Antes de mi experiencia con la madrastra de mi compañero de
escuela (leer "La madrastra dominante"), tuve un pequeño preámbulo como si fuera
un aviso de lo que iba a sucederme. Hoy en día como añoro recordar esas
vivencias aunque en ese entonces fueron terribles para mi niñez.
Tenía 10 años y vivía con mis padres en un cuarto en la
azotea de un edificio, yo era menudito y delgadito pues apenas medía 1.10 cms.
De entre todos los inquilinos había una señora viuda que era muy alta con cuerpo
voluptuoso ya que, según comentarios de mis padres, "ella era norteña". Yo salía
al patio a jugar con mis juguetes donde me encontraba con las señoras que iban a
lavar su ropa a los lavaderos que estaban ahí, entre esas señoras estaba la
mujerona que me impresiono por su enorme estatura que incluso mi padre quedaba
muy chaparrito a lado de ella.
En una de esas, un día una de mis pelotas se fué hacía abajo
de uno de los lavaderos, por instinto infantil yo fuí por ella que estaba junto
a los pies de esa señora, al acercarme me sorprendió ver esa firmes y blancas
piernotas desnudas que por primera vez en mi vida estuvieron cerca de mi. Yo me
agache y recogí mi pelota y como una sensación extraña me invadio opte por
alejarme de ahí los más rápido posible.
Pero en otra ocasión al estar jugando me tope con esa señora
y ella me daba la espalda ya que estaba en friega tallando y tallando la ropa en
el lavadero, ella, como siempre, llevaba vestido por arriba de las rodillas por
lo que me fijé otra vez en esas piernotas.
Durante la tarde me senté de cuclillas en el suelo del patio
y pensando en esas piernotas sentía un revoltijo debajo de mi estomago, tuve que
oprimir mis piernitas fuertemente para sentir algo placentero, abria y cerraba
mis piernitas con fuerza haciendo que esa sensación se agrandara más y más.
Desde ese entonces procuraba "cazar" a la señora para verle sus piernotas.
Aunque era niño, mi instinto me decía que quería ver algo más
así que un día y aprovechando que el patio estaba lleno de ropa tendida, como
sabanas, manteles, que servían para pasar desapercibido. Yo simulando que estaba
jugando y cubierto por una gran sabana que estaba colgada me acerque más hacia
esa señora y me agache lo más que pude para ver que había bajo su vestido, creí
que ella no se había dado cuenta de mi presencia porque estaba muy ocupada
tallando y tallando la ropa. Yo seguí con mi atrevimiento y me acerqué mas para
ver y ese extraño revoltijo bajo mi vientre aumentaba cuando aumentaba la visión
que alcanzaba mi vista bajo ese vestido, me sorprendió ver como esas piernotas
se engrosaban más y más conforme iba penetrando mi mirada hacia arriba, tan
embobado estaba que un grito de la señora me dejó congelado.
-¡que miras mocoso baboso!- con ese grito yo solo me senté en
el piso y simúle jugar con mis soldaditos y mis pelotas, pero ella se volteó y
dando unos pasos quedó frente a mi, yo solo alcé la vista para lo cual tuve que
doblar hacia atras mi cabeza completamente para verla. Era impresionante su
estatura, pues para mi, que era un niño y que estaba sentado en el suelo, se me
hacía muy, pero muy alta y grandota porque mi cabeza apenas daba a la altura de
sus rodillas. El miedo me invadió pues ella, con sus manos en sus caderas me
miraba con sus enormes ojos negros como si me quisieran fulminar, yo solo abrace
mis juguetes y poniendo cara de niño espantado (porque en verdad lo estaba) me
quedé mirándola temeroso pues no sabía que iba a hacer conmigo. Solo ví como
ella se acrcaba más a mi y con su rodilla empujo mi rostro con fuerza haciendo
que yo me cayera hacia atras. No sabía que iba a pasar pero ella me lanzó una
mirada fulminante que interpreté como si seguía viéndola ella iba a aniquilarme.
Después se volteó para seguir con su tarea doméstica. Yo presuroso, recogí mis
juguetes y me fui a mi cuarto. La señora me había infundido miedo con su mirada
penetrante y su enorme estatura, así que decidí ya no acercarme más y dejar todo
en el olvido.
¿y cuantas experiencias más habrán por ahí?