Lo que quiero contaros es muy fuerte, además no puedo
confesárselo a nadie, ni de mi familia ni amigos porque entonces sería peor el
remedio que la enfermedad.
Primero me presento, soy Quique, tengo veintitantos años y
creo que falsa modestia aparte soy bastante guapo, o por lo menos así me dicen
las chicas. Por cierto siempre he tenido bastante éxito con ellas y sin ser
fantasma reconozco que me he acostado con unas cuantas, es por eso mismo que lo
que me ha pasado todavía me intriga más.
Al grano, empecé a salir más o menos en serio con una chica,
Patricia que aparte de ser bastante agradable, simpática y esas cosas estaba y
está muy buena, después de un tiempo de salir, como suele ser normal nos
acostamos juntos, y desde entonces lo íbamos haciendo con cierta frecuencia, yo
creo que ambos disfrutábamos y bastante pues aunque nos apañábamos donde
podíamos, éramos capaces de disfrutarlo.
Unas veces lo hacíamos en el coche, otras en algún paraje
tranquilo y si tocaba lluvia o frío pues el portal de su casa, en casa de alguno
de nosotros cuando por fin no había nadie. Patricia pertenecía a mi grupete de
conocidos y nunca fue la más lanzada, ni la más promiscua, era y es bastante
discreta.
Después de casi dos años de salir juntos y de acostarnos,
casi todos los fines de semana como mínimo, llegó el verano y nos planteamos
escaparnos juntos de vacaciones, el problema es que los dos estábamos bastante
cortos de "money", por tanto ya casi habíamos desistido de poder irnos juntos
por ahí.
Yo un día lo comenté en casa y mi padre que es como es le
dice a mi madre que porque no podemos irnos los cuatro y alquilar un apartamento
en Salou, así saldría un poco mas barato que el hotel y es mas cómodo, aunque
todo el trabajo quedaba para mi madre que no estaba muy de acuerdo.
A mi no atraía especialmente la idea, pues nos pasaríamos
todas las vacaciones bajo el control de mis viejos y lo que yo quería era estar
tan solo con Patricia y cansarnos de follar.
Aún así se lo comente a mi novia y ella más practica me dijo
que era mejor eso que nada, además estando de vacaciones siempre tendríamos más
oportunidades de estar solos. Por tanto lo comenté en casa y lo deje en sus
manos.
Desde que se decidió el irnos juntos de vacaciones mi padre
insistió en que Patricia debía venir más a menudo a casa para que no fuese una
desconocida, yo pensé que tenía razón y que actuaba de buena fe, que equivocado
estaba.
Por eso ella empezó a venir a buscarme a casa y salíamos de
fiesta directamente desde donde yo vivo. Incluso alguna vez llegó antes de que
yo hubiera vuelto de mis cosas y me la encontraba de charla con mi padre o con
mi madre; jamás sospeché nada raro.
Incluso una tarde en que ellos tenían una cena con sus
amigos, mi padre al irse ellos me guiñó un ojo y nos dijo a los dos que lo
pasásemos muy bien. Esa noche Patricia estaba especialmente salida y en cuanto
mis viejos salieron por la puerta se tiró a por mi y casi sin decir nada al
momento estábamos los dos casi desnudos en el sofá.
En eso abrieron la puerta y era mi padre que se había dejado
la cartera en la mesilla, nos pillo a mi con los pantalones bajados y a Patricia
en tetas y tanga, no dijo nada nos dio un repaso como aplaudiéndonos y sin decir
nada se marchó.
A mi se me cortó el rollo pero Patricia todavía estaba más
acelerada, hoy sé que todo lo tenían preparado, fue ella la que a base de
meterme mano y otras cosas me puso en forma de nuevo, pero ahora nos fuimos a mi
cuarto.
Estábamos en mi cama besándonos cuando Patricia me dice que
le daría a mucho morbo follar en la cama de mis padres, que además es mucho más
grande. Yo no quería pero tan pesada se puso y tan cachondo me tenía que accedí,
sin saber que no era la primera vez que ella follaba en esa cama, aunque no
conmigo claro.
Estuvimos un buen rato de folleteo y cuando nos cansamos un
duchita rápida y salimos a tomar algo.
Por la mañana mi padre bromeó conmigo y me aseguró que mi
novia era muy guapa que la había visto bien; yo estaba incomodo así que cambie
de tema, pues tampoco quería que mi madre lo supiese.
