Mamá había llegado bien borracha de su frustrado viaje, ya
dije que tuvimos que acostarla entre tres. La tapamos y la dejamos descansando
en su cuarto, tranquila, yo al día siguiente ya le compraría una "sal de
andrews" para que se le pase el mareo.
Clau y yo estábamos trapo por todo lo que habíamos hecho ese
día, también nos fuimos a dormir. Claro que yo estaba entusiasmado porque
Sandra, que es la mejor amiga de mi mamá y de paso, amiguita mía también, me
había dicho que quería hablar conmigo para el día siguiente conmigo sobre algo
importante. Seguramente quería que le arrime el piano, como siempre, aunque la
forma en que me lo dijo no era como la de siempre.......
Y yo no podía dormir, me di vueltas en la cama pensando en
todo lo que podría hacer con Sandrita al día siguiente. Finalmente, a eso de las
2 de la mañana, recién me pude dormir.
No sé muy bien cómo pasó, pero en medio de la noche sentí que
la puerta se abría. No me importó mucho, la verdad, pero sentí que era mamá, y
que ella entraba a mi cuarto. Seguramente estaba buscando algo, pero de a
contraluz se veía que estaba vestida con una batita cortita transparente. Por
instinto se me paró mi fierro.
Me hice el medio dormido y de pronto pude ver con los ojos
entreabiertos cómo mamá se subía encima mío y me bajaba el pantalón de dormir,
me sacaba mi palo y de pronto me empezaba a cabalgar, aunque en realidad le
estaba rozando por fuera.
Se sentía rico, en realidad mamá nunca me atrajo, ella es
alta, morena y de buen cuerpo y linda cara, pero la madre es sagrada y con ella
nunca me atrevería a hacerle nada. Sin embargo, empecé a sentir que me la estaba
penetrando, mi palo se puso más caliente y más duro, ella me cabalgaba sin
miedo, yo veía cómo se sacaba su sostén y se empezaba a masajear sus tetazas,
mientras murmuraba cosas que no pude entender.
Se sentía riquísima la presión que la concha de mi madre me
hacía en mi palo, yo ya me había dejado llevar y no me importaba nada, de pronto
no aguanté más y me corrí dentro de ella. Me asusté porque tenía miedo de dejar
a mi propia madre embarazada, pero luego descubrí que no era así, ella se bajó y
se puso a chupar mi palo con semen como loca, debo admitir que fue la mejor
mamada que me habìan hecho hasta entonces. Cuando terminó, se echó a mi costado
y me murmuró al oído, gracias hijito mío, te amo, me dijo.
Todo me pareció confuso, apenas y luego escuché que me decía
"te lo regalo" y luego escuché que se cerraba la puerta. Me quedé un ratazo en
mi cama, echado con los ojos cerrados sin decir nada. Luego prendí la lámpara
para ver qué había pasado. Mi pantalón de dormir estaba bajado y a un lado de mi
cama estaba el sostén y el calzón negros de encaje fino que mamá me acababa de
"regalar". Al toque, los guardé en mi cajón con llave, donde tenía varias
cositas mías y trofeos de conquistas anteriores.
Me dormí, exhausto, y al día siguiente vi a mamá dormida,
toda calatita en su cama, solo tapada por su colcha. Quise hacerle el amor allí
mismo, pero pensé en si realmente valía la pena, seguramente lo de la madrugada
lo hizo borracha y luego no se acordaría, creo que fue así, porque después de
que despertó y se recuperó, me trataba como siempre lo había hecho.