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La dependienta más guarra
TODORELATOS » RELATOS » SPEAK EL ESCLAVO (03)
[ Capa de pecadores, es la noche, señores. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 05 de Diciembre, 2008.
Fecha: 27-Feb-07 « Anterior | Siguiente » en Gays (5175 de 6573)

Speak el esclavo (03)

animal
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SPEAK EL ESCLAVO III.- Cuentos de dominación y torturas gay. Entregado por completo al rol de macho mular, vive sometido en la obediencia más absoluta en las canteras del Emir. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

Para los que les gusten mis relatos acostumbro a publicarlos en la categoría SadoMaso, y como en este caso en gays. Un saludo y espero que lo difrutéis.

UNIVERSO GAIA

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EN GAIA

Speak el esclavo

Entregado por completo al rol de macho mular, vive sometido en la obediencia más absoluta en las canteras del Emir.

 

CAPITULO 3

 

Habían pasado tres meses desde su llegada y ya totalmente aclimatado al exigente régimen de la cantera. Con la morenaza piel curtida por el duro sol del desierto, pero sobre todo por las marcas producidas por todo tipo de herramientas de punición:

- ¡Venga esclavo, dale con más vigor a las piedras!.- desnudo, empalmado como todo un macho se encontraba en la solitaria esquina de una soleada explanada. Que durante ciento de años fue moldeada en plena montaña solo con el uso de recios picos, grandes mazas y el esfuerzo de centenares de musculosos esclavos, que desmenuzaron toneladas y toneladas de viva roca hasta el límite de sus fuerzas. Solo con la intención de cincelar grandes adoquines, destinados a construir indestructibles murallas defensivas y grava para las calzadas; entre otros fines, solo con la intención de llenar las arcas del Emir de Mosull.

Lugar en donde los pedruscos eran precisamente de mayores dimensiones, por eso se encontraba SPEAK allí. Signo evidente de que tenía el encargo de realizar las labores más pesadas y agotadoras. Pero no por racismo, ni por ser el único esclavo blanco que había en el lugar. No pero sí, pero sobre todo por ser el semental más hercúleo y soberbio de la cuadra del Emir de Mosull. El único capaz de poder enfrentarse a esos grandes pesos sin la ayuda de máquinas, solo con el poder y fortaleza que le daban sus masivos músculos.

Que por si fuera poco estos atributos físicos. Sus amos para lograr transformarlo en el mejor esclavo de la cantera. Desde que llegó iniciaron su reeducación para transformarlo en un esclavo sumiso y complaciente; y entre grandes penalidades y agónicos castigos, ¡joder si lo lograron!, finalizando ésta de manera muy satisfactoria para sus verdugos y ahora, obediente al extremo ya solo estaba pendiente de las órdenes y hasta de los caprichos de sus amos, cuidadores y verdugos, y eso le hacía aún más valioso; convirtiéndose en una pieza fundamental en el buen funcionamiento de la cantera.

Su cuerpo, en el clímax de su poder físico, ayudado de las cinco raciones diarias de pienso con las que era alimentado, así como con los grandes esfuerzos mulares a los que tenía que enfrentarse a diario. Habían conseguido que su desarrollo muscular fuera espectacular, que estuviera más masivo que nunca, que su musculatura fuera más abultada y marcara cada fibra de su ser con detalle de joyero, porque en su cuerpo la grasa casi no existía.

Sucio al extremo, cubierto su poderoso cuerpo de un pestilente hollín, producto del polvo y el sudor dejado en su piel, pero sobre todo del abandono que padecía a manos de sus verdugos. Que acumulados en estos meses de estancia en tan cruel lugar, le daba una imagen de un titán mitológico. Que rematado esa viril imagen, con el inmenso martillo pilón que portaba en sus manos, y con el que desmenuzaba las duras rocas como si fueran de yeso. Lanzando a cada golpe que daba esquirlas a diestro y siniestro, trozos algunos que como cuchillas se le incrustaban en las duras carnes culturistas del pecho, vientre, brazos, muslos y genitales. Que le embargaban de dolor y hacían profundas heridas, que le daban una imagen similar al mismísimo guerrero Thor hijo del dios supremo de los vikingos:

- ¿Tienes sed esclavo?.- le preguntó el cruel vigilante, el mismo que fue el encargado de acabar tan exitosamente con su adiestramiento, el sádico SUNTA. Que con admiración se percataba de los fuertes dolores que tal circunstancia provocaban en el cachas. Maravillado porque de sus carnosos y sensuales labios no salían ni un sonido de queja. Demostrándole SPEAK sin ser consciente de ello del grado de punición al que había llegado. Que bajando por fin la pesada maza, apoyándola en el suelo, le respondió con una sumisión rayana el exceso:

- ¡Sí amo, mucha sed!.- porque si no le preguntan, él nunca se hubiera atrevido a pedir el líquido elemento aunque se muriera de sed. Todo por miedo a un severo correctivo del sádico. Pero sobre todo porque se sabía un esclavo sin derechos en manos de aquellos torturadores:

- ¡Pues acércate perro y bebe!.- y SPEAK poniendo en movimiento su físico cubierto de suciedad y sangre, se puso junto al guardián. Y aunque era sabedor de que con un mamporro suyo podría destrozar a ese bello aguador si quisiera, ni lo intentó, consciente de su status de esclavo mular. Por eso, encogiendo los músculos con resignación, agarró el gran cazo de agua que el negrata le ofreció, comenzando a beber con placer. Notando las caricias del líquido que escapándose de entre sus labios, le refrescaban el pecho, huevos y muslos. Logrando unos segundos de paz que en esos momentos no lo cambiaría ni por todo el oro del mundo:

- ¡Gracias amo!.- le dijo devolviéndole el cazo nada más beber:

- ¡Quieres más, puerco!.- le preguntó el guardián y con un gesto el cachas le rogó que sí, ofreciéndole éste de nuevo el cuenco. Porque en las canteras del Emir los esclavos eran bien alimentados y bebían toda el agua que deseaban, porque los quería fuertes para el trabajo y viriles para ser gozados en las cámaras privadas. Y SPEAK agarrándolo, comenzó a beber de nuevo, sintiendo como era acariciado por el bello aguador:

- ¡Eres impresionante de fuerte esclavo!.- le dijo el joven vigilante, que no se reprimía en meterle mano gozando con la dureza y potencial de tan tremendos músculos. Abusando de que aquella mole no se quejaría nunca y que sumiso igual que un perro siempre le dejaría hacer lo que quisiera con él:

- ¡Ya está amo!.- le comunicó el esclavo bajando el cazo y entregándoselo al guardián. Mientras SUNTA, con deseo no paraba de jugar con su húmedo chocho, resistiéndose al deseo de follárselo allí mismo:

- ¡Bien perro!.- le respondió. Dejando la vasija en el tonel que había es ese lugar, siempre lleno para abastecer a los esclavos. Sin ser capaz de apartar los ojos del formidable culturista, que cogiendo de nuevo la pesada maza, atizándole un fuerte golpe a la gran piedra que tenía delante suya y que partió en dos, volvió al duro trabajo. Recordando SPEAK la orden que recibió de que esa misma noche sería llevado al harén del Emir WAJID, porque así se llamaba el amo, para ser gozado por éste y sus amistades.

Y con la excitación que le producía tal idea, continuó aporreando las rocas con todas sus fuerzas. Exudando fortaleza por todos los poros de su piel; brillante por el sudor que cubrían sus potentes músculos. Cuando echándole un vistazo a su hermoso cuidador; al vigilante SUNTA, el bello boy de raza negra que le martirizaba casi todos los días. Cachondo observó, que igual que un perro en celo se masturbaba a su costa; admirando él a su vez el físico cachas de negrazo zulú de tan solo veintidós añitos, que con un slip blanco inmaculado, marcaba rotundo debajo de la tela el par de bultos de los cojones. Preguntándose SPEAK como era capaz de mantenerlo tan limpio en un lugar tan sucio.

