-anda iros a la mierda.
Responde un poco enojada Genoveva a una amiga con la que habla por teléfono.
Parécele ha propuesto de ir con la pandilla de amigas a ver la llegada de los
reyes magos hoy día 5 de enero. Tan sólo un muy sensible oído conseguiría oír,
además del improperio recién soltado por Genoveva, la voz de su amiga que sale
por el auricular del teléfono.
-Teléfono: ~ pero si va a ser ~ muy divertido ~ ver a todos los niños saltar ~
para tomar los caramelos ~ que lanzan los reyes magos ~
-Genoveva: ¡pero por favor Apolina! dime cuantos años tienes!
-Teléfono: ~ lo sabes bien ~ 10 meses menos que tú ~ pero a enero tenemos la
misma edad ~ catorce.
-Genoveva: ¡sólo diez meses? estás segura que no se trata de diez años y tienes
4?!
-Teléfono: ~ ay que borde ~ parece que te esté pidiendo que me dejes el novio ~
-Genoveva: no Apolina, pero que no somos niñas ya, se nos van a reír si nos ven
ahí esperando los reyes magos.
-Teléfono: ~ pero qué dices ~ si a ver los reyes magos va ~ gente de todas las
edades ~ van los niños pero también van ~ sus padres, sus hermanos, ~ sus
primos, y en resumen de todas la edades están ~ ahí viendo pasar la cabalgata.
-Genoveva: pero ua, que me tiene un poco harta la puta historia de Melchor,
Gaspar y Baltasar. Llevo desde los tres años asistiendo al hipócrita espectáculo
y quiero librarme unos años.
-Teléfono: ~ en parte tienes razón ~ todas llevamos desde ~ niñas viendo pasar
esa falsedad ~ y estaría bien olvidarse de él una temporadita.
-Genoveva; pues allí está, a mi esta tarde que no me busquen en la avenida.
-Teléfono: ¿pues entonces qué hacemos?
-Genoveva: pues.. no sé, la verdad es que hoy estoy un poco de mal humor, por
cosas mías.
-Teléfono: dime, ¿qué te pasa?
-Genoveva: nada, cuando he dicho cosas mías es porque quiero que sigan siendo
mías.
-Teléfono: uh, ¿no será nada grave?
-Genoveva: no, tranquila, no es nada fisiológico, sino mental, ya me entiendes..
-Teléfono: oh bien, pues nada, te deseo que te recuperes.
-Genoveva: así será, mañana ya se me habrá pasado la mala luna.
-Teléfono: pues nos veremos mañana, en casa de Estilita a las 4 como siempre
¿vale?
-Genoveva: vale.
-Teléfono: pues nosotras... espero que no te enfades, pero iremos a ver los
reyes. ¿Qué sinó?
-Genoveva: claro, claro, ya te he dicho que hoy estoy de mala luna.
-Teléfono: pues lo dejamos así; mañana se te habrá pasado.
-Genoveva: de acuerdo, en casa de Estilita a las 3.
-Teléfono: a las 4.
-Genoveva: ay sí, es verdad, pues venga, hasta luego.
-Teléfono: hasta lue.. -chas-
Genoveva cuelga el teléfono y se miraría a un espejo de tenerlo delante, pero
afortunadamente no lo tiene y puede no ver esa malhumorada cara que hace unos
días que la acompaña. Genoveva se encierra el resto de la tarde en su habitación
escuchando esta, esta otra, y esta otra radio. La radio es una de las cosas más
difíciles de aburrir, pero una chica de cator años 6 horas encerrada en una
habitación, termina, siguiendo las leyes de la naturaleza; aburrirse. Cuando
llega la hora de cenar, Genoveva sale de su recámara y se dirige al comedor
donde se estará organizando el resto de la familia. Allí los encuentra a casi
todos; a su mamá, a su papá, a su hermano Alacrino, un par de años menor que
ella, y a la luz de sus ojos; su hermanita Daphne.
Daphne está, como casi está siempre, con una enorme sonrisa pegada en su virgen
e impoluta carita.
-Genoveva: hola Daphne.
Dice su hermana dándole un besito en la mejilla.
-Daphne: ¡hola!
