Historia de Dacil
La Institución (1 de 3)
Antes de empezar mis experiencias, me presentaré. Me llamo
Dacil, soy huérfana de padre y madre. Desde los 4 años, mi educación estuvo a
cargo de unos tíos, que al final desaparecieron también. En la actualidad, estoy
a cargo de un tutor al que no conozco, pero que me provee de todo cuanto
necesito, incluyendo mis estudios, desde los 13 años.
En la actualidad tengo 25 años. Terminé mi carrera de
Ingeniería Electrónica y ahora estoy haciendo un Master de 2 años en una
institución de lujo.
De mis gastos no debo preocuparme y todo lo hago a través del
Rector de la Institución. No sé quién es mi tutor, pero sé que vigila mis pasos
y mis avances constantes. Una vez, me llegó una especie de bronca monumental,
por haber sacado una nota por debajo del 8.
Estoy acostumbrada a matrículas en todas las asignaturas. Y
la verdad es que me encanta como se comportan todos conmigo.
A mis 25 años, soy una chica normal, aunque acostumbrada a
vivir por mi cuenta y sin familia. Mido 170 cm. Y peso unos 60 kg. Mis medidas
no están demasiado mal.....89.62.93 y mis cabellos, al igual que mis ojos son
oscuros.
La Institución, en la que llevo cerca de 1 año, es sólo para
jovencitas, y muy liberal en sus planteamientos y contenidos. Realmente, aquí
dentro se pueden hacer un montón de cosas relacionadas con la ciencia y la
tecnología.
Mi Master está orientado a internet y sus aplicaciones
directas al mundo del consumo.
Desde hace un par de meses, que me cambiaron de habitación,
me siento feliz e ilusionada. Hay una chica en la habitación contigua y que
compartimos aseo y baño, que me tiene revolucionada. Creo que me estoy
enamorando de ella. Nos llevamos muy bien y nuestras ideas a aplicar coinciden
en muchos casos.
Su nombre es Julia y tiene 1 año más que yo. Desde que la ví
la primera vez, sentí algo especial por ella. Es rubia, de ojos azules. Siempre
está de buen humor y su cuerpo es una auténtica delicia. Al menos para mí, lo
es. Mide lo mismo que yo y debe pesar mas o menos igual. Y lo que mas me
apasiona de ella, es su depilación completa en sexo y axilas, igual que yo.
En mas de una ocasión hemos tonteado juntas, lo cual me hace
vibrar como una loca. Y en contadas ocasiones hemos dormido juntas. Pero desde
hace un par de semanas, ya no puedo estar lejos de ella. Siento algo dentro de
mi cuerpo, que me hace ceder en lo que sea para estar a su lado.
Sé que Julia, es consciente de mi debilidad, pero me permite
atosigarla cuanto quiera. Y eso para mí es amor, simple y llanamente.
Ayer que era Sábado y todas las chicas estaban de fin de
semana, Julia y yo nos quedamos dentro de la Institución, para terminar un
trabajo conjunto sobre electrónica aplicada.
La verdad es que a medio día, estábamos hartas de estar
probando sistemas y decidimos ir a la piscina a darnos un chapuzón. He de decir
aquí, que en esta Institución se nos permite ir sin el top del bañador.
Pero Julia decidió que nos bañáramos desnudas y a mí me
pareció una buena idea. Y lo pasamos de vicio, ya que después de varias brazadas
nos juntamos en un rincón de la piscina y nos hicimos el amor. Vibré de gozo y
pasión hasta tal punto, que creí que ya no podría mover mis piernas sin correrme
de placer.
Y ahora, creo que es el momento oportuno para retomar el
tiempo presente.........
- Dacil, sabes en donde está mi tanga azul?
- Julia, es el que me puse ayer para tí. Está sucio y en el
cesto de la ropa.
- Dacil, no te pongas mi ropa sin permiso mío, ¿vale?. Ahora,
lo lavarás a mano y lo meteremos en la secadora. Tengo una cita y deseo
llevarlo.
Ni que decir tiene, que cogí el tanga y lo lavé con mis
manos.........Pensé que estaría dentro de una hora en el cuerpo de Julia y eso
me hizo mojarme. Lo lavé con todo mi amor y lo metí en la secadora. Sólo una
prenda a secar.......uuuummmm.....Si lo viera alguna de las vigilantas, me
caerían un montón de días de arresto.
