AHORA PERDI TODO EL CONTROL
Desde que empezamos a modificar nuestro comportamiento sexual
con mi esposo, es decir, desde que empezamos a "jugar", mi vida sexual fue
tomando un rumbo inimaginable, que como les comente en mi anterior relato que lo
llame "Jugando me hice adicta al sexo", creo que ese fue un anticipo a lo que me
iba a deparar el destino.
En un anterior relato que lo llame "Un Juego no Autorizado",
les comente como empecé a "Jugar" sin mi esposo, parece que cuando una persona
pasa una línea, por mas que quiera a veces resulta difícil controlar las
circunstancias y los deseos que se van incrementando mas y mas, y parecería que
una quiere experimentar cada vez algo nuevo y diferente, eso es lo que me
sucedió en mi último viaje a Santa Cruz.
Viajamos con mi esposo un día jueves a Santa Cruz en el
primer vuelo desde Cochabamba, el vuelo salió retrasado por lo que llegamos a
Santa Cruz con una hora de retraso, y nos dirigimos al apart hotel en el que
siempre nos alojamos, ni bien entramos al apartamento mi esposo empezó a besarme
y excitarme, me dijo que me enloquecería de placer, me hizo inclinar sobre el
sillón levanto mi falda, solo apartó mi tanguita y empezó a follarme, mi esposo
es un maestro en el arte del sexo, sabe como enloquecerme de placer, mientras me
metía su verga, empezó a besarme el cuello y luego libero mis senos, yo estaba
empezando a excitarme increíblemente, pero en eso tocaron a la puerta, mi esposo
me dijo que no me moviera que volvía en un segundo, bajo a ver a la puerta, era
el personal de la Empresa con la que trabaja.
Mi esposo subió al dormitorio y ahí me entere que tenía que
salir de inmediato, y que por lo largo del viaje no sería posible que el retorne
ese mismo día a Santa Cruz y que tendría que quedarse esa noche en campamento y
retornar recién al día siguiente por la tarde, me dijo que continuaríamos lo que
habíamos empezado a su vuelta porque tenían que salir de inmediato, ya que por
el retraso del avión, esto los había retrasado en su programación, yo quede ahí
sin saber que decir, me dio un beso apasionado, toco mi conchita, tomo su
maletín y salió.
Yo estaba molesta, me recosté en la cama, para colmo nos
dieron el mismo apartamento donde pasamos con mi esposo un sin fin de horas de
placer y aventuras, recordando eso, instintivamente lleve mi mano entre mis
piernas y comencé a acariciarme, mi otra mano como autómata fue al encuentro de
mis senos, estaba en eso, cuando sonó mi celular, era mi esposo para dejarme
algunas tareas para que pueda hacer en su ausencia, para así ganar tiempo y
tener el fin de semana libre, después de dictarme sus encargos, empezó a decirme
todo lo que haríamos cuando vuelva, empezó a detallarme como me haría el amor,
lo que me dejo aún mas excitada, tome nota nerviosa de sus encargos, y como eran
varias cosas, decidí pedir el desayuno en mi cuarto mientras me cambiaba por
ropa mas liviana porque ya empezaba a hacer calor.
Me bañe y me puse un vestido liviano, pero que al mismo
tiempo marca bastante las líneas de mi cuerpo pese a no ser apretado, llamaron a
la puerta, cuando abrí la puerta quede petrificada, creo que me puse un poco
colorada, el camarero que traía el desayuno era el muchacho con quien había
tenido mi primer "juego", si bien ya lo había visto en otras ocasiones en el
hotel, era la primera vez que lo encaraba sola, el me saludo cortésmente y se
dirigió al comedor a dejar la bandeja, mientras caminaba me pregunto si estaba
bien que me deje dos desayunos, le conteste que un solo desayuno, entonces el me
dijo que había visto a mi esposo en la recepción esa mañana, por se educada y
contestar a su charla le comente que el avión se retraso y que tuvo que viajar
de inmediato, y que solo volvería al día siguiente, esa revelación hizo que el
cambiara su tono y su actitud, me dijo que estaba muy linda como siempre.
Yo no le conteste, pero el siguió, me dijo que nunca había
logrado olvidarme y que soñaba a toda hora con poder volver a sentirme o por lo
menos tomarme una mano, yo le dije que se retirara del apartamento, que estaba
siendo mal educado, y que si continuaba…, pero el no me escuchaba, empezó a
caminar hacia mi, yo retrocedía, hasta que me encontré presa en la esquina de la
sala, el me dijo que después de que me culeo junto con mi marido nunca mas había
podido satisfacerse y sentir placer con su novia, y que necesitaba culearme
nuevamente para satisfacerse.
