El siguiente relato lo hice con la ayuda de mi cyber-amigo
Fernando Momo ( momo9650@hotmail.com
), en una genial sesión de cybersexo (imagínense cómo acabó). Si les gusta,
tengan paciencia en lo que edito la segunda parte que está aún mejor
EN EL TREN
Jimmy llegó a la estación de tren en el norte de Italia para
hacer un viaje que duraría toda la noche hasta llegar desde Milano hasta
Calabria, en el sur. Estaba anocheciendo y cuando llegó a la ventanilla de venta
se dio cuenta de que había una fila bastante larga. A su alrededor había cientos
de personas, y quizás por su naturaleza fogosa o por su apetito sexual no
saciado durante las últimas dos semanas, Jimmy encontró que había muchos chicos
apuestos. Uno en específico le llamó la atención. Era rubio, fuerte, con cara de
chico malo. "¿Dónde he visto yo esa cara antes?" pensó Jimmy. Se paró derecho y
sacó su amplio pecho en espera de que alguien también se fijara en él. Con su
tez bronceada, el pelo grueso de color castaño y sus ojos verdes con aquellas
largas pestañas, atraían a más de uno, y más con los shorts y la camiseta
apretada que llevaba, pero en los últimos días todo parecía estar congelado, y
pensar que estaba en vacaciones en verano en Italia, como lo había soñado.
De tanto ver carne fresca vivía con la verga parada casi todo
el tiempo, como ahora. Mientras pensaba en esto la fila fue avanzando y sin
darse cuenta quedó bien cerca del muchacho que estaba delante. El empujón que
sintió de atrás hizo que le pegara el bultazo al chico de delante. Cuando se
volteó a ver qué pasaba vio que era un tipo muy guapo, con pelo marrón
encrespado y unas facciones perfectas. Le sonrió y le pidió excusas, y el tipo
le sonrió de vuelta con una dentadura perfecta hablando un español perfecto.
***
Fernando estaba estudiando en Milano desde hacía un año y a
pesar de que había hecho algunas amistades, sentía que necesitaba soltarse un
poco más. Siempre que conocía a algún italiano guapo (casi todos los días)
terminaba masturbándose con la imagen de aquel hombre en su cabeza, y solo en un
par de ocasiones tuvo sexo decente con alguien que valiera la pena, pero fueron
encuentros fugaces. Iba a hacer un viaje al sur de Italia para cambiar de
ambiente, además de que sabía que los Calabreses eran muy fogosos y eran
probablemente los hombres más hermosos del mediterráneo. Pensaba todo esto
mientras hacía la fila para comprar el billete del tren nocturno que recorría
Italia entera, mientras fue distraído por un tipo guapísimo, rubio y fuerte, que
pasó a su lado.
Mientras se le iba la mente pensando que aquel hombre lo
poseía, sintió a alguien que se le acercaba mucho por detrás, Cuando se volteó a
protestar vio a un chico de pelo castaño, ojos verdes y pestañas largas. Le
pareció tan guapo que en seguida le sonrió, y de verdad que no le importó para
nada que se le pegara tanto. Sin embargo, bajó la vista y se dio cuenta de que
no era un codo o una rodilla lo duro que sintió en su trasero, sino el bulto del
chico que tranquilamente se le había pegado. Aquello lo puso muy nervioso. Al
voltear de nuevo oyó a alguien en el fondo que decía "no empujen", y sintió como
el chico de atrás se le pegaba aún más, aquello lo puso a millón, sin embargo
aunque la fila avanzó un poco no se movió ni un milímetro. Al llegar a la
ventanilla con aquel bulto latiéndole detrás, estaba convencido de que aquello
no era una coincidencia, y si era un juego le estaba gustando bastante. Pidió su
pasaje en primera clase, a sabiendas de que las cabinas allí solo eran para dos
personas, pues algo le decía que podía necesitar privacidad. Solo esperaba que
al chico de detrás suyo le dieran el mismo camarote…
***
Jimmy, que ya traía calentura antes de aquel fortuito
encuentro, no paraba de pensar en el chico de adelante, en su linda cara y en su
espectacular trasero, del cual seguía inconscientemente pegado, sin pensar mucho
en lo que hacía. Se fijó que el tipo había pedido pasaje de primera y se animó a
hablarle, porque le interesaba seguir cerca de él.
