Mi nombre es Karen y soy de una ciudad al norte de México.
Son muchas noches las que me refugio en estos relatos y hago de ellos mis
fantasías, así que gracias a quienes me han ayudado a consolarme un poco en mis
noches de soledad.
Cuento con 20 años y vivo sola desde hace 4. Tengo ya mas de
3 años de relación con mi novio, Francisco, quien tiene 24 años aunque en cuanto
al sexo parece un hombre centenario, y es precisamente su frialdad la que me
tiene ahora escribiendo estos relatos.
Debo contar que Francisco no ha sido el único hombre en mi
vida, no fue el primero ni el ultimo, pero si con quien mas he durado en una
relación, aunque eso no significa que siempre tenga que guardarle uno fidelidad
a su pareja, sobre todo cuanto este ya no te hace sentir mujer.
Mido 1.60 de estatura y si bien soy pequeña, mis formas están
bien definidas. Mis piernas, gracias al ciclismo, creo que es el mayor atractivo
que tengo, no sin menospreciar mis pechos algo rebosantes pero bien colocados
con unos pezones que al menor estimulo se ponen duritos lo cual me excita
demasiado. Mi culito es redondo y al menos firme y si bien mi cintura no es la
de Scarlett O’Hara va en proporción con mi cuerpo. Mi tez es blanca y tengo el
cabello negro y liso. Hay quienes dicen que mi mayor atractivo es mi carita
angelical con ojos oscuros y grandes y una narizita un poco abultadita pero
linda con unos labios medianos pero carnosos. Así que ya que me describí, puedo
decir que estoy contenta con mi físico y a varios hombres los ha vuelto locos.
Comenzare a contar mi primera vez la cual fue cuando tenia
apenas 15 años. En aquella época salía con Alfredo, que si bien jamás me agrado
física mente, ni cumplía con mis expectativas intelectuales, pasaba ratos muy
agradables con el. Yo sabia que Alfredo estaba enamorado de mi y mis padres
confiaban mucho en el, así que aprovechaba eso para que me dejaran salir y
llegar a horas mas tardes. Con Alfredo salía mucho al cine e hicimos de este
lugar nuestro nidito de amor.
Todo comenzó un día en el que Alfredo llego por mí para ir al
cine. Ese día me vestí con una playerita blanca de algodón, y una minifalda
negra y sandalias negras. No muy atrevida pero era especial por que casi nunca
usaba minifaldas. Cuando llego Alfredo note un brillo especial en su mirada que
al instante me hizo sentir cómplice de algo que aun no sabia estaba a punto de
suceder. Subimos al carro y apenas recorrimos unas cuadras, se paro y tomo mi
rostro entre sus manos y me planto un beso, un beso diferente a los demás, un
beso sin pedir permiso y sin sentir la barrera de ‘el enamorado de la mejor
amiga’. Respondí a su beso y nuestros labios se juntaron con nuestras lenguas
juguetonas, se lamían y mi sexo se fue humedecía al igual que esas lenguas. Le
pedí que parara y nos fuimos directo al cine. En el camino hablamos poco pero
pude ver un bulto entre sus piernas, que ya antes en algunos toqueteos, había
descubierto que Alfredo estaba muy bien dotado.
Entramos a la sala y vimos que aparte de nosotros, no había
ni siquiera una decena de personas, supongo que por ser entre semana y no muy
tarde. Nos fuimos hasta la última fila y nos dispusimos a ver la película. Esta
era algo aburrida así que queriendo comenzar el jueguito de los besos fogosos en
el carro, tome su manos y comencé a acariciarla. Alfredo entendió mis caricias e
hizo hacia atrás el brazo del asiento que nos separaba y me abrazo y me llevo
hacia el. Se acerco a mi oído y susurro:
-No me provoques, por que pueda que no responda
-Y si yo no quiero que respondas?- le dije con una inocente
sonrisa.