Y así se encontraba de sexy SUNTA, mostrando su espectacular físico, muy trabajado y desarrollado, con una piel negra igual que el carbón y brillante por los rayos del sol que remarcaba las redondeces masivas de sus músculos, pero sobre todo la belleza de su angelical rostro, que disimulaba la negrez de su alma. Y el negro se percató de ello y aproximándose a él:

- ¿Cómo te has atrevido a mirarme!.- SPEAK al instante se dio cuenta de que le iba a poner el bocao para castigarlo:

- ¡Perdona amo, ha sido sin querer!.- y eso solo podía significar que lo iba a azotar con toda impunidad, y excitado pero sobre todo terriblemente empalmado, comenzó a gemir y bufar mientras le introducía el frío hierro en la boca, hasta apretar la correa con fuerza. Comenzando SUNTA con un látigo a fustigarlo con violencia:

- ¡Pica piedra, puta!.- mientras él gimiendo de dolor brincaba polla cimbreante y erecta, golpeando los pedruscos con toda su endemoniada fuerza, sin atreverse en ningún momento a defenderse y menos cubrir su físico del fuerte castigo. Solo golpear y golpear las rocas, siendo castigado a latigazos, forzado a trabajar como un burro, manando de su verga espeso y transparente precum de cerdo masoquista:

- ¡No te corras puto!.- le avisó el negrata viendo la tremendez alcanzada por su miembro viril y SPEAK sin dejar de gemir por el brutal castigo, notando las sádicas laceraciones de la herramienta disciplinaria que le estaba marcando profundamente los músculos; a martillazos limpio continuó cuarteando los pedruscos como si nada:

- ¡Muy bien, esclavo!.- logrando así el negro que acelerara el esfuerzo y rompiera las piedras a mayor velocidad. Confirmando con ello que los castigos físicos eran imprescindibles para hacerlo más productivo. Por eso intensificó SUNTA el castigo, no satisfecho aún del gran esfuerzo realizado por el cachas, que a martillazos limpio daba buena cuenta de tanto pedrusco. Hasta que bajando la mano el hermoso negro:

- ¡Continúa tú solo, perro!.- dejándolo allí solo, se dirigió a la salida de la explanada, mientras el escultural semental con todos sus dientes clavados en el ferroso bocao, cubierto su boca de resecos espumarajos blancos; echando en falta los latigazos, a golpe de martillo continuaba con el trabajo encomendado por su cuidador, loco de frenesí, ya diestramente arreciado con el fuerte castigo recibido a manos de éste, reprimiendo el semen que iba a eyacular solo porque recibió tal orden. Y es que, el entrenamiento al que fue sometido SPEAK por SUNTA, fue tan cruel y concienzudo que había dado unos resultados inimaginables hasta hace bien poco, y aunque los picazones en la piel eran terribles, era incapaz de parar, golpeando con decisión las rocas de manera furibunda.

—ooOoo—

Y con esa férrea voluntad de esclavo SPEAK estuvo rompiendo las grandes rocas durante un par de horas sin descansar. Bajo el intenso sol del medio día, cuando los rayos solares eran más abrasadores, que lograban mantenerlo cubierto a mares de sudor, ele que ele a martillazo limpio, o golpes de pico sobre la rocosa pared; con un rictus de agonía sufriente, que indicaba el gran esfuerzo que realiza. Hasta que, alzando por intuición la cabeza vio llegar de nuevo a SUNTA y supo que venía a por él:

- ¡Vaya, ya has desmenuzado el montón de roca!, ¡magnífico esclavo!, ¡trabajas por tres!.- oyó felicitarle el aguador, volviendo este a hacer ahora las veces de vigilante. Logrando que SPEAK orgulloso por el gran esfuerzo realizado, pero sobre todo por la felicitación recibida por el hermoso verdugo, igual que un caballo cartujano hinchando el pecho, mostrando con definición los fuertes músculos de su grueso cuello; sumiso total, enseñándole las tremendas erecciones de sus grandes pezones; se quedara parado, cabeza gacha, a la espera de más órdenes o latigazos, porque eso nunca no lo sabía. Y para no variar, se dio cuenta una vez más que su amabilidad era una tapadera. Porque cogiéndole por sorpresa de la argolla de la bonita nariz:

