Para los que les gusten mis relatos acostumbro a publicarlos
en la categoría SadoMaso, y como en este caso en gays. Un saludo y espero que lo
difrutéis.
UNIVERSO GAIA
HISTORIAS PARALELAS
EN GAIA
Speak el esclavo
Entregado por completo al rol de macho mular, vive sometido en
la obediencia más absoluta en las canteras del Emir.
CAPITULO 3
Habían pasado tres meses desde su llegada y ya totalmente
aclimatado al exigente régimen de la cantera. Con la morenaza piel curtida por
el duro sol del desierto, pero sobre todo por las marcas producidas por todo
tipo de herramientas de punición:
- ¡Venga esclavo, dale con más vigor a las piedras!.-
desnudo, empalmado como todo un macho se encontraba en la solitaria esquina de
una soleada explanada. Que durante ciento de años fue moldeada en plena montaña
solo con el uso de recios picos, grandes mazas y el esfuerzo de centenares de
musculosos esclavos, que desmenuzaron toneladas y toneladas de viva roca hasta
el límite de sus fuerzas. Solo con la intención de cincelar grandes adoquines,
destinados a construir indestructibles murallas defensivas y grava para las
calzadas; entre otros fines, solo con la intención de llenar las arcas del Emir
de Mosull.
Lugar en donde los pedruscos eran precisamente de mayores
dimensiones, por eso se encontraba SPEAK allí. Signo evidente de que tenía el
encargo de realizar las labores más pesadas y agotadoras. Pero no por racismo,
ni por ser el único esclavo blanco que había en el lugar. No pero sí, pero sobre
todo por ser el semental más hercúleo y soberbio de la cuadra del Emir de Mosull.
El único capaz de poder enfrentarse a esos grandes pesos sin la ayuda de
máquinas, solo con el poder y fortaleza que le daban sus masivos músculos.

Que por si fuera poco estos atributos físicos. Sus amos para
lograr transformarlo en el mejor esclavo de la cantera. Desde que llegó
iniciaron su reeducación para transformarlo en un esclavo sumiso y complaciente;
y entre grandes penalidades y agónicos castigos, ¡joder si lo lograron!,
finalizando ésta de manera muy satisfactoria para sus verdugos y ahora,
obediente al extremo ya solo estaba pendiente de las órdenes y hasta de los
caprichos de sus amos, cuidadores y verdugos, y eso le hacía aún más valioso;
convirtiéndose en una pieza fundamental en el buen funcionamiento de la cantera.
Su cuerpo, en el clímax de su poder físico, ayudado de las
cinco raciones diarias de pienso con las que era alimentado, así como con los
grandes esfuerzos mulares a los que tenía que enfrentarse a diario. Habían
conseguido que su desarrollo muscular fuera espectacular, que estuviera más
masivo que nunca, que su musculatura fuera más abultada y marcara cada fibra de
su ser con detalle de joyero, porque en su cuerpo la grasa casi no existía.
Sucio al extremo, cubierto su poderoso cuerpo de un
pestilente hollín, producto del polvo y el sudor dejado en su piel, pero sobre
todo del abandono que padecía a manos de sus verdugos. Que acumulados en estos
meses de estancia en tan cruel lugar, le daba una imagen de un titán mitológico.