-Genoveva: ¿qué haces aquí despierta? que los reyes no te van a traer nada.
-Daphne: ¡aún no es hora! no son ni las 9!
-Genoveva: vale, pero ya sabes que si a las diez no estás con los ojos cerrados
y dormida los reyes lo van a ver que no lo estás, y pasarán de largo.
-Daphne: lo estaré, a las 10 estaré dormidísima!
Dice la niña clamando iracunda con la ilusión del regalo que espera le sea
dejado esta noche de los reyes magos.
-Genoveva: claro claro, Daphne, a las 10 estarás dormida y entre las 2:00 y las
5:00 los reyes pasarán y nos dejarán los regalos.
Dice Genoveva hubiéndosele el desaliento de la tarde apropiado de nuevo de sus
ojos, su rostro y su corazón. Genoveva se sienta por fin en la mesa familiar y
deja que el resto de sus cercanos se ocupen de la conversación durante la cena.
Ella resta cabizbaja pero ese esplendoroso rostro que luce no consigue engañar a
su madre.
-Mamá: qué te pasa Genoveva, ¿no te alegra la fiesta de hoy?
-Genoveva: oh sí, claro, es que esta noche dormí un poco mal.
-Mamá: oh bueno, pues hoy vas a hacer como Daphne, a las diez en la cama.
-Genoveva: sí, creo que es lo que más me conviene.
Terminada la cena Genoveva acompaña con su charla de fantasía a su hermanita
Daphne, acompáñala el resto de la últimas hasta que la ley de la noche de reyes
llama a su hermana a dormir. Genoveva lleva a su hermanita a la habitación y
después de arroparla en la cama le da un besito en la frente.
-Genoveva: ya sabes, a dormir.
Daphne ni tan sólo responde sino que cierra los ojos y cuando trata de
descubrirla Genoveva;
-Genoveva: Daphne, Daphne, ¿estás ahí?
Sigue inmóvil con los ojos cerrados y si no se ha dormido ipso facto, la ha
engañado muy bien. Genoveva se levanta de enfrente la cama y antes de salir de
la cámara se gira para contemplar la más ilusionada persona en el mundo que
conoce, Daphne sigue en la misma posición que la dejó con los ojos cerrados y ha
la magia de la noche de reyes conseguídole lo que millones de personas para
ello, necesitan un hipnótico*1. La puerta de la recámara es silenciosa cerrada e
igual de silenciosa se cierra la de la cámara de Genoveva, cuando esta, no
viendo nada más estimulante que hacer que cerrar los ojos, se mete en ella y da
por terminado el día.
*1 Hipnótico: medicamento contra el insomnio.
Genoveva se desviste y con la rapidez que exige la gélida temperatura de enero,
se calza un grueso pijama. La muchacha se mete en la cama y enciéndese la radio
activándole además, esa cuenta atrás que hará que dentro de una hora, cuando
encuéntrese ella dormida, se apague automáticamente.
-Genoveva: esta... 101 FM, radio clásica, vaya una adolescente que soy de
escuchar música clásica, pero hoy no me apetece nada más.
Genoveva cierra los ojos y acompañada por los sonidos que fueron diseñados hace
más de tres siglos, se duerme casi, nunca igual, tan rápido como su hermanita.
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-----------6/1/2007-00:40-----------
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Algo hace despertar a Genoveva, ¿qué habrá sido? un ruido? demasiado frío? un
exceso de temperatura? hambre/sed? Genoveva decide que lo mejor será comprobarlo
y después de despejarse un poco se levanta para ir a la cocina. Se ha olvidado
la chavala completamente del declive de esta tarde, y ni tan sólo piensa en que
estamos en la noche mágica, cuando, en la noche que todos los niños deben estar
durmiendo, sale de su habitación y a oscuras se dirige a la cocina. La luz de la
nevera al ser abierta es la primera luz que ve en este inusual despertar cuando
para sacar el tetabrik de leche ábrela. Genoveva sigue aún con la barata luz de
la luna cuando es llenádose un vaso.
-glup-glup-glup-
Suena la leche entrar por la garganta de la chica cuando de pronto otro ruido
entra en escena. Son unas lejanas voces de hombre pero el silencio de la luna
permite que Genoveva entienda alguna palabra.
