ANA, CAMBIO DE VIDA.
Humillación, infidelidad, dominación, descubrí a Rafa y éste
cambió definitivamente mi vida.
Hola, mi nombre es Ana y voy a relataros la semana que cambió
definitivamente mi vida. Soy una chica joven (19 años), morena, pelo liso, 1,65,
bastante guapa de cara, ojos negros como el carbón, pechos pequeños y culo
bastante paradito. Mi mayor atractivo son mis piernas, perfectamente torneadas y
rectas. Hecha la presentación y descripción pasemos ahora a relatar los hechos.
Todo empezó un sábado por la tarde, mis amigas habían
decidido no salir y ante esa situación me animé a ir con mi pareja (con la que
llevaba 5 meses compartiendo piso) y dos amigos suyos a un local de moda en mi
ciudad. Al ser bastante presumida empecé a acicalarme, primero me puse las
medias nuevas que me habia regalado mi novio, eran de rejilla, sin duda las mas
provocadoras que tenía, encima suyo coloqué una falda bastante corta con
cremallera en el lado izquierdo que la podía subir casi completamente dejando al
descubierto mi pierna, en la parte de arriba una blusa semitransparente de color
negro que dejaba adivinar mis pechos cubiertos por un sujetador negro. Para
rematar los zapatos eran una especia de sandalia con tacón y con una tira de
tela que llegaba más o menos hasta la mitad de mi pantorrilla. Cuando me vió
Dani casi se muere de la impresión, estaba bellisima, efecto que se acentuó
cuando me pinté los labios de rojo pasión.
Llegamos al pub a las once de la noche, estaba medio vacío
por lo que no fue difícil encontrar a los dos amigos de mi novio sentados en una
mesa al fondo. La verdad es que eran dos bombocitos (especialmente Rafa), altos
los dos, morenos, delgados, y bastante guapos de cara, eso sí, la barriguita se
les empezaba a notar aunque ni mucho menos era algo escandaloso. Nos sentamos y
pedimos nuestras bebidas, yo un Gintonic y Dani un JB con cola. La conversación
discurría por los derroteros normales, primero la familia, después el trabajo y
un poco de cotilleo sobre el resto de la pandilla. Dani cada media hora o así se
iba al WC (seguramente a empolvarse la nariz) y los temas que empezaron a tratar
comenzaron a aburrirme. Cuando pasaron a hablar de Hattrick ya estaba medio
dormida pero un poco borracha. Así que le dije a Dani que me sacará a bailar,
cosa a la que se negó y me dijo que se lo preguntara a alguno de sus amigos.
Pregunté que si alguien me acompañaba a bailar y Rafa se ofreció voluntario. Le
cogí de la mano y nos fuimos hacia la pista de baile, una vez allí él recostó su
espalda en una columna. Yo extrañada le pregunté que por qué no bailaba a lo que
respondió que él se había ofrecido voluntario a acompañarme a bailar, pero que
no se había comprometido a bailar conmigo, que yo era libre de bailar todo lo
que quisiese y que a lo mejor él se animaría a hacerlo un rato. Dicho esto yo me
quedé con cara de boba y me puse a danzar delante suyo, al cabo de dos canciones
pusieron una de perreo (o reggeaton, música que detesto pero que va muy bien
para calentar a los hombres) y aproveché mi ocasión, empecé a hacer un baile
erótico delante de él, me restrebaga bastante, subía y bajaba sin parar, pegaba
mi cuerpo al suyo (por cierto, creí notar una erección incipiente) y acariciaba
su torso mientras descendía, el momento crucial llegó cuando empecé a restregar
mi culo con su entrepierna, de repente noté unos dedos que intentaban abrise
paso por debajo de mi falda... Sobresaltada le recriminé que hiciese eso, que
era la novia de su amigo y que me tenía que respetar, a lo que me contestó que
llevaba 20 minutos poniendole cachondo y que era obvia mi naturaleza de puta. Me
quedé petrificada, no sabía como reaccionar, la verdad es que estaba muy
ofendida pero sus trabajos manuales también me habían excitado mucho (me imagino
que el alcohol ingerido ayudaba) así que me quedé como estaba, con el culo
pegado a su vientre y sus dedos jugando con los pliegues de mi coño.