Pero, no lo vió nadie y le entregué la prenda a Julia en
menos de una hora. La observé como se lo ponía y la dije :
- Julia, con quien te vas a reunir esta tarde?
- Con un par de tíos que conocí la semana pasada. Me van a
follar entre los dos. Si no fueras tan boba, probarías el sexo de los
varones......es una delicia, mi vida.
Resultaba que Julia era bisex y yo lesbiana. Las dos
funcionábamos bien juntas, pero ante un macho, Julia perdía flujos por su sexo
rápidamente, mientras yo, me quedaba seca del todo.
Cuando Julia salió para el resto de horas del Domingo, me
quedé sola y ansiosa. Necesitaba hacer algo, pensar en algo. Pero me decidí a
dar una vuelta por los laboratorios, para lo cual me puse una bata de seda, que
cubriera mi desnudez total.
Hay que decir, que cualquira de las chicas podía pasar por el
laboratorio que deseara y leer cuantas notas hubiera, aunque no debebía tocar
nada, para no complicar la labor de las demás.
No ví nada importante en los laboratorios de física y el
química, aunque si encontré un buen lío en el de electrónica. Y claro me paré a
releer todas las notas. Eso me llevó mas de 3 horas. Y descubrí en donde estaba
el fallo. Cogí un cuaderno de notas y apunté mis ideas.
Y seguí recorriendo cada uno de los lugares de la
institución. Y llegué al despacho de la Directora. Era una mujer espigada, algo
mayor. Seria, la mayor parte de las veces y sobre todo muy seca. Nunca había
tenido problemas con ella y la verdad es que a mí, casi me admiraba de cómo
podía comportarse aquella mujer, con un grupo de chicas jóvenes y dinámicas.
Entré en el despacho, algo atemorizada de que pudieran verme.
Pero al poco, estaba sentada en su sillón de cuero.
Jo, que sillón. Tenía una fusta bajo sus brazos. ¿Para que
querría una fusta la directora?. El sillón era de alto respaldo y muy
confortable. Nada mas sentarme, me abrí la bata y me relajé de gozo. Al abrir
los ojos, pude descubrir su ordenador.......estaba en stand-by por lo que una
pulsación indicaba al sistema que seguía activo.
Lo primero que ví fue un directorio con notas y una de ellas,
vibrante daba una dirección en la intranet del centro. Y para mi sorpresa era un
chat con el rector. La Directora, se carteaba con el Rector por medio del chat
interno.
Bueno, tampoco lo ví mal. Yo lo hacía con Julia, desde hacía
meses. Ya me iba a levantar del sillón, cuando descubrí un cajón, no cerrado del
todo. Me quité la bata y la utilicé como guante, para no dejar huellas y lo
abrí.
Había varios disquetes y un CD Rom. Cogí éste y lo puse en el
lector. Y........ufffffffff, lo que ví a continuación me llenó de espanto. Se
trataba de una sesión de castigo entre la directora y una de mis compañeras. Un
castigo brutal y sádico. Pero no deseaba sacar conclusiones antes de tiempo y
miré todas las referencias a las creaciones de archivos del año actual.
Y descubrí algo, que si anteriormente me había espantado,
ahora me aterrorizaba. Se trataba de sesiones de castigo a compañeras actuales
mías y otras de años anteriores, con destino a ser publicadas en la red.
Busqué mas referencias y encontré una dirección en donde
estaban todas las grabaciones contenidas. Apunté la dirección en un papel y dejé
todo el sistema tal cual estaba.
Subí a mi habitación jadeante y me encerré en la misma.
Conecté el sistema y aguardé a que se instalaran todos los accesorios. Mientras
se cargaba el sistema activé todos mis dispositivos de aviso. Era una medida que
había tomado, para cuando deseaba estar tranquila y percatarme con tiempo de la
presencia de extraños.
Me conecté a internet, sorteando el proxy y sin dejar huellas
y accedí a la dirección que había apuntado. Jo, que rabia, tenía password. Sin
embargo le metí un programa ensamblador y se la detecté en menos de 3 minutos.
Nada mas entrar, mi cuerpo se quedó rígido y blanco. El jefe
de aquel clan, era el Rector. La Directora parecía ser que se encargaba de la
selección de las pupilas.
