Somos una pareja de jubilados que tenemos una cabaña que
adquirí con muchos años de esfuerzo y trabajo, me llamo Pedro y tenía en esa
época 61 años ahora tengo 65, vivo en la ciudad con mi esposa Rosa la cual
siempre ha sido mi pareja, nos casamos muy jóvenes, pero siempre ella fue muy
reservada con respecto al sexo, nada de chuparme la verga ni dejarse penetrar
por el culo. Ella tenía 57 años cuando sucedió la tragedia que a continuación
les relato.
En esa época hay muy pocas personas por la zona donde tenemos
la pequeña cabaña para vacacionar, por lo cual a mi esposa y a mi nos gusta por
lo tranquilo del lugar, nuestros hijos ya están todos casados y con hijos, por
lo cual no teníamos problemas en ir en cualquier época a la cabaña.
El error fue irnos a la cabaña sin avisar a nuestros hijos,
porque no nos dejarían ir en esa época del año ya que no hay nadie por las
cabañas cercanas, y ya se había escuchado en los noticieros que había ocurrido
un robo con violación en una de esas cabañas.
Así que una mañana nos fuimos en nuestro vehículo a pasar un
fin de semana a la cabaña. Cuando llegamos estaba todo muy tranquilo y nos
bajamos del vehículo y comenzamos a bajar las provisiones para la estadía.
De repente se abre la puerta de la cabaña y salen tres
hombres apuntándonos con armas de fuego y nos dicen:
¿Quietos o se mueren ahora mismo viejos?
Uno se acerco a mi esposa la tomó de la cara con una mano y
dijo: "¡Estas bastante gorda vieja!, ¿eh?, Rosa gritaba y oponía resistencia,
pero para los tipos no fue difícil llevarla casi arrastrando hasta adentro. Al
entrar, me quedé mudo, había allí otros dos tipos más que esperaban sentados en
sillas alrededor de una mesa de madera.
Solo alcancé a exclamar: "¿Qué quieren?, ¡Déjennos, les daré
dinero, pero ya váyanse!".
Lo que recibí fue un golpe en la cara que me dejo inmóvil,
ahora eran cinco los tipos que estaban allí y al parecer todos tenían pésimas
intenciones y no solo eso, se veía que iban a tratar a Rosa sin compasión.
Entre tres tipos me ataron a una silla, sin posibilidades de
moverme, luego me metieron un trapo en la boca y me la sellaron con cinta, de
tal manera que no podía articular palabra; mucho menos gritar.
Uno de los tipos se acercó a Rosa y le dijo: "Mira vieja;
tienes que hacer todo lo que nosotros queramos o tu maridito aquí presente
pagará las consecuencias y no creas que se moriría de un balazo, no; lo
golpearíamos frente a ti hasta que parezca un monstruo, ¿entendiste?".
Rosa llorando bajó la cabeza; me dolió verla humillada por
unos delincuentes. El tipo la tomó del cabello; la hizo levantar la cabeza y
volvió a preguntar: "¿entendiste vieja
Mi esposa respondió con un quedo "si" y recibió otro jalón de
cabello: "¡No te oí vieja!", "¡Si, entendí!", gritó Rosa sin opción.. "muy
bien", dijo el tipo, "ya nos vamos entendiendo".
Enseguida les dijo a los dos que la sostenían que la soltaran
y una vez que lo hicieron, él se abalanzó sobre Rosa como lobo a su presa;
luego, jaloneó el vestido hasta que empezó a romperlo; noté que Rosa temblaba de
miedo con los brazos a los costados sin poder hacer nada. El tipo rompió parte
del vestido, de tal manera que los senos de Rosa quedaron descubiertos;
solamente a mi me había dejado chuparlos en su vida, ahora, nada podía ella
hacer para evitar que el maldito tipo le chupara las tetas; él las lamió como si
fueran caramelos durante un buen rato y luego se detuvo. Por la cara de Rosa
rodaban amargas lágrimas.
Yo comencé a insultarles para que dejaran a mi esposa en paz,
por más ruido que hice, nadie me hizo caso, todos se centraban en Rosa y lo que
hacía el que era el jefe.
El tipo miró a Rosa a los ojos y le ordenó hincarse; ella lo
hizo y él se bajó los pantalones; le ordenó chuparle el miembro. Cuántas veces
le había yo pedido a Rosa eso y nunca me lo hizo, ahora otro tipo sentiría por
primera vez sus virginales labios. Ella abrió la boca y con un gesto de asco
empezó a chupar la polla del tipo aquél; él colocó sus manos en la cabeza de mi
esposa y la hizo meter y sacar su miembro de sus labios; le ordenó que le
acariciara los huevos con una mano y Rosa lo hizo; el tipo cerraba los ojos de
placer y Rosa para huir de todo aquello, pienso.