Desde ese día también empezó a hacer bromas picantes a
Patricia que entraba al trapo y se reía a gusto, aunque a mi no me hacía ni puta
gracia.
Y llegaron las vacaciones, salimos los cuatro en el coche del
viejo, mucho más grande y cómodo que mi viejo cacharro. Al llegar al apartamento
vi que solo había dos habitaciones, por tanto supuse que mi viejo que es el que
lo organizó todo daba por seguro que mi novia y yo íbamos a compartir cama,
aunque no sabía que opinaría mi madre, pero esta hizo como que no se enteraba, y
como que era normal.
Todos instalamos nuestras cosas y se dijo que había que ir a
comprar comida, mi madre dijo que nosotros dos la acompañásemos pero mi novia
dijo que estaba un poco indispuesta del viaje y que se quedaba en la cama un
ratito. Mi padre dijo que tenía que ocuparse de hablar con el arrendador y esas
cosas, que lo mejor era que fuese yo con mi madre y así le ayudaba en la compra,
me dio las llaves del coche y a la calle.
Salimos mi madre y yo, y cuando ya había arrancado me di
cuenta que me había dejado el móvil, di la vuelta aparqué en doble fila y dije
que volvía en un minuto. Mi madre insistió muchísimo en que no hacía falta, que
andábamos tarde, que perderíamos tiempo, pero sin hacer caso subí a casa.
Al entrar en le apartamento mi novia estaba en la ducha y mi
padre en su cuarto cambiándose para salir, cogí el teléfono me despedí en alto y
regrese con mi madre, me extraño que estuviera fuera del coche pero me dijo que
hacía calor, luego supe que al irme yo, corriendo salió también ella y por el
portero automático avisó a mi padre de que subía y fue por eso que no los pillé.
Pero estoy adelantando acontecimientos, esa noche cenamos en
el paseo y después de un cubata nos volvimos porque estábamos cansados, yo en
cuanto mi novia se metió en la cama fui derecho a magrearla pero ella me dijo
que esa noche no tocaba, cosas de mujeres me dijo.
Y luego me enteré que a la muy puta se la había follado mi
padre tres veces esa tarde, sin importarle ni reglas ni leches; por eso estaba
cansada. Por tanto a dormir aunque le insistí que por lo menos me la chupase,
pero me dijo que estaba reventada, que el día siguiente lo arreglaríamos todo.
Y encima el cabrón de mi viejo follando con mi madre que
pegaba unos alaridos tremendos como cuando era pequeño y los descubrí follando
la primera vez. Total una noche para olvidar.
Por la mañana me levanté con un humor de perros, mi padre
estaba desayunando y mi madre haciendo cosas en la casa, mi novia se había
quedado en la cama, estuve desayunando con mi padre y me dio dinero para que
bajase a comprar el periódico hasta el quiosco; entre bajar, comprarlo y subir
tardaría una media hora y ahora sé también que en cuanto salí por la puerta, se
fue a mi cama y allí se folló a mi novia otra vez.
Esto mismo ocurrió todas las mañanas que estuvimos de
vacaciones, me enviaba a por el periódico, tabaco y a los recados y en cuanto me
iba se tiraba a Patricia. Además mi madre por supuesto se callaba y estaba
vigilando desde el balcón por si volvía.
Fueron unas vacaciones extrañas pues yo follé más bien poco
pero la puta de Patricia se cansó de follar con mi padre, que todavía tenía
fuerzas para hacerlo con mi madre y creo que esto le volvía loca a mi novia.
Algunos días mi padre salía él solo de paseo y casualidades a
mi novia se le olvidaba algo en el apartamento, sé que mi padre la esperaba en
el apartamento y echaban un polvo rápido para que yo no sospechase. Además casi
no estábamos solos pues mis padres se animaban a salir de pubs con nosotros casi
todas las noches, y claro Patricia por las noches siempre me soltaba que le daba
corte que mis padres nos oyeran follar, como si a ellos les importará que les
oyéramos nosotros.
Sólo una noche estaba desatada y follamos a tope, encima se
puso escandalosa como nunca por lo que tuvieron que oirnos por fuerza, luego me
enteré que ese día habían discutido por algo y era la forma de ponerle celoso a
mi padre, que supiera que disfrutaba de mi rabo también.
Esa mañana mi padre me dio las llaves del coche y me hizo ir
hasta otro pueblo a hacer un recado, total que tarde casi dos horas en volver,
en ese tiempo mi novia se dejo follar por mi padre hasta que se cansaron.
