La mayor preocupación de Don Allegro por aquellos días era
conocer la edad de Basilia, una amiga íntima de su nieta Laurita. Laurita tenía
diecisiete y si Basilia iba al mismo curso que ella era probable que también
fuese una menor. Don Allegro no era un pervertido, ni mucho menos, pero llevaba
demasiados años sin follar. Su esposa ya murió y él no era precisamente un
hombre de éxito con las mujeres. Por eso el trato que Basilia, la mejor amiga de
su nieta, le prodigaba hacía que el viejo anduviese excitado como sólo lo estuvo
en los años de la juventud. Basilia era una gata caliente que le besaba cada vez
que se encontraba para saludarle, le acariciaba el rostro o le guiñaba un ojo
sensualmente. Don Allegro estaba confundido con el comportamiento de aquella
joven. ¿Era posible que él, un viejo, gustase a una chica así? Un día Laurita
pidió un favor a su abuelo, consistente en que él llevase la documentación para
un curso de inglés que Basilia y ella querían realizar. Entre los documentos se
encontraban los documentos de identidad de ambas, así que leyó el de la nena
guarra comprobando que según su fecha de nacimiento hacía varias semanas que
había cumplido los dieciocho. Bien. En caso de que ocurriese algo no habría
peligro de que le acusasen de corromper o abusar de una menor.
Laurita comunicó a su abuelo que Basilia estaba loca por
tener una cita con él. Don Allegro quedó conmocionado ante la diligencia de su
nieta. Así es la juventud hoy día.
Él fue a recogerla un día a la salida del instituto y se
dirigieron a un motel. No se sabe cuál de los dos iba más excitado, el caso es
que hacía años que el viejo no experimentaba tan tremenda erección en el momento
en que ella se arrodilló ante él para bajarle los pantalones y extraer su polla.
La nena le hizo una buena mamada, en eso tenía experiencia, pero confesó ser
virgen. Él le prometió hacérselo con dulzura, pero antes quiso comerse aquel
coñito dulce como una almeja de mar. Lo hicieron y disfrutaron. Al llegar ambos
al orgasmo Basilia le susurró al oído que Laurita, su nieta también quería ser
desvirgada por él.
Aquí surge el dilema moral. ¿Lo hará Don Allegro con su nieta
que cumple los dieciocho dentro de un mes?