Que rematado esa viril imagen, con el inmenso martillo pilón que portaba en sus
manos, y con el que desmenuzaba las duras rocas como si fueran de yeso. Lanzando
a cada golpe que daba esquirlas a diestro y siniestro, trozos algunos que como
cuchillas se le incrustaban en las duras carnes culturistas del pecho, vientre,
brazos, muslos y genitales. Que le embargaban de dolor y hacían profundas
heridas, que le daban una imagen similar al mismísimo guerrero Thor hijo del
dios supremo de los vikingos:
- ¿Tienes sed esclavo?.- le preguntó el cruel vigilante, el
mismo que fue el encargado de acabar tan exitosamente con su adiestramiento, el
sádico SUNTA. Que con admiración se percataba de los fuertes dolores que tal
circunstancia provocaban en el cachas. Maravillado porque de sus carnosos y
sensuales labios no salían ni un sonido de queja. Demostrándole SPEAK sin ser
consciente de ello del grado de punición al que había llegado. Que bajando por
fin la pesada maza, apoyándola en el suelo, le respondió con una sumisión rayana
el exceso:
- ¡Sí amo, mucha sed!.- porque si no le preguntan, él nunca
se hubiera atrevido a pedir el líquido elemento aunque se muriera de sed. Todo
por miedo a un severo correctivo del sádico. Pero sobre todo porque se sabía un
esclavo sin derechos en manos de aquellos torturadores:
- ¡Pues acércate perro y bebe!.- y SPEAK poniendo en
movimiento su físico cubierto de suciedad y sangre, se puso junto al guardián. Y
aunque era sabedor de que con un mamporro suyo podría destrozar a ese bello
aguador si quisiera, ni lo intentó, consciente de su status de esclavo mular.
Por eso, encogiendo los músculos con resignación, agarró el gran cazo de agua
que el negrata le ofreció, comenzando a beber con placer. Notando las caricias
del líquido que escapándose de entre sus labios, le refrescaban el pecho, huevos
y muslos. Logrando unos segundos de paz que en esos momentos no lo cambiaría ni
por todo el oro del mundo:
- ¡Gracias amo!.- le dijo devolviéndole el cazo nada más
beber:
- ¡Quieres más, puerco!.- le preguntó el guardián y con un
gesto el cachas le rogó que sí, ofreciéndole éste de nuevo el cuenco. Porque en
las canteras del Emir los esclavos eran bien alimentados y bebían toda el agua
que deseaban, porque los quería fuertes para el trabajo y viriles para ser
gozados en las cámaras privadas. Y SPEAK agarrándolo, comenzó a beber de nuevo,
sintiendo como era acariciado por el bello aguador:
- ¡Eres impresionante de fuerte esclavo!.- le dijo el joven
vigilante, que no se reprimía en meterle mano gozando con la dureza y potencial
de tan tremendos músculos. Abusando de que aquella mole no se quejaría nunca y
que sumiso igual que un perro siempre le dejaría hacer lo que quisiera con él:
- ¡Ya está amo!.- le comunicó el esclavo bajando el cazo y
entregándoselo al guardián. Mientras SUNTA, con deseo no paraba de jugar con su
húmedo chocho, resistiéndose al deseo de follárselo allí mismo:
- ¡Bien perro!.- le respondió. Dejando la vasija en el tonel
que había es ese lugar, siempre lleno para abastecer a los esclavos. Sin ser
capaz de apartar los ojos del formidable culturista, que cogiendo de nuevo la
pesada maza, atizándole un fuerte golpe a la gran piedra que tenía delante suya
y que partió en dos, volvió al duro trabajo. Recordando SPEAK la orden que
recibió de que esa misma noche sería llevado al harén del Emir WAJID, porque así
se llamaba el amo, para ser gozado por éste y sus amistades.
Y con la excitación que le producía tal idea, continuó
aporreando las rocas con todas sus fuerzas. Exudando fortaleza por todos los
poros de su piel; brillante por el sudor que cubrían sus potentes músculos.
Cuando echándole un vistazo a su hermoso cuidador; al vigilante SUNTA, el bello
boy de raza negra que le martirizaba casi todos los días. Cachondo observó, que
igual que un perro en celo se masturbaba a su costa; admirando él a su vez el
físico cachas de negrazo zulú de tan solo veintidós añitos, que con un slip
blanco inmaculado, marcaba rotundo debajo de la tela el par de bultos de los
cojones. Preguntándose SPEAK como era capaz de mantenerlo tan limpio en un lugar
tan sucio.