- Veo que has decidido abandonarte a tu verdadera naturaleza.
No sabía que responder, simplemente mantenía la postura, lo
cual, evidentemente era una aceptación tácita de mi papel. Siguió jugando hasta
que consiguió llevarme al orgasmo, creía que todo el mundo se iba a dar cuenta
de lo que estabamos haciendo pero nadie se percató. Cuando ya me había corrido
giré mi cara.
- ¿Cómo puedo devolverte el favor? ¿Quieres que vayamos al WC
y te recompense?
- Jajaja, al final veo que has decidido deshinibirte, yo no
voy a ir al WC vas a ir tú, te vas a quitar el tanga y me lo vas a dar en la
mano.
Como una automata me dirigí hasta el baño, no podía creer lo
que estaba haciendo, una vez dentro me miré al espejo y no reconocí la imagen
que ví, era la pura estampa de la lujuría, tenia los ojos brillantes y mi coño
no había dejado de humedecerse en todo este rato así que vencí mis tabús y me
quité el tanga. Volví a la pista de baile y se lo dí a la mano diciendo:
- Quiero follar contigo.
- No tan rápido, yo no me voy a la cama con cualquiera,
primero has de demostrar que realmente lo deseas, mañana por la tarde tendras
oportunidad de hacerlo, ahora volvamos a la mesa que nos deben empezar a echar
en falta.
Volvimos y nos sentamos, Dani nos preguntó que si nos lo
habíamos pasado bien y Rafa contestó que yo mucho mejor que él ya que no le
gustaba bailar. Dani se rió un poco y comentó algo sobre las mujeres y el baile.
Seguimos bebiendo un buen rato, al cabo de 1 hora decidimos que ya era el
momento de volver a casa, nos despedimos de nuestros amigos (momento en el que
rafa aprovechó para pasarme una tarjeta por debajo de la mesa) y fuimos a por el
coche.
Una vez en el portal de casa no lo pude resistir, empecé a
comerme a besos a Dani, estaba loca por follar, en el ascensor ya le había
quitado la camisa y le empecé a mamar su polla. Él estaba extrañado ante mi
fogosidad (si bien es cierto que siempre lo he sido también lo es que nunca
había hecho "locuras" -en ese momento me lo seguían pareciendo- como hacer una
mamada en un ascensor con el riesgo de que nos pillaran los vecinos) pero
también lo disfrutaba como un loco. Una vez se corrió (no le dejé acabar en mi
boca) entramos en casa y me lo follé como una loca directamente contra la
puerta, fue uno de los mejores polvos de mi vida y me corrí en repetidas
ocasiones, después fuimos a la cama y ante su incapacidad para seguir con su
erección (la cocaína tiene estas cosas) le ordené que me chupara el coño, cosa
que aceptó sin rechistar. Conseguí otro orgasmo y dormí pensando en las
experiencias que iba a vivir al día siguiente.
Me desperté sobre las 12 y fui a ducharme, alli me relajé y
aproveché para pensar en todo lo que había pasado la noche anterior y
reflexionar sobre si realmente quería dar ese paso. Solo de pensarlo se me
humedeció toda la concha así que si bien mi conciencia no podía tomar la
decisión mi subconsciente ya lo había decidido hace tiempo. Al acabar la ducha
me vestí y fui con Dani a comer a casa de sus padres, la comida fue aburrida y
sosa, solo podía pensar en como podía demostrar hoy a Rafa que sí que quería ser
su esclava. A las 4 lo descubrí, me llegó un mensaje al móvil: "A las 4:30
quiero que estés en el bar de la tarjeta, pregunta por Juan, tiene algo para
ti". Coño! La tarjeta!! Lo había olvidado, estaba en casa, en el bolso que
llevaba ayer... Me tuve que inventar una excusa para poder salir de casa de los
suegros, fingí un dolor de estomago y convencí a Dani para que no me acompañara.
A los 5 minutos ya estaba en casa, busqué la tarjeta y al fin la encontré. Era
el bar Cinema Cafe, a 10 minutos de mi casa, al menos iba a llegar puntual,
estaba intrigada y excitada pensando en que me esperaba allí.
