Esa mañana llego a la oficina y veo una nueva empleada, tenia
alrededor de 40 años, nuestras miradas se cruzan de una forma especial cuando el
director me la presenta, es muy bonita y con un hermoso cuerpo. Muy pronto
comenzamos una amistad, ella era casada, los días se sucedían, y yo notaba que
ella igual que yo, sentía un afecto especial hacia mi, las miradas que nos
cruzábamos lo decían, pero no nos animábamos a dar ese paso ninguno de los dos.
Ya habían pasado mas de seis meses que trabajaba junto a mi,
en el mismo despacho, teníamos que terminar un trabajo para el día lunes a
primera hora, acordamos con Maria que eso podríamos hacerlo fuera de horario de
trabajo al día siguiente. Ese sábado solo estábamos los dos, como si fuera
casual cuando le pasaba algún expediente rozaba con mis manos alguna parte de su
cuerpo, habíamos almorzado unos sándwich y casi teníamos el trabajo listo:
Quieres un café, preciosa – ella giro su cabeza, me miro
sonriente y dijo
Si lindo, me encanta como vos lo haces
Me levante para ir a prepararlo, llene la cafetera de agua,
coloque el café y la encendí, mientras estaba listo me coloque detrás de Maria
que estaba sentada escribiendo en la PC, puse mis manos en sus hombros, note que
ella se ponía tensa, sus pechos se agitaban, jugué disimuladamente masajeándola
mientras le hacia preguntas del trabajo que estábamos realizando, deslice mis
manos hacia delante acercándolas a sus pechos ella no se resistía, todo lo
contrario le daba placer, era el momento que esperaba, desde el día que la
conocí fui enamorándome, ya no escribía mas, tome sus manos y la hice parar, nos
miramos y nos abrazamos dulcemente, comenzamos con un simple beso poniendo en
contacto nuestros labios, ella tomo mi cabeza e introdujo la lengua dentro de mi
boca, yo comencé a succionarla, nos besamos frenéticamente, todo ese tiempo que
nos deseamos sin decirlo explotaba de golpe, era un combate entre nuestras
lenguas tocando con ellas los dientes y el paladar, los dos estábamos sedientos
de placer. En medio de esa pasión recordé que el director tenia su habitación
que utilizaba para descansar después de almorzar, la tome en mis brazos y avance
de una oficina a otra hasta llegar a ese lugar tan deseado. Al fin llegue abrí
la puerta, había una cama en el centro de la habitación , deje a Maria sobre
ella, estaba recostada de espaldas, tenia sus ojos cerrados, se había abandonado
al placer de nuestro encuentro, me desvestí rápidamente y luego comencé a sacar
su ropa despaciosamente, me ayudo a quitar su vestido debajo tenia un sostén y
una tanga haciendo juego con encajes que resaltaban sobre su cuerpo, desabroche
su sostén quedando libres unos hermosos pechos, sus pezones estaban erguidos,
excitados.
Comencé por sus pies masajeándolos frotando sus dedos hasta
llegar al talón, chupe sus dedos mas pequeños, su cuerpo vibraba, coloque sus
tobillos en mis hombros, los masajee hacia atrás, los bese de un lado y de otro
haciendo círculos con mis dedos, levante una de sus piernas, recorrí con mis
labios su pierna lamiéndola, besándola, hasta llegar a la parte trasera de su
rodilla, su cuerpo respondía a mis caricias, ella se excitaba, le quite su
tanga, abrí sus piernas , acaricie la parte interior y exterior de sus muslos
con mis dedos y mis labios sin acercarme a su vagina, ella se movía deseaba que
la penetrara, pero yo buscaba mas excitación, la di vuelta haciéndola quedar
boca abajo, recorrí su espalda con mis manos acariciándola, corrí su lacio
cabello, hice masajes en sus hombros, en su cuello, acerque mis labios al lóbulo
de su oreja mordisqueándolo, diciéndole lo que ella me producía:
Te quiero, me vuelves loco desde el primer día que te
vi., deseo transmitirte todo lo que siento por vos.
