A partir de los peñorativos comentarios ajuntos al primer episodio de esta
serie, he tratado de rebajar un poco la enfermiza "exquisitez" de mi lenguaje.
Pero lo he hecho a partir del 3er episodio porque este segundo ya estaba
escrito. Después.. de donde he sacado yo este lenguaje? Pues recuerdo de pequeño
que algunas veces había jugado a hablar de esta manera con mi tío que en la paz
del circuito de Jarama descanse. Pero encendiose la mecha al leer yo un libro
electrónico en concreto; "Memorias de la casa muerta"
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La noche siguiente a la noche de los hechos, está Angula limpiando la cocina
mientras la familia se alimenta con el plato que preparádoles ha hoy. ha pasado
la muchacha una noche muy especial. Quizá de las más especiales y controvertidas
de su vida. Claro está que ha sido sólo parece el principio de una larga serie
de noches. Pero una primera vez que el patrón de la casa se le mete a una en la
cama sin pensar tan sólo que iba a ser su sueño anecdóticamente intervenido;
siempre será especial para una joven empleada doméstica.
No ha sido la 1ª ni la última vez que se ha dado tal suceso en alguna parte del
mundo, pero siempre han vístose las jovenes empleadas domésticas sorprendidas
porque diérase tal evento. Se han dado estps sucederes si bien de muy diversas
formas. Desde un extremádamente falto de cuidado patrón que ha metídose dentro
del leho de su víctima, dícese víctima al ser la relación sexual que ha
mantenido la joven mujer, en total ausencia de su consentimiento. A veces bajo
amenazas, a veces mediante el uso de la fuerza, y a veces atada con las
invisibles cuerdas de no convertirse en un impertinente rechazo para su patrón.
Pero esta noche no tiene por qué inspirar sentimientos de rechazo porque su
patrón ha sido muy tierno. Tan tierno que ni tan sólo ha materializado lo que
hubiera podido quizás en este caso resultar demasiado temprano para la muchacha.
El señor Adauco se le metió en la cama, sí. Pero no la forzó ni abusó de ella,
ni la humilló con la ayuda de su rústica fuerza. La besó en la boca e hízole
otras agradables cosas. Pero no introdujo su pene en su vagina, cosa que hubiera
hecho ese seco punto y aparte en en la vida de Angula. Angula es aún una casta y
pura doncella, aunque parece ha ya elegido su príncipe. Primero el príncipe la
eligió a ella, y mediante su raciocincio cree ella estar convencida de haber
también tomado eleción.
-chisk-
De pronto siente Angula un pellizco en un extenso lugar. Dicho lugar es su
pandero que estando ella fregando platos es mostrado con benevolencia a
cualquiera que se le acercara por detrás. Dicho cualquiera es quien algo más que
pellizcos en el trasero obtuvo de ella esta noche.
»Adauco: hola preciosa ¿has dormido bien?
«Angula: oh sí, cuando usted se fue pude mantener unas pocas horas de sueño pero
que han sídome suficientes.
»Adauco: bien pues, quizá esta noche te vuelvo a visitar. O mañana o así.
«Angula: oh, por favor, tiene usted permiso pero no me de estas sorpresas.
Avíseme con antelación a la noche que va a venir.
»Adauco: uhmm, no es tan fácil. A veces no sé que voy a poder venir hasta bien
tarde.
Angula se mira a su patrón un poco contrariada hasta que dice.
«Angula: oh bien, pues tampoco me dé estos sustos como el que me dio ayer.
Despiérteme con cuidado y no me sobresaltará.
»Adauco: sí claro muñeca, no te preocupes.
Dice el señor tomando a su empleada de la cintura y chupándole el cuello.
«Angula: mm, ooh señor, y si viene alguien. Deténgase por favor, mmmm.
El señor Adauco no hace mucho caso de las advertencias de la muchacha y con
fiero ímpetu abre ese abultado escote que la luce.
Sin tener en cuenta el pánico que asalta la mujer que lo está amamantando, el
señor Adauco chupa y rechupa de unos redondos, blancos y tersos pechos, que han
sido arriesgádamente destapados de su habitual cobertura.
»Adauco: chup, chup, chup.
«Angula: mmm, señor, no se lo prohibo, pero por favor, mmm, y si nos encontrara
alguien.
»Adauco: chup, chup, chup.
«Angula: mmm, mmm, mmm.
Mientras la lengua del señor cuida cariñosamente el pezón de la muchacha, su
mano también ha emprendido arriesgados planes y soba con desfachatez el peludo
entrepierna por encima de su frontal falda.
«Angula: ooh, señor, mm, oooh.
Angula se ha olvidado de todo lo que atendía con cautela y ha cerrado tanto ojos
como orejas para sentir cuanto mejor posible esa boca que chupa de sus pechos y
esos cinco dedos que recorren su oscuro triángulo.
«Angula: mm, mmm.
De pronto, tanto esa agradable boca es cerrada como esos cinco dedos alejados.
Aún no sabiendo qué ocurre, Angula es dada la vuelta de nuevo ante su lleno de
platos fregadero.
»Adauco: hola Gregorio ¿cómo están Corzo y Furia? aguantarán mañana un día
entero de cabalgata?
Es Gregorio, el cuidador de los caballos quien ha entrado en la cocina de forma
inprevista. Reza Angula porque el señor Adauco se haya dado cuenta a tiempo y no
háyale Gregorio visto con los senos al aire, y más que al aire, dentro de la
boca del señor Adauco.
-Gregorio: están en buen estado señor Adauco. Furia tuvo una pequeña herida en
una pezuña pero esta última semana ha vístose recuperado totálmente. Está en
perfectas condiciones.
Mientras óyelos hablar, Angula esta petrificada de miedo pues sus senos
siéntense aún refrescados por el limpio aire procedente de la ventana abierta.
No tuvo opción de tapárselos cuando entró Gregorio y menos tiénela con él
hablando tras ella con el mismo hombre que de ellos chupaba. El señor Adauco
intercambia unas pocas frases más con Gregorio hasta que la conversación parece
inclinarse a ir a visitar el establo. Cuando las dos voces han alejádose parece
lo suficiente, Angula se toma el escote y se lo sube.