- cuomo vamo, Gaspar hombre blanco, yo no voy a ve a mi familia en se plan, mi
no gustar de máquinas que hacen tal estruendo porque recuérdanme al león de la
selva -
- no seas capullo Baltasar, que si aprendiste a leer en dos semanas puedes
perderle el miedo a los helicópteros -
- callaros un poco que no estamos en el desierto... un día nos van a descubrir
unos niños o sus padres y va a ser el peor de los peores -
- pero que dise, si nos descubren nos largamo y lo dejamo sin regalo, y aquí se
cabó todo, eh la ley, la ley de la selva, ju ju ju -
- ay cállate Balta, tú y tus negradas, parece mentira que te escogiesen rey -
La conversación que sigue no llega a ser comprendida por Genoveva porque está su
mente flipando mandarinas. Según lo que escucha estos tipos son Melchor, Gaspar
y Baltasar, los reyes magos de oriente que en la noche de hoy traen millones de
regalos a los niños.
-Genoveva: no puede ser (piensa Genoveva) esto es que me estarán gastando una
broma. Papá y mamá o.. no, ellos no, ¿pero a quien se le ocurriría una broma
así? Decirle a tres tíos que se disfracen como (ya han llegado lejanamente las
voces al campo visual de Genoveva y ve tres hombres, los más típicamente
vestidos de reyes magos de la navidad, tres.

-Melchor(el de la barba blanca): a ver, ¿quien de vosotros tiene la carta de lo
que querían los niños de esta casa?
-Gaspar(el de la barba castaña): yo, déjame ver.
El rey Gaspar se mete la mano debajo de su ropaje y extrae un PDA.
-Gaspar: a ver, domicilio código 67FO85YT65GF, aquí vive una niña que se llama
Daphne, un niño que se llama Alacrino y una no tan niña pero niña aún que se
llama Genoveva.
Al oír tal calificativo a ella dirigida de no tan niña pero niña aún, los
dientes de Genoveva se aprietan de rabia. En cualquier otra circunstancia habría
estallado a improperios y lanzádose al cuello de quien le dijera eso. Pero
recordemos que Genoveva está escondida y esta es la primera vez que, aún no
creyéndoselo, ve los reyes magos.
-Baltasar(el negro): tre niño, ay va, se noz va a rompé la espalda por traé
regalo a tanto niño.
-Melchor: no te quejes que los reyes de hace 1000 o 2000 años sí que tenían
trabajo en cargar lo regalos. Pero desde que se inventaron las cápsulas Oypoi
nuestro trabajo se ha facilitado navidálmente.
-Baltasar: fale, pero que lo niño de hace 1000 o 2000 años no noz pedían las
cosas que nos piden las criatura de hoy. Dime Gaspar, ¿qué toca a esta casa?
-Gaspar: una play-station 8 para el niño que se llama Alacrino, una muñeca
rompe-corazones para la niña que se llama Daphne, y un celular para la no tan
niña llamada Genoveva.
-Melchor: pues venga, que nos quedan 50 millones, 445 mil, ochocientas veinti
cuatro casas para visitar esta noche, es cuestión de ir espabilando.
El rey Melchor se saca un aparejo parecido a la PDA de Gaspar e introduce en su
teclado electrónico unos cuantos datos. Suelta el aparejo en el suelo y los tres
se alejan de la posición.

-Chuuuuuuumb-
Una densa nube de blanco humo acompaña el ahogado ruido que hace la que parece
ser la cápsula Oypoi, y tras difuminarse este aparecen en el suelo, al lado del
aparejo los regalos requeridos por Daphne, Alacrino y Genoveva.
-Baltasar: venga va, ¿habéis vitto onde están situado lo calcetines?
-Gaspar: sí, ahí colgados de la chimenea, como es típico.
Los tres reyes toman los regalos y los depositan cuidadosamente al lado de los
adorables calcetines colocados en esta noche de navidad con infantil ilusión.
Sin decir mucha palabra más, la tarea está hecha, los tres reyes parecen
largarse tan rápido como han venido. En esto que el llamado Melchor recuerda
algo con lo que debe tener cuidado.