Y así se encontraba de sexy SUNTA, mostrando su espectacular
físico, muy trabajado y desarrollado, con una piel negra igual que el carbón y
brillante por los rayos del sol que remarcaba las redondeces masivas de sus
músculos, pero sobre todo la belleza de su angelical rostro, que disimulaba la
negrez de su alma. Y el negro se percató de ello y aproximándose a él:
- ¿Cómo te has atrevido a mirarme!.- SPEAK al instante se dio
cuenta de que le iba a poner el bocao para castigarlo:
- ¡Perdona amo, ha sido sin querer!.- y eso solo podía
significar que lo iba a azotar con toda impunidad, y excitado pero sobre todo
terriblemente empalmado, comenzó a gemir y bufar mientras le introducía el frío
hierro en la boca, hasta apretar la correa con fuerza. Comenzando SUNTA con un
látigo a fustigarlo con violencia:
- ¡Pica piedra, puta!.- mientras él gimiendo de dolor
brincaba polla cimbreante y erecta, golpeando los pedruscos con toda su
endemoniada fuerza, sin atreverse en ningún momento a defenderse y menos cubrir
su físico del fuerte castigo. Solo golpear y golpear las rocas, siendo castigado
a latigazos, forzado a trabajar como un burro, manando de su verga espeso y
transparente precum de cerdo masoquista:
- ¡No te corras puto!.- le avisó el negrata viendo la
tremendez alcanzada por su miembro viril y SPEAK sin dejar de gemir por el
brutal castigo, notando las sádicas laceraciones de la herramienta disciplinaria
que le estaba marcando profundamente los músculos; a martillazos limpio continuó
cuarteando los pedruscos como si nada:
- ¡Muy bien, esclavo!.- logrando así el negro que acelerara
el esfuerzo y rompiera las piedras a mayor velocidad. Confirmando con ello que
los castigos físicos eran imprescindibles para hacerlo más productivo. Por eso
intensificó SUNTA el castigo, no satisfecho aún del gran esfuerzo realizado por
el cachas, que a martillazos limpio daba buena cuenta de tanto pedrusco. Hasta
que bajando la mano el hermoso negro:
- ¡Continúa tú solo, perro!.- dejándolo allí solo, se dirigió
a la salida de la explanada, mientras el escultural semental con todos sus
dientes clavados en el ferroso bocao, cubierto su boca de resecos espumarajos
blancos; echando en falta los latigazos, a golpe de martillo continuaba con el
trabajo encomendado por su cuidador, loco de frenesí, ya diestramente arreciado
con el fuerte castigo recibido a manos de éste, reprimiendo el semen que iba a
eyacular solo porque recibió tal orden. Y es que, el entrenamiento al que fue
sometido SPEAK por SUNTA, fue tan cruel y concienzudo que había dado unos
resultados inimaginables hasta hace bien poco, y aunque los picazones en la piel
eran terribles, era incapaz de parar, golpeando con decisión las rocas de manera
furibunda.
—ooOoo—
Y con esa férrea voluntad de esclavo SPEAK estuvo rompiendo
las grandes rocas durante un par de horas sin descansar. Bajo el intenso sol del
medio día, cuando los rayos solares eran más abrasadores, que lograban
mantenerlo cubierto a mares de sudor, ele que ele a martillazo limpio, o golpes
de pico sobre la rocosa pared; con un rictus de agonía sufriente, que indicaba
el gran esfuerzo que realiza. Hasta que, alzando por intuición la cabeza vio
llegar de nuevo a SUNTA y supo que venía a por él:
- ¡Vaya, ya has desmenuzado el montón de roca!, ¡magnífico
esclavo!, ¡trabajas por tres!.- oyó felicitarle el aguador, volviendo este a
hacer ahora las veces de vigilante. Logrando que SPEAK orgulloso por el gran
esfuerzo realizado, pero sobre todo por la felicitación recibida por el hermoso
verdugo, igual que un caballo cartujano hinchando el pecho, mostrando con
definición los fuertes músculos de su grueso cuello; sumiso total, enseñándole
las tremendas erecciones de sus grandes pezones; se quedara parado, cabeza
gacha, a la espera de más órdenes o latigazos, porque eso nunca no lo sabía. Y
para no variar, se dio cuenta una vez más que su amabilidad era una tapadera.