Unos minutos después, el tipo hizo a Rosa detenerse y le
ordenó levantarse; luego la llevó hasta la cama y la hizo acostarse sobre ella;
él levantó el vestido, jaloneó su pantaleta; y dijo: "¡Miren que grandes son
estos calzones, ¿eh?". Acto seguido el tipo agarró las pantaletas y vino hacia
mí y me las colocó en la cabeza; todos rieron burlándose de mí.
Luego vendría el momento más difícil para mí, el tipejo se
colocó detrás de Rosa mientras ella gritaba:
"¡No por favor, señor, no lo haga, yo soy una señora mayor,
por lo que más quiera, tenga compasión!".
Sus gritos, lejos de despertar compasión en los tipos, al
parecer los excitaron más, ya que varios de ellos comenzaron a decir:
"¡Que vieja tan gorda nos vamos a coger!" y como es lógico,
el tipo no esperó; colocando sus manos en las caderas de Rosa, empujó su miembro
de golpe; el grito de Rosa fue ensordecedor:
"¡Aaaaaaahhhhhh!"; el tipo sonrió y comenzó a meter y sacar
su verga de ella con fuerza, mientras le decía:
"¿Ya ves vieja?, sé que te gusta, no te hagas la dura y
disfrútalo!".
Rosa lloró y rogó:
"¡NO, por favor, me está lastimando, no siga por favor, se lo
suplico!"; pero sus quejas no fueron escuchadas por nadie, el tipo siguió
metiéndosela mientras los demás festejaban la hazaña tomándose el whisky que yo
había llevado.
Comencé a llorar al ver que mi pobre esposa estaba siendo
violada por un delincuente sin conciencia ni entrañas, pero tuve que soportar
eso y lo que vendría después.
El tipo no se detuvo sino hasta que llegó su orgasmo, sacó su
verga de Rosa y soltó sus chorros de semen sobre sus pechos. Luego, él se
dirigió a los demás tipos y preguntó: "¿Quién sigue?"; todos dijeron que ellos
eran el siguiente; el jefe señaló a uno y le dijo: "Tu vas". El tipo que tenía
su turno se colocó en posición, parado en medio de las piernas de ella, se las
colocó en los hombros y metió su verga de un jalón en ella; de nuevo Rosa gritó
y lloró, pero de nada sirvieron sus súplicas, el tipo entró y salió de ella sin
compasión, disfrutando con su maldad. El tipo se inclinó sobre Rosa y comenzó a
besar su cuello; ella estaba volteada hacia mí con los ojos cerrados y los
brazos quietos a los lados; él bajó por sus hombros hasta llegar a sus tetas y
luego de lamerlas un rato comenzó a morderlas; Rosa pidió que no lo hiciera y
quiso empujarlo, pero él le sostuvo con fuerza los brazos a los lados. Ella
gritó y suplicó, pero el tipo siguió mordiéndole los pezones y bombeando en ella
hasta que terminó, pero él no se salió. Rosa, humillada solo sollozaba en
silencio con sus brazos a los lados y sin moverse. Me sentí un miserable y quise
morir.
En cuanto se salió, el siguiente tipo se acomodó y de
inmediato metió su verga, colocando las piernas de mi esposa a los lados de su
cintura, empezó a meter y sacar su miembro de ella y también se inclinó
deteniéndole los brazos; de igual manera que el anterior, mordió los senos de
Rosa haciéndola chillar, tal parecía que eso lo excitaba más, porque mientras
ella más gritaba, él más duro se la metía. A veces se detenía solo para decirle
que estaba muy rica, pero después volvía a morderle los senos con fuerza, hasta
que terminó soltando dentro de ella todo su semen.
Todos violaron a mi esposa en la misma posición y le mordían
los senos gozando con sus movimientos al tratar de zafarse por el dolor de la
violación y las mordidas. Todos se vinieron adentro, ante la desesperación mía y
de ella.
Cuando estaban a punto de terminar el jefe se dirigió a mi y
me dijo:
¡Mira estúpido haz visto como ha gozado tu vieja, y si se te
ocurre denunciarnos, no vivirán para contarlo, ya tenemos toda su documentación
en nuestro poder.
¿No pensarían que podríamos denunciarlos?
Rosa parecía muñeca de trapo cuando terminaron con ella, el
último tipo la dejó desmadejada sobre la cama. "Todo acabó", pensé y esperé a
ver que sucedía.
El jefe de los tipejos se acercó a Rosa y le ordenó
levantarse; ella lo hizo y él empezó a lamerle el cuerpo. Se detuvo en sus tetas
y mordió un pezón; Rosa reaccionó de inmediato tratando de alejar al sujeto,
pero ellos tenían todo planeado y esperaban su reacción; dos de ellos le
sujetaron las manos mientras el jefe seguía mordiéndole las adoloridas tetas.
Rosa suplicó que ya no lo hicieran y vi sus grandes tetas tremendamente dañadas
por las mordidas de los delincuentes.