Entré en el bar y me dirigí a la barra, le pregunté al
camarero por Juan y me dijo que era él, le explique que era Ana, amiga de Rafa y
si tenía algo para mí. Me miró con cara de lascivia y me entrega una caja
bastante grande. Me siento en una mesa y la abro. Lo primero que veo es un sobre
con el número 1. Lo cojo y lo abro, era una especie de carta que venía a decir:
Este es un momento decisivo en tu vda, si decides seguir adelante ya no habrá
marcha atrás, quiero saber si realmente estas dispuesta a hacer todo lo que yo
te diga. Si aceptas abre la caja número 2.
Al abrirla me encuentro con una especie de bragas con un
candado pequeñito, y otra pequeña carta con instrucciones: "Vete al lavabo,
ponte el cinturón de castidad, llama a Juan y entrégale la llave del candado.
Después quiero que le hagas una mamada como pago por su custodia de la llave.
Nada más acabes abre la caja 3" Ufff, mi coño era un río, estaba excitadisima,
el camarero era un hombre de unos 40 años, pero bastante atractivo, aunque se le
notaba un pasado duro, de haber vivido mucha noche, de todas formas me atraía,
creo que no me costaría mucho cumplir con mi obligación. Fui al lavabo, tiré mi
tanga a la basura y me puse el cinturón, asomé la cabecita y llamé a Juan.
Inmediatamente se presentó delante de mi, ya con la polla fuera, sabía a lo que
venía, empecé a recorrerla con mi lengua mientras acariciaba sus testículos, a
él le debió parecer que iba muy suave ya que me cogió de la cabeza y me la clavó
de un golpe hasta la garganta, casi me ahogo, no era excesivamente grande (unos
17 cms) pero me pilló de sorpresa, me estuvo follando la boca durante unos 5
minutos hasta que noté como se iba a correr ya, justo en ese momento la sacó de
mi boca y se corrió sobre mi, casi no me calló nada encima, pero sí que tenía
restos en el pelo y en el top que llevaba. Fui a quitármelos pero Juan me dió un
bofetón y me recordó que tenía que abrir la caja número 3. AL abrirla había un
frasco con un líquido y otra carta: "No te limpies, hasta la ducha de mañana
quiero que tengas el semen de Juan en tu cuerpo, quiero que tu novio te acaricie
el pelo pasando sus manos por los restos del semen de otro hombre, quiero que
esté cerca de tu conocer tu principio de la aventura infiel pero sin llegarla a
descubrir. Además vamos a potenciar su líbido, este frasco que tienes aquí es un
potenciador sexual, aumenta el deseo sexual de una forma espectacular, y aquí
viene tu verdadera prueba: Quiero que estés toda la semana suministrandole dos
gotas y negándole cualquier contacto sexual, cualquiera, ni una paja, ni una
mamada, nada, ten en cuenta que soy uno de sus mejores amigos y que si cumples
con tu deber cuando el viernes me tome unas cervezas con él me lo contará. Si
superas la prueba el sábado empecerá definitivamente tu nueva vida."
VOlví a casa llena de lujuría, pero también de preocupación,
mi vida estaba dando un cambio radical pero no era yo quien lo dominaba. Al
llegar Dani estaba viendo la tele y me miró inquisitivamente.
- ¿Dónde has estado?
- Como me he encontraba mal me he ido a urgencias a ver si me
daban algo, me han recomendado Fortasec y vengo de la farmacia de comprarlo,
además me he encontrado con María y me he ido con ella a tomar una manzanilla.
- ¿Y el móvil? Te he llamado varias veces...
- Lo siento, lo tenía en el bolso sin cobertura. No volverá a
pasar. Ahora me voy a dormir, estoy destrozada, buenas noches cariño. ¿Quieres
que te traiga algo de la cocina?
- Si me traes una cerveza te estaré muy agradecido.
- Vale.
Le llevé la cerveza con las dos gotitas correspondientes. El
juego había empezado y no hay vuelta atrás. Me acosté e intenté dormir.