Porque cogiéndole por sorpresa de la argolla de la bonita nariz:
- ¡Hummmm!.- tirando hacia abajo acercó el cuadrado rostro de
SPEAK al suyo y le ordenó:
- ¡Todas esa piedras tienes que cargarlas ahora en el carro,
esclavo!.- y soltando la argolla, le permitió al hercúleo semental que pudiera
girar la cabeza, catalogara el peso del carro, ¡tres toneladas por lo menos! y
echándole otra mirada a los pedruscos, observó que desde cuarenta, los había
también de doscientos y trescientos kilos, ¡total unas veinte toneladas!, pensó.
Nunca antes llevó tal peso, y los tendría que subir el solito, ponerlos
adecuadamente en el cajón del carromato y después llevarlos a la zona en la que
los picapedreros le darían las formas rectangulares o de características
específicas a las que estarían destinadas y solo con la ayuda del látigo; porque
para eso estaba él allí. Y notando SPEAK la gran erección alcanzada una vez más
por su pene, dejando en el suelo el gran martillo que portaba entre sus
poderosas manos, se aproximó al gran carro que a unos cincuenta metros de
distancia, vacío esperaba el momento de ser usado. Y como era ya habitual desde
su llegada siempre por él, por el más fornido esclavo canterano.
Cuando llegando a su altura, poniéndose entre los dos palos
de tiro, agarrándolos con sus manos, alzándolos tiró con todas sus fuerzas.
Poniendo en movimiento fácilmente el vehículo, avanzando el cachas con un alegre
trote. Acariciando brutalmente su piel el recio cuero del látigo de SUNTA.
Mirándolo SPEAK con admiración, por lo excelente flagelador que era. Hasta que
llegado junto al gran motón de troceadas rocas; el musculado blanco bajando las
barras paró el carro. Comenzando a coger los pesados peñascos, marcándose los
músculos de sus brazos y torso de manera sorprendente. Mientras el zulú con más
latigazos se complacía en mortificarle para hacerle la vida imposible; y
cachondo a más no poder, SPEAK se miraba su musculoso pecho y brazos; en donde
por el esfuerzo, cincelados al detalle se marcaban sus venas cargadas de
vigorosa sangre. Produciéndole una excitación tal las marcas de látigo dejados
tan rotundamente en su piel por el negro. Que como una moto, llenó en apenas dos
horas el gran cajón del carromato hasta el borde. A falta de las tres rocas más
grandes, precisamente las de doscientos y trescientos kilogramos. Que jaleado
por el látigo de SUNTA, igual que el titán Atlas, sujetó entre sus fuertes manos
la más próxima:
- ¡Hummmm!.- con un poderoso tirón de sus brazotes, lo alzó
hasta su pecho y resoplando como un cachalote, con poderío fisioculturista, lo
alzó por encima de su cabeza y andando unos pasos, se acercó al vehículo de
carga y bajándolo con hercúlea dulzura, con la intención de no dañar los muelles
de hierro de la suspensión del carro, lo dejó bien centrada para impedir que
cayera al suelo:
- ¡Magnífico fortachón!.- porque la admiración era mutua,
porque SUNTA no era capaz de apartar sus ojos sobre aquel portentoso físico y
menos que la lengua de su látigo se extralimitara con la piel del cachas.

No quedándole más remedio a SPEAK que sufrir en silencio el
aberrante castigo y aproximándose a la segunda gran piedra, sujetándola entre
sus fuertes brazos alzándola con un agónico grito, notando como los afilados
bordes de la roca igual que cuchillas se le clavaban en los brazos y tetas, a
golpe de azotes la alzó sobre su cabeza y acercándose al carromato, la posó con
cuidado:
- ¡Venga mula, que te queda solo la más pesada!.- le recordó
SUNTA; y SPEAK encajando un violento latigazo en el pecho, se dirigió al gran
pedrusco y abrazándolo entre su pechazo y brazotes, pareciendo que su intención
era pulverizarlo con su poderoso cuerpo y convertirlo en arena, lo alzó por
encima de su cabeza. Momento que SUNTA aprovechó para lacerarle sin piedad los
inmensos pectorales y espalda de esclavo de carga. Bufando y gritando de agonía
el cachas, que sumiso no hizo otra cosa que acercarse al carro y dejar la gran
roca encima de todas las demás:
- ¡Muy bien cerdo, eres el mejor esclavo de todos!.- recibió
otra felicitación del negro. Que tirando de la argolla de su nariz, llevándoselo
a la fuerza lo dejó entre las dos barras de tiro y encadenándolo al carro, con
una lluvia de latigazos le forzó a tirar de él, pareciéndole a la mole
culturista una eternidad lograr ponerlo en movimiento. Pero el castigo era
extremo y lograba arrancarle fuerzas de lo más profundo de su alma. Y es que,
SPEAK estaba muy cuadrao y su espectacular físico no era solo apariencia. Porque
su musculatura realmente mostraba lo fuerte que era y por eso con bravura tiraba
de tanta carga. Siendo sin piedad despellejado vivo y solo para llevar el montón
de rocas a la gran cabaña central de la cantera, en donde se encontraban los
picapedreros y tallista en roca, encargados de darles forma.