Le dije en tono enérgico que se retire, que llamaría a mi
esposo, intente moverme de donde estaba, pero el camarero me cerro el paso y sin
mas preámbulo metió una mano entra mis piernas e intento besarme, yo gire mi
cara a un lado le dije que me dejara, y que si salía ese instante no comentaría
lo que había hecho.
El siguió, metió su mano bajo mi falda y la dirigió directo a
mi conchita, intente empujarlo, le dije que me suelte, pero el continuó, hizo a
un lado mi tanguita y empezó a acariciar directamente los labios de mi vagina,
creo que por la excitación en la que me dejó mi esposo, y esta nueva situación,
hizo que mi excitación vuelva, no se porque pero todo esto me excito, abrí mis
piernas para dejarle libre el paso a su mano, al ver esto, el camarero llevo su
otra mano a mis senos y empezó a acariciarlos, la excitación tomo cuenta de mi,
el camarero continuó masageando mi clítoris y metía y sacaba un dedo de mi
conchita ya totalmente mojada a estas alturas de los acontecimientos.
El camarero se agacho y metió su cara entre mis piernas y
paso a chupar mi conchita, yo empecé a gemir de placer, mientras lo hacia, el
camarero iba desabotonando mi vestido, entonces se paro, creo que comprendió que
por mi excitación ya estaba a su disposición, llevo sus dos manos a mi vestido y
me lo quito, luego me quito el sostén, y ya solo de tanguita y en control total
de la situación, me tomo de la mano y me llevo al dormitorio.
Me echó en la cama, y empezó a chupar mi conchita, luego pasó
a besar todo mi cuerpo hasta llegar nuevamente a mi conchita, se detuvo ahí y me
hizo tener mi primer orgasmo, no se como en medio de la excitación saque de mi
neceser preservativos y se los pase, el se lo coloco, levanto mis piernas sobre
sus hombros y empezó a meterme su verga con una fuerza increíble, sentía que me
entraba no se hasta donde, estuvimos así unos minutos, luego cambiamos de
posición, el camarero me estaba dando un placer increíble que mezclado a las
circunstancias y todo hacían que mi placer sea mayor, entonces hizo que me
colocara al borde de la cama y volvió a meterme su verga en mi conchita, el me
metía y sacaba, y mientras lo hacia tocaba mis senos y bajaba su mano a mi
clítoris, me metía y sacaba, hacia una pausa y luego continuaba, no paraba de
decirme que solo conmigo sentía placer, así terminamos juntos.
Caí en la cama desnuda, toque mi conchita, me creía
satisfecha pero tenia un sentimiento de que quería mas, el camarero limpio su
verga con unos clinex de la mesa, tome su verga en la esperanza de que se
recupere, pero comprendí que por ahora el ya no podría, quiso que le chupe sin
preservativo, le dije que no, me agradeció, me dijo que como siempre era la
única mujer que realmente lo enloquecía de placer, y que estaba a mi disposición
para cuando quisiera.
Antes de salir me dijo que volvería para repetir la culeada
después de las tres de la tarde cuando salía a su descanso, el se vistió y se
retiro, pese a lo que había pasado, esta situación con el camarero había
despertado mi libido, quería mas, me dio rabia que mi esposo no este ahí
conmigo, necesitaba algo en mi conchita para apagar mi fuego, busque en mi
neceser si tenia algún "juguete", no lo encontré, recordé en medio de mi
excitación que tenía que enviar unos documentos, no quería salir, así que decidí
mandarlos en un radio taxi, busque el teléfono del radio taxi del hotel,
entonces mientras buscaba, encontré la tarjeta que el taxista del anterior
relato me había dejado con el número de su celular.
La tarjeta aun tenía la mancha de semen de la anterior vez,
esto me trajo casi inmediatamente el recuerdo de la follada que me dio este
taxista, lo que me excito, quería volver a sentirlo dentro mío, me dije porque
no, pero al mismo tiempo me dije que aprovecharía la situación y si el me
insinuaba algo directamente, me dije a mi misma que lo haría, así desnuda,
nerviosa, excitada, lo llame, no contestó, lo volví a llamar y esta vez me
contesto, mis piernas me temblaban por la excitación y el recuerdo del placer
que había sentido por el grosor y vigor de su verga.