Ah, vas en primera, ¿eh? que dichoso eres.
Bueno, los gustos hay que dárselos en vida
Eso mismo digo yo, los gustos hay que dárselos (dijo esto
mirándolo de arriba a abajo). Yo no pensaba en hacerlo, por asuntos de
presupuesto, pero qué más da. Déme un billete de primera, señor.
Así se hace, hombre -- Fernando se acercó para ver qué
camarote le daban al chico—
Jimmy pensaba "¡ojalá me den el mismo camarote que a este
tipo!" y a la vez se decía para sus adentros "Calma, Jimmy, no corras tan
rápido, igual este chico no es de la ‘familia’", pero mientras pensaba en esto
sentía la respiración caliente de Fernando que se le acercaba por detrás para
ver qué camarote le asignaban y aquello hizo que su erección creciera un poco
más dentro de sus apretados shorts.
A ver, me dieron la cabina 14F – Dijo Jimmy -
Fernando pensó "este viaje será bien placentero", pero luego
recapacitó "tal vez a este chico no le gustan los hombres y todo está en mi
imaginación"
Me alegra saber que estaremos en la misma cabina. Viajar
solo es muy aburrido. Algo se nos ocurrirá para hacer mas divertido el viaje.
Al decir esto en realidad pensaba "que noche vamos a tener",
mientras Jimmy seguía excitado y solo se decía por dentro "Oh sí, siento que se
me pone dura de nuevo"
Bueno, vamos hacia el tren que es casi la hora
Jimmy se fue delante, para lucirle a su nuevo amigo su
apretado trasero, del cual se sentía muy orgulloso, además de que su gran
erección era muy evidente y no quería delatarse. Ahora que Fernando tenía a la
vista aquel culo lo hallaba espectacular y quería ser él quien ahora se le
pegara por detrás. Se paró de repente en medio del corredor para sentir a
Fernando y saber si lo tenía parado o no. Momentos antes, Fernando había pensado
"Cuando estemos en corredor me voy a pegar a él para ver como reacciona". Al
sentir el duro paquete de Fernando pegado a su culo, Jimmy dejó caer su mochila
de la mano de la impresión. "Qué duro lo tiene" fue lo único que pensó. Se dobló
a recoger la mochila, su culo pegado al paquete de aquel apuesto hombre.
Fernando estaba tan excitado que solo pensaba "No hay duda,
hoy habrá mucha acción, si no se retira me voy a clavar aquí mismo en el
pasillo". A su vez, Jimmy pensaba "No hay duda, esta noche puede haber acción si
este tipo no es un para-vergas, en cuyo caso me tendré que pajear en la cama"
***
Este es nuestro camarote – dijo Jimmy al llegar, después de
haber tenido que romper aquel mágico y excitante momento de roce por otro
pasajero que había venido de frente y que resultó ser aquel rubio que pensó
reconocer en la estación.
Es pequeño para ser primera clase, pero me gusta, y me
encanta compartirlo contigo. Por cierto, mi nombre es Jimmy – Le dio la mano
casi temblando de la excitación.
El mío es Fernando y también me encanta estar contigo –
dijo aquello como quien casi dice "vamos a la cama"
Bueno, Fernando, siéntate en tu cama y déjame poner mi
bulto en su sitio – dijo Jimmy.
Déjame a mí acomodarte el bulto – le respondió Fernando,
con doble sentido.
Por suerte están las camas hechas así que no nos van a
molestar. Podemos ponernos mas cómodos.