Dani se acostó a mi lado, empezó a tocarme para ver si me
despertaba y poder descargar sus ansisas sexuales que no entendía de donde
venían. Yo me asusté, si tocando se daba cuenta de mi cinturón se iba a acabar
todo demasiado pronto. Le aparté la mano y le dije que hoy no. Lo siguió
intentando pero conseguí que se rindiera rápido.
Al día siguiente empecé a ponerle las gotitas en el cafe de
por la mañana. Estuvo toda la semana como un gato en celo. Todas las noches
intentaba acercamientos sexuales pero con muchos esfuerzos y excusas malas lo
mantenía a ralla, que si me duele la cabeza, que si tengo la regla... Se iba
enfadando cada vez más, no entendía porque no lo calmaba de otra forma. Pero el
jueves se tranquilizó, esa noche me dejó dormir tranquila y eso fue lo que más
me mosqueó. Pero bueno, al día siguiente Dani había quedado con Rafa y eso
significaba que por fin había superado la prueba. Estaba impaciente.
Dani se fue a las 7 de la tarde a su quedada semanal con sus
amigotes. Yo estaba que me consumía, llevaba 5 días con la líbido al máximo y
sin que nadie atendiera mis necesidades... Además, apestaba, el cinturón tenía
salida para mis necesidades básicas, pero la limpieza de esa zona era algo muy
complicado... A las 10 llegó el ansiado mensaje: Prueba superada. Mañana a las
19:00 en el callejón de detrás de tu casa. Lleva sólo un abrigo sin nada debajo.
Por fin!! Lo había conseguido, mi amo estaba contento y ya
casi era de su propiedad. Esa noche no pude dormir. Estuve dando vueltas
inquieta en la cama. Además Dani redobló sus esfuerzos, me acarició el cuello,
bajo sus manos a mis pechos, me beso la nuca, pero yo intentaba permanecer
impasible aunque mi furor uterino pedía a gritos ser liberado. Creo que sólo
logré evitar la tentación por la imposibilidad física que suponía llevar el
cinturón. Fue sin duda una de las peores noches de mi vida, pero también la que
pasé con más expectación.
El sábado estuve toda el día inquieta. Ya tenía la excusa
buscada. Le dije a Dani que había quedado con Bea y María para ir a casa de
Diana que había roto con su novio. Él me constetó que no me preocupara, que se
iba con unos amigos de fiesta y estaría toda la noche fuera, que en principio
iban a ir todos, pero que el pobre Rafa (que, por cierto, se le había ocurrido
idea) no podía ir porque tenía una gripe intestinal. No pude menos que
sonreir... gripe intestinal... si él supiese.
A las 7 ya estaba en el callejón, completamente desnuda, sólo
con el abrigo. La gente me miraba extrañada, ya que no hacía tanto frío como
para llevar abrigo. Rafa llegó puntual.
- Sube.
- Buenas tardes Rafa.
- Rafa?? Quien te ha dado permiso para tutearme? A partir de
ahora me llamarás señor o amo, entendido?
- Entendido.
- Quitaté el abrigo- Me sobresalté, estabamos en medio de la
ciudad, si me quitaba el abrigo toda persona con la que nos cruzasemos me iba a
ver así, pero pensé: de perdidos al río así que obedecí. Aprovechó para sobarme
las tetas y para advertirme sobre lo bien que se lo iba a pasar hoy.
Fuimos conduciendo por toda la ciudad en busca de la sálida
correcta, la verdad es que me miró mucha menos gente de la que esperaba, tan
solo en un semaforo un par de chavales se percataron de lo que pasaba y reían
mientras me miraban. Es sorprendente lo poco que miramos a los demás,
definitivamente la alienación de la que hablaba Marx ya había llegado. Ni
miramos ni ayudamos a los demás, es una pena, pero ese día me permitió respirar
aliviada.
Cogimos la sálida típica para ir a un pueblo que está a unos
15 kms, allí los padres de Rafa tenían una casa apartada. Pero, en vez de ir por
la nacional, se metió por la autopista. Una vez estabamos dentro me dijo:
- Abre la guantera, saca la llave del candado, quitatelo y
mastúrbate.