Fui descendiendo hasta llegar a su cuello, besándolo,
lamiéndolo, mordisqueándolo, descendí por su espalda con mis labios saboreando
su piel hasta llegar a su glúteo, su excitación había llegado al máximo, su voz
era un susurro:
Me haces olvidar de todo, el placer que siento es
incontenible, quiero sentirte adentro mío.
Mi verga estaba dura, todos mis sentimientos que fueron
juntándose día a día estaban liberándose, necesitaba amarla, hacerla mía.
Alce su cuerpo quedando en la posición del perrito, abrí sus
piernas, mis manos recorrieron los labios de su vagina, sentí mis dedos
empapados , sus jugos bañaban toda la zona, me puse de rodillas y mi gruesa
verga quedo en la puerta de esa hermosa concha, presione y de golpe la penetre
profundamente, ella dejo escapar un grito al sentirse perforada por mi miembro,
empecé a moverme, el placer que le daba mi verga hizo olvidar el dolor y comenzó
a gemir , nos movíamos, mas y mas aceleradamente, sus gemidos delataban que ella
estaba por venirse, mi respiración estaba muy agitada, el orgasmo llego
produciendo espasmos en su vagina, mi verga al sentirse oprimida produjo la
explosión y mi semen inundo su vagina.
Me recosté a su lado, nos besábamos ahora dulcemente, ella me
miro dulcemente y me dijo:
Me siento extraña con todo lo que sucedió, me gustas lo
admito, siento algo especial por vos, pero nunca me había sucedido desde que
me case jamás le había sido infiel a mi esposo, sos el segundo hombre en mi
vida.
Ella me había contado que se caso muy jovencita, acaricie su
rostro, la bese, me levante y le dije:
Cuando cruzamos miradas día a día he notado lo que nos
sucede, ese tierno beso cuando me saludas por las mañanas o al despedirnos,
has despertado un amor en mi que estaba dormido, me he vuelto a enamorar,
has llegado para alegrar mi alma, ven nos daremos una ducha.
Fuimos tomados de la mano al vestuario del personal, ahí
teníamos duchas, abrí los grifos, el agua caía sobre nuestros cuerpos, comencé a
enjabonar su cuerpo, mis manos se deslizaba por su hermosa piel, ella también
enjabonaba mi cuerpo, nos excitábamos nuevamente, mis labios se unieron a los
suyos, sin darnos cuenta estábamos fuera de la ducha, aun enjabonados,
acariciándonos , mi verga ya erguida buscando penetrarla, jugando en la entrada
de su vagina, excitando su clítoris, el movimiento de nuestros cuerpos, hizo que
penetrara. Nos movíamos despaciosamente como deseando seguir eternamente en un
orgasmo infinito, mis manos acariciaban su cuerpo, el jabón hacia que resbalaran
sobre el, cuanto tiempo hacia que no me sentía así junto a alguien, no solo era
sexo, había otro sentimiento entre ambos, estaba saliendo a la luz un amor que
seguramente ya había nacido en nosotros y aun no nos habíamos animado a
demostrarlo.
Nuestras bocas estaban unidas como el resto del cuerpo, ya
respirábamos agitados, de pronto mi placer llego al limite y mi semen comenzó a
brotar, ella al sentirse inundada exploto también en un orgasmo interminable,
sentía su cuerpo convulsionarse, estábamos abrazados fuertemente, deseándonos no
separarnos mas.
El agua caía sobre nuestros cuerpos nuevamente, nos mirábamos
sonrientes, la mirada de felicidad estaba en los dos, nos secamos y fuimos en la
búsqueda de nuestras ropas, y pusimos en orden todo para que nadie notara lo
sucedido. Ya habíamos terminado nuestro trabajo, nos estábamos despidiendo, ella
me mira:
Y ahora, que será de nosotros.
Ahora, el tiempo dirá todo.
Nos abrazamos y nos despedimos en un dulce beso, ya no podría
yo decir que sucedería mañana, el amor entre los dos ya era inevitable.