SEXO EN... PERDIDOS

Boone hacía varios días que sentía molestias en la espalda.
Al principio no le dio mucha importancia, además, no quería molestar al único
médico de la isla cuando aún había muchas personas que necesitaban servicios
médicos debido al aparatoso accidente de avión.
Pero con el paso del tiempo se dio cuenta de que le hacía
cada vez más daño, y que lo mejor era acudir cuanto antes a que lo examinara
Jack, el médico, y además, ¿no merecía él el mismo trato que todos los demás
pasajeros?
Boone se dirigió a la enfermería provisional que tenía Jack
mientras esperaban a que los rescataran, selva adentro, donde estaban las
cuevas.

Encontró al médico de espaldas a él, cambiándose de camisa,
ya que la vieja se encontraba mojada, seguramente debido a una de esas
repentinas lluvias que les acometían desde su llegada a la isla.
Errr.... perdona.... - Boone no pudo evitar
ruborizarse. No supo muy bien porque, ya que la reacción no podía dejar de
ser extraña, como si Jack fuese una mujer y no pudiese ver como se
cambiaba. Apartó la vergüenza de su cabeza y continuó – pues es que noto
molestias en la espalda, y no sé... a ver si podías decirme si es algo de
la humedad o si debo preocuparme por algo.
Jack asintió con la boca un poco abierta.
De acuerdo, siéntate aquí y súbete la camiseta por
detrás – dijo dando un golpe en una camilla improvisada.
Mientras Boone se sentaba en la camilla, Jack se colocó
detrás de él. Boone se levantó la camiseta como el médico le había indicado, y
este empezó a tocarle la espalda.
Boone dio un respingo. El contacto con Jack hizo que su polla
se pusiese un poco dura y eso era lo último que quería ya que vestía un bañador
rojo y si se le ponía completamente dura se le notaría. Intentó controlarse
pensando en que le estaba tocando un tío pero sirvió de poco, ya que Jack
continuaba tocando la espalda de Boone para ver si encontraba algo extraño y eso
a Boone le gustaba.
¿Es por aquí donde te hace daño?
No, un poco más abajo.
¿aquí?
No, un poco más...
¿Aquí?
Solo un poco más...
Es que esto ya no es la espalda, Boone – dijo Jack con
una sonrisa.
Boone no pudo evitar sonrojarse y alegrarse sobremanera de
que Jack no pudiese verle la cara. Ni él mismo podía creerse que la situación
llegase a excitarle tanto que empezase a pedirle a que le tocase cada vez más
abajo, llegando a la zona del culo.
Perdona... Tranquilo... ya no me hace daño... – Boone
se incorporó – me marcho, gracias...
Y sin dejar hablar a Jack, se marchó.
Esa misma noche Boone no pudo pegar ojo. No podía creerse que
una situación así, con tan poco roce pudiese excitarlo tanto y además, con un
hombre. Se repetía una y otra vez que no era normal, pero no podía negar la
evidencia, ya que durante todo el día había tenido una erección como pocas, de
esas que pedían a gritos una paja, pero por amor propio, decidió no darse ese
placer.
Al día siguiente Boone tomó la decisión de ir a hablar con
Jack para pedirle perdón por su extraño comportamiento del día anterior y a la
vez comprobar si todavía le gustaba tanto.
Cuando Boone se acercaba a la tienda por detrás oyó unos
pequeños gritos. No supo reconocer a quien pertenecían, pero le parecieron
gritos de placer.
Se acercó por detrás de la cortina que dejaba entrar al lugar
donde estaba la camilla, y la retiró un poco, temiendo encontrar a su amado
médico con alguna chica practicando el sexo. Cosa que sabía que le pondría muy
celoso.
Pero lo que vio le sorprendió, Jack se encontraba inclinado
de espaldas entre las piernas del que resultó ser Charlie, que se retorcía de lo
que parecía placer.

No pensó en la extraña situación, solo en que Charlie estaba
disfrutando de una felación del doctor que tanto le gustaba y sin pensar en lo
irracional de sus actos, se acercó a Charlie gritándole:
¡Jack no es digno de que te la mame a ti!