Pasaron las vacaciones y aunque estaba mosqueado con la
actitud de Patricia no sospeche que me ponía los cuernos, pues siempre era muy
cariñosa especialmente cuando estaban mis padres. Al volver a la rutina volvimos
también a nuestra normalidad, seguíamos follando de vez en cuando en el coche o
en algún descampado y varias noches que mis padres salían; lo hicimos en su
cama, creo que luego se lo restregaba a mi padre por los morros que su hijo se
la follaba en su cama, y eso lo alteraba tanto que luego la daba caña a tope.
Os preguntareís cuando me enteré de lo que pasaba.
Fue así: Generalmente mi madre que disculpaba a su marido
hiciese lo que hiciese siempre estaba pendiente de cuando yo volvía, o me
esperaba en el portal haciendo como que se marchaba o bien desde el balcón
vigilaba, pero una tarde los dos amantes estaban follando y mi madre no estaba,
había ido de compras. Mi novia estaba tránquila pues yo teóricamente estaba
ocupado hasta tarde y quedé que al acabar la llamaba al móvil, pero se suspendió
el acto al que había ido, y encima estaba cansado, asi que sin llamarla me fui a
mi casa.
Ellos confiados y pensando en que iba a volver mi madre, no
cerraron con pestillo.
Cuando entre oyeron ruido pero pensaron que era mi madre, que
cuando estaban los dos amantes juntos intentaba pasar desapercibida y no
molestar.
Yo estaba jodido y no dije ni buenas tardes, pero después de
un par de minutos sentí el ruido que venía del cuarto de mis padres y me extrañó
que estuvieran follando a esas horas, pero pensé que serían mi padre y mi madre,
me intenté desentender y dejarles en paz cuando reconocí la voz y el sonido
inconfundible de Patricia cuando se corre.
No lo podía creer, con sigilo me acerque y lo que vi me dejo
de piedra, mi novia a cuatro patas y mi padre desde atrás follandola al estilo
perro.
Ellos no podían verme, pero lo que vi me dejo blanco y casi
me desmayo.
Tambaleándome volví sobre mis pasos y después de un rato en
la sala recuperándome y martilleando en mi cabeza los ruidos del polvo que le
estaba pegando mi novia a mi padre, me volví a la calle. Estuve unas cuantas
horas por ahí dando vueltas, esa noche no dormí en casa y aunque sonó el móvil
muchas veces no lo cogí, era Patricia para saber donde estaba.
Me contó mi madre; que cuando volvió a casa, al verla mi
padre le dijo que como así había salido de nuevo, ella lo negó y entonces mi
padre se dio cuenta que había sido yo el que había regresado a casa y
descubierto todo el pastel, llamó a mi novia para avisarla y esta intentó
localizarme.
Al día siguiente estaba destrozado y cansado, por mi cabeza
habían pasado todo tipo de ideas desde el suicidio hasta escaparme y no volver
jamás. Pero no tenía fuerza para nada y volví a casa.
Mi padre estaba en el trabajo y mi madre no dijo nada, me
beso, y me mandó directamente a la cama; se que no avisó a mi padre porque al
llegar a comer se sorprendió al verme.
Se hizo el molesto conmigo como si yo no hubiese visto nada y
el ofendido fuese él.
Entonces exploté, con mi madre delante le dije que le había
pillado en la cama con mi novia y que era un "hijo de puta" por hacerme eso. El
muy cerdo decía que había sido un desliz, que no sabía como había ocurrido, pero
mi madre callaba y entonces me di cuenta que no había sido la primera vez y que
ella lo sabía.
Directamente le pregunté a ella, y ella calló, supongo que mi
padre la tiene dominada y jamás se le ocurriría hacer o decir algo que él no le
permita, y eso que jamás la ha puesto la mano encima, pero tiene un carácter
absolutamente pasivo y servil y así son felices, que le vamos a hacer.
Me puse como una fiera y le reproche todo lo que quise y más,
entonces el gran cabron me dijo que si yo no era capaz de satisfacer a una mujer
que tenía que buscarse otro rabo que no era culpa suya.
Que teniendo una novia tan puta como la mía yo era quien
debía cansarla lo suficiente para que no se fuese con otro.