Mi vagina estaba mojada de excitación, con la voz temblorosa
le pregunté si estaba trabajando con su taxi, el me dijo que si, que estaba en
ese instante en el parqueo del hotel, le indique que necesitaba un servicio, y
que pase a mi apartamento a retirar un sobre para llevarlo a una dirección, el
me dijo que enseguida pasaría pero que autorice su ingreso en recepción, así lo
hice, llame a la recepción e indique que el taxista pasaría a recoger un sobre,
cuando colgue el teléfono, me vino un atisbo de sobriedad, mi racionalidad me
decía que pare, que llame otro taxi.
Tome nuevamente el teléfono para cancelar la llamada, pero el
taxista ya no contestó su celular, llame a recepción para decirles que ya no lo
iba a necesitar y que no era necesario que ingrese a mi apartamento, pero me
dijeron que ya había pasado, ni bien colgue el teléfono tocaron la puerta, mis
piernas me volvieron a temblar, mi mente me decía que no lo haga, pero mi
conchita me gritaba que quería verga, la verdad es que yo ya no era racional, el
recuerdo del placer que sentí la vez que fui follada por el taxista aumento mi
deseo, deseaba en el fondo sentir nuevamente su gruesa verga en lo profundo de
mi, mi mente me seguía diciendo que no lo haga, me dirigí a la puerta para
decirle que ya no serían necesarios sus servicios, pero gano mi deseo, me había
puesto una bata transparente, una tanguita de encaje y así baje a abrir la
puerta.
Abrí la puerta, no me anime a mirarlo a los ojos, con la
puerta entre abierta le dije que pase, que el sobre estaba en la planta alta, el
me siguió, mientras subía las gradas le estaba regalando una visión completa y
explícita de mi trasero y mis piernas, en cuanto entramos al cuarto, el entendió
de que se trataba de un servicio diferente, el servicio que yo quería era mas
personal, no necesite decir nada, el ya me había follado en aquel mismo cuarto,
y mi casi desnudez hablaban solas de mis deseos, me acerque al velador donde
tenia el sobre que tenía que llevar, no había reparado hasta ese instante que al
lado del sobre estaban los preservativos y la tarjeta manchada por su semen.
El taxista simplemente me agarro desde atrás y empezó a
manosearme, intente hacer que me soltara, le dije que me suelte, que estaba
confundiendo las cosas, el actuaba como si no me escuchara, la fortaleza de su
cuerpo hacían vanos mis movimientos que intentaban aparentar que no quería nada
con el, el taxista llevó su mano a mi conchita y toco mi humedad, eso le dio la
certeza de todo, acerco su boca a mi oído y me dijo que yo era su perrita y que
sabia que no podría vivir sin su verga y que estaba seguro que desde ese día iba
a ser su puta, y me decía que yo estaría siempre a su disposición, mientras me
hablaba continuó manoseándome. Luego, se puso casi violento, prácticamente me
arranco la bata y la tanguita, me acostó en la cama, sonrió y bajo su pantalón,
se abrió la camisa dejando ver su barriga y su gran verga, que estaba ya dura,
me dijo que conocía las reglas, tomo un preservativo, se lo colocó y pude ver
nuevamente el tamaño de su verga, me asuste, quise cerrar mis piernas, pero
sabia que era eso lo que quería, el se subió en mi encima, era pesado, se
acomodo, se movió y coloco su gran verga en la entrada de mi conchita, hizo otro
movimiento y con todo su peso me clavo su verga sacándome un gemido de placer y
dolor.
Eso lo incentivo, y mientras me la metía me decía que le
encantaba mi conchita estrecha y mis tetas, el mientras me la metía agarraba con
fuerza mi trasero obligándome a levantar mi cuerpo, mi cuerpo delgado se perdía
bajo este hombrón, mi cuerpo no representaba ningún obstáculo para moverlo a su
gusto, mi conchita parecía que iba a estallar por el tamaño de su verga, yo
gemía y gemía de placer, el, al escucharme gemir de placer aumentaba la fuerza
de sus embates, me decía que mi concha era de el y que yo siempre iba a desear
que me culee, yo le decía que si, que me gustaba que me culee, yo me sentía
morir de placer, tuve un primer orgasmo, entonces al sentirme venirme, el paro y
empezó a manosearme aún con su verga inmóvil dentro de mi conchita, me pregunto
si quería mas, yo le dije que si que no pare, entonces el me dijo que le pida,
yo le pedía que siga que no pare, el volvió a moverse con fuerza, esto me
produjo un placer intenso, me metía con fuerza y pese a su gran verga me
producía un gran placer, estuvimos así, hasta que después de unos minutos tuve
otro orgasmo cuando lo sentí terminar, creí que el preservativo iba a reventar
por la cantidad de semen, quede exhausta, el se levanto, se quito el
preservativo y lo colocó sobre el velador diciéndome que tenía que quedarse ahí
hasta que el vuelva esa noche.