Lo que me extrañaba es que a Julia o a mí, no nos hubiera
sucedido nada aún en ese sentido. Seguí avanzando en las imágenes que aparecían
y llegué hasta donde estaba el centro de reunión. Sólo podía ver el local, pero
no la ubicación, porque no aparecía siquiera en los folders.
De todos modos, visualicé cada una de las películas, cada vez
mas aterrada. Y ya lo iba a dejar cuando, en una escena apareció Julia.
Ooohhhhhhhhh, era mi amor........entregada por aquella perversa mujer a la
ruindaz de aquellos hombres y mujeres que disfrutaban con el sufrimiento de
jovencitas como nosotras.
Vi la fecha de la grabación y era de antes de entrar yo en la
institución. Me quedé helada con esas imágenes. Corté la visualización y razoné.
Debía sacar patrones de análisis de cada una de las chicas y de todas ellas en
conjunto.
Y lo descubrí de la forma mas simple, cuando ya me daba por
vencida. Todas las chicas eran heterosexuales o bisexuales. Y entonces reparé en
que algunas amigas que conocía, que eran lesbianas como yo, no aparecían.
De cualquier modo, me quedé aterrada. Si esto sucedía en la
institución, yo estaba en peligro, al igual que las demás chicas. Y entonces
recordé las notas que había dejado en el departamento de electrónica.
Debían deducir que habría sido yo, si notaban alguna alarma
en los despachos. Y bajar a analizar de nuevo todo, me parecía mas peligroso
aún.
Estaba atemorizada y como enloquecida. Abrí de nuevo mi
sistema y programé passwords de paso y desconexión automática.
Cuando terminé estaba sudando. Pero lo probé y funcionó todo.
Me conecté a internet y navegué por varios portales. Llegué a uno que me pareció
extraño. Su título era lo que me llamó la atención. "Para Julia y Dacil".
Debía ser una coincidencia, ¡pero que coincidencia!. Pinché
el banner y entré. No había password, pero mi cámara se conectó al instante y
entré en modo netmeeting. Estaba algo confusa con esa situación, pero seguí
navegando y dejándome ver. Estaba desnuda, como todas las noches, pero no me
importaba, sabía que había muchos chicos y chicas que se ponían a 100 con ver un
cuerpo desnudo y a mí, no me importaba que me viesen así.
De repente, apareció la cara de Julia y me quedé helada. Cogí
los cascos, pues parecía que hablaba algo y me dejó mas aterrorizada que antes.
Sólo la veía la cara y un poco del nacimiento de los pechos, por lo que deduje
que estaba desnuda o medio desnuda.
Me habló de una secta de la que era prisionera y me dijo que
me contactaba con el jefe de la organización. Apareció un hombre de edad
intermedia. Y la cámara me lo mostró todo entero, parándose en su cara y en su
polla principalmente. Después de varios interminables minutos, apareció su cara
de nuevo, para decirme :
- "Dacil.......un bonito nombre. Bien tu amiga está en
nuestra secta y nos gustaría que tu estuvieras también. No es obligatorio, pero
sabemos que ella te gusta y creo que aquí estarías mejor. Nuestra organización
no es violenta, aunque castigamos los malos impulsos. No deseo asustarte, pero
te ordeno que lo pienses esta noche. Estarás sola, ya que tu amiga Julia se
quedará con nosotros. Ah, por cierto, deberás conectarte con esta página cada 12
horas a partir de este instante y deberás aparecer tan desnuda como estás ahora.
En caso contrario, grabaremos un tormento hacia Julia y te lo enviaremos a la
institución en un vídeo, a tu nombre"
No sabía que decir, pero dije que haría lo que fuera, pero
que no la hicieran nada malo a ella. Si no me conectaba, ellos me asediarían por
la dirección. Y recordé el asunto de mi visita de por la tarde. Todo se estaba
complicando mas de la cuenta. Tenía que haber alguna conexión entre aquellos
seres y la Directora o el Rector.
Tenía que investigar, pero me daba miedo bajar de noche por
aquellos pasillos sombríos. Sin embargo, si iba a estar sola, era mejor que
quedarse pensando en Julia. Antes de bajar, conecté de nuevo con esa dirección
de internet. Se encendió mi cámara web y apareció el mismo tipo de antes y me
dijo :
- "Preciosa.......12 horas, no antes. Acabas de condenar a tu
amiguita a 50 azotes en mitad del patio, que por cierto......está lloviendo.