No dije nada pero salí dando un portazo, ya en la calle no
sabía donde ir, así que por inercia fui al punto de reunión donde nos
encontramos todos los amigos, estaba yo sólo cuando apareció Patricia, ella ya
sabía por mi padre que yo estaba al tanto de todo, pero intento disculparse
diciendo que era mi padre el que la había forzado y luego la chantajeó con
decírmelo a mi para seguir follándola.
La deje hablar y cuando acabó, sin abrir mi boca y sin que lo
esperase le di dos terribles tortazos, que la hicieron caer al suelo. Se medio
incorporó y empezó a llorar, la dije que se comportase, que si no la iba a dar
de "hostias"; entonces se calló y se quedó sentada como un perrito junto a mi.
Me levanté, fui a mi coche, ella se sentó sin pedir permiso
en el asiento del copiloto, arranque y estuvimos dando vueltas y ninguno
hablaba, cuando me cansé conduje hasta un descampado donde hemos follado muchas
veces, aparqué y le dije que saliese y se desnudase, y luego entrase al asiento
de atrás, salió se desnudó y cuando iba a entrar no se lo permití.
Aunque es un sitio de parejas, casi era de día y ella estaba
expuesta a que todo el mundo la viese. Cuando paso un rato abrí y entró atrás
sin decir nada, yo pasé atrás también y solo me desabroche el pantalón, no le di
mi un beso, se la enfile al coño y estuve bombeando hasta que me corrí.
Yo siempre estaba pendiente de que ella disfrutase también y
esas cosas, pero esa tarde no lo hice; la enchufe y me corrí, y ya está. Cuando
me hube corrido la hice levantarse un poco y la mandé chuparmela.
No estaba por la labor así que la di otro par de bofetones,
tenía las mejillas rojas pero los ojos brillantes y me la chupó como nunca jamás
antes lo había hecho.
Cuando estaba en forma otra vez la puse de espaldas en el
asiento y levantándole las piernas puse mi polla a la entrada de su culo, ella
lloraba y decía que no, que ni mi padre se la había metido por ahí, la volví a
sacudir dos tortas y sin preparación se la metí en el culo, tuvo que dolerle
porque lloró, pero más curioso es que después de un rato follandomela empezó a
gemir y se corrió en el orgasmo más brutal de los que yo le había visto nunca, y
eso sin tocarse el coño siquiera, pues cuando lo intentaba yo le apartaba la
mano.
Se corrió tan fuerte que se meó en mi asiento, cuando me
volví a correr y después de llenarle el culo de leche la obligue de nuevo a
chuparme la polla, no tuvo que ser agradable pues si no se cagó faltó poco, pero
no protesto.
Cuando estaba otra vez en forma la volví a follar el coño y
me volví a correr, ahora si que Patricia se corrió, encadenó varios orgasmos
seguidos y no paró de gritar y de moverse como una loca y eso que mi coche es
pequeño y da poco de si.
Supongo que montamos un buen numerito pues cuando acabamos
desde otros coches nos miraban, entonces le hice salir y vestirse afuera, al
hacerlo desde varios coches la dijeron todo tipo de barbaridades.
Me vestí yo y conduje de vuelta a casa, aparque en mi barrio
y no la llevé a su casa, se quedó en la calle mirándome con cara de pena y
acercándome solo la agarre del pelo y la empuje para que se fuese, entonces me
dio las gracias.
Fui a casa y sin querer hablar con nadie me fui a dormir. En
la mañana mi madre quiso arreglar un poco las cosas, pero le dije que ella con
su vida hiciera lo que quisiese y que si no le importaba que el cabrón de mi
padre la engañase era su problema.
Entonces me dijo algo que me atragantó, me dijo que ese no
era mi padre, que él no podía tener hijos y estuvo haciéndola follar con todo
aquel que se ponía a tiro hasta que se quedó preñada y desde entonces él hacía
lo que quería de ella.
Me contó que siempre que iban de viaje o de vacaciones
conseguía que alguien se la follase y era por eso que las vacaciones pasadas
fueron mejores para ella pues como tenía a mi novia para emputecerla; a ella la
dejó tranquila.
También me contó que tenía varias amantes y que muchas veces
la había hecho estar presente mientras se las follaba, con el cachondeo de las
otras, igual que mi novia que al principio se cortó un poco pero luego fue la
más guarra de todas.
A veces incluso venía con una puta y se repetía el numerito;
según mi madre después de follar con otra, la última corrida la reservaba para
ella y me reconoció que el muy cabrón lo hace muy bien y eso que ha dispuesto de
muchas pollas para comparar pero que como él nadie.