Mientras se vestía me preguntó si estaba sola o con mi
marido, le comente que mi esposo había viajado y que solo volvería al día
siguiente mientras yo me tapaba con una sábana, el me miro y me dijo que pasaría
a recogerme a las ocho de la noche y que lo espere lista, que se acercaría
directamente por el garaje y que lo repetiríamos antes de salir.
Le dije que lo que paso fue un error y que no volvería a
pasar nunca mas, el rió y me dijo que yo ya era su perra y que por tener mi
verga yo a partir de ese día estaría dispuesta a todo.
Me dijo que le abra el garaje que era mejor que salga por ahí
para que no se den cuenta que rato salió, me pare y me tape con una bata para ir
a abrir la puerta del garaje, entonces, el saco su verga, tomo mi mano y la
dirigió a su verga, yo como autómata deje que el me guiara, tomo mi mano y la
colocó sobre su verga, e hizo que lo masturbe un poco, esto le provocó una
inmediata erección, sentir esa verga en mi mano y comprobar su rigidez y tamaño
provocó en mi un nuevo deseo de tenerla dentro, el taxista sonrió y me pregunto
si quería que me culeara de nuevo, le conteste que si, el sonrió y me dijo que
estaba seguro que a partir de ese día yo haría todo lo que el quiera, hizo que
gire dándole la espalda, paso su verga sobre mi trasero, luego recorrió mis
senos con sus manos, y sin mas se arreglo la ropa y me dijo que lo espere a las
ocho de la noche para mas y que cuando vuelva quería que lo espere desnuda para
no perder tiempo, tomo el sobre y me dijo que la diligencia estaba pagada.
En cuanto se fue, entre a la ducha, me sentí mal por haber
perdido el control de mis deseos, me culpe, culpe silenciosamente a mi esposo
por haberme inducido a "JUGAR", y por haber despertado en mi esos sentimientos
de deseo sexual, me sentí usada, me sentía que era una mujer sin límites, lo que
me dijo el taxista que era una perra, su perra, su puta, retumbaba en mi cabeza,
me prometí a mi misma que nada de aquello volvería a pasar, pensé en cambiarme
de hotel, pero no sabría que decirle a mi esposo como excusa, estuve en la ducha
un buen tiempo repasando todo, quería lavar las marcas de lo que había hecho.
Me cambie y salí a hacer algunas gestiones que mi esposo me
pidió que hiciera, almorcé en un restaurante, no quería volver rápido al hotel,
temía encontrarme a solas con el camarero, tenia vergüenza.
Retorne al hotel mas o menos a las seis de la tarde, entre a
mi apartamento y me encontré con un ramo hermoso de rosas rojas, la tarjeta solo
decía: Delicioso Desayuno, pero mejor cena.
Entendí que el ramo era del camarero, tome la tarjeta, la
estruje y la tire al basurero, pero un cosquilleo en mi conchita empezó a
anunciarme una nueva excitación, me desvestí y entre a la ducha, mientras me
bañaba empecé a recordar todo lo que había vivido aquella mañana, fue algo loco,
algo que jamás me hubiese imaginado llegar a hacerlo, hace unos meses ni
siquiera aceptaba la posibilidad de ser fotografiada desnuda por mi esposo,
ahora, mientras me bañaba y ya mas calmada reconocí para mi misma, que si, que
me había gustado, y que había disfrutada cada una de las folladas de esa mañana,
me sentía libre, dueña de mi cuerpo, de mis deseos, de mi sexualidad.
Entre al cuarto para vestirme, al ver las rosas, me sentí
deseada, me volvió ese deseo diferente de libertad, de hacer lo que yo quiera
por placer, vestí una tanguita super chiquita que casi no cubría nada y me puse
una bata transparente, me mire al espejo, me sentí sensual, sexy, aún con el
cabello mojado llame al restaurante pidiendo una jarra de limonada, me dije a mi
misma que si el que traía la limonada era el camarero de la mañana, entonces me
dejaría llevar por lo que venga, pasaron unos minutos, mi excitación aumentaba,
tocaron a la puerta, cuando la abrí, comprobé que no era él, era un camarero
mayor, el hombre tendría unos sesenta años, pero aún conservaba un aire de haber
sido un hombre muy atractivo, por la situación no me di cuenta de mi
semidesnudez, el entro a dejar la jarra, yo solo atine a decirle que disculpe
que acababa de salir de la ducha y que no creía que era él, que creí que era mi
esposo que ya había vuelto, el no dijo nada solo sonrió sin dejar de mirar mis
senos y mi cuerpo mientras yo firmaba la entrega, luego el se retiró.
