico bar de copas de estudiantes en el cual, nos juntábamos varias
chicas y chicos de todas las universidades en los días de fiesta.
Como ya os comente en el relato anterior, mis tetas, siempre
han llamado la atención, pues uso una 120, y estoy delgada (más entonces que
ahora, unos 4 kilos), y la altura 174 hacia que muchos chicos, y no tan chicos
intentaran ligarme.
Un día, en el Púb., se organizo una fiesta para el viaje fin
de carrera de los veterinarios y yo conocía a varios chicos y chicas de esa
universidad, me invitaron y fui a la fiesta.
Era finales de mes y entre los gastos
os del piso, la comida, las juergas, y poco más llegué
canina, sin una peseta- antes de la entrada del euro- así que me junte con los
conocidos y fuimos bebiendo y bebiendo.
En esas estábamos cuando Jaime, un amigo de veterinaria, me
trae una hoja partiéndose de risa y me la da. Yo la leo y le pregunto:
pero tío, ¿para que me das esto?
¿Lo has leído?, te iría bien para la economía tan mala
que tienes el premio es 50.000 Pesetas (300€)
¿Qué dice? –pregunto Mónica, otra amiga.
Nada que el jueves que viene hay un concurso de camisetas
mojadas y el premio es 50.000 pelas.
¿y te vas a presentar? Yo si tuviera tus tetas fijo que
sí
anda y déjame en paz.
Y así quedo todo. Seguimos de juerga y fuimos todos a
nuestras respectivas casas a dormir.
Mientras me aseaba antes de meterme en mi cama, empecé a
darle vueltas al asunto. Me decia a mi misma, "no vas a ganar, pero si ganas son
50.000 pesetas" mientras decia esto estaba en el baño desnuda, y me miraba en el
espejo. Me miraba de frente, de lado, me acariciaba los pechos, me los juntaba…
pero desterré la idea de la cabeza.
Así fueron transcurriendo la semana, y todas las noches
repetía la misma operación frente al espejo. Repitiéndome "no estarás desnuda, y
conociendo ese Púb., tampoco habrá mucha gente, además, llevaras la camiseta,
mojada pero con camiseta…" pero lo único que conseguía era calentarme como una
burra, y acabar masturbándome como una loca hasta alcanzar el orgasmo. Luego me
acostaba.
El Jueves me levante con la seguridad de no ir al Púb., tenia
un parcial en la Universidad y Salí de casa sin pensar en nada más que en el
examen.
Pase el día en la universidad y volviendo a casa por la
tarde, contenta, pues el examen me había salido muy bien, pase delante del
Púb... En la puerta colgaba un cartel que ponía "ESTA TARDE GRAN CONCURSO DE
CAMISETAS MOJADAS GRANDES PREMIOS". Me quede mirando el cartel y no sé porque
decidí entrar.
Fernando, el camarero, cuando me vio me dio una sonrisa y un
número.
¿Qué es esto? Le pregunte.
El numero para salir.
Mire el numero y era el 8 no había muchas chicas apuntadas.
¿Qué te animas?
No sé. Me da vergüenza.
Chica que no te verán desnuda, llevaras camiseta.
Ya, pero empapada.
Anda Belén, entra.
OK
No se porque conteste eso. Pero un picorcillo de excitación
se me estaba apoderando.
de acuerdo le dije a Fernando subo dejo esto y bajo.
Dicho y hecho subí a casa y baje rauda al Púb... Faltaban aun
45 minutos para que empezase el concurso. Allí ví que las chicas que competían
eran guapas. Muy guapas. Eso hizo que casi me arrepintiera.
A todas las chicas que concursábamos, al final 16, nos
condujeron al almacén para preparnos. Las chicas llevaban de todo, aceite
corporal, maquillaje, purpurina… y yo solo llevaba mis vaqueros, que aquel día
los llevaba con zapatos de tacón que era muy raro en mí, y mi blusa.
Fernando entro y nos dio a todas las chicas una camiseta
blanca con la que tendríamos que competir.