—ooOoo—
Pero aquel peso era mucha carga para el carro y eso que el
adonisiaco cachas tuvo mucho cuidado en posar las rocas sobre él, consciente de
esa circunstancia. Y como no podía ser de otra manera, una rueda delantera del
carro quebró y se salió del eje, justo a unos pocos metros del almacén de rocas:
- ¡Joder que mala suerte!.- gritó SUNTA algo preocupado por
la reacción del Emir ante esta noticia. Arrepentido ahora de forzar al cachas,
pero sobre todo al carro de llevar tan terrible cargamento. Y queriendo
solucionar el problema antes de que se enterara el Amo, le ordenó:
- ¡Descárgalo rápidamente y llévalo después a la herrería y
ayúdales a repararlo!. ¡Quiero que antes de que te vayas a tu mazmorra para
ponerte a disposición del Emir, lo tengas todo solucionado para mañana!.- y
obedeciendo el cachas, se puso a bajar las piedras. Pero ocurriendo lo que más
temía, apenas pasadas dos horas, la poderosa voz del Emir le dijo al negro que
no iba a tener esa suerte:
- ¿Qué ha pasado aquí?.- apareciendo éste cómo si se hubiera
olido algo. Que observando el gran montón de rocas dejadas en el suelo junto al
almacén por SPEAK y viendo la grave avería en el recién descargado vehículo, le
echó un rapapolvo a SUNTA, recriminándole:
- ¿Cómo se te ha ocurrido cargar tanto peso?, ¿es que no
sabes que ese carro no está construido para soportarlo!.- ordenándole enojado:
- ¡Deja el carro y al esclavo en la herrería para que
colabore en su reparación y presentante al guardia de los calabozos, que tienes
que ser castigado por mí personalmente!:
- ¡Sí Amo!.- le respondió SUNTA que temblando de pánico, le
ordenó a su vez al blanco:
- ¡Ya has oído la orden del Amo, perro!.- y obediente SPEAK,
tirando una vez más del averiado carromato, como siempre a golpes, pero esta vez
de los puños de SUNTA, que se complació en regalarle con fuertes cates en el
bajo vientre, patadas en los genitales y más puñetazos en el esternón, dando así
escape a su mal genio por ser pillado en fallo. Cuando bramando el Emir:
- ¡Alto SUNTA, el error ha sido tuyo, no del esclavo
blanco!.- ordenándole a SPEAK:
- ¡Que sea SUNTA el que lo lleve y azótalo sino puede y
quiero que sean profundos los latigazos, porque sino tú serás más terriblemente
castigado después!:
- ¿Pero Señor yo soy su hombre de confianza!.- le rogó el
guapo negro. Pero WAJID ni se dignó en responderle. Y a SPEAK le entró un
irrefrenable deseo de mortificarlo, viniéndole a su mente sus mejores tiempos de
master domador. Y desprendiéndose el mismo del bozal, se aproximó al tembloroso
y sexy negro:
- ¡Ya has oído al Amo!.- y poniéndoselo, enmudeció al negrata
y quitándole el inmaculado tanguita blanco que llevaba puesto, se lo puso él y
es que estaba hasta los cojones de llevar los huevos y polla siempre al alcance
de las fustas.