Sí, claro, aquí hace calor, y más ahora que he cerrado la
puerta. Jimmy, ¿te molesta si me quito la camisa? Tú puedes hacer lo mismo si
deseas
Estamos en nuestra habitación, así que podemos hacer todo
lo que se nos antoje, ¿o no?
Sí, claro que sí, Jimmy, TODO lo que queramos hacer…
Jimmy se quitó la sudada camiseta, mostrando un pecho amplio
y sin un solo vello, con sus pezones erectos como mamilas.
Ya está, me siento mejor ahora
Pues yo estoy igual de caliente, no sé qué me pasa
Yo también, en realidad – dijo Jimmy en voz baja mientras
observaba descaradamente el pecho de Fernando, firme y brillante. La respiración
se le agitó al sentir en el ambiente el olor a hombre y ver aquel bello torso
desnudo.
Fernando, no podemos movernos los dos juntos, así que
siéntate en la cama para poner el bulto en su lugar
Cuando Fernando, que no cesaba de mirar el hermoso y fuerte
pecho de Jimmy, se sentó finalmente, su compañero subió los pies en la cama de
abajo para poder colocar la mochila en la cama de encima, de tal suerte que le
mostraba a Fernando su paquete a solo centímetros de su cara. Al percatarse de
lo que pasaba, se le puso la verga más dura y le latía dentro de sus shorts.
Fernando solo pensaba "qué bulto tan apetecible tiene, no hay
duda, está tan caliente como yo"
Esto está muy duro – dijo Jimmy
Así veo – dijo Fernando
¿La tuya también está dura? – continuó Fernando mientras
arreglaba la cama de arriba
Oh, sí, bien dura, no sabes cuánto
A mí me gustan un poco más suaves, pero grandes… y cómodas
Ah, te estás refiriendo a la cama… también, j eje –
Fernando dijo esto último entre dientes, mientras acercaba su cara aún más a
aquel bulto, el objeto de su deseo, y sentía su olor que atravesaba la tela de
los shorts
Bueno, ya casi
¿Te ayudo en algo?
Ya me ayudarás en su momento, tú solo relájate y disfruta
la vista
La estoy disfrutando
Te queda poco de ella, pues ya anochece
Ah, te estás refiriendo al paisaje – dijo Fernando en voz
baja.
Ya Fernando no podía soportar más, su propia erección lo
tenía desesperado, tenía que hacer algo pronto. En ese momento Jimmy se bajó
de la cama y volvió al suelo, deseando que algo ocurriera pronto. Decidió
entonces dar pasos más arriesgados.
Bueno, Fernando, sigo caliente, así que me voy a desvestir
para ir a la cama.
Se bajaba la cremallera de sus apretados shorts despacito,
martirizando a su compañero. Fernando no dejaba de mirarlo, extasiado. Sólo
pensaba "Dios mío, me está haciendo un striptease, si sigue así se me va
saltar la verga" Entonces, se puso de pie y se quitó los zapatos y los jeans,
mostrándose solamente en unos bikinis que no podían casi contener su tronco,
hinchado de excitación.
Hace calor, Fernando, estoy bien sudado, ¿ves?
Jimmy se empezó a sobar el pecho y los pezones, para
mostrarle su sudor.
Creo que no me podré poner esta camisa mañana, tú qué
opinas?
Jimmy le tiró su camisa sudada a Fernando, que seguía con la
boca abierta y casi jadeando como perro en celo.
Ok, ¿te importa si me quedo en slips? No parece que va a
haber aire acondicionado acá
Aunque no obtuvo respuesta, se volteó para mostrarle su
redondo y duro trasero mientras se acababa de quitar los shorts lentamente.
Con el rabillo del ojo pudo observar cómo Fernando se frotaba su grueso bulto
entre las piernas. Se excitó aún más y pensó "qué bulto tiene, está como yo a
mil"
Estos shorts no quieren pasar por las botas, ¿me ayudas?