Las chicas se acicalaban y la que estaba al lado me dijo que
usara su aceite al ver que no traía nada. Se lo agradecí y me unte el cuerpo y
mis pechos con ese aceite. La verdad es que se veían esplendorosos, grandes,
llenos. Con una gran aureola y a base de los masajes los pezones se me irguieron
Luego el concurso empezó. A mi me entro un miedo atroz. A la
que tenia el último numero, le dije que si me lo cambiaba. "sin problemas" me
contesto.
Las chicas fueron saliendo por orden y cuando entraban, en
sus caras, se podía ver una excitación que se palpaba. Todas habían salido con
braguita de bikini. Yo no tenia, no había caído, solo llevaba mi tanga beig. Y
me toco
Cuando salí, me impacto el calor de los focos que alumbraban
el pequeño escenario donde teníamos que bailar. El calor que se sentía era
terrible. Mire hacia delante pero no se veía nada, solo sombras. Por lo que pude
observar el Púb. Estaba a reventar, nunca había estado tan lleno. Y en la
primera fila pude divisar a un profesor de la universidad y a un vecino mío, que
estaba como un queso, pero mayor que yo uno 10 ó 12 años. Eso me hizo desistir.
Ya me empezaba a retirar cuando Fernando me arrojo encima un cubo de agua helada
y empezó a sonar una canción que me gustaba mucho.
Esa agua fría fue como una descarga eléctrica. Empecé a
bailar poco a poco. Los gritos jaleándome eran atronadores, poco a poco me fui
soltando y llego otro cubo de agua. Este ya no me importo. Estaba encima del
escenario bailando, enseñándoles el culo, agarrándome los senos, sacando la
lengua y pasarla por los labios de la forma más obscena que podía. Me metí una
mano por debajo de la camiseta y me empecé a frotar los pezones, que a esa
altura los tenia como piedras. Yo me acaloraba cada vez más. La mano que tenia
dentro empezó a salir de mis tetas pero agarrando la camiseta, poco a poco,
levantándola hasta que me la saque por la cabeza. Allí estaba, con las tetas al
aire, cachonda como pocas veces ante mirada de los desconocidos que no perdían
detalle de mi baile. Yo los miraba a los ojos, bueno lo intentaba porque no se
veía nada, y mi mano derecha bajo hasta mi entrepierna y me empecé a tocar la
vulva por encima de mi tanga, al rato tenia mi dedo índice dentro de mí.
Notándome encharcada, cachonda, exhibicionista, lujuriosa. Oí las últimas notas
de la canción y sin pensarlo tire todo lo que pude de mi tanga hasta que lo
rompí y lo arroje hacia el público que gritaba como posesos. Me encontraba
desnuda ante un público que no veía y no me importaba en absoluto.
Luego termino la canción y entre una algarabía, Fernando, me
dio una copa y un beso con lengua, mientras decia "FABULOSA HAS ESTADO
FABULOSA". Mientras me retiraba hacia el almacén. Supuse que había ganado y así
era.
No volví por el Púb. hasta el lunes. Estaba avergonzada. Y no
hubiera vuelto, si no me hubiese dejado encima un reloj que llevaba, y entre a
buscarlo.
Cuando entre solo había cinco personas eran Fernando, el
camarero. El profesor, mi vecino que se llamaba Javier, un cuarto personaje que
no conocía y Jaime mi amigo.
Hola Fernando, vengo a buscar el reloj que me olvide.
Hola Belén, ¿Qué ya te has gastado el dinero?
Uyyy Casi. Es que la vida esta muy cara.
Pues si quieres bailar…
Sabes que no lo hago por menos de 50.000 Ptas. –conteste
para cortarlo-
Fernando se me queda mirando, se da la vuelta va hacia la
caja y saca un billete de 10.000. Acto seguido el profesor, saco otras diez mil.
Mi vecino, el guapo, otras diez mil Jaime se acerco y puso otras diez mil, -que
le den a los libros- encima de la barra. Y el desconocido también puso sus diez
mil. Así que no me quedaba otra que aceptar, gustosa, su invitación. Fernando
fue a la puerta y cerro el Púb...