- ¡Hummmm!.- tirando hacia abajo acercó el cuadrado rostro de SPEAK al suyo y le ordenó:

- ¡Todas esa piedras tienes que cargarlas ahora en el carro, esclavo!.- y soltando la argolla, le permitió al hercúleo semental que pudiera girar la cabeza, catalogara el peso del carro, ¡tres toneladas por lo menos! y echándole otra mirada a los pedruscos, observó que desde cuarenta, los había también de doscientos y trescientos kilos, ¡total unas veinte toneladas!, pensó. Nunca antes llevó tal peso, y los tendría que subir el solito, ponerlos adecuadamente en el cajón del carromato y después llevarlos a la zona en la que los picapedreros le darían las formas rectangulares o de características específicas a las que estarían destinadas y solo con la ayuda del látigo; porque para eso estaba él allí. Y notando SPEAK la gran erección alcanzada una vez más por su pene, dejando en el suelo el gran martillo que portaba entre sus poderosas manos, se aproximó al gran carro que a unos cincuenta metros de distancia, vacío esperaba el momento de ser usado. Y como era ya habitual desde su llegada siempre por él, por el más fornido esclavo canterano.

Cuando llegando a su altura, poniéndose entre los dos palos de tiro, agarrándolos con sus manos, alzándolos tiró con todas sus fuerzas. Poniendo en movimiento fácilmente el vehículo, avanzando el cachas con un alegre trote. Acariciando brutalmente su piel el recio cuero del látigo de SUNTA. Mirándolo SPEAK con admiración, por lo excelente flagelador que era. Hasta que llegado junto al gran motón de troceadas rocas; el musculado blanco bajando las barras paró el carro. Comenzando a coger los pesados peñascos, marcándose los músculos de sus brazos y torso de manera sorprendente. Mientras el zulú con más latigazos se complacía en mortificarle para hacerle la vida imposible; y cachondo a más no poder, SPEAK se miraba su musculoso pecho y brazos; en donde por el esfuerzo, cincelados al detalle se marcaban sus venas cargadas de vigorosa sangre. Produciéndole una excitación tal las marcas de látigo dejados tan rotundamente en su piel por el negro. Que como una moto, llenó en apenas dos horas el gran cajón del carromato hasta el borde. A falta de las tres rocas más grandes, precisamente las de doscientos y trescientos kilogramos. Que jaleado por el látigo de SUNTA, igual que el titán Atlas, sujetó entre sus fuertes manos la más próxima:

- ¡Hummmm!.- con un poderoso tirón de sus brazotes, lo alzó hasta su pecho y resoplando como un cachalote, con poderío fisioculturista, lo alzó por encima de su cabeza y andando unos pasos, se acercó al vehículo de carga y bajándolo con hercúlea dulzura, con la intención de no dañar los muelles de hierro de la suspensión del carro, lo dejó bien centrada para impedir que cayera al suelo:

- ¡Magnífico fortachón!.- porque la admiración era mutua, porque SUNTA no era capaz de apartar sus ojos sobre aquel portentoso físico y menos que la lengua de su látigo se extralimitara con la piel del cachas.

No quedándole más remedio a SPEAK que sufrir en silencio el aberrante castigo y aproximándose a la segunda gran piedra, sujetándola entre sus fuertes brazos alzándola con un agónico grito, notando como los afilados bordes de la roca igual que cuchillas se le clavaban en los brazos y tetas, a golpe de azotes la alzó sobre su cabeza y acercándose al carromato, la posó con cuidado:

- ¡Venga mula, que te queda solo la más pesada!.- le recordó SUNTA; y SPEAK encajando un violento latigazo en el pecho, se dirigió al gran pedrusco y abrazándolo entre su pechazo y brazotes, pareciendo que su intención era pulverizarlo con su poderoso cuerpo y convertirlo en arena, lo alzó por encima de su cabeza. Momento que SUNTA aprovechó para lacerarle sin piedad los inmensos pectorales y espalda de esclavo de carga. Bufando y gritando de agonía el cachas, que sumiso no hizo otra cosa que acercarse al carro y dejar la gran roca encima de todas las demás:

- ¡Muy bien cerdo, eres el mejor esclavo de todos!.- recibió otra felicitación del negro. Que tirando de la argolla de su nariz, llevándoselo a la fuerza lo dejó entre las dos barras de tiro y encadenándolo al carro, con una lluvia de latigazos le forzó a tirar de él, pareciéndole a la mole culturista una eternidad lograr ponerlo en movimiento. Pero el castigo era extremo y lograba arrancarle fuerzas de lo más profundo de su alma. Y es que, SPEAK estaba muy cuadrao y su espectacular físico no era solo apariencia. Porque su musculatura realmente mostraba lo fuerte que era y por eso con bravura tiraba de tanta carga. Siendo sin piedad despellejado vivo y solo para llevar el montón de rocas a la gran cabaña central de la cantera, en donde se encontraban los picapedreros y tallista en roca, encargados de darles forma.

—ooOoo—

Pero aquel peso era mucha carga para el carro y eso que el adonisiaco cachas tuvo mucho cuidado en posar las rocas sobre él, consciente de esa circunstancia. Y como no podía ser de otra manera, una rueda delantera del carro quebró y se salió del eje, justo a unos pocos metros del almacén de rocas:

- ¡Joder que mala suerte!.- gritó SUNTA algo preocupado por la reacción del Emir ante esta noticia. Arrepentido ahora de forzar al cachas, pero sobre todo al carro de llevar tan terrible cargamento. Y queriendo solucionar el problema antes de que se enterara el Amo, le ordenó:

- ¡Descárgalo rápidamente y llévalo después a la herrería y ayúdales a repararlo!. ¡Quiero que antes de que te vayas a tu mazmorra para ponerte a disposición del Emir, lo tengas todo solucionado para mañana!.- y obedeciendo el cachas, se puso a bajar las piedras. Pero ocurriendo lo que más temía, apenas pasadas dos horas, la poderosa voz del Emir le dijo al negro que no iba a tener esa suerte:

- ¿Qué ha pasado aquí?.- apareciendo éste cómo si se hubiera olido algo. Que observando el gran montón de rocas dejadas en el suelo junto al almacén por SPEAK y viendo la grave avería en el recién descargado vehículo, le echó un rapapolvo a SUNTA, recriminándole:

- ¿Cómo se te ha ocurrido cargar tanto peso?, ¿es que no sabes que ese carro no está construido para soportarlo!.- ordenándole enojado:

- ¡Deja el carro y al esclavo en la herrería para que colabore en su reparación y presentante al guardia de los calabozos, que tienes que ser castigado por mí personalmente!:

- ¡Sí Amo!.- le respondió SUNTA que temblando de pánico, le ordenó a su vez al blanco:

- ¡Ya has oído la orden del Amo, perro!.- y obediente SPEAK, tirando una vez más del averiado carromato, como siempre a golpes, pero esta vez de los puños de SUNTA, que se complació en regalarle con fuertes cates en el bajo vientre, patadas en los genitales y más puñetazos en el esternón, dando así escape a su mal genio por ser pillado en fallo. Cuando bramando el Emir:

- ¡Alto SUNTA, el error ha sido tuyo, no del esclavo blanco!.- ordenándole a SPEAK:

- ¡Que sea SUNTA el que lo lleve y azótalo sino puede y quiero que sean profundos los latigazos, porque sino tú serás más terriblemente castigado después!:

- ¿Pero Señor yo soy su hombre de confianza!.- le rogó el guapo negro. Pero WAJID ni se dignó en responderle. Y a SPEAK le entró un irrefrenable deseo de mortificarlo, viniéndole a su mente sus mejores tiempos de master domador. Y desprendiéndose el mismo del bozal, se aproximó al tembloroso y sexy negro:

- ¡Ya has oído al Amo!.- y poniéndoselo, enmudeció al negrata y quitándole el inmaculado tanguita blanco que llevaba puesto, se lo puso él y es que estaba hasta los cojones de llevar los huevos y polla siempre al alcance de las fustas.