Recuérdalo, sólo cada 12 horas. Adiós".
Ni siquiera pude razonar. Me habían dejado heladas sus
palabras. En cuanto me serené un poco tomé la decisión de bajar a investigar. Me
puse una bata ligera y unas zapatillas planas de goma. Y después de conectar los
circuitos de alarma, abrí la puerta de mi habitación y asomé mi cabeza al
exterior. No había nadie por el enorme pasillo, que estaba iluminado con las
luces de emergencia.
Salí con paso ligero de mi habitación y recorrí todo el
pasillo sin hacer ruido. Una vez en la escalera, miré hacia todos lados, pero
nadie había por allí. Según bajaba la escalera, caí en la cuenta de que yo había
hecho un diseño de equipos de seguridad el mes pasado. Crucé mis dedos,
confíando en que no estuvieran activos.
Pero ahora, ya no podía echarme atrás. Si estaban activos, me
cogerían en pocas horas o minutos. Decidí seguir hacia delante y si me detenían,
aducir que estaba comprobando la bondad de mi diseño.
Al llegar al 2º sótano, escuché gritos y murmullos. Se me
encogió el corazón, pero bajé los dos tramos de escaleras pegada a la pared y
protegida por las sombras. Los gritos eran cada vez mas fuertes y mas cercanos.
No sabía si seguir o darme la vuelta. Aquello no me parecía muy normal. Y pensé
en los vídeos que guardaba la Directora, erizándoseme el vello de mis brazos.
Pero mi curiosidad, podía mas que mi miedo y seguí
bajando........cada vez mas despacio, hasta terminar con la escalera y llegar a
un amplio corredor muy sombrío y tenebroso. Miré a ambos lados, pero justo
cuando iba a meterme en el corredor, oí abrirse una puerta a mi derecha y me
quedé clavada en la pared, protegida por las sombras.
A pocos metros de mí, pasó la directora llevando a una chica
que no reconocí, desnuda, atada y amordazada.
Cuando se hubieron alejado lo suficiente, miré hacia el
cuarto de donde habían salido y me acerqué hasta el mismo, con toda la prudencia
de que era capaz en aquellos instantes.
El cuarto estaba abierto y la luz encendida. Miré en mi
entorno y estaba sola. Y asomé mi cabeza con mucha precaución. Solo pude ver
unas ropas en el suelo y unas cadenas aún bambolentes. Además había un fuerte
olor a sudor.
No sabía si entrar o salir corriendo a mi habitación
protectora. Pero hice lo primero, con un espanto agarrado en mi mente y los
nervios a flor de piel. Entré y no había nadie por allí. Ví las ropas, aunque no
las toqué, pero eran de una de mis compañeras.
Salí de aqulla estancia, que parecía una cámara de
interrogatorios. Y miré en el corredor. Seguía desierto y no se escuchaban
gritos o murmullos. Avancé por el corredor guarneciéndome en las sombras y
mirando por todas las mirillas de las puertas. Y llegué hasta el final del
corredor. Hasta una puerta que cedió sin hacer ruido, para poder ver una
escalera estrecha que descendía.
Pensé que era una estúpida y que debía volverme a mi
habitación. Pero la morbosidad y la curiosidad me vencieron y traspasé el
umbral. Nadie había a la vista. Tampoco escuchaba gritos, aunque de vez en
cuando oía como un siseo de algo y luego un choque.
Mis nervios estaban tan alterados, que casi no podía soportar
el ruido que producían los latidos de mi corazón.
Seguí descendiendo, poniendo mis 5 sentidos en detectar
cualquier sonido extraño, sombra o lo que fuera, pero nada alteró mi ruta. Y
llegué hasta una puerta maciza de madera, pero que tenía una mirilla. Y la
visión me dejó helada del todo. Había 4 chicas atadas en diversos aparatos y con
una mordaza en la boca. Todas desnudas y marcadas por todo el cuerpo.
Decidí que ya había visto mucho y que lo mejor era regresar,
pero justo cuando iba a subir las escaleras, oí la puerta de arriba abrirse y
las voces de algunos varones. No tenía escapatoria. O entraba en la sala, o me
capturarían en la escalera. Pero mi angel guardián me hizo ver un escondite.
Era justo, un hueco que quedaba bajo la escalera y allí que
me escondí, justo cuando los dos varones llegaban ante la puerta. Iban desnudos
completamente y sus pollas rígidas como mástiles. Abrieron la puerta y entraron.