Supongo que después de sincerarse se quedó más tranquila,
pero me hizo jurar que nunca le diría que me había contado que no era mi
verdadero padre pues a su manera me quería y siempre se había preocupado por
nosotros.
Yo me fui, acabé en el mismo sitio del pasado día y allí
estaba Patricia esperándome, reconozco que estaba deslumbrante de buena pero yo
la veía con otros ojos.
Empezó a hablar y a contarme que desde pequeña había sido un
poco especial pues disfrutaba cuando la castigaban y pegaban, que a nadie le
había contado que era masoquista, pero que mi padre sin querer la había
encontrado el punto y siempre le obedecía en todo.
Era por eso que estaba tan encelada con él, pues había
conseguido sacar lo que llevaba tanto tiempo escondido, me juró que me quería y
me dijo que lo de el día anterior fue su forma de demostrarlo.
Yo me reí en alto, ¿me demuestras que me quieres
comportándote como una puta barata, le pregunté?
Me contestó que lo hacía ofreciéndome su placer, su cuerpo y
su vida si era necesario.
Volví a hacerla montar al coche y le ordené que me demostrase
de lo que era capaz por mi, no lo dudo y se quitó los pantalones y las bragas,
estas me las paso por los morros para que oliese lo salida que estaba, la
camiseta no se la quito pues igual nos detenían por escándalo público. Volvimos
al descampado y como era aún mas pronto que el otro día todavía había muchas
parejitas de arrumacos, la empuje y dije que ya sabía lo que tenía que hacer,
delante de todos los coches se quito la camiseta y entró atrás. Yo me saqué los
pantalones y la folle hasta cansarme, le pellizcaba y le daba cachetes en el
culo, en las tetas o donde podía, y me la volví a follar por el culo.
Cuando me corrí la obligue a limpiarme bien la polla pero
ahora me contuve, me puse los pantalones y arrancando volví a casa, ella seguía
atras intentando vestirse. Al llegar le dije que subiese a mi casa, ella no
quería pero de un fuerte empujo la obligué diciendo que yo decidía lo que tenía
que hacer.
Al vernos entrar, mi padre se quedó de piedra, yo tan solo
dije que íbamos a nuestra habitación a hablar.
En cuanto cerré la puerta la hice desnudarse y que me
desnudase a mi, la tumbe en la cama y sin preámbulos, ni un beso siquiera, la
follé, como ya me había corrido, ahora aguantaba bien, entonces la puse a cuatro
patas y la follé el culo, a la vez que le sacudía con mi mano todo lo fuerte que
podía.
Teníamos que estar haciendo una buena escandalera, pues entre
los gritos que daba Patricia y los golpes tenia que sonar mucho, pero nadie dijo
nada.
Cuando quise darme cuenta ella tenía su mano dentro del
chocho y se tocaba, se corrió muy largo y yo me vacié en su culo.
Cuando me salí la agarré del pelo y le obligué a chuparmela,
lo hizo sin ascos y tanto entusiasmo puso que me vacié en su boca.
Entonces me levanté, cogí su ropa y la tire al pasillo,
diciéndole que se vistiese allí y que pasase por casa a verme mañana a las 7,
pero ni antes ni después, salió toda humillada pues mi padre estaba mirando como
se vestía.
Creo que Patricia vio en mis ojos lo que podía pasar si mi
padre la tocaba siquiera, pues se escabulló en un segundo sin despedirse
siquiera.
Al día siguiente a las 7 en punto llamaba al portero, mi
madre la hizo subir y pasar a mi habitación, yo me había preparado pues estuve
en un sexshop y compre varias cosas, sobre todos unas correas para
inmovilizarla, un antifaz para que no viese nada, un pequeño látigo y alguna
cosilla más.
La excusa al comprarlo fue que teníamos una despedida de
soltero. Cuando pasó a mi cuarto se desnudó sin peguntar, por hacerlo recibió el
primer bofetón y se echo a llorar, yo muy soberbio le dije que se reservase pues
hoy iba a llorar a gusto, la tumbe en la cama boca abajo y até sus piernas y
manos, quedaba toda ofrecida, y no podía verme. Cuando le dí el primer golpe con
la fusta, gritó; entonces le dije que si volvía a gritar, le pondría sus propias
bragas en la boca y así hacerla callar, volví a darle y gritó, me lo pensé, me
desnude y con mi slip hecho un ovillo le tape la boca de tal forma que oliese a
mi polla, le di un poco de celo del grande y solo podía respirar por la nariz,
seguí sacudiéndola con cuidado de no lastimarla.