Obedecí y empecé a tocarme, acto seguido me paró, ordenándome
que buscase un poco más, que seguro que encontraba algo mejor con lo que
masturbarme. Al volver a abrir la guantera vi a lo que se refería, había un
consolador, pero no era un consolador normal. Tenía una especie de púas o
escamas, no eran cortantes pero sí que eran increiblemente molestas, incluso
dolorosas al principio. A pesar de eso al estar tan excitada empecé a disfrutar
con aquello saliendo pequeños gemidos de mi boca. Rafa colocó el coche detrás de
un camión y se puso a hacerle luces... Acto seguido se puso a su lado, el
camionero al girarse para ver quien era el cabrón que le puteaba en la carretera
casi pierde el control del camión. Normal, el espectáculo era digno de ver, una
pareja en un coche, él hombre conduciendo y una lolita en el asiento del
copiloto masturbandose con un vibrador. Los dos rebajamos la velocidad y bajamos
las ventanillas, me dijo de todo a gritos, lo cual hizo que me excitara más.
Cuando por fin llegaba al orgasmo deseado durante toda la semana noté un dolor
muy fuerte en mi pecho izquierdo. Giré para ver que era y vi la mano de Rafa
retorciendome el pezón.
- ¿Te he dado permiso para que te corras? No, verdad? Pues no
lo hagas.
Me quedé con una gran sensación de desasosiego. Pero bueno,
había decidido obedecerle en todo así que rebajé el ritmo.
De esta forma llegamos a su casa. Aparcó el coche y me dijo:
- Espera, esto es para ti.- Mientras lo decía sacó una
especie de cadena fina y corta unida a otra mas larga, la corta acababa en dos
especie de pinzas, colocó cada pinza en un pezón (era bastante doloroso pero de
todas formas soportable) y la cadena más larga la usaba de correa.
- Ala, ya está. Arreando.- Dicho esto pego un suave tirón de
la cadena y me dio una vuelta por a casa como su esclava, que era realmente en
lo que me había convertido. La verdad es que la casa era preciosa, espacios
enormes, dos cocinas, dos pisos, todas las habitaciones con cama de matrimonio,
una maravilla. Desde luego sus padres tenían buen gusto. Después del paseillo me
vendó los ojos.
- Ahora veremos hasta que punto confías en mi, vamos a ir a
cenar, yo te serviré y tú te comerás lo que yo te diga. Siéntate aquí.- Me sente
en una silla de madera.
- Toma, come, como buena perrita que eres te he comprado un
manjar, brekkies excel creo que se llama...- Me puso una cucharada de esa masa
en la boca, tenía un sabor fuerte, haciendo esfuerzos conseguí comerme la
primera, pero tenía muchas arcadas... No sabía si conseguiría dominarlas de
nuevo y no vomitar. Me puso la segunda cucharada en la boca, abrí institivamente
y tragué casi sin masticar, era la mejor forma de no notar ese sabor tan fuerte
(después descubriria que simplemente era un pudding de carne con muchas
especies, pero en ese momento estaba convencida de comer autentica comida para
perro). Así hasta que me acabé todo el plato.
- Muy bien perrita, así me gusta, que me obedezcas, te voy a
quitar la venda. La verdad es que te estás portando mucho mejor de lo que me
esperaba. Estoy muy contento contigo, por eso te voy a dar la oportunidad de
aliviar tus sufrimientos de esta noche. Mira, esto es lo que haremos, te voy a
atar las manos en la espalda, voy a tirar estas 12 canicas, y por cada canica
que recojas te ahorrarás diez minutos de sufrimiento. Para facilitarlo pondremos
un poco de esta maravillosa comida de perros en el suelo, así se quedaran
clavadas y será más fácil que las recojas. Dame las muñecas (me las ató). Venga,
ahí van las canicas, empieza, tienes cinco minutos.
Las que se habían quedado por la comida fueron fáciles de
atrapar, muy fáciles en realidad, lo único negativo era tener que aguantar las
náuseas para no vomitar. Pero del resto... del resto no cogí ni una, cuando
acabó el juego sólo tenía en mi poder 4 canicas. Lo cual implicaba 80 minutos de
sufrimiento.