En cuanto la puerta se cerró acudí a la mirilla y pude ver como cada uno de
ellos le hacía algo a las chicas atadas.
Ya no lo pensé mas y ascendí las escaleras, con un miedo
atroz. Me temblaban las piernas y jadeaba sin cesar. Conseguí llegar hasta la
puerta y la abrí con sumo cuidado. No se veía rastro humano alguno. Recorrí el
pasillo lo mas aprisa que mis piernas daban de sí. Subí las escaleras hasta
llegar al pasillo de mi cuarto.
Entré en mi habitación temblando y a punto de desvanecerme.
Ví algo sobre mi mesa. Era una nota y decía así :
"Dacil, he intentado localizarte por el teléfono y al no
conseguirlo, he subido a tu cuarto. Te dejo esta nota y este teléfono, llámame
es importante. Un beso, preciosa".
Había un número de teléfono de su móvil al pie de la nota.
Levanté el auricular del mío y marqué el número. Y en breves
segundos, una voz, la suya :
- Dacil, que alegría que me llames. ¿Dónde estabas?.
- Oh, salí a dar una vuelta por ahí.
- No importa, tranquila, cielo. Necesito que bajes
urgentemente a mi despacho, tengo un problema en el sistema y sólo tu sabrás
arreglarlo.
- Si ....... Directora, bajaré en cuanto me haya duchado.
- Olvídate de la ducha, lo harás en mi baño, por favor ven
aprisa te necesito.
No me dio tiempo a contestarla, había cortado la
comunicación. Pensé que me habían descubierto y que me harían perrerías. Pero
debía bajar o sería mucho peor.
Comprobé un poco por encima mi sistema de seguridad y no ví
nada anormal. Y salí corriendo de la habitación, así sería una forma de
disimular mis jadeos del miedo que me producía su presencia.
Bajé las escaleras corriendo y la bata se me abrió algo
cuando llegaba a sus despacho, justo cuando iba a llegar a la puerta ella se
asomaba y choqué contra ella, rodando yo por el suelo.
Me levanté lo mas aprisa que pude y la pedí disculpas sin
preocuparme por mi aspecto.
- Lo siento Directora, no me percaté de su presencia.
- Tranquila cielo, no ha pasado nada. Anda ven y siéntate,
sabía que bajarías enseguida, aunque no tan rápida.
Me llevó hasta el sillón en donde unas horas antes había
estado sentada y ella me puso su mano derecha en mi hombro descubierto, al
haberse abierto algo mas la bata. Intenté arreglármela un poco, pero ella me la
abrió algo mas, dejando que mis pechos asomaran ligeramente. No hice intento
alguno de volverme a cubrir.
La Directora se sentó en el brazo izquierdo del sillón,
dejando su brazo derecho sobre mi hombro cada vez mas desnudo y me indicó lo que
había visto en el sistema.
Yo temblaba de la cabeza a los pies. Sabía lo que le sucedía
al sistema. Sólo había perdido un enlace de los de control. Lo busqué en un
directorio de apoyo y lo instalé de nuevo. Todo quedó solucionado en 2 minutos.
- Dacil, eres una maravilla. ¿Ya está?.
- Si Directora, ya está. Había perdido un controlador. Si lo
desea, le puedo crear un directorio de seguridad automático Directora.
- No, no creo que sea necesario. Teniéndote a tí cerca,
imagino que me volverías a ayudar si lo necesitara, ¿no?.
- Pues claro, Directora, lo haría con mucho gusto.
- Muy bien, creo que ya es hora de que te duches, ven.
Se levantó del brazo del sillón y cogiéndome de la mano, me
llevó hasta el baño. Era inmenso y decorado con un montón de fotografías de
chicas desnudas y lesbianas. Me sentí un poco abrumada, pero la verdad es que
era acogedor.
Me ayudó a quitarme la bata y me dijo que ella la mandaría
lavar, esta muy sucia y olía mal. Me dejaría una suya después. Al quedarme
desnuda ante ella, sentí un poco de vergüenza, pero ella se acercó a mí y se
desnudó ante mí.
Mis nervios crecieron mas y mas. Y entonces me dijo que ella
me correspondería bañando mi cuerpo. No supe que decir y me dejé llevar hasta la
enorme bañera, ya preparada. Me hizo entrar en el agua y ella detrás de mí.