Eso basto para que Alfredo tomara la iniciativa de las cosas
y comenzara a besarme de nuevo, su lengua se introdujo en mi boca buscando la
mía y dándole pequeños mordiscos. El sentir su húmeda y caliente lengua me
calentó al instante y un leve gemido salio de mi ser.
-Shhhh.. no mami, no hagas ruiditos que nos pueden agarrar y
para que quieres.
Cuando Alfredo me llamo mami un escalofrio recorrió mi
espalda ya que siempre se había portado muy respetuoso conmigo. Puso su mano en
mi entrepierna y comenzó a sobar mientras seguía besándome. Su mano poco a poco
iba ascendiendo con toda la facilidad que le daba mi faldita. Cuando llego a mi
sexo puso su mano sobre el y comenzó a sobar.
-Que mojadita estas, me pregunto cuantas veces te habrás
mojado así y yo sin darme cuenta.
-Muchas, pero supongo que esta vez será diferente, no?
-Solo si tu lo quieres- me decía en voz muy bajita lo que
hacia que sonara muy excitante mientras una mano ya se posaba en mis pechos.
Vimos que entro un guardia del cine con una lámpara de mano y
se paro donde comenzaban las escaleras, pensamos que alguien pudo habernos
escuchado o algo, así que Alfredo tomo de mi mano y nos salimos de la sala.
-Déjame ir al tocador, enseguida salgo-le dije
-Mmm que rico seria que tus tetitas y tu conchita se
sintieran libres, no crees?- me dijo al oído y con eso tuve para entender lo que
quería.
Cuando sali del baño Salí con una gran sonrisa y con mis
braguitas y sostén en el bolso. Así sin nada abajo me sentía como una verdadera
putita.
Nos tomamos de las manos y salimos hacia su carro y solo al
entrar comenzamos a besarnos de nuevo. Avanzo y se estaciono en un parque en un
lugar muy oscuro donde no había gente ya. Me sonrió e hizo a un lado mi cabello
y comenzó a besarme el cuello, a lamerlo con su lengua.
-Aquí si puedes hacer ruiditos cosita- me dijo cuando noto
que reprimía uno de mis gemidos.
Me acomode un poco y puse mi mano sobre su pierna y comencé a
sobarla, a masajearla y poco a poco iba subiendo hacia su bulto, el cual ya
estaba a punto de estallar. El mientras hacia lo suyo en mis muslos, los cuales
acariciaba a la vez que con su otra manos acariciaba mis tetas por encima de la
playerita. Mis pezones estaban duros como piedritas y se transparentaban bajo la
tela blanca de algodón de mi playera. Alfredo hizo un comentario sobre que tenía
que entrar a algún concurso de playeras mojadas y seguro ganaba un premio con
tan ricos meloncitos. Sus palabras me calentaban demasiado ya que era otra
persona distinta a la que había conocido.
Mi mano llego a su bulto y comencé a sobarlo, le abrí la
cremallera y pude ver que no llevaba ropa interior, así que lo que vi fue una
verga no muy larga, después comprobé que 16 cms. Pero si bien gordita. Mis ojos
la observaban con curiosidad y entonces Alfredo hablo:
-Te gusta?
-Si, se ve .. rica jeje- comente
-Pues solo falta que la pruebes, por que no le das unas
chupaditas- entonces tomo mi cabeza y me fui guiando hacia su pene.
Saque mi lengüita y fue la primera vez que tuvo contacto con
un pene. Sentí un sabor un poco saladito por el líquido que tenia en la cabecita
el cual probé y no me desagrado. Poco a poco fui dando chupadas mas largas hasta
que Alfredo lo tomo con una mano y me dijo:
-Abre tu boquita bebe, comételo.