-Melchor: esto, esperadme en la puerta, que tengo que tomarme una pastilla para
el corazón. Voy a tomar agua en la cocina.
-Gaspar-Baltasar: vale.. apúrate.
Melchor sigue, como han hecho los tres todo el rato, moviéndose sigilosamente y
acude a la cocina en que Genoveva está escondida mirándolo todo por el rabillo
de la puerta. Genoveva lo ve venir y con la misma alarma que sentiría un soldado
norte-americano en Vietnam que ha sido alertado que su posición va a ser
bombardeada, trata de esconderse o bien piensa donde hacerlo, porque no hay
sitio. Los próximos pasos del rey Melchor no dan, peró, merced alguna y este
llega. La puerta de la cocina se abre y lo único que le queda a la muchacha es
esconderse tras de esta misma que se abre. Lamenta horrores Genoveva pues el rey
opta por cerrarla después de entrar él. Aún no la ha descubierto pero se
encuentra en máximo riesgo. El rey no percibe que se encontraba una muchacha
tras de la que ha cerrado puerta, y aún en la oscuridad de la luna que acompañó
a esta desde que decidió levantarse a comer algo, el rey abre la nevera y se
sirve un vaso de agua.
Genoveva está temblando de pánico, se encuentra sin cubriente alguno entre ella
y el rey mago y aunque este no la ha descubierto hay un 50% de posibilidades de
no librárselo. Con excelente educación el rey Melchor mete el vaso usado dentro
del friega-platos.
-Genoveva: . .. luna . .tápate . (reza Genoveva)
Parece ser su rezo oído por nuestro señor y una opaca nube decide el momento de
pasar por delante la luna. Pero maldita sea porque Genoveva lo rezó demasiado
temprano y el rey Melchor se demora apenas 5 segundos más en colocarse bien la
gorro-corona navideña. La nube bendita termina de pasar por delante de la luna y
esta vuelve a otorgar una mísera iluminación a la cocina en que trata de hacerse
invisible Genoveva. Mísera pero que no se ve la muchacha con valor de soportar
su contemplo, Genoveva cierra los ojos y trata de pegarse lo que más puede al
rincón de la pared y quizá conservar su secreto. Oye la muchacha que los pasos
del rey se acercan a la puerta y oye como la manecilla es accionada.
-Genoveva: (pensa) . . me he salvado . se va ..
Oye como la puerta también se empieza a abrir pero una bala atraviesa su corazón
cuando el que tiene tan conocido ruido de apertura de la puerta de la cocina se
detiene súbitamente. No se atreve la muchacha a abrir los ojos, quizá es que el
rey ya ha salido pero el miedo aprieta su corazón como apretaría el puño de un
boxeador la esponja con que se limpia la espalda.
Por fin la intriga se decide, para mal pero honradamente se decide. Genoveva
siente una mano que le da un par de palmadas en la cintura.
-Melchor: ¿estás bien? je je (sonríe el rey al abrir Genoveva los ojos) claro
que sí estás bien, je je, no podrías estar mejor.
-Genoveva: hola.
-Melchor: hola bonita, ¿qué hacías escondida? pretendías descubrirnos? pero si
tú ya no tienes edad para creer en los reyes magos.
-Genoveva: ¿cómo que no? pero quien sois vosotros? sólo podéis ser ladrones.
-Melchor: no exactamente, somos los reyes magos, je je.
-Genoveva: pero ¿no me has dicho que no tengo edad para creer en los reyes
magos?
-Melchor: claro, no tienes edad, pero si crees en ellos, existen.
Genoveva se queda callada pues poco tiene a discutir una chava como ella con un
que ejerce su santa labor desde hace más de 2000 años.
-Melchor: tú debes ser Genoveva ¿verdad?
-Genoveva: sí, y ¿tú eres Melchor?
-Melchor: sí claro, el de la barba blanca.
-Genoveva: fffffff, os estáis riendo de mi, sois unos amigos de papá y mamá que
os han dicho que me gastéis esta broma, para animarme, alentarme un poco en
estas funestas navidades que estoy pasando.
-Melchor: no, no conozco a tus papás.
-Genoveva: sí que los conocéis.