He de decir que aunque era bastante mayor que nosotras, era
una mujer muy bella. Y además sus cabellos eran parecidos a los míos, al igual
que sus ojos y el resto de su cuerpo.
Me bañó con una esponja suave, pasándola por mis pechos y
axilas con un cariño tal que mi boca temblaba de emoción. Yo sólo, me dejaba
hacer. Estaba sentada frente a mí, salpicada con mi jabón y al poco se acercó
mas y mas a mí, hasta que su sexo chocó contra el mío.
Supe que me iba a besar en los labios y me dejé besar. Fue el
beso mas apasionado y maravilloso de mi vida, jamas nadie me había besado con
tanta ternura. Y yo correspondí con toda mi pasión que fui capaz de producir,
mientras pasaba mis manos jabonosas por sus maravillosos y esbeltos pechos.
Sentía derretirme a cada segundo que pasaba y el gozo se
convirtió en placer y ya no pude dejar de acariciarla y dejarme acariciar.
Después de unos minutos de locura, nuestras miradas eran vidriosas y sólo bastó
con mirarnos, para saber que las dos deseábamos amarnos del todo. La quité el
jabón con la manguera y después ella a mí y salimos de la bañera secándonos
mutuamente.
Me llevó hasta un enorme sofá de su despacho y allí me dejé
caer, bajo su cuerpo desnudo y volvimos a los besos de pasión. Ahora era ella la
que besaba mis tetitas erizadas en los pezones. Sus labios y lengua recorrían
cm. a cm. Toda mi palpitante desnudez, hasta que llegó a mi pubis. Lo lamió
repetidas veces, para pasar su lengua por la parte mas externa de mis labios
vaginales hasta llegar al ano, pero sin profundizar en ninguno de los mismos.
La sentía, llena de una anguntia total, pero que me hacía
morir de placer. Su lengua revoloteaba cerca de mi clítoris haciéndome rabiar de
placer. Justo cuando comenzaba a resoplar, me hizo levantar y se acostó ella
bocarriba en el sofá y atrajo mi sexo sobre su boca, quedando sentada sobre la
misma de cara a su vientre.
Y de nuevo noté su lengua en mi vagina y ano, ahora mas
abiertos por mi postura. Mientras me derretía de sensaciones, pude admirar su
portentoso cuerpo y mis manos lo recorrieron por completo, con toda la ternura
de que era capaz. Y llegué a su pubis y mis dedos rozaron su Monte de Venus,
notando en mi sexo su placer y pudiendo contemplar la humedad de su vagina.
Estaba a punto de correrme, cuando ella me dio unas
palmaditas en las nalgas y separé mi sexo de su boca. Simplemente cambiábamos de
posición.
Me tumbé en el sofá y ella se sentó lentamente sobre mi cara.
Su sexo ya húmedo emanaba un olor que me hacía perder los sentidos. Y comencé
con suaves caricias, recorriendo todo su sexo, incluyendo su ano. La sentía
contorsionarse sobre mi boca, mientras sus manos rozaban mis pechos, el vientre
y la vagina chorreante.
Tenía mis ojos cerrados para concentrarme mas en las caricias
que me hacía ella y lo que mi lengua la hacía, cuando sentí algo extraño cerca
de mí. Al abrir los ojos, sentí como una puñalada de terror y vergüenza al mismo
tiempo. Yo podía verle y él a mí, pero la Directora estaba de espaldas a él
gritando como una loca.
Paré de inmediato, pero unos pellizcos fuertes en mis
pezones, me hicieron recordar mi misión y seguí lamiendo de un modo algo mas
frenético el sexo y el ano de ella. El Rector, se sentó en el brazo del sofá
cerca de mi cara y acarició mi pelo, mientras babeaba el sexo de la Directora.
Esta al volverse un poco, le vió y solo dijo :
- Ah, hola Juan, no sabía que estuvieras aquí........mmmmmmm,
sigue Dacil, no me hagas perderlo ahora....uyyy.....mmmm.....siiiiiii.
- Ya has oído a la Directora, sigue preciosa, hazte a la idea
de que no estoy aquí.
Y seguí besando y lamiendo la vagina, que emanaba un líquido
dulzón sobre mi boca y que bebía con algo de ansiedad. Sentía que los temblores
de ella aumentaban por momentos y en dos minutos de frenéticas caricias mías se
corrió sobre mi cara.