Sí, c-claro, di-dime que hago…
Agarra mis shorts y mantenlos en el suelo mientras trato de
zafarme de ellos
Fernando se agachó en el suelo frente a Jimmy, cuya verga
dura ya pintaba una mancha en el slip.
Así, eso es, Fernando
Fernando ya no podía más, de nuevo tenía aquella verga
grandota frente a su cara, así que se paró junto a Jimmy y en un movimiento del
tren ambos quedaron bulto con bulto, cuerpo con cuerpo en el estrecho pasillo.
En silencio respiraban afanosamente, nerviosos y excitados pero queriendo
prolongar aquel momento para siempre. Podían sentir su respiración encima del
otro, su piel sudada, su aroma a macho.
Ninguno dijo nada, estaban a millón, como dos animales en
celo. Jimmy sintió como la verga de Fernando latía con fuerza pegada a la suya,
y de repente aquel lo besó con pasión, su boca se colocó encima de la suya y
empezó a besarlo con fuerza. Jimmy respondió con su lengua, volcando toda su
calentura en ese beso espectacular en que llagaban a entrelazar sus lenguas. Lo
agarró por la cintura y lo pegó más hacia sí, sintiendo como sus vergas se
rozaban con fuerza, de lado a lado. Fernando abrió aún más su boca al sentir
aquello, como para tragarse la lengua de su macho, sintiendo su saliva en su
lengua.
Jimmy se desató de aquel maravilloso beso para decirle "Vamos
a la cama, pero ya".
Al despegar su boca para decir esto, Fernando aprovechó para
besarle y mordisquearle el cuello y las orejas. Jimmy le agarró un pezón entre
sus dedos y se lo lamió con furia, luego le dijo "Fernando, me tienes loco desde
que te vi en la fila, pensaba que solo me iba a hacer una buena paja por ti"
Fernando le respondió: "Yo también estoy igual por ti"
Jimmy cambió hacia el otro pezón: "Qué delicia" le decía
mientras su mano libre jugaba con la verga de su amigo por encima de la tela.
Mientras recibía los lengüetazos en sus pezones, Fernando le
susurró al oído: "Creo que vamos a tener una noche espectacular, hagamos un 69"
Al oír esto, Jimmy volvió a besarle apasionadamente y le dio
una nalgada sonora. Luego se agachó frente a Fernando y le despojó de su slip
con los dientes.
Por Dios, Fernando, que verga tan gruesa tienes, ¿será tan
deliciosa como se ve?
Más verás cuando siga creciendo
¿Cómo? ¿Así?
Jimmy se puso a lamerle de arriba abajo la verga, solo con la
punta de la lengua recorriendo cada vena de aquella fabulosa verga, gruesa y
vascular.
Ahhh, siíiii, eso me encanta, Jimmy
Jimmy se puso de pie al ver que había logrado el efecto
deseado, y se despojó de su slip. Acto seguido salió como un resorte mi verga
grandota que latía con vida propia, la tenía completamente afeitada, y le medía
24 cm.
No hay duda, Jimmy, tienes tamaño cañón. Anda, vamos a la
cama, necesito mamarte esa verga tan linda
Yo igual, ya no aguanto más. Sentí como me la pegaste en el
pasillo y pensé que moriría allí mismo
Debo confesarte que te hubiera ensartado ahí mismo
Pero me vas a ensartar como quiera, porque esta noche
tienes que romperme el culo con ese tronco
Me encanta que me hablen sucio, sigue haciéndolo
Se colocaron en posición de 69, y Jimmy colocó su cara a 1 cm
de la verga que ansiaba, la contempló, empiezo a olerla de arriba a abajo.
Gimiendo suavemente. Luego la agarró firmemente.