- Bueno Ana, es hora de empezar a jugar, vamos arriba.- Me
cogió de la cadena y dió un fuerte tirón, el dolor de los pezones me hizo ver
las estrellas, además seguía esposada con lo cual mis movimientos eran muy
torpes y cada tropiezo significaba un nuevo tirón en mis maltrechos pezones. Una
vez llegamos arriba me tumbó en la cama, boca arriba, y sin ninguna
contemplación me penetró con un vibrador gigante, cuando digo gigante quiero
decir eso, a pesar de llevar 6 dias con la libido a punto de explotar, de tener
el coño super humedecido, etc... cuando me lo clavó se me escapó un pequeño
grito de dolor.
- No protestes tanto cariño, si es por tu bien, no puede ser
bueno estar tanto tiempo sin tener un orgasmo, ahora vas a tener unos cuantos.-
Puso el vibrador al máximo. Una especie de descarga eléctrica recorrió mi espina
dorsal. Diossss, creía que iba a morir de placer, a los 5 minutos ya había
tenido 2 orgasmos bestiales, la cama estaba empapada con mis jugos vaginales que
no paraban de salir y salir. Chillaba como una loca, notaba todo mi cuerpo en
tensión, orgasmo tras orgasmo. Pero, como todo en esta vida, mi cuerpo también
tenía un límite así que a partir de los 40 minutos mi empecé a pagar las
consecuencias, tenía calambres en mis ingles, mis musculos estaban agarratados
de tanta tensión mantenida. Empecé a marearme y acabé desmayandome.
Me desperté en la ducha, me estaba duchando con agua fria,
helada en realidad. Casi ni me acordaba de que estaba haciendo allí.
- Definitivamente te estás portando muy bien, voy a hacer
algo que tenía pensado hacer más adelante, pero bueno, creo que es tu justo
premio.-
Inmediatamente despues de decir eso sacó su polla del
pantalón, tampoco era excesivamente grande (de hecho creo que la de Dani era la
mas grande que había visto esa semana) pero si que tenía un buen tamaño. Empecé
a chuparla, primero con suavidad, mientras acariciaba sus huevos y tocaba mis
pechos, cada poco tiempo le miraba desde abajo con cara de guarra y pasaba mi
lengua por todo su glande, podía notar su excitación, podía sentir los latidos
de su corazón en las venas de su pene. Fue ese el único momento donde mandaba
yo, donde yo tenía el control, y antes de perderlo, recordando mi experiencia
con Juan en el bar, me la tragué enterita y empecé yo sola a follarme la boca.
Al cabo de pocos minutos se corrió copiosamente en mi boca, intenté tragarlo
todo, los restos que se habían salido por la comisura de los labios los recogí
con un dedo y lo chupé con la mayor cara de viciosa que podia poner.
Rafa no había perdido la erección y sin darme tiempo a
reaccionar me dió la vuelta, de forma que mi culo quedaba totalmente expuesto.
Untó un par de dedos con jabón y los introdujo en mi ano, la primera sensación
fue desagradable, después me acostumbré a la presencia de esos dos dedos y
empecé a disfrutarlo. Los sacó y apoyó su glande en mi culo, poco a poco fue
haciendo fuerza para ir metiendolo. Noté como si me desgarraran, dolía
muchisimo, él se percató y paró un momento, dejando que mi ano y mi culo se
acostumbraran a esa presencia. Una vez pasados 2 o 3 minutos (mas o menos)
empezó con un leve mete y saca, la verdad es que en ese momento empezaba a
dolerme menos y justo en el instante en que empezó a masturbarme el clitoris
mientras me enculaba decidí abandonarme al placer. Poco después los dos
estallabamos en un sonoro orgasmo. Extasiados, cansado, reventados, yo al menos
no podía ni caminar y Rafa no parecía estar en mucha mejor condición. Volvió a
encender la ducha y me volvió a mojar con esa agua helada. Pero esta vez él
mismo me enjabonó, recreandose sobretodo en mi cuello, mis pechos, mis piernas y
mi barriga. Fue sin duda uno de los momentos mas dulces de mi vida. CUando acabó
de ducharme él mismo me secó y me ayudó a llegar hasta su cama, una vez estaba
enfrenté de la misma me desmayé por toda la tensión acumulada y creo que dormí
más de doce horas.
Se agradecen todo tipo de comentarios.
Autor: Rafa
rafa_marqueze@hotmail.com