Cuando consiguió serenarse un poco se retiró de mi cara para
sentarse sobre mi vientre y de cara al Rector, que sonreía, manteniendo mis
brazos sujetos con sus muslos. Yo miraba muy turbada, unas veces al Rector y
otras a la Directora.
- Hola Juan, no te había oído llegar. ¿Qué tal estás?.
- Bien cielo, parece que has disfrutado con esta zorrita,
¿eh?. La verdad, es que es una chica muy bonita, además de una lumbrera en
cualquier tema.
- Si, Dacil es una de las mejores de este centro. Dacil, ¿no
vas a saludar al Rector?.
- Hola señor, buenas tardes.
- Hola preciosa, por cierto que tengo que pedirte un favor
personal, Dacil. Me han solicitado ayuda para crear un aparato especial y he
pensado en tí como la mas idónea para realizarlo. ¿No te negarás verdad?
- Pues claro que no, señor. Pero, preferiría adecentarme un
poco, señor. Así me siento muy apocada, al estar desnuda.
- ¿Acaso eres mas que nuestra Directora, Dacil?.
- No, claro que no señor.
- Pues ella está tan desnuda como tú. ¿Deseas decir que la
Directora es una guarra y desvergonzada?.
- No, no, señor. No quise decir eso. Es que me siento un poco
amedrentada ante ud. estando así desnuda, nada mas que eso, señor.
- Juan, deja a la chica tranquila. Y tú, Dacil, no seas tan
simple. Os paseáis desnudas todo el día. ¿A qué viene tanta idioted?.
- Es verdad, perdonadme, soy una simple y una estúpida.
- Bah, Dacil, no le des mas vueltas. Venga, os invito a las
dos a cenar en mi casa.
- Si Juan, iremos las dos en cuanto nos arreglemos un poco.
- Nada de arreglos. Dacil me gusta así, desnuda y excitada. Y
no se hable mas. Elena, si lo deseas puedes ponerte algo de ropa, mas que nada
por el frío de la noche.
Ella se podía vestir para no pasar frío y a mí me llevarían
desnuda. Algo debían de saber, pero ya nada podía hacer. No me dejaron ni
lavarme un poco tan solo. Me sentía pringosa y la boca me sabía mal. Pero no
puse ninguna objeción a irme con ellos.
Bajamos por una escalera privada has el sótano en donde
estaba el parking privado. Sentí algo de frío, pero no dije nada. Y caminé a
paso vivo entre ellos dos hasta un BMW de la serie 5. Me quedé impresionada ante
el lujo de su interior. Me indicaron que yo me subiera atrás y ellos dos
delante. Me apoyé en el respaldo y mantuve mis manos juntas entre mis muslos,
para intentar no temblar de frío. Miré mis pezones y los vi erizados
completamente y mi piel estaba igual, pero ni se me pasó por la cabeza pedirles
algo de abrigo.
El coche salió del parking a toda velocidad y nos dirigimos
hacia su casa.
La temperatura exterior había descendido varios grados con
respecto a la de los alrededores de la Institución. Sentía frío y temblaba sin
poder contenerme. La Directora al mirar hacia atrás, se dio cuenta de los
esfuerzos que hacía y se lo dijo al Rector.
- Juan, la zorrita está temblando de frío.
- Pero bueno, Dacil. ¿Porqué no lo has dicho antes?. Mira que
eres vergonzosa.
Frenó bruscamente y salió del coche. Abrió el maletero y
cogió una manta, volviéndolo a cerrar a continuación. Acto seguido se montó en
su asiento y me tiró la manta, que cayó sobre mi cara. ¡Póntela!, me dijo. Y
arrancó a gran velocidad, mientras me cubría temblorosa. Agradecí el calor que
me proporcionaba la manta y un sopor grande se fue adueñando de mí, hasta quedar
vencida por el sueño. No sé en donde estábamos, aunque tampocopo me importaba,
cuando sentí unas manos que me vapuleaban. Salí del sueño casi de golpe. Estaba
lloviendo a cántaros y ví a la Directora aún dentro del coche. El Rector, era
quien me tocaba, para que saliera del coche.
Me agarré a la manta para salir, pero él me la arrancó de las
manos diciendo, que la manta era para abrigar, no para cubrirse de la lluvia.