En ese momento Charlie y Jack – que se giró – le miraron
estupefactos, ya que todavía no lo habían visto. En ese instante Boone se dio
cuenta de su error.
Su mente calenturienta le habían inducido a pensar que Jack
se la estaba mamando a Charlie, cuando en realidad solo le estaba poniendo una
inyección cerca de sus genitales, inclinándose Jack para ver mejor.
¡Me esta poniendo una inyección contra una infección! –
gritó Charlie.
Boone no había pasado tanta vergüenza en su vida.
Lo siento
Se dio media vuelta, dispuesto a irse todo lo rápido que
podía.
Pero noto que Jack lo cogía del brazo. Giró un poco la
cabeza, sin mirarle a la cara de la vergüenza, pero Jack con un brusco
movimiento acercó Boone a él, y apoyó su frente contra la de Boone.
Tu puedes mamármela si quieres, estás a mi altura.
Boone pudo notar su aliento de lo cerca que estaban. Pudo
notar su brazo que le empujaba un poco hacía abajo y como su cuerpo seguía su
camino descendente.
Se encontró delante de la cremallera del pantalón tejano de
Jack. Y con sus manos le bajó la cremallera, luego los pantalones y los
calzoncillos.
Enseguida noto el hedor a orín y a sudor que Jack desprendía,
ya que la higiene en la selva no era muy buena, debido sobretodo a la falta de
jabones y de otros productos. Pero poco pareció importarle a Boone, ya que
hundió su nariz entre su pene morcillón como si quisiese olerlo bien para
quedarse con su hedor para siempre en sus fosas nasales.
Empezó a darle besos, como si quisiese despertar a la polla
del médico. Continuó haciéndolo hasta que esta se levantó casi completamente,
dando lugar a 21 centímetros y un buen grosor. En ese momento empezó a succionar
sus pelotas, tal y como le gustaba que le hiciesen a él todas las tías con las
que había estado. Primero lamió una, luego la otra, y luego sacó la lengua y
empezó a subirla por todo su tronco hasta llegar a la cima de su polla, donde
encontró un poco de pre-semen, agradeciéndole su trabajo.
Mientras, Charlie observaba estupefacto como la situación
había variado en apenas un minuto, siendo incapaz de reaccionar. Sin saber si
abandonar la enfermería o continuar observando, impasible.
La decisión de Charlie no afectaría para nada a Boone, que
continuaba su tarea sube y baja mientras Jack se sacaba su camiseta dejando ver
un torso bastante velludo, pero no en exceso.
Jack notó que no tardaría mucho en correrse, y deseando
alargar el placer, cogió a su compañero para indicarle que parase. Boone no le
apetecía mucho dejar ese mástil, pero siguió las indicaciones de Jack.
Jack le bajó los pantalones y los calzoncillos a la vez a su
compañero de sexo, y este se quitó su camiseta playera, quedándose completamente
desnudo. El médico cogió otra vez a Boone del brazo y lo lanzó con un poco de
rudeza hacía la camilla haciendo que Boone se inclinase y que Charlie se
apartase.
Habían obligado a Charlie a moverse, y se dio cuenta de que
solo podía hacer dos cosas, marcharse o implicarse en el juego. Y ninguna
parecía atraerle demasiado en especial.
Le gustaba eso de ver como dos de sus amigos de los últimos
días follaban en plena selva, pero lo de seguirles el juego no parecía ir con
él.
Cerró los ojos y pensó... ¿Que hago? Y impulsivamente, corrió
a rodear la litera y situarse enfrente a Boone. Se quitó los pantalones y le
mostró a este su polla, de unos 17 centímetros, aunque todavía no había subido
del todo, pero le faltaba ya poco.
Boone miró a Charlie, y aunque lo de mamársela a alguien que
no fuese a Jack no le apetecía demasiado, decidió seguir el juego, acercándose
el pene de Charlie a su boca.
Mientras Jack por detrás había adentrado uno de sus dedos en
el culo de Boone, notando como este se resistía un poco, pero continuó
trabajándose su trasero, mientras se agachaba un poco y le daba besos en la zona
baja de su espalda.