Y lanzándole un latigazo a la masiva espalda del negro, le forzó a tirar del destartalado vehículo, mirándole esté con terror; y tenía motivos para tenerlo, sintiendo ahora sus nalgas ser flageladas por el hercúleo chico blanco, lanzado un bramido de dolor que se oyó en toda la cantera. Logrando SPEAK lo que nadie consiguió antes de él, que fuera capaz de tirar de un carro tan pesado; avergonzado, pero sobre todo preocupado el negro porque muchos le estaban observando. Y es que, la mayoría ya sintieron en la piel su justa cólera y ahora tenía miedo de pagar su crueldad con ellos con la misma moneda. Pero restallando un latigazo en las tetas que estuvo a punto de arrancarle de cuajo un pezón:

- ¡A currar bonito!.- SPEAK le recordó que tenía que esforzarse más en lo que estaba haciendo ahora, en vez de preocuparse de su negro futuro.

Y tirando con fuerza del carro; pecho expandido, mirada desafiante al frente, comenzó a mover el vehículo, empezando a rodar con sus tres ruedas, escuchando el sonido de la cuarta que fue dejada rudamente encima por el escultural blanco con el fin de ser reparada más adelante en la herrería. Que atizándole otro latigazo en los pectorales hizo que dolorido acelerara el paso, recorriendo los setecientos metros que los separaban del edificio destinado a fundición y taller de reparaciones. Percatándose SUNTA de que ya nada sería igual entre los dos, asumiendo a partir de ahora quién pondría la polla y quién el culo; y eso le recordó que aunque había vivido bien en las canteras del Emir, nunca dejó de ser un puto esclavo:

- ¡Hummmm!.- cuando encajando un latigazo en toda la polla, rodeándole la cortante lengua el tronco del cipote, tirando con bravura SPEAK se la despellejó con crudeza; arracándole un brutal gemido de agonía. Y gimiendo el negro supo que ya no había marcha atrás; y con la verga en carne viva, tiró y tiró del carromato, cayéndole una lluvia de latigazos que lo marcó por entero, conociendo lo que era caer bajo el duro yugo de SPEAK. Hasta que llegando a la altura de la puerta de la herrería paró. Y allí mismo delante de todos, el fornido blanco lo tiró al suelo y pisándole la cabeza sobre el suelo:

- ¡Hummmm!.- violó al dulce machito, clavándole el cipote de inmenso calibre por entero. Pareciéndole a SUNTA que lo iba a reventar, follándolo con violencia, arreándole unas mistras que le marcaron en las nalgas los diez dedazos. Cabalgándole a pollazos limpios, berreando de gustito el dulce negrito, retemblándose de gozo. Hasta que alzándolo SPEAK del suelo, extrayendo la polla del cálido trasero, zarandeándolo primero con sus fuertes brazos:

- ¡Graggg!.- le follo el gaznate, metiéndosela hasta el estómago, violándolo bucalmente de manera imposible, atragantándolo pero sobre todo dejándole sin respiración, hasta que vaciando los testículos de semen, alimentándolo de rica leche, SPEAK sacó el miembro viril. Dejando que el musculoso mancebo de ébano se pusiera de pie y con sus manos se consolara el dolor de culito que la gran verga le produjo en su negro tesoro. Observando contento a SUNTA, que en silencio pero sobre todo maravillosamente empalmao y cubierto de los latigazos con los que le castigó, cabizbajo se dirigió bien domado a las mazmorras en busca del guardia para ponerse a disposición del Emir WAJID:

- ¡Me voy amo!.- le comunicó no obstante como un buen esclavo que ya era:

- ¡Sí perro vete, que ya tendremos tiempos de conocernos mejor!.- le respondió SPEAK. Quedándose éste en el lugar a cumplir la orden recibida del Emir, para que les echara una mano a los herreros para arreglar el carro. Cuando nada más girarse:

- ¿Qué pasa aquí?.-se acojonó de las miradas que le estaban echando los curtidos herreros. ¿Qué querrán?, se preguntó inocentemente.

 

 

CONTINUARA……….

 

 

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Un saludo.

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