Después de una temporada en la que me dediqué a tomar copas y
salir con amigos perdí mi trabajo, a consecuencia de ello perdí también el
afecto de mi familia, hasta tal punto que me vi obligado por las circunstancias
a abandonar mi hogar familiar, en el que tenía esposa y tres hijos, pero ya no
me podían aguantar,
Reconozco que la culpa fue sólo mía, pero el alcohol no me
dejaba reaccionar, no sabía ni por donde andaba, mi familia, tíos y primos
intentaban que yo fuera de nuevo por el buen cause pero yo no veía más allá de
mis narices, al final lo perdí todo, mi familia, mi esposa, mis hijos, mis
amigos, mi trabajo, o sea todo.
Avergonzado cuando tuve un momento de reacción me fui del
pueblo, sin dinero, sin otra ropa que no fuera la que llevaba puesta, o sea sin
nada.
No tenía donde dormir, así que opté por irme a la playa, ya
que la temperatura allí es más suave. Vi que había otras personas que al igual
que yo no tenían nada, dormían bajo algunos botes que saldrían al amanecer, o en
cualquier otro rincón, pero parecían que entre ellos se llevaban bien.
Intenté integrarme en algún grupo de ellos, me aceptaron,
pero allí cada uno iba a lo suyo, y todo el mundo tenía que buscarse la vida
para sobrevivir.
Al llegar la hora de descansar por la noche, todos se
retiraron a sus sitios, que ya tenían buscados, yo no sabía que hacer, no tenía
donde dormir, estuve buscando durante bastante tiempo pero no encontraba nada,
todo lo que veía libre estaba ocupado.
Al fin cansado de dar vueltas y vueltas vi un hueco en una
esquina de una especie de cueva que había en la playa, me extrañó no ver a nadie
allí, ya era muy tarde por lo que creí que allí no dormía nadie de los que
estábamos abandonados a nuestra suerte en la calle.
Encontré unos cartones y decidí pasar la noche allí. No sabía
lo que me iba a esperar por haberlo hecho, hoy me arrepiento pero ya no puedo
volver atrás. Escribo esta historia para ver si hay alguien que se compadezca de
mí y pueda liberarme.
Yo nunca he sido masoquista y siempre he hecho el amor de
forma convencional, pero lo que me pasó es digno de ser contado.
Después de pasar la noche allí y a eso de las cuatro de la
madrugada noté que alguien me estaba golpeando en un costado, me desperté y cual
no sería mi sorpresa al ver a una linda chica pegándome patadas, a su lado había
otra chica, también muy guapa que la animaba a seguir golpeándome. Me levanté de
mal humor y le pedí explicaciones de por qué me hacía eso, las respuesta fue un
par de bofetones muy fuertes, intenté parar los bofetones y le cogí de las
manos, pero me dio una patada en los cojones y tuve que agacharme para poder
coger aire, su amiga me propinó otra serio de bofetadas, unas seis o siete que
me dejaron casi sin sentido,
Cuando pude recuperarme un poco intenté poner las cosas en su
sitio dándoles un par de tortas a cada una, pero cual no fue mi sorpresa cuando
me inmovilizaron y me tiraron al suelo, me pisaron la cabeza y me ordenaron
besar sus zapatos.
Me dijeron que aquel sitio era suyo, que cualquier animal o
persona que estuviera allí sin su consentimiento pasaría también a ser de su
propiedad. Ellas eran lesbianas, así que no querían machos, yo sería de su
propiedad pero no como macho sino como criado, esclavo.
Las chicas eran bastantes fuertes, mucho más que yo, y
también eran más altas y musculosas, quise irme sin más problemas pero me
cogieron del cuello y me dijeron que a donde iba, les dije que me iba, que no
quería problemas y su respuestas fue darme más bofetones mientras me decían, ya
que estás aquí sin haber sido invitado tienes que pagarnos el hospedaje de esta
noche, pregunté que debía y me dijeron que no era cuestión de dinero, sino de
propiedad, que a partir a ahora iba a ser propiedad de ellas, no para el terreno
sexual puesto que eran lesbianas totales pero que si a otras personas puesto que
tenían amigas que no eran lesbianas pero si muy dominantes y podían alquilarme
como esclavo.
Me eché a correr y pude escapar de allí, me fui a otro sitio
y conseguí seguir durmiendo, pero por la mañana a eso de las siete me
despertaron a bofetones, noté que estaba amarrado y ví a una de las chicas
lesbianas a mi lado golpeándome.
-Te dije que eras nuestro esclavo, que pretendías?, aquí no
podrás nunca escapar, piensa que estás sin libertad para toda tu vida, eres
nuestro, de mi novia y mío, no tienes escape, mañana vendrá a por ti un furgón
que te llevará a un lugar donde te van a domesticar para que sepas a quien
perteneces y quienes son tus dueñas, de momento estarás amarrado hasta que
nosotras queramos, no comerás nada y cuando quieras algo tendrás que pedírnoslo
con humildad.
No me lo podía creer, en pleno siglo XXI querían esclavizarme
como si fuera un negro del siglo XVIII, intenté gritar pero me puso el pie en la
boca y me dijo, no grites esclavo, de nada de va a servir, esta es una playa
donde solo hay marginados como nosotros, los más fuertes cogemos de esclavos a
los más débiles, tu eres débil y nosotras somos fuertes, así que serás nuestro
esclavo para siempre.
Continuará….