-Melchor: que no, que no sé ni cómo se llaman. Bueno podría mirármelo en la PDA
de Gaspar, pero laboralmente sólo tenemos que saber los nombres de los niños. O
de los no tan niños, je je.
Dice el rey Melchor pellizcándole la barriguita a la no tan niña.
-Genoveva: anda va, vete, que no me creo nada. Mañana papá y mamá me preguntarán
si vi a los reyes magos y se reirán de mi.. hasta mi hermanita Daphne que tiene
5 años se reirá de mi ingenuidad.
-Melchor: que no, que te digo que mi nombre es Melchor y mi misión es en la
noche del 5 al 6 de enero traer regalos a los niños españoles.
-Genoveva: que te vayas joder, que eres amigo de mis papás. Ostia santa,
mecagüen to lo que parió Dios...
Melchor se siente un poco ofendido por lo que dice la chavala, y viendo que
tiene que emplear armamento pesado para que la "no tan niña" crea en la magia de
la navidad, la toma de la cara y la que furiosa va a sacudirle no sabiendo ni lo
que hace, recibe un con agresiva lengua beso que la deja boquiabierta.
El rey Melchor se presta a la "no tan niña" para que le pase el asombro y juega
con cariño con su lengua. La muchacha aún no se acaba de creer lo que le está
pasando. Pero con una lengua ajena dentro de su boca va examinando la situación;
me estoy besando con el rey Melchor, pero eso no puede ser porque los reyes son
los padres, pero este tío los estoy tocando y me está tocando, no es un sueño. Y
no puede ser amigo de mis padres porque qué amigo de mis padres me morrearía en
mi propia cocina estando ellos dormidos. Estas ropas que toco (las manos de
Genoveva responden a las que siente en ella y también acarician la ropa del rey,
es más complicado para ella acariciar a uno que va vestido de rey mago de la
navidad, que para dicho rey manosearle las carnes por encima de un, aunque
grueso, pijama) Estas ropas que toco no parecen un disfraz de carnaval. Conozco
los tejidos de los disfraces de carnaval y son siempre nuevos, lisos y
sintéticos, y esta túnica (acaricia Genoveva el melenudo abrigo que lleva
Melchor) está bastante usado y tiene no tacto de disfraz, sino que tiene tacto
de lo que es, túnica de rey...
Esta la mano del rey Melchor haciéndole un aro justo por debajo de un pecho
cuando este se le separa.
-Melchor: ¿qué te ha parecido? soy un ladrón, un amigo de tus padres o ... el
rey?
-Genoveva: . . .. . pero ... no puede ser... . cómo van a existir unos reyes
salidos de la nada y que traigan regalos a todo el mundo. .. . es absurdo.
-Melchor: no te acabo de ver convencida. .. . a ver.
El rey Melchor vuelve a tomar a la muchacha y reanuda su alentador ataque. Este
ya no pilla por sorpresa a la chavala y a diferencia de la vez anterior ahora su
boca está abierta cuando entra en contacto con la de Melchor. El rey vuelve a
expresar con su lengua la buenaventura de su alma y va quedando cada vez más
metros rezagado el enojo que asaltó la muchacha sintiéndose camelada por unos
amigos de sus padres. Las manos del rey acarician también con el literal
antónimo de "rechazo" las perfumeantes pieles de la chica que siéntese enajenada
en un sueño del que quizá no es necesario despertar. Genoveva queda olvidada de
todo temor de estarse besando en la misma cocina de su casa con un desconocido
pudiendo ser descubierta por cualquier familiar. Un casi desconocido en persona
pero que en el fondo fue una de las primeras personas o personalidades que
conoció en las primeras etapas de su vida. El besuqueo ha alcanzado una cercana
confianza y saborío cuando el rey agriamente interrumpe.
-Melchor: atiende un momento, que mis compañeros me esperan.
-Genoveva: ¿uhm?
-Melchor: sí claro, tenemos que esta noche ir a miles de casas, les diré que se
las apañen un rato sin mi que ya los alcanzaré.