El ver el deseo en los ojos de este camarero, aumentaron mi
excitación, lamente que no hubiese sido "mi camarero" el que llevó la limonada,
encendí el televisor de la salita y me recosté en el sillón, abrí mis piernas y
empecé a acariciar mi conchita y mis senos, estaba totalmente excitada, pasarían
unos cinco minutos en esa situación, y sentí como si estaba siendo observada,
levante mi vista hacia la ventana, la cortina estaba abierta y allí se
encontraba el camarero de la limonada apoyado a un costado intentando no ser
visto pero atento a mi cuerpo, yo seguí tocándome como si no lo hubiera visto.
Continué tocándome, gire mi cuerpo para darle mejor visión de
lo que hacía, el saberme observada y deseada aumentaba mi excitación, tocaron la
puerta, así como estaba solo con mi bata y mi tanguita me acerque a la puerta
para ver quien era, al mirar por la ventana de la sala vi que se trataba del
camarero, iba a abrir la puerta y entonces sonó el timbre del garaje, eso me
volvió un poco a la realidad, mire el reloj de la sala, ya eran las ocho de la
noche, me acerque a la ventana que da a la calle, y vi al taxista parado en el
garaje, mire nuevamente hacia la otra ventana y vi al camarero, no sabia que
pensar ni que hacer, solo sentí que la humedad en mi conchita aumentaba por la
excitación creada por la situación, no se porque, pero me quite la bata y me
detuve al centro de la sala, contemple mi cuerpo desnudo en el espejo de la
sala, y ahora le daba al camarero una visión completa de mi cuerpo casi
totalmente desnudo excepto por la tanguita, nuevamente sonó el timbre del
garaje, por mi mente pasaban mil pensamientos y mil deseos, el sentirme tan
deseada estaba tomando control de mis acciones.
Como una autómata me dirigí a la puerta que da al garaje, y
como la distancia de la puerta de calle del garaje al departamento es corta y la
calle es bastante silenciosa y sin gente, abrí la puerta así, casi desnuda y le
dije al taxista que se marchara que estaba ocupada.
Cerré la puerta, gire y vi que el camarero aún estaba en la
ventana, yo ya no era dueña de mis actos, la excitación me controlaba, decidí
encarar la situación, me dirigí a la puerta, la abrí y le dije al camarero que
pase y que me diga que hacía ahí, cuando entro, cambio su actitud educada, me
tomo de las nalgas, luego agarro mis senos con fuerza para no dejarme mover a
ningún lado, y me dijo que sabia que yo era la putita de Marco el otro camarero
y que cada vez que no estaba mi marido sabia que Marco me follaba, empezó a
frotar su verga contra mi trasero, el empezó a meterme mano, yo no sabia que
decir, luego me dijo que sabia que lo que yo quería era verga y que como no
estaba Marco en ese instante, entonces el me daría verga esa noche, como
hipnotizada subí con el camarero al dormitorio, me acerque a la cama, cuando
gire el camarero ya estaba sin pantalón y con la verga dura, era una verga larga
y delgada, le pase un preservativo y me recosté, sin mucha ceremonia el abrió
mis piernas y comenzó a follarme, estaba como enloquecido, me decía que era
mucho mejor de lo que Marco le había contado y siempre estaría ahí para follarme
cada vez que me vea, fue algo rápido, el camarero empezó a moverse cada vez mas
y mas rápido sus movimientos aumentaron mi deseo y excitación, se movía rápido
yo estaba empezando a disfrutar la follada, pero entonces el camarero termino,
yo quede ahí, sin terminar, al levantarse me dijo que había sido la mejor
culeada que había tenido, el camarero bajo para retirarse, yo quede aún tendida
en la cama, estuve ahí desnuda unos instantes, en eso, nuevamente el timbre del
garaje sonó, aún desnuda me acerque al balcón para ver quien era, era nuevamente
el taxista, era algo increíble, pero el solo hecho de sentirme tan deseada
despertó nuevamente en mi el mismo deseo extraño que hizo que esa mañana llamé
al taxista para calmar mi fuego.