- Es tan grande, Fernando, me gusta sentirla latiendo en mi
mano, ojalá lata así dentro de mi culo
Sí que lo es, pero la tuya también, que suerte habernos
encontrado
Fernando movió su cadera hasta meter su verga dentro de la
boca de Fernando, despacito, Este a su vez guió con su mano encima de la mano de
Jimmy aquella gruesa tranca que ansiaba ser chupada. Ambos iniciaron a un tiempo
a deleitarse con el objeto de sus deseos.
Aaaaahhhh, qué rico, mámamela Fernando
Fernando sacaba y entraba su verga suavemente en la boca
golosa de Jimmy, sintiendo la humedad de su lengua deslizarse a lo largo de su
miembro. Después de darle los primeros lenguetazos a aquel descomunal tronco de
Jimmy, se la sacó de la boca para decirle:
Siiiií, qué suave y dura al mismo tiempo, qué caliente la
tienes, y cómo sigue creciendo
Dicho esto, se la metió en la boca hasta el fondo, sintiendo
el aroma de hombre de los pocos vellos púbicos que había dejado Jimmy sin
afeitar.
Aaaaahhhhh, qué bien la chupas, Fer
Al abrir la boca para gemir de nuevo, Fernando lo silenció
metiendo su verga en la boca otra vez, la cual se deslizó suavemente hasta el
fondo de la garganta.
Agghhhhh
Jimmy pensaba "Qué grande y gruesa es, no puedo esperar a que
me la meta". Empezó con renovados bríos a chuparla de arriba a abajo, tratando
de que le cupiera entera en la boca, su saliva chorreaba por los lados. Fernando
pasaba la lengua por aquel cañón que estaba increíblemente caliente y
palpitante, con unos huevos enormes como naranjas. Se concentró en la enorme
cabeza y la chupaba con pasión..
Jimmy sentía como sus bolas afeitadas se llenaban de la
saliva de Fernando, le encantaba y decidió replicar la acción, lamiéndole las
bolas suavemente, siguiendo la línea del perineo hasta su culo. Fernando
manoseaba aquellas enormes bolas mientras seguía chupando como desesperado esa
verga enorme.
El olor a macho ardiente inundaba la cabina. Sólo se
escuchaban sus gemidos, y en eso Jimmy se desesperó y sacó la verga de Fernando
de su boca, exhalando un grito de placer, que los vecinos de las demás cabinas
hubieran podido escuchar. El tren dio un giro brusco y aquello hizo que la verga
de Jimmy se clavara hasta el fondo en la boca de Fernando, el cual sintió
arcadas pero pudo dominarlas, y allí siguió succionando con fuerza aquel miembro
caliente.
Jimmy aprovechó el momento y le metió la lengua en el culo,
con mucha fuerza. Aquello enloqueció a Fernando, el cual dejó por un momento de
mamar para gritar: "Sí, eso me gusta, siiiií, sigue, chúpame el culo, siiiiií".
Volvió a meterse la verga de Jimmy en la boca, pero aquel quiso repetir lo que
ya había sentido, de modo que le clavó el palo entero en la boca, Fernando pensó
que se iba a asfixiar pero le demostró que sabía como darle placer a un hombre.
La lengua salvaje de Jimmy siguió abriéndose paso en aquel
culo que se abría y cerraba rápidamente. Junto con la lengua le metió dos dedos,
y aquello solo hizo que Fernando se tornara en un animal feroz. Le gritaba "Aaaahhhh
esoooo, mi culo necesita atención"
Mientras se estremecía de placer, Fernando le apretó
fuertemente la verga a Jimmy y le metió a su vez un dedo en el culo, mientras le
masajeaba la próstata con el pulgar. Jimmy, en respuesta, le dio una nalgada
sonora tras otra, mientras le seguía chupando el culo y masajeando la verga.
Ambos empezaron a gemir fuertemente y siguieron hablándose sucio, mientras el
juego sexual se hacía cada vez más salvaje y fuerte.
En ese momento, oyeron que golpeaban la puerta…
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