La muchacha se queda un instante sola en su cocina y recapitula para acabar de
creerse, o como mínimo intentarlo, que el rey Melchor les está diciendo a sus
compañeros que se vayan a repartir regalos a los niños porque él... alguna
excusa se inventará. Piensa Genoveva mientras en el fondo aguarda impaciente ese
al que hace un rato estuvo a punto de propinar un golpe, pero el cariño con que
ha movido la lengua dentro de su boca ha héchole desear conocer más bien esa que
hasta el momento hubo creído personalidad fantasiosa. El rey Melchor re-entra en
la cocina en unos segundos a la vez que oye Genoveva que se cierra, tan
silenciosamente como acostumbra a hacerlo ella, la puerta principal de la
vivienda.
-Melchor: les he dicho que me duele la barriga y que descansaré un rato, para
unírmeles después.
-Genoveva: vale pero... es que... aún no me lo acabo de creer... ¿quienes sois?
-Melchor: ay Genoveva Genovevita.
Dice el rey tomándole de nuevo el costado y terminando su humil burla empleando
su boca para comer el cuello a su ilusionada niña.
-Melchor: uhmm, uhmm.
-Genoveva: no puede ser.. no puede ser... esto es un sueño.. me pellizcaré y
despertaré.. uhmm.
Gime la muchacha mientras el rey mago Melchor combina esa suya lengua que
estimula su arteria carótida, con esas duras manos que por contra palpan una de
las más tiernas carnes humanas del planeta, interrumpiendo y haciendo inseguro
el juvenil tono de voz de la chica.
El rey Melchor usa sabiamente un par de cortos minutos en convencer sin el uso
de las palabras, a la chica que aún no hace ni 10 años que creía en la magia de
los reyes magos. "No tienes edad para creer en los reyes magos" Resuena esta
transparente frase en la mente de Genoveva, una de las primeras que oyó del
hombre que la besa ahora mismo. Y segundos después dijo; "pero si crees en
ellos, existen" Sin duda es cierto, sin duda es cierto es otra que ahora ve
transparente frase Genoveva. Y más sintiendo los estímulos que empezó la chavala
a sentir en el cuello, y ahora siéntelos multiplicados con una personalidad
fantasiosa comiéndole un pezón.
-Genoveva: uhmmm, no puede ser.. uhmmmm.
-Melchor: claro que es hija, chup, claro, chup, chup, chup.
-Genoveva: ooooh, sigue Melchor.... uhmmm, vuelvo a creer el los reyes magos..
síí.. con catorce años mi fe en la navidad española ha vuelto, uhmmm.
El rey mago aprecia que toda virtual barrera personal que hubiera existido
sostenida por la chica, ha desaparecido para dejar el mismo rastro que hubiera
dejado la existencia de agua en el planeta Marte; quizá existió, nunca
volverá.... Por ello pierde la cautela y cuidado que de tener ha cualquier ser
humano del mundo con una joven chavala aún descubriendo las verdades y mentiras
del mundo, métele cariñosamente una mano dentro del pantaloncito del grueso
pijama. La muchacha no espera que esa mano llegue a su destino, nada más notarla
en ese camino que vez alguna soñó, la toma con la suya propia para si no fuera
suficientemente experto el navideño rey en degustar jóvenes, indicarle o como
mínimo enseñarle más la mejor manera de meter la mano dentro de una muchachita
imberbe.
-Genoveva: . . muac . . muac. . espera .. .uhmm . . muac ... . así. .. . muac .
... .uhm .. ¡uhm! ... espera espera.. muac .. así. uhmm, sí, sí. .. sí. . uhmmm,
sí, sigue, sigue,.. va.. mételo.. sí, ¡uuuuhhmmmmm! uhmmm, sí, sí, uhmmm, aaaah,
mm, sí, oooh, ohhmm.
El dedo del rey mago ha entrado dentro de la abertura sexual de la chica. Ella
lo ha guiado bien pues si bien no es la primera incrédula a la que el rey
Melchor hace recuperar la fe, toda mujer es diferente y quiere esta que le sea
metido el dedo en el coño a su exacta medida.
-Genoveva: ooooh, síí.
Las manos de la muchacha siguen siendo cautas y tímidas, por lo que es el rey
Melchor quien a propósito se baja los pantalones y pone la excitada mano de la
muchacha en su trabajadora verga. Genoveva apenas ha soñado en un momento como
este por lo que tómala con extrema torpeza y tiene que ser el rey Melchor quien
se lo indique.