Me puse una bata y salí al garaje, tras la puerta le dije
nuevamente al taxista que no saldría, aunque mi conchita latía de deseo por
tener su enorme verga dentro mío, el sonrió y me dijo que podía salir así como
estaba porque eso nos ahorraría tiempo en desvestirme, me acerque mas y le dije
que era mejor que se vaya que su presencia llamaría la atención de los guardias
de seguridad, el estiro su meno por la reja, y me jalo contra la reja de la
puerta y empezó a manosearme, dirigió mi mano a su verga, la llevo dentro de su
pantalón, sentirla así gruesa y dura, hizo que caiga mi resistencia, le dije que
iría por la llave de la puerta, así lo hice, cuando volví mis piernas temblaban
mientras caminaba hacia la puerta, el pensar en la potencia de su verga
derrumbaba mi pudor, el abrió el garaje y metió su auto, yo entre al apartamento
para no ser vista así por los otros huéspedes, cuando el taxista entró, no lo
hizo solo, lo acompañaba un muchacho joven, yo le dije que, que era eso, el
simplemente me dijo que era su ahijado que había vuelto del cuartel y que yo era
su regalo, la situación me asusto, pero sin mas el taxista me tomo de la mano y
me subió al cuarto, me quito la bata y me echo en la cama, como si fuera el
dueño de todo, saco su verga, tomo mi mano hizo que agarrara su verga y empecé a
masturbarlo, quiso meterme su verga en mi boca, pero pese a mi deseo me resistí.
El no insistió, se separo, a saco de su bolsillo un
preservativo, y se lo paso al muchacho, entonces le dijo es tuya por ahora, me
llamas cuando termines, mientras el joven se desnudaba, el taxista bajo a la
sala, el joven se coloco el preservativo, vi su verga, era aún mas grande que la
del taxista, solo atine a decirle que lo haga con cuidado que la tenía muy
grande, el se me acerco con delicadeza, abrió mis piernas y empezó a metérmela,
sentir su enorme verga abriéndose paso en mi conchita fue algo increíble, sentía
un placer loco, el vigor del empuje de su juventud era algo que me estaba
enloqueciendo, su verga la sentía como si fuera una barra de hierro entrándome,
pero una barra de placer.
Empezó a tocar todo mi cuerpo, a ratos paraba y yo le pedía
mas y mas, no quería que pare esa penetración que me daba tanto placer, me
entregue a el por completo, busco mi boca, y no lo rechace, quise ser suya
completa, luego el saco su verga, se echo y yo lo cabalgue, mientras subía y
bajaba, el acariciaba mi cuerpo, sentía que el también estaba disfrutando de mi
cuerpo, luego hizo que me coloque parada al borde de la cama y vino nuevamente
desde atrás, sentir su verga en esa posición me llevo a uno y otro orgasmo hasta
que terminamos juntos, saco su verga y me abrazo desde atrás, continuo
acariciando mi cuerpo, le pedí que por favor se lleve a su padrino taxista, yo
ya no quería nada mas estaba satisfecha.
El muchacho bajo, pero luego subió el taxista desnudo, verlo
así después de estar con el joven no me causo ninguna emoción, el no dijo nada,
simplemente se coloco su preservativo, me tiro a la cama con cierta violencia y
prácticamente me violo, fue una follada rápida violenta, pero el si sabia pese a
su aspecto y a todo, el sabia usar su gran verga para hacerme gozar, pese a que
intente no pude dejar de soltar gemidos de placer, su gruesa verga me daba un
placer diferente, lo disfrute, yo ya no era dueña de mis actos, el taxista
controlaba mi placer, me metía una y otra vez y después sacaba casi toda su
verga, yo en mi desesperación movía mi cuerpo a su encuentro, entonces el me la
clavaba y me llevaba a las nubes, me dijo que le diga si le había gustado la
sorpresa, le dije que si, me decía que le diga que yo era su perrita, y que era
su esclava, yo le decía que si que era su perrita y que me gustaba que me culee,
así estuvimos el metiendo y sacando enloqueciéndome de placer hasta que
terminamos, me dijo que después de media noche si quería mas, el volvería, pero
que nunca olvide que yo era su putita, los se fueron, sentía que me habían
partido en dos con sus enormes vergas, pero debo reconocer que había gozado de
una forma diferente como nunca y aún me quedaban unos días en Santa Cruz.
AUTOR: EROSCOCHABAMBA
EMAIL:
eroscochabamba@bolivia.com