Después de que el jefe se regocijó mordiendo las tetas de
Rosa, se enderezó y ordenó a sus cómplices colocarla sobre la cama, boca abajo,
ellos lo hicieron y rápidamente ataron sus manos y piernas a las patas de la
cama, Rosa llorando suplicaba:
"¡Ya déjenme por favor, yo no les denunciare, por lo que más
quieran, se los suplico, suéltenme, déjenme por favor!".
El jefe de los tipos la miró y le dijo: "¿Ya quieres que te
dejemos?, si apenas vamos comenzando vieja, vas a coger con nosotros hasta que
nos hartemos de ti y te entreguemos a tu estúpido viejo para que cuando cojas
con él ya no sientas nada jajajajajaja!"
Las risas de los delincuentes fueron como puñaladas para mí,
deduje que nos matarían en cuanto acabaran, pues no mostraban compasión alguna.
El jefe se fue a la cama y se subió a ella; hincado entre las
piernas de Rosa abiertas; preguntó:
"¿Alguna vez lo haz hecho por el culo, vieja?";
Rosa respondió con lágrimas de suplica:
"No, eso no por favor por lo que mas quieran no me hagan eso,
déjeme por favor".
Vi la sonrisa de maldad del jefe, que anunció:
"¡Ahora van a ver como se desvirga un culo de vieja, aprendan
muchachos!"
Acomodó su gran verga en el ano de Rosa, que gritó
desesperada:
"¡NO, no, por favor, no!" y yo me agité en la silla tratando
de evitarlo, pero ninguno de los dos pudimos hacer nada; es más, el jefe dijo:
"Miren al maridito, quiere ver bien lo que le hacemos a su
vieja, acérquenlo más" y entre varios de ellos cargaron la silla donde me tenían
y la colocaron junto a la cama, desde ahí podía ver a Rosa volteada hacia mí con
el cabello encima de ella. También veía sus inmensas nalgas levantadas y la
verga del jefe a punto de entrar en su culo, me dijo:
"Mira bien viejo, para que sepas quien fue el hombre que le
desvirgó el culo a tu vieja"
Luego comenzó a meter su verga en el estrecho ano de Rosa.
Ella aulló de dolor cuando la imponente verga del tipo empezó a abrirse paso en
su culito; cerré los ojos, no podía ver más, pero sentí un tirón en el cabello y
otro tipo me dijo:
"No cierres los ojos estupido, ve como lo goza tu vieja".
Pero Rosa no gozaba nada, por el contrario, su boca estaba completamente abierta
emitiendo un grito interminable: "¡Aaaaahhhh yaaaaaa, aaaaahhhh, yaaaaaa!" y sus
ojos también estaban abiertos como platos, como no queriendo dar crédito a lo
que sucedía.
El tipejo empujó hasta que sintió el fondo; luego empezó a
meter y sacar su verga del culo de Rosa, primero despacio, luego más y más
fuerte, mientras ella seguía gritando y llorando desesperada por el tremendo
dolor y yo me sentía a punto de desmayar.
Él continuó sodomizando a Rosa sin compasión, mientras sus
compinches desnudos reían y tomaban como enajenados.
Fueron minutos de intolerable dolor para Rosa, gritó hasta
que quedó ronca. El tipo bombeó con fuerza disfrutando de la violación mientras
Rosa emitía gemidos de dolor porque ya no podía gritar. Pero El tipo siguió
satisfaciendo sus bajos instintos en mi esposa sin compasión; cuando terminó,
sacó su verga sucia de sangre y mierda.
Me volvieron a cambiar de lugar, quedando frente a la cabeza
de Rosa que al verme lloró con más fuerza, algo intentó decirme, pero las
lágrimas y lo lastimado de su garganta lo impidieron. Luego siguieron los demás,
siguiendo el ejemplo de los primeros, se cogieron a Rosa por el culo, todos
terminaron con la verga llena de sangre y mierda de mi mujer y a mi me cambiaban
de lado con cada nueva violación.
Luego de la gran cogida que le habían hecho a mi esposa por
el culo, a ella la dejaron a cuatro patas en la cama, posición en la cual ella
no pudo aguatar un chorro de mierda y ensució toda la cama.
Todos los delincuentes comenzaron a reírse a carcajadas.
¡Mira viejo como la vieja esta botando hasta el postre que se
comió ja, ja, ja!
Luego al jefe se le ocurrió una idea la cual fue apoyada por
los demás.
¿Qué les parece si limpiamos la mierda con la cara del
marido?
Y acto seguido me llevaron a la cama y me pasaron la cara por
la mierda, lo cual me provocó abundante vomito, pero a ellos les provocó
bastante risas.
¡Esto es para que sepas a sabe la mierda de tu vieja ja, ja,
ja!
De allí me dieron un fuerte golpe y perdí el conocimiento,
cuando desperté Rosa estaba en mi carro, desnuda y atada al asiento del
copiloto; la desaté y le quité la venda de los ojos, nos fuimos de allí pero
toda nuestra vida cambió.