Volví al almacén, aun había un frasco de Aceite y unas
camisetas sin usar. Me quite la falda que llevaba, las medias, me desbroce
lentamente la camisa, observándome en el espejo que aun estaba en el mismo
sitio. Me quite el sujetador, y me embadurne otra vez de aceite. Me puse la
camiseta y avise a Fernando que ya estaba preparada.
Nuevamente, los focos me asombraron por su intensidad y su
calor. Rápidamente, Fernando me tiro un cubo de agua y baile como una loca.
Dentro de mí, otra vez, se despertaba ese fuego. Estaba cachonda de lo más y
decidí quitarme pronto la camiseta.
Allí estaba yo frente a esos cinco hombres que ahora los
divisaba en primera fila. Les miraba a los ojos. Me estrujaba los pechos, me los
chupaba. La otra mano se dirigió a mi entrepierna y empezó a moverse
rítmicamente, con fuerza para darme placer que me llegaba por oleadas. Me puse a
cuatro patas e hice como que me fustigaba con la mano en el culo mientras los
hombres chillaban y aullaban. Rasgue mis bragas hasta romperlas. Me di la vuelta
y apoyada en una mano, la otra tocaba mi sexo, se hundía en mis pliegues, estaba
alcanzando un orgasmo delante de esas personas. Al echar la cabeza hacia atrás
para respirar una gran bocanada de aire, me encontré a Fernando que bailaba
desnudo detrás de mi y se me quedo su pene a la altura de la boca no lo dude, me
metí ese pene largo pero fino casi hasta la garganta, coso que me hizo dar una
arcada, y empecé a chuparle furiosamente el pene.
En esas estaba cundo note que una lengua se escurría entre
mis pliegues de la vagina y me quitaba mis dedos. Dos lenguas más me chupaban
las tetas y los pezones. Yo estaba en el séptimo cielo. En poco más de siete
minutos había alcanzado dos orgasmos. Me puse a cuatro patas. Y Fernando me
penetro por detrás mientras Jaime se coloco delante con su Pollon, porque era
enorme no de largo pero si de grueso casi no me cabía nada más que el capullo y
empece a lamerlo mientras me llevaban al cielo Fernando que estaba detrás empezó
a tocarme el Ano, yo nunca lo había hecho por allí pero estaba como poseída, y
metió uno y luego dos dedos mientras seguía fallándome hasta que dio un grito y
se corrió dentro de mi (gracias a Dios tomaba píldora) y cayó al piso
derrumbándose. Jaime le sustituyo, pero el se tumbo en el suelo y fui yo quien
se inserto esa barra de carne dura y con unas venas como no las he vuelto a ver.
Los demás menos Fernando me chupaban las tetas y el desconocido me introducía su
pene en la boca.
Y me tocaba las tetas. El desconocido se corrió enseguida
llenándome la boca de su semen que, también la primera vez, lo trague como si
fuera el mejor néctar del mundo.
Jaime no aguanto mucho más y se corrió dentro también.
Los otros dos estaban de pie y tocándose sus poyas, me puse
de rodillas y empecé a chapárselas alternativamente, luego les pedí que me
follaran, tenia hambre de sexo. Ya no llevaba la cuenta de los orgasmos que
había tenido.
El profesor y el vecino decidieron follarme a la vez, y yo
asentí, solo dije que quería el vecino por delante y el profe por el ano.
El profesor me puso a cuatro patas y me reventó el culo. El
dolor fue intenso, ya que hasta ese día era virgen por el culo, pero enseguida
cambio por un placer extremo. El se tumbo sobre su espalda cogiéndome como si
fuera una muñeca y me dejo para que el vecino me penetrara vaginalmente y así lo
hizo. Podía sentir como sus poyas se tocaban dentro de mí. Mis orgasmos eran ya
encadenados. Los otros me chupaban, pellizcaban, amasaban mis grandes pechos
hasta que se corrieron.
Quedamos todos tan cansados que durante unos minutos
estuvimos todos tumbados sin decir nada
Y así acabo. Espero que les haya gustado
Belén.