Cuando comprobó que su dedo índice entraba y salía
perfectamente rápidamente introdujo su dedo corazón también, y luego,
finalmente, añadió un último dedo.
Boone dio un respingo, no le gustaba demasiado esa sensación
en su trasero, aunque no era para nada desdeñable. Decidió concentrarse en la
polla que se le habría delante para olvidar un poco el dolor. Además, cada vez
Charlie hacía sus embestidas más fuertes.
Jack decidió que ya era hora de pasar a palabras mayores.
Se inclinó detrás de Boone, poniendo su pene en vertical en
la raja de su culo. Se inclinó lo máximo posible y le susurró a Boone, que
seguía mamando:
Tranquilízate.
Cosa que Boone no pudo hacer. Estaba muy nervioso ya que
nunca había sido penetrado por detrás, incluso nunca se le había pasado la idea
por la cabeza.
Jack cogió su polla y la dirigió al agujero de Boone. Empujó
un poco y adentró su glande. Boone no pudo evitar dar un pequeño grito que quedo
ahogado por la polla de Charlie.
Jack le acarició el culo como pidiendo que se tranquilizase y
empujó un poco más, adentrando más su polla. Boone se cogió fuerte al culo de
Charlie intentando cogerse a algo. Esto puso mucho más cachondo a Charlie, que
en ese mismo instante descargó todo su semen en la boca de Boone con dos largos
chorros, mientras le sujetaba la cabeza para que no se escapase.
Charlie esperó unos momentos para recuperarse, dejando su
polla en su boca, mientras Boone se tragaba todos los restos que quedaban de
semen en los pelos púbicos de Charlie.
Mientras tanto, Jack ya casi había metido toda su polla en el
culo de Boone. Le quedaba solo un cachito, y con un último golpe seco la metió.
Luego empezó a retirarla lentamente y a volver a entrarla. Así lo hizo varias
veces hasta que el culo de Boone empezó a abrirse más, haciendo mucho más fácil
la penetración.
Continuaron así unos minutos, mientras Charlie observaba otra
vez al lado de Boone, estirado un poco en la camilla, las entradas y salidas del
pene del médico.
Boone ya no notaba el dolor, y empezó a disfrutar de todas
las embestidas que estaba recibiendo gritando de placer.
Jack se dio cuenta que iba a terminar, así que sacó su polla
del culo de Boone soltando dos chorros en su espalda y otro en su pelo y cuello,
ya que llegó bastante lejos.
Jack se retiró y se sentó en una piedra, descansando por el
esfuerzo.
Miró a Charlie que le estaba observando y le dijo:
¿lo limpias? – dijo haciendo un movimiento de cabeza
hacía Boone.
Charlie no pudo evitar sonreír y asentir con la cabeza. Bajó
de la camilla y se agachó un poco, lamiéndole el ano a Boone y el semen que
había empezado a gotear de su espalda.
Boone daba gritos de placer, le encantaba ese pequeño
instrumento que jugaba en su ano, y que acto seguido subió por su espalda,
tragando todo el semen que Jack había dejado, para acabar lamiendo su cuello y
las últimas gotas de semen que quedaban.
Boone se dio media vuelta y se incorporó un poco. Quedando
cara a cara con Charlie. Le dio un largo beso, y luego le indicó su pene, que
era el único de los tres que seguía en pie de guerra, ya que todavía no había
descargado.
Charlie que no estaba tan tímido como antes no se hizo de
rogar, y empezó a darle lengüetazos, sin llegar a llevársela a la boca.
No tardó mucho Boone en correrse, descargando todo su semen
en la frente, nariz, cabellos, y parte de los pómulos de Charlie, quedando así
muy atractivo. Boone lo levantó y empezaron a besarse, notando el sabor salado
de su propio semen que Charlie tenía en los labios.
Después de todo, no estaría tan mal quedarse un tiempo más en
la isla.
PRÓXIMA PARODIA: SEXO EN...LOS SERRANO
Espero que les haya gustado, y deseo que me comentéis que tal
os ha parecido y me deis ideas sobre que otros personajes, series o demás temas
que puedo tratar. ; )