Mi boca fue descendiendo por su verga hasta que la sentí en
el fondo de mi garganta. Comencé un mete y saca mientras chupaba y solía
escuchaba los gemidos de Alfredo
-Sigue chiquita, haaayy que rico que lo haces mamita- me
decía mientras su manos acariciaba mi culito
Así estuve un ratito y después me sentó y me levanto la
playera, dejando al aire mis tetas con sus pezones ya muy duros. Los tomo en sus
manos y después comenzó a chuparlos, aquello me parecía riquísimo y no podía
controlar mis gemidos, mientras me chupaba las tetas una de sus manos hacia un
sube y baja en su pene.
-Métemela Alfredo, métemela- Aquello era demasiado para mi,
quería sentir su verga en mi interior, quería saber que se sentía tener todo
aquello dentro.
-Tranquila mamita, yo se cuando- me decía mientras mi
paciencia llegaba a su limite
Después mientras el seguía chupando y luego besando mi cara y
cuello, una de sus manos fue a mi conchita y comenzó a estimular mi clítoris,
después introdujo un dedo mientras mi rostro quedaba a la altura del suyo así
que el podía mis muecas.
-Mmmm, que rico, sigue, sigue-
-Mmm que putita te vez mami, te gusta como te meto el dedito-
-Si, si, siguee.. sigue
Entonces introdujo otro dedo mientras un tercero acariciaba
mi clítoris.
-Mmmjj, mmmjj, me vengo..
-Si mamita, moja mi manita, mójala mami..
Ahhhh.. Ahhhhhh gemía mientras con sus dedos dentro de mi
tenia mi primer orgasmo.
Unos segundos después de que me recuperara, me dio un tierno
beso y se paso hacia el lado del copiloto, donde yo estaba sentada, quedo entre
mis piernas, las cuales estaban abiertas y se bajo por completo el pantalón. Lo
Abraze y al oído le imploraba que me lo metiera.
-Métemelo, yaa papi, mételo ya..
Poco a poco sentí como su verga iba introduciéndose en mi
conchita, la cual estaba llena de mis fluidos. Sentí un poco de ardor y me queje
un poco, el se detuvo ya estando bien adentro y me beso.
-Dale, ya dale
-Eres una putita, quien te viera tan seriecita siempre
Si amor, soy tu putita, cogeme, hazme tuya ya
-Mmm cuanto soñé con tenerte así, mi putita- me decía
mientras entraba y salía de mi conchita
Entre sus embestidas podía sentir como mis tetas se
balanceaban al ritmo de los movimientos, un mete y saca y en ocasiones una
especie de movimiento en O que me volvían loca. Mientras se apoyaba con un brazo
en el respaldo, llevo sus dedos a mi boca los cuales comencé a chupar.
-Así mamita, imagínate que es mi verga, si mami
-Mmmm, mmmm
Así estuvo cogiendome un rato hasta que sintió que se corría,
se salio de golpe lo cual me provoco un orgasmo un poco menos intenso que el
primero así que perdí noción de todo. No fue hasta unos segundos después que vi
que se había corrido en mi abdomen, llegando incluso a manchar mi falda. Tome un
poco de su semen y lo probé.
-Nada mal- le dije, con una sonrisa
-Mejor de lo que esperaba- y me dio un beso
Agarro un poco de papel que tenía ahí y me limpio el abdomen.
Mi conchita me dijo que no la limpiara aun. Se limpio el y yo me puse mi ropa
interior. Pasamos a una tienda de conveniencia y tomamos un sobrecito de
mostaza, con la cual manche mi falda, donde había manchas de semen.
Llegamos a mi casa y mis papas me esperaban en el porche
-Como estuvo la película Alfredo?- pregunto mi padre
-Un poco aburrida- contesto
-Pero el hot dog que tal?- dijo mi madre, riéndose de mis
manchas en la falda
-Jaja, no se te escapa una madre, pero si, estuvo más rico
que nunca, es mas me comería otro ahorita mismo pero eso ya seria gula jajaja
Y así Alfredo se fue a su casa y me dejo como buena niña en
casa de mis papas, platicando sobre una película que nunca vi.
PD. Es mi primer relato, espero con los otros poco a poco ir
mejorando
Besos ;)