Y lanzándole un latigazo a la masiva espalda del negro, le
forzó a tirar del destartalado vehículo, mirándole esté con terror; y tenía
motivos para tenerlo, sintiendo ahora sus nalgas ser flageladas por el hercúleo
chico blanco, lanzado un bramido de dolor que se oyó en toda la cantera.
Logrando SPEAK lo que nadie consiguió antes de él, que fuera capaz de tirar de
un carro tan pesado; avergonzado, pero sobre todo preocupado el negro porque
muchos le estaban observando. Y es que, la mayoría ya sintieron en la piel su
justa cólera y ahora tenía miedo de pagar su crueldad con ellos con la misma
moneda. Pero restallando un latigazo en las tetas que estuvo a punto de
arrancarle de cuajo un pezón:
- ¡A currar bonito!.- SPEAK le recordó que tenía que
esforzarse más en lo que estaba haciendo ahora, en vez de preocuparse de su
negro futuro.

Y tirando con fuerza del carro; pecho expandido, mirada
desafiante al frente, comenzó a mover el vehículo, empezando a rodar con sus
tres ruedas, escuchando el sonido de la cuarta que fue dejada rudamente encima
por el escultural blanco con el fin de ser reparada más adelante en la herrería.
Que atizándole otro latigazo en los pectorales hizo que dolorido acelerara el
paso, recorriendo los setecientos metros que los separaban del edificio
destinado a fundición y taller de reparaciones. Percatándose SUNTA de que ya
nada sería igual entre los dos, asumiendo a partir de ahora quién pondría la
polla y quién el culo; y eso le recordó que aunque había vivido bien en las
canteras del Emir, nunca dejó de ser un puto esclavo:
- ¡Hummmm!.- cuando encajando un latigazo en toda la polla,
rodeándole la cortante lengua el tronco del cipote, tirando con bravura SPEAK se
la despellejó con crudeza; arracándole un brutal gemido de agonía. Y gimiendo el
negro supo que ya no había marcha atrás; y con la verga en carne viva, tiró y
tiró del carromato, cayéndole una lluvia de latigazos que lo marcó por entero,
conociendo lo que era caer bajo el duro yugo de SPEAK. Hasta que llegando a la
altura de la puerta de la herrería paró. Y allí mismo delante de todos, el
fornido blanco lo tiró al suelo y pisándole la cabeza sobre el suelo:
- ¡Hummmm!.- violó al dulce machito, clavándole el cipote de
inmenso calibre por entero. Pareciéndole a SUNTA que lo iba a reventar,
follándolo con violencia, arreándole unas mistras que le marcaron en las nalgas
los diez dedazos. Cabalgándole a pollazos limpios, berreando de gustito el dulce
negrito, retemblándose de gozo. Hasta que alzándolo SPEAK del suelo, extrayendo
la polla del cálido trasero, zarandeándolo primero con sus fuertes brazos:
- ¡Graggg!.- le follo el gaznate, metiéndosela hasta el
estómago, violándolo bucalmente de manera imposible, atragantándolo pero sobre
todo dejándole sin respiración, hasta que vaciando los testículos de semen,
alimentándolo de rica leche, SPEAK sacó el miembro viril. Dejando que el
musculoso mancebo de ébano se pusiera de pie y con sus manos se consolara el
dolor de culito que la gran verga le produjo en su negro tesoro. Observando
contento a SUNTA, que en silencio pero sobre todo maravillosamente empalmao y
cubierto de los latigazos con los que le castigó, cabizbajo se dirigió bien
domado a las mazmorras en busca del guardia para ponerse a disposición del Emir
WAJID:
- ¡Me voy amo!.- le comunicó no obstante como un buen esclavo
que ya era:
- ¡Sí perro vete, que ya tendremos tiempos de conocernos
mejor!.- le respondió SPEAK. Quedándose éste en el lugar a cumplir la orden
recibida del Emir, para que les echara una mano a los herreros para arreglar el
carro. Cuando nada más girarse:
- ¿Qué pasa aquí?.-se acojonó de las miradas que le estaban
echando los curtidos herreros. ¿Qué querrán?, se preguntó inocentemente.
CONTINUARA……….
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Un saludo.