Una vez que metí mi dedo en su coño estaba totalmente
encharcado, por eso la acaricié un poco y se corrió. Quedo en la cama medio ida,
la desaté la boca para respirar, como pudo se incorporó y me besó dándome las
gracias.
Yo tenía el rabo enorme, la levanté una pierna y la follé,
primero se volvió a correr Patricia y luego yo. Aquella tarde de iniciación le
hize de todo, y mis padres tenían que estar alucinados pues estuvimos hasta casi
la una de la mañana sin salir y sin dejar de armar escándalo.
Esa noche estaba tan magullada y cansada que la acompañe a
casa, pero así como otras veces aprovechábamos el portal para follar, ese día
hice que se desnudase y subiese a casa en pelotas con el riesgo de que algún
vecino la viese, asustada lo hizo (al día siguiente me dijo que del miedo se
había vuelto a excitar de nuevo).
Desde entonces somos novios de nuevo pero de otra forma;
Patricia sabe que esta a mi servicio y que debe darme placer siempre, ademas
hemos ido refinando y sofisticando nuestros metodos y tenemos un pequeño arsenal
de aparatos y juguetes con los que consigo que Patricia se vuelva loca.
Mi padre ha intentado abordarla de nuevo, pero ella tiene
ordenes de no permitirlo, aún así para humillarla más, una tarde que no estaba
mi madre y Patri estaba en la cama con los ojos tapados y desnuda al ir yo a
mear y ver a mi padre en el salón le dije con la mano que viniese, al ver a mi
novia desnuda bufó como un toro, le hice un gesto para que se acercase y se la
pusiese en la boca, Patri se la comió y supo que no era mi polla, pero no le
dije quien era él que se había vaciado dentro de su garganta, mi padre quiso
entonces follarsela pero no se lo permití y le hice salir, entonces hice que me
la comiese también a mi y también me vacié también yo en su garganta.
Dentro de un año creo que nos casaremos, pues Patri es la
mujer perfecta, sabe que es mi puta, mi esclava, será mi esposa y sabe también
que mujeres habrá más y que ella se tendrá que aguantar.
Ahora mi padre está muy suave pues quiere volver a follarsela,
supongo que antes o después se lo permitiré pues si yo folló con otras mujeres
no podré mantener este ritmo y así mi padre ayudará a satisfacer a mi novia.
Lo mejor es cuando salimos de viaje y no nos conoce nadie, es
cuando saco lo mejor de mi mismo, haciendo verdaderas perrerías con Patricia.
Hemos ido de paseo con un collar de s/m que hace que
cualquier iniciado en ese mundo lo reconozca en cuanto lo ve y se maravilla de
nuestra exposición, la he hecho exhibirse en los sitios más insospechados,
masturbándose cuando se lo ordeno, lo mismo en un bar, en una terraza de verano,
comiendo, cenando. A veces delante de gente le ordeno que se saque el tanga o la
ropa interior y me la entregue. Es la leche ver la cara de algunos hombres
cuando ella se agacha y con movimientos exagerados se quita las bragas,
enseñando todo lo que puede y me las entrega. Generalmente al hacerlo, su
recompensa es un azote, para lo que suelo levantar su vestido y darle el cachete
en su culo a la vista del que esté presente.
He tenido ofrecimiento de gente que al ver nuestros juegos me
ha pedido acostarse con ella, pero no estoy por la labor. No quiero riesgos de
enfermedades y supongo que como más goza Patricia no es follando en si, si no
con todo el juego de sumisión y exhibicionismo; así que por ese lado no hay
problema.
Al único que quizás le permita que se la folle será a mi
viejo, pero con mis condiciones, follar con condón (no porque la pueda dejar
preñada que es imposible sino porque el muy cabrón es muy promiscuo y se acuesta
con toda tía que se le pone a tiro) y sobre todo sin estar mi madre presente;
pues eso es algo que aún hoy me incomoda.
Esta historia parece increíble, por eso no puedo contárselo a
nadie, pues de cara a la galería somos la pareja perfecta, y en la intimidad
nuestros roles de amo esclava nos llenan de placer. De hecho cuando me acuesto
con otras mujeres son mis amigos los que se incomodan pensando en que engaño a
mi novia, sin suponer siquiera lo que pasa en nuestra intimidad.