-Melchor: espera.. espera.. tómala con cuidado.. así.. ahora mueve tu mano
arriba y abajo, pero lentamente.. así... mmm.
Genoveva es una atenta estudiante y así mismo préstale su debida atención al
primer hombre que le enseña como tratar un pene. La mano de la chica aprende
rápido a hacer una cuidadosa paja al rey y este lo goza entregando su más
bondadoso cariño en la rajita de la chava, con la ayuda de su dedo.
-Genoveva: uhhmmm, ooooh, síííí, síííí, oooooh.
Los potentes estímulos neuronales que sacuden el sistema parasimpático de la
chica, oblíganla a tomar con las suyas propias ese ancho brazo que le mete un
único y estrecho dedo, pero que le representa lo más grande y gordo que ha
entrado en ella por sus novicios labios inferiores.
-Genoveva: aaaaah, aaaaah, aaaaaaah, aaaah.
Alarmado por la suprema sensibilidad de la chica, el rey detiene su habilidoso
manoseo e invítala a ir a un sitio más discreto.
-Melchor: ¿podemos ir a tu habitación?
-Genoveva: oh sí, claro, vamos.
La muchacha y el rey Melchor se toman de la mano y con la chica delante se
encaminan por ese que tan sólo ella conoce camino hasta sus aposentos. Salen de
la cocina con la luz cerrada, así mismo recorren el pasillo y en la oscura
habitación de Genoveva entran para después de cautelosamente cerrar la puerta,
encender la luz y lanzarse por fin, sin cuidado necesario alguno, uno a los
brazos del otro. El grueso camisón del pijama de Genoveva no tarda en caer al
suelo, y aún teniendo ella unas apropiadas reservas de grasa en los pechos que
la protegen del frío, siente como lo está fría la habitación y pide a su pareja
por meterse en un sitio más pertinente.
-Genoveva: brrrr, qué frío.. metámonos en la cama.
-Melchor: sí claro.
Genoveva abre la cama y se mete ipso facto en ella pero el rey Melchor espera
junto al interruptor de la luz. Cuando la chavala está tapada el rey apaga la
luz pero tarda unos instantes en introducirse en la cama. Genoveva oye en la
negra oscuridad de la habitación sin ventanas que Melchor se está desnudando.
Oye la muchacha que van cayendo pesadas prendas hasta que lo que oye son unos
desnudos pies que se aproximan a ella. Siente un frío soplo de aire cuando la
manta esle levantada a su lado y un mucho más voluminoso cuerpo que el suyo se
mete dentro. El rey se tumba, no habiendo mucho más lugar para hacerlo, encima
de la misma muchacha. Dos animosas lenguas vuelven a establecer contacto
inmediatamente y ahora dos casi desnudos cuerpos también están en íntimo
contacto. La única prenda que los separa son los pantalones de Genoveva que
cariñosamente y sin asustar a la inocente chava, son bajados para perderse en la
profundidad del lecho. Cuando no queda ni un centímetro de ropa en el interior
de la cama, el cuerpo de un hombre y el de una mujer están abrazados como lo han
estado en la historia de la humanidad, quintillones y quintillones de veces.
Sólo impera la diferencia de que uno de ellos es un ser legendario del que mucha
gente está convencida de su inexistencia carnal, y la otra es una bella y joven
mujer que recién ha visto derrumbados sus aparentemente maduros conocimientos
para dar, volver a dar paso a unas aparentemente infantiles creencias que sin
duda la acompañarán el resto de su vida.
-Genoveva: muac.. muac.. mmm.
Gime de placer la muchacha sin por ello estar sometida a ningún intenso
estímulo, sino simplemente sintiendo con volcana pasión como un pene roza aquí y
allá en todos los sitios más cercanos a su entrepierna, lugar en que
técnicamente, según los estudios que ha tenido, y las fotos que ha visto, está
destinado a entrar.
El rey Melchor utiliza una de sus que hasta el momento usaba para abrazar la
cabecita de la niña manos, en tomar su propia verga y dirigirla a ese sitio a
que sabe que está destinado desde hace muchos más años que su víctima. La niña
es consciente en todo momento de lo que está pasando y supuestamente pasará,
pero se mantiene firme y valiente y no tiembla cuando nota que la gruesa cabeza
de la verga se le inserta en la tirante abertura vaginal.
-Genoveva: hm, muac, m, muac.
-Melchor: tranquila.. piensa en el amor de la navidad, la familia, la ilusión de
los niños, la felicidad mundial, los ángeles, las... la virgen María.. sí..
piensa en ella.. que fue fecundada por el espíritu santo.
-Genoveva: sí... sí.. la virgen María.. yo soy la virgen María y quedaré
fecundada por un ángel, aún virgen concebiré... sí..
-¡ iiiih !
Exactamente tras esta última palabra ha notado la chica que la verga ha dado un
amplio paso hacia adelante.
-Genoveva: um, hm, hu, hu, hu.
Sin haber recibido ninguna bofetada ni haber sido humillada delante de su chico
favorito ni haber sufrido tristeza alguna tremenda, pero la niña empieza a
llorar.
-Genoveva: hu.. hhu hu hu.. snif.. hu hu hu... snif..
-Melchor: no pasa nada.. no te apenes cielo, ya está, ya ha pasado todo.. ya
eres santa.. je je, santa, muac, muac, muac.
Empieza a besar el rey Melchor con cariño los labios de la muchacha premiando
con vitoreo la demostrada valentía de la chica. Ha soportado que toda la verga
del rey se le metiera dentro y lo único que ha dejado escapar han sido unas
mudas lágrimas.
-Melchor: muy bien hija, eres la mejor, muac, muac, eres valiente cual la esposa
de Conan.
-Genoveva: snif.. snif.. quien era Conan? . ..
-Melchor: uhmm, otro personaje ficticio, como yo..
-Genoveva: je je je, tú no eres ficticio.
-Melchor: no claro, si crees en mi existo, recuérdalo.
-Genoveva: ja ja ja ja.
Estalla en una dulce carcajada la muchacha, aún con una gruesa verga dentro la
vagina con el triunfo fresco.
-Genoveva: claro que existes, claro.. muac, muac, muac.
La muchacha recupera su ánimo y retorna a su juvenil jugueteo para besarse con
el hombre que le ha hecho este tan especial regalo de navidad.
-Melchor: muac, muac.
Poco a poco las dos personas recuperan su pasión carnal y a la vez que se
excitan las lenguas de estos, la cintura del rey retoma un pausado movimiento
para entrar y salir de la pucha de la niña.
-Genoveva: uhmm, uhmmm, uhmmm, uhmmm, uhmmm.
Cuando la verga ha adoptado un ritmo adecuado y los gemidos de la chica
revelarían al médico más necio del mundo que no son de dolor, las bocas se
separan pues ningún estímulo adicional les es necesario cuando nota él una
prieta vagina que le masajea el pene, y ella una rompedora extremidad viril que
la convence de querer ser mujer el resto de la vida.
-Genoveva: aaah, aaaah, aaaah, aaaaah, aaaah, aaaah, aaaah, síííí, síííííí,
síííí, ooooh, sííííí, síííí.
Fría estaba la habitación personal de Genoveva cuando los dos entraron, pero
debido al amorío como mínimo las almas de los dos sujetos están hirviendo por lo
que las mantas caen al suelo revelando las más bellas curvas humanas que puedan
existir; cuando unas están junto a las otras.
-Genoveva: ooooh, síííí, mi rey, síí, oooh, te quiero, te quiero, mi rey,
sííííí.
El rey Melchor; la madre del cordero, siente también, como siente Genoveva
cumplida su petición que hizo a los virtuales reyes magos a mediados de
diciembre. Siente también el rey Melchor cumplida su ilusión navideña. Quien
diríale que el rey sólo se encarga de traer regalos; él también tiene una
ilusión navideña que le es otorgada cada madrugada del día 6 de enero. En este
año este plateado sueño se llama Genoveva, y el año que viene quizá también su
nombre empieza por G, o quizá no. Qué más le da al rey Melchor el nombre del
sueño del año que viene.. lo importante es la ilusión por la navidad y el amor
